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esta? ¿No hay autor que guie? ¿No hay cabeza que dirija? Cada uno se ha de ir por su lado? Sí: y mucho que le hay. Los predecesores algun conductor tuvieron para encajarse por aquel camino. Sigan, pues, por él estos otros, mientras ellos no muestran talento para rastrear otro mejor, y hubiéranse dejado de rodeos: Cuín iter habeant reclum, ul per prcecipitium labantur (1). Mas ¡ ah! que no es eso; disculpémoslos en caridad. El terreno por donde andaban los otros, era tambien falso. Ellos bien lo conocian. Pero como no es tan fácil hallar la verdad como admitir el error, se separaron con una esperanza que no les salió. Entre tanto tenemos que unos y otros cum inter se magna concertatione dissideant, secumque ipsi plerumqite discordent apparet eorum iter nequáquam esse directum: siquidem sibi quique ut est libitum, proprias vías impresserunt, confusionemque magnam qumrentibus veritatem reliquerunt (2). Esto es la verdad, y todo lo demás conversacion. Porque decir que ha de ser cierto á un mismo tiempo lo que dicen estos, y lo que dicen los otros, eso no puede ser. La verdad es una é individua: no tiene dos bocas para decir ahora y luego no: en este lugar ó en este tiempo tal cosa, y en el otro la otra. Pero salgamos de estos laberintos y continuemos nuestra lista.

Diego Perez de Mesa, catedrático de matemáticas en la universidad de Alcalá, en las Grandezas de España de Pedro de Medina, que reimprimió allí con sus adiciones el año 1595, y escribió ántes en el de 1589, como por ellas se ve, en el lib. II, cap. 89, fol. 233, col. 4, tra(1) Laclan. Divinar. Instilution., lib I, cap. 1." in fin.

(2) Ibidem, pauló supra.

tando de Palencia dice: "Estuvo en aquesta ciudad el «Estudio general de España, donde se leian y enseñaban «todas las sciencias, y de aquí fué pasado á Salamanca « por el Rey D. Fernando de Castilla, que comenzó á rei« nar en Castilla el año 1216." Uno despues debió decir. Y cuando ha tratado de Salamanca en el cap. 85 del mismo libro, fol. 233, dejaba dicho: "En tiempo del Rey « D. Fernando el Santo, que ganó á Sevilla, fué trasla«dado y pasado el Estudio de Palencia á esta ciudad. El «cual Estudio y Universidad habia hecho ántes de su « muerte el Rey su padre. Despues el Rey D. Alonso de «Castilla, á quien llaman el Sabio, lo confirmó y acrc«centó." Sigue con una descripcion muy individual y muy brillante de los estudios de Salamanca, en que no puede negarse que este escritor se esmeró mucho. Entro otras cosas dice, que solia haber entónces de matrícula ordinaria como unos siete mil estudiantes, antes mas que menos, y estos de todas las naciones de Europa, sin contar colegiales, frailes, canónigos y clérigos, que tambien la gozaban, y componian otro gran número.

Juan Sedeño de Arévalo en su Summa de varones ilustres, que escribió en 1550, tít. I, fol. 3; vuelto, col. 2, celebrando entre ellos á D. Alonso VIH, le cuenta entre otras grandezas "que fundó en la cibdad de Palencia un «insigne Estudio donde se enseñasen todas las sciencias. «Para lo qual hizo traher de Francia y de Italia maestros « y varones doctos en ellas que las leyesen públicamen«te. E porque la disciplina de la sabiduría nunca faltase «en su reino, dotó el Estudio de muchas rentas." No toca á la traslacion; y si todos hubieran escrito con el tino que este, reduciéndose á lo que él dice, no tendríamos por donde reprenderlos.

Tomo XX. 15

El año 1591 imprimió, como ya dejamos dicho, su Tratado de la Nobleza el P. Fr. Juan Benito Guardiola, monge curioso de Sahagun, y en el cap. X, folio 28, tratando del Rey D. Alonso VIII de Castilla, á quien no bien llama el IX, dice: "El Rey D. Alonso el «Noveno de Castilla entre otras excelencias y virtudes « que tuvo, fué amar en grande manera las letras, como «lo demostró por la obra en proveer de remedio sobre el «ejercicio y institucion dellas que como hasta ese tiempo « no hubiese ninguna insigne Universidad, fundó una en «la ciudad de Palencia, escogiendo por cimiento y buen « principio della á D. Juan, monge profeso del monaste« rio de San Benito el Real de Sahagun, prior de Nogal." Acerca de este presunto maestro de las escuelas palentinas nos remitimos á lo escrito en otro lugar.

El P. Antonio Possevino en su Bibliothec. Select. que imprimió en Roma año 1593, lib. I, cap. I, dijo así: Salmantica Begni Castellce in Hispania civitas est, in qua Alphonsus Octavus Castellce Rex Academiam instituit, imitatus Regem Legionis, qui alteram Palentice excitaverat. Es constante que este autor extranjero cambia los Reyes, atribuyendo al de Castilla la ereccion salmanticense, y al de Leon la palentina: lo que no está sin ejemplo.

El licenciado Rodrigo Zamorano, cosmógrafo del Rey D. Felipo II, en su Cronología y Repertorio de la razon de los tiempos, que imprimió en 1594, fol. 388 , dice brevemente del citado Rey D. Alonso VIII: ''Fundó Universi« dad en Palencia, que despues se pasó á Salamanca."

Con esto llegamos al P. Juan de Mariana, famoso historiador de España, si es que de gracia se ha de dar este título al que ninguno tuvo para serlo, al que nada eicribió presente á los sucesos, aloque en sustancia nada mas puso de suyo, ni hizo otra cosa que reducir á mejor método y orden lo escrito por otros, sin salir de su aposento, añadir anécdotas, ni dejarse ver por la luz diáfana de los archivos, para emendar y suplir nuestra historia. Mas él, como quiera que sea, en esa bella y elocuente composicion latina, que publicó en Toledo, año 1592, en el lib. XI, cap. XXII, hablando de D. Alonso VIII, escribió lo siguiente, segun él lo puso despues en romance en la traduccion libre que hizo al castellano.

"En el tiempo que las treguas duraron con los mo«ros, á persuasion del arzobispo D. Rodrigo, se fundó una «universidad en Palencia por mandado del Rey y á sus « expensas para la enseñanza de la juventud en letras y « humanidad, de la cual sola ayuda y ornamento hasta en« tónces España carecia á causa de las muchas guerras, «que los tenian ocupados. De Italia y de Francia con gran«des premios y salarios que les prometieron, trajeron ca«tedráticos para enseñar las facultades y ciencias." Ya he notado que es muy singular Mariana en atribuir al arzobispo de Toledo D. Rodrigo el influjo y solicitud con el Rey D. Alonso que todos aplican , y con razon, al obispo D. Tello de Palencia, para que fijase los estudios en aquella ciudad, ó habiéndolos allí ántes, los mejorase, que es lo mas cierto. Estas eran las anécdotas y mejoras que el P. "Mariana solia añadir á las historias de los antecesores que se propuso compendiar y reducir á mejor órden, alterarlas y variarlas por su capricho sin el menor documento ni justificacion, de que tengo larga experiencia. De la nota que aquí le apingieron sus célebres modernos ilustradores de Valencia, se ha dicho lo suficiente. Despues de esto el P. Mariana prosigue así en el lib. XIII, cap. I, hablando de San Fernando con contracion al año 1239. " De allí pasó á Burgos, y trasladóla univer« sidad de Palencia, que fundó D. Alonso su abuelo, á la «ciudad de Salamanca. Convidóle á hacer este trueco la « comodidad del lugar por ser aquella ciudad muy á pro«pósito para el ejercicio de las letras. El rio Tormes, « que por ella pasa, la hace abundante: su cielo saludable «y apacible: finalmente proprio albergo de las letras y « erudicion. Pretendía otrosí con este beneficio ganar las « voluntades del reino de Leon, en que está Salamanca, y « aun D. Alonso su padre, Rey de Leon, los años pasados « para que sus vasallos no tuviesen necesidad de ir á Cas« tilla á estudiar, enderezó en aquella ciudad cierto prin« cipiode universidad, pequeña á la sazony pobre, al pre« sente por el cuidado y liberalidad de D. Fernando su hi«jo, y mas adelante por la franqueza de D. Alonso su nic« to, como de Príncipe muy aficionado á los estudios y á «las letras, se aumentó de tal suerte, que en ninguna par«te del mundo hay mayores premios para la virtud, ni « mas crecidos salarios para los profesores de las ciencias «y artes."

Dejemos ya al embarazoso P. Mariana y vengamos al mas fácil P. Marieta. Este dominicano en su Historia eclesiástica de España, que imprimió el año siguiente 1596, lib. XXII, fol. 37 vuelto, col. 1 , tratando de Salamanca y de S. Fernando, se explica así: "A esta «ciudad trasladó la universidad y escuelas de letras de «la ciudad de Palencia, donde la habia fundado Don «Alonso, abuelo del Rey D. FernandoIII, de suerte que « se trasladó por el Rey D. Fernando III, año del Señor de «mil y dozientos y cuarenta, pareciéndole para comon didad de los reinos estar mejor aquí que en Palencia."

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