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PRELIMINAR.

Sdeli acontecer 6 los que quieren escribir los principios y origen de algún reino ó grande república, lo que vemos en la traza y descripción de algunas regiones que nos son muy remotas, ó nuevamente descubiertas, y generalmente en el retrato y sitio de la tierra. Porque á donde no alcanza la industria y diligencia para dibujar, particularmente las postreras tierras , y provincias del mundo, asientan en el remate de sus tablas ciertas figuras, que nos representan ser aquellas regiones mucho mas estendidas, y pintan algunas montañas tan altas, que exceden» todas las otras del universo, y con esto figuran algunos grandes desiertos y partes inhabitables, porque por este dibujo . les parece que se señala, lo que no basta á comprehender. De la última manera sucede a los que emprenden escribir algunos principios de cosas muy olvidadas, porque en la relación dellas, es forzado que pasen , como quien atraviesa un gran desierto, a donde corren peligro de perderse. De aqut resultó , que los cuentos de la origen de muy grandes imperios, y reinos, fueron 6 parar, como cosas inciertas y fabulosas en diversos poetas que como buenos pintores, dejaron dibujadas aquel las trazas y otras figuras monstruosas , porque por ellas se pudiese imaginar, la distancia y grandeza de la tierra, y la estrañeza del sitio, y la ferocidad de las gentes, lo demás quedó á ■■•rao de los que emprendieron escribir verdaderas relaciones délas cosas pasadas, en lo cual les fué licito

To»o tf.

poderlo afirmar por constante, y los que pasaron destos limites, perdieron del todo su crédito. Asi seria, según yo entiendo, querer engolfarse por un muy gran desierto y arenoso, si habiendo de tratar, délos principios y origen del reino de Aragón, diese muy particular cuenta de las naciones que primero poblaron en España, y de los extranjeros que aportaron á ella, como a una India, por la fuma de sus riquezas. Que otra cosa serian los cuentos del rey Gargoris, y las grandes aventuras de su nieto Habidis, y la sucesión de aquel reino, y los ganados de los geriones por cuya codicia, dicen que vino Hércules á España, y las armadas de los fenioes, rodios, iberos y celtas, y de las otras naciones orientales, y postreramente de los cartagineses; y sus poblaciones y conquistas, sino dibujar un desierto lleno de diversas fieras, por donde no se puede caminar, y son tan notorios los peligros. Por este recelo yo me escusaré de repetir aquellos principios, y aun dejaré de sumarlas conquistas de los romanos que sujetaron á España, y la redujeron debajo de las leyes de sus provincias, pues en lo que mas importaba detenerme, que era dar cuenta de aquella tan furiosa entrada que hicieron los moros, y de las cousas della, y de la división de sus reinos; de donde convenin tomar el principio de nuestros anales, me es forzado recogerme , y desviarme por otras sendas; como si hubiera de pasar los desiertos de Arabia, y las lagunas de los caldeos. Y asi cuando propuse escribir las memorias de lo sucedido, desde el principio de los reyes de Aragón, me determiné, que en lo que

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por mi propia diligencia no podía afirmar en las cosas ¡ antiguas por constante, se debía remitir ¡i In fé y crédito que se debe á cada uno délos autores. Mas en lo que! no se ha podido averiguar por mas cierto, de estar asi I recibido en común opinión, no conviene dilatarlo, como han beclio algunos, que lo han querido ensalzar, con importunos y vanos encarecimientos, porque á mi juicio, se debe tener por edificio muy falso y de mal fundamento, querer con pesado rodeo de palabras, dejar mayor volumen de cosas, cuya memoria está ya perdida. Esto es lo que con tanta razón ofende á los que aborrecen que se trate de los hechos pasados con ambición, y como en competencia, discurriendo con artificiosa contextura , y ofuscando la verdad, y por esto hay algunos que estiman mas las relaciones de las cosas antiguas , como se escribieron en sus tiempos, y tienen mas crédito y autoridad , de la misma suerte que en la historia romana eran mas reverenciados los anales de los pontífices y sus autos y memorias públicas, porque en ellas se descubrían como en pintura los lejos de la antigüedad. Esta fué muy acatada entre todas gentes, porque siempre convino tener presente lo pasado, y considerar con cuanta constancia se debe fundar una perpértua paz y concordia civil,pues no se puede ofrecer mayor peligro, que la mudanza de los estados en la declinación de los tiempos. Teniendo cuenta con esto, siendo todos los sucesos tan inciertos á todos, y sabiendo cuan pequeñas ocasiones suelen ser causa de grandes mudanzas, el conocimiento de las cosas pasadas nos enseñará, que tengamos por mas dichoso y bienaventurado el estado presente, y que estemos siempre con recelo del que está por venir.

Cap. I.—De la entrada de los moros en España.

Siendo vencidas las provincias de Asia, por las naciones que salieron de Arabia, como á una empresa y conquista general de toda la tierra, y sujetándolas debajo de su secta, fué por ellos África acometida diversas veces. Continuando prósperamenfe sus victorias, siendo ayudados de la ocasión, por causa de las disensiones que tenían dividido el imperio, á cuyo dominio estaban sujetas las provincias de África , desamparó la tierra Tiberio Apsimaro, que era capitán general del imperio en aquellas partes. Después siendo nombrado el mismo Tiberio por sucesor en el imperio, en lugar de Leontio, conviniéndole para su empresa sacar el ejército que residía en África, quedo aquella tierra desierta, y fuéronsc apoderando della los árabes, y con esta ocasión iban ganando la Numidia y las dos Mauritanias, sin poner limite á su señorío] sino con el mar Atlántico, y con los últimos fines de aquella parte del mundo. Pasados algunos años que eran señores pacíficos de la mejor parte de África, en el tercer año del rey Rodrigo , que fué el postrero de los reyes godos que en España reinaron, prosiguiendo sus victorias, intentaron otra mayor empresa, y pasaron á la Bélica, que fué provincia de la España ulterior , y la primera délas de Europa, por el estrecho que la divide de África, y fueron para ello incitadosé inducidos por los hijos del rey Vitiza , que pretendían tener derecho á la sucesión del reino. También concurrió con ellos el conde Julián con particular enemistad que tuvo al rey Rodrigo , por el adulterio que había cometido con su hija. Hubo entre estas dos naciones tan diferentes v contrarias en leyes y costumbres, tales

y tan continuas batallas, y sucedió á los árabes tan

prósperamente, que pereció en ellas aquella nobleza tan celebrada de los godos y su reino. Mas aunque en la caída y disipación del imperio romano, España habia sido rendida á los godos y alanos y suevos, y á las otras naciones que con ellos entraron, no fué eoM tónces sojuzgada con aquella furia ni tan repentinamente, como en esta sazón que la conquistaron los moros, que se llamaron deste nombre, por la provincia Mauritania , por donde entraron, ni el estrago que hicieron los cimbros y alemanes, ni las crueldades y persecuciones de aquellas gentes, que por tanto tiempo la poseyeron, igualaron con la fiereza de que usaron estos paganos, extirpando el nombre y nación délos godos, estando su imperio tan levantado, que se habia extendido A sojuzgarla mayor parte de la Mauritania , que en el tiempo de la monarquía romana estuvo sujeta ala Bélica, y eran señores los reyes godos de gran parte de las provincias Aquitania y Narbonense, qu>" de su nombre se llamó Gotia. Toda esta grandeza fué destruida y desecha tan á deshora, que se manifestó bien ser castigo y venganza del cielo, y nos dio claramente á conocer, que de la misma suerte está sujeta á toda mudanza y caida la condición y estado de los reinos, que de los hombres. En el progreso y aumento de la república romana, España fué una de las provincias que mas contienda y trabajo dio á los vencedores del mundo, y la que no pudo ser domada, hasta tanto que aquel imperio llegó á lo mas alto de su prosperidad y grandeza, y después pareció seguir con él la misma fortuna , hasta que en la caida del imperio vino también á ser sojuzgada de los godos, y asf quien cotejare los sucesos de aquellos tiempos con lo mas antiguo , no se persuadirá , que fuese una misma nación y gente. De donde se viene á conocer manifiestamente, que suceden casos en el discurso de los tiempos, y concurren tales ocasiones y accidentes, que por ninguna manera basta á resistir consejo humano, y se dispone así y gobierna por la providencia divina. A Un gran destrozo y estrago como recibió España en esta entrada de los moros, se fueron encaminando todos los medios necesarios; de suerte que fueron ganando y conquistando la lien* , y consumiendo la memoria de lo pasado á toda su ventaja: y aunque por las memorias de los hechos que precedieron á esta entrada, no se entendiera, cuan terrible y furiosa fué esta conquista, que en tan breve tiempo consumió las fuerzas de aquel reino y su nombre, debería bastar, si bien lo consideramos, que pasaron mas de ochocientos años, antes que fuesen los moros lanzados de aquella primera tierra que en España ganaron, durando con ellos la guerra casi desde que entraron en ella. Por las memorias que tenemos mas antiguas , que son muy pocas en hecho tan señalado, por no hacerse mención ninguna del por autores de aquellos tiempos nuestros ó extranjeros, se entiende haber sido diversas entradas las que en España se hicieron por los árabes, y parece en un anal, el mas antiguo que yo he visto do las cosas de España, hasta el año de mil doscientos y doce que es del monasterio de Ripoll.quo en el año de nuestra redención de setecientos y siete hizo una entrada en España un rey do los Árabes, que en aquella relación se llama Senia. Pero la mas señalada y famosa , fué en el de setecientos nueve. En estas memorias que yo he visto se declara , que la gran batalla A donde fué muerto el rey Rodrigo, 'fué en el año

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