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virtir sus fuerza», y sospecharon luego que esto no fuese principio de alguna muy grande Iraicion ; y asi Roger respondió a su suegra, quo él no se hallaba con ánimo bástanlo do persuadirá los catalanes quo so dividiesen, pasando mil de ellos A Grecia, y los domas quedasen en Asia. La suegra volvióal emperador, y le dio razón do lo que Irahia pasado con su yerno. Con esto se acabo la guerra de Arda en poco mas do dos años; corto espacio de tiempo para tan señalados hochos, bastamos a ilustrar un siglo eutero.

Cap. XIX.—Alójate el ejército en la Trocía Cltersoneso, y ííoijr parte á Conslantinopla.

Embarcóse el ejercito en las galeras y navios de su armada, y siguiendo el orden que tenían del emperador Andrónico, atravesaron el estrecho, y desembarcaron toda la gente en Tracia Chersonoso, tomando por plaza do armas y principal cabeza do sus alojamientos A Galipoli, ciudad en aquel tiempo tenida por la mas principal de Ja provincia, puesta casi a la boca del estrecho quo mira al nurto. Extiéndese esto istmo ó Chersoneso de Tracia setenta millas á lo largo, y seis en ancho, y en algunas partes mérius do tres. Por la parlo del oriente lo baña el mar dol estrecho, llamado de los antiguos llelesponto, quo divido la Europa del Asia. Cíñele ol mar Egco por la liarte del ocaso y mediodía, y por el septentrión el mar del Proponlide, llamado en nuestros tiempos de Mármora. Fué en lo pasado este istmo morada do los cruseos, V hubo en la parto que se continúa con la tierra firme tisimaquia, celebro por su fundador Lisimaco, quo le dio el nombre, y Sexto, lugar conocido por los amores de dos infelices amantes. Pero al liompoquoloscalalanesyaragorreses llegaron íi esia provincia apenas paredón sus ruinas; solo en las do la antigua Lisimaquia había un castillo llamado Examille, y muchas aldeas y poblaciones pequeñas adonde los nuestros se alojaron en tanto quo pasaba el rigor del invierno, tomando, como tengo dicho, á Galipoli, ciudad do mediana población, por principal fuerza y prosidiopara la defensa común. Guardóse el mismo orden en l>s alojamientos quo el año antes se tuvo en el cabo do Anació, quedando al parecer lodos satisfechos y sosegados; se fué Roger á Conslantinopla con cuatro ¡jaleras, y con parte do la infantería mas escogida a verse con el emperador Andrónico, y darle la norabuona de la restauración de lanías provincias del A?ía, y recibir junlanionlo mercedes y honras debidas á tantas victorias. Llegaron ala ciudad los nuestros acompañando su general, y con universal admiración de lodos les recibieron y acompañaron hasta el palacio, dondo el emperador con demostraciones y palabras nunca antesusadas le honró, y Kogur, después do haberlo dado enlera relación dol estado do las provincias quo puso en libertad, le pidió dinero para hacer pagamento general. Respondió el emperador con mucho cumplimiento, diciendo, que era muy debido á su valor no dilatar pagas tan bien ganadas, y que él se las mandaría librar luego. Pero aunque esta respuesta on lo exterior fué la que Roger podía desear, quedó el emperador muy desabrido do esta demanda, porque dospues do tan grandes presas, y 'lespojos. riquísimos do las provincias conquistadas, pedirle luego una pequeña paga era señal do una codicia insaciable, y que difícilmente lodo el poder del imperio griego la pudiera satisfacer. Lo quo alcanza el soldadoon premio do la victoria sirve mas para ol gusto qire para la necesidad, y ¡isí No distribuyo cor» mucha largueza en juegos, en enmaradas y en banquetes, pero Id paga .so estima siempre como cosa que se da en precio de su trabaja y de su sangre, y acuduconollaa.su necesidad, y sienre mucho que esla se le niegue, ó sedilate, y irras cuando el príncipe gasla con gran largueza en una vanaoslenlai'iun de srr majestad, y deja de acudir á esla obligación. en la cual se funda y apoya la verdadera grandoza do los reyes.

Cap. XX.— flrrrnguer de Entenza &m ntmvn eocorrn llega á Cnn't'tntin'ptn, donde fe le dio el cargo de megaduque, y ú Ungcr h i frecieron el de ce*»ar.

Iloger quedó eir la ciudad algunos días solicitando al emperador para su despacho, y á los ministros do su hacienda que maliciosamente ocultaban el dinero, y ponían niuctrllades y estorbos en los medios y arbitrios quo se daban para su cobranza: arles usadas siempre do los que manejan hacienda de príncipes, aunque en esla detención concurría el emperador.

fin e»le medio llego á Galipoli Berenguer do Entenza , hombre conocritopor su sangrey valor, llamado con grande instancia del emperador Andrónico, que aunque Bororrguer tenia ya ofrecido que le vendría á servir, envió M'gunda vez por él con embajada particular, ofreciendo hacerle muy aventajadas mercedes. Partió do Mesina rlorenguer solicitado de segundo llamamiento, y llegó á Grecia con algunas galeras, y cinco bajeles armados, y ••n ellos mil almugavares y trescientos hombres de ir caballo, loria gente muy lucida. Detúvose oír Galipoli diez días, donde fué recibido con notable gusto de toda la na

clon, hasta saber lo que Roger ordenaba, ¿ quien envió dos caballos para que le diesen aviso de su llenada. Holgóse mucho Roger do toner a Berenguer do Entenza en su compañía, porque había entre ki dos estrechísima amistad, y grandes obligaciones para conservarla. Escrrbiólo que viniese luego á Conslantinopla, porque el emperador queria honrar su persona como se contenía en dos carias del mismo emperador, con sellos pendentes de oro, quo juntamente con la suya lo enviaba. Con esto Berenguer de Entenza se fué á Conslantinopla, y luego acompañado no solamente do Roger y de lodos los do nuestra nación, pero también de muchos griegos principales, quo en público profesaban nuestra aruUUJ, entró en el palacio imperial. Recibiólo Andrónico con sernblanlo alegro, pero con ocullos temores y sospechas, porque los catalanes so aumentaban, no solo en reputación, pero con nuevos suplementos de gento. Y aunque Andrónico procuró con particular instancia quo Berenguer viniese á servirle, fué ames que los catalanes alcanzasen tantas victorias de los turcos. Pero después que por ellos creció su estimación, tuvo por sospechosa compañía tan poderosa dentro de su casa, y Pachimeru dice, que el emperador no lo quiso recibir A su sueleo, porque venia con mas compañías de gente quo él pedía.

Roger rio Flor entre las muchas parles que le hicieron fanroso, fué el sor agradecido, v reconocer en público srrs obligaciones a Berenguer do Entenza, quo en los tiempos que pobre y desvalido llegó A Sicilia, le amparó t ayuda ir levantar su fortuna. Pidió licencia al emperador para renunciar ol oficio de rncgaduquo en Berenguer. dando por motivo su valor y nobleza igual a la délos reyes, y que caballero de tan alta sangre era juslo que tuviese el primer tugaren el ejército. Berenguer de Enteriza ron igual correspondencia suplicó al emperador quo el titulo do cesar que le ofrecía fuese servido de darle ó Roger, persona do tantos servicios, y por el casamiento de su nieta adoptado en la casa roal, quo él ¡quedaría honrado si Roger lo quedaba: competencia pocas veces usada, no solo on los tiempos presentes, pero ni en los antiguos. donde la moderación y templanza parece que tuvieron alguna estimación. Roger poderoso en riquezas, acreditarlo con victorias, estimado por el nuovo parentesco. Berenguer por sangre y por valor ilustre, parece que entrambos pudieran lener razón do pretender el supremo lugar; pero las mismas calidades qrre les debieran incitará la emulación, fueron las quo les moderaron, jirzgundo por muy aventajadas las ajenas, y por muy inferiores las propias.

El siguiente dia, después de la llegada do Berenguer. asistiendo toda la nobleza do la corte, así extranjeros ciñió naturales, Roger de Flor, habida licencia de Andrónico. se quitó el bonete, insignia do srr dignidad do megrrduque. y juntamente con el sello, bastón y estandarte rln su oficio, le entregó á Berenguer: rehusólo, y sin drria no loadmilíera, si el emperador resueltamente no se lo mandara. Causó en los griegos gran admiración la cortesía do Roger, y Andrónico la celebró, y honró con otn mas señalada merced, ofreciendo á Ro^er título deceso, uno do los mayores do su imperio, con que entrambos quedaron obligados, y los griegos ofendidos de ver que Andrónico dioso el luirlo de César, desu.-ado ya en aquel imperio por Sospechoso A los príncipes. Kn los tiempos antiguos, cuando lloredo el imperio romano, llamar a uno cesar, era señalarle por su sucesor, como lo es entre los (imperadores occidentales el rey de romanos, en Francia el delfín, y oír nrresira España el principe. Pero declinado ya el poder de los romanos, después do dividido el imperio, los emperadores griegos daban solamente el titulo de cesar, sin algún derecho de sucesión: pero siempre quedó estimado e.slo oficio, puesto que solo sombra de lo que fué. Túvose desprres por el primero, hasta que la dignidad de sebaslocrator fué preferida, cuando Alexos Comnono dio su segundo lugar en el imperio á Isacio. Esla también perdió después su precedencia y autoridad, errando ol mismo Alexos, por quedar sin hija varón, casó su hija primogénita Irene con Alexos Paleólogo, dándolo tilulo do despola, que es lo mismo que Mimarla A uno señor, y fuera sin duda emperador si no muriera Antes quo su suegro; de srrerte que la dignidat de cesar eir aquel imperio es la tercera, por ser la primera la do despola, y la segunda la de sebaslocrator. Dieo Ctiropalales que eslas tresdígnidados no llenen particular ocupación A que acudir, y quo al César le llaman señor: palabra tenida por soberbia, y debida solo á Dios en b-s ¡lempos antiguos aun do los mismos emperadores, pue* bienios do Augusto, de Trberio, y de algunos oíros, q\i« jamás consintieron que les llamasen señores. Tratábanle fie majestad al cesar, el bonete que llevaba era de oro y grana, y su remate casi como el del mismo emperador.Ii capa do grana, las motilas y zapatos de color celesie. y la silla como la del mismo emperador, pero sin águilas; iba junto al emperador en las públicas entradas y acorcpañamientos. y vive denlro de su palacio. Todoeslc MiCoso que se ha referido es conforme so saca de lo quo Montancr en su historia, y Uoienguer *f» sus rclacienes

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entura. Los capitones, poco advertidos del engaño, fácilmente so dejaron persuadir, y solicitados do los soldados que casi amotinados pedían sus pagas, lomaron el dinero -■ le trajeron á Gallpoli, donde se tomó muestra, y reparó con quejas y sentimientos ; pero al fin con solo el nombre de que los pagaban, auni|tie conocieron la falla, se sosegaron. Diferentemente lo hicieron los genoveses poco después, que concertados con el emperador por cierta cantidad de dinero de enviar su armada contra los catalanes, pagándoles con esta misma moneda se la volvieron n enviar, y deshicieron la armada. Cuando los Aragoneses y catalanes contentos con el dinero de las pagas quisieron pagarlos huéspedas griegos, y darles entera satisfacción, rehusaron recibir' la moneda al precio que se les daba, y comu la comida y sustento necesario no sufre dilaciones, forzaban á los griegos á que se las diesen, y recibiesen la moneda. Con esto se fueron alterando tos griegos, y los catalanes á buscar la comida con las armas, con que todos los pueblos do aquella comarca quedaban desiertos. Andronico, con intlnitas quejasde los desordenes y demasías de los soldados, so inclinó- á seguir el parecer do su hijo, y poner remedio eficaz y violento á tantos danos. Pudiéronse atajar, si la diversidad do cabe/.asque había en nuestro ejercito tuvieran entera autoridad con los subditos, y ellos estuvieran unidos; porque siempre, que un principo usa de trazas tan indignas de su obligación, corno fué dar ir los catalanes moneda tan falta por su antiguo precio, y no mandar con universal edicto que la recibiesen todos los subditos de su imperio al mismo precio, es dar ocasión eíerta de venir á rompimiento el pueblo y la milicia. Tiénese porcierloque este medio fué trazado por entrambos emperadores Ancii único y Miguel, para que los catalanes maltratasen á los griegos, y ellos ofendidos tornasen las armas para su venganza, con que les pareció que los catalanes quedarían perdidos, y ellos libres de su obligación. Salió biou la traza, porque los nuestros, fallosdo dinero, so entraban por las aldeas y puoldusgrandes, y se hacian contribuir, y en hallando resistencia .con la acostumbrada licencia militar maltrataban de manos y de lengua á quien se les oponía. Nicéforo, autor griego, como de la parte ofendida, críenla largamente los excesos de aquella milicia, y mucho mos Jorge Pachimorio, que dando lugar A su pasión, muerdo coi! mayor malignidad ; pero Monlaner niega que los catalanes so mostrasen implacables y crueles con los griegos ; antes dice que les ayudaban y socorrían, porque con la furia de los lurcos, los líelos de las provincias de la Asia, huyendo do tan cruel servidumbre, so recogían á Constanlinopla, y perecían en los muladares de hambre y de miseria,sin que á los griegos les moviese & aiinialade-di ha dolosquo tenían por compañeros y amigos; y que los catalanes con mucln liberalidad y largueza socorrían á muchos que padecían en este común trabajo. Kl crédito que se debe dar á estos historiadores el que leyere esta relación ¡puede fácilmente ser juez, precediendo primero la noticiado sus calidades. Nicéforo y Pachimerio, griegos, y en muchas partes poco cuidadosos de escribir la verdad, ofendidos por comunes y particulares agravios délos nuestros, lejos de las ocasiones. Monlaner español, testigo do vista de todos estos sucesos, y que la llaneza de su oslilo, y del tiempo que escribió parece que aseguran la verdad do los aeonleciinleniosque reliere.

Kl emperador Andronico, temiendo que Roger descubiertamente no tornase las armas contra él, y siguiese la voluntad do los catalanes, ofendidos del engaño que hubnen las monedas ríe sus pagas, quiso que el príncipe Marulli, general de los romeos que militaban con Roger en el Órlenle, fuese de su parto a traerlo á Constanlinopla, y le asegúrate de su voluntad,que siempre halda sido de hacerle merced, y engrandecerle ; y justamente le ordenó que dijese a su hermana Irene que se viniese con él. por parecerle que tendría autoridad para persuadirle lo que Importase. Llegó con esta embajada Marulli á Galipoli, y Roger claramente le respondió que no pensaba salir do Galipoli sin hacerse mas sospechoso a los suyos con asistir en Constanlinopla.Irene también se excusó por la falta de «alud, que no le daba lugar do ponerse en camino. Con esto Marulli volvió a Conslantinopla, y desengañó al emperador, que si no pagaba el ejército por entero no había tratar de conciertos. Con todo osle desengaño porfió secunda vez. por medio de su hermana, á persuadirle que pasase al Orionte con algún socorro quo lo enviaría, porque Philadclphia estaba en mayor aprieto que el año antes, y que la necesidad quo padecían no perdonaba aun á los muertos. Ríen quisiera Roser obedecer al emperador, pero ios .soldados oslaban mas Irritados que nunca, y si Hoger eutorrees mo-lrara gusto de dársele al emperador, peligrara su autoridad vsu vida.

Kn esle tiempo HerengHor do Kntenza, viendo que todo oslaba lleno de sospocuas y miedos, y que los griegos le miraban como catalán, y tos catalanes entraban eo desconfianza de su fe. porque estaba cabo ol omperador en lugar tan supremo, y que aquello no podia ser sino estando do iu parte, aprobando lo mal quo ol emperador lo

hacia con ellos; finalmente estando ya las 'cosas de loa

catalanes, y Andronico, en términos que no se podía estar neutral, ni ser medianero entro estas diferencias sin gran riesgo de perderlos a lodos, llerenguerse resolvió de acudirá su primera obligación, y preferir á su parlicular acrecentamiento el público honor y estimación de Id nación, que estaba cerca de peidersc. Pidió licencia á Andronico para volverse á Galipoli, y aunque el emperador con ruegos y dádivas le procuró detener, nu dejo de embarcarse en dos galeras que tenia al puerto de Blanquernas por la puerta del emperador , y dice Pachiroerro, que se embarcó con el semblante triste, y que mostraba ol combale de pensamientos que llevaba. De la galera volvió a enviar al emperador tremía vasos de oro y plata que le había dado, y añade el mismo autor, que las insignias de la dignidad de megaduque las arrojó en el mar. mostrando que desdo entonces renunciaba la amiMad del imperio. Esta acción que en los griegos se condena por muy míame y vil, fué la mas digna de alabanza que esle gran caballero hizo en el Oriente, porque ni las honras ni los cargos no le pudieron apartar de lo justo : ejemplo grande para los que quieren introducirse con daño del bien publico y reputación ríe la patria, como á muchos acontece, que olvidados de lo que deben a su sangre j i su naturaleza, la dejan maltratar por pequeños interese*.

?uo las mas veces de ellos no lesqueda sino solo la inamia por premio de su ruindad.

Estando ya para partirse Berenguer, el emperador le envió á llamar muchas veces, sirr que pudiese creer que Berenguer lo dejaría. Ofreciéronlo al emperador cieilos hombres rio Malvasíade acometer las dos galera* de Berenguer, y vengar la poca estimación que hacia de su amistad, y juntamente cobrar ellos una galera . que tenían a partido en servicio do Berenguer ; pero el emperador no permitió que se ejecutase, porque pensó reducirle. Aquella noche Berenguer se hizo á la vela , y se vino a Galipoli, donde halló tudas las cosas llenas de mil sospechas y recelos.

Cap. XXIII.—Da elemperador Andronico enfeudé dlot catalanes y aragoneses tus provincia* del Aiia.

El omperador deseaba dividir los catalanes entre si. para después podarles castigar mas a'su salvo. Volvió á persuadir á Roger lo que antes por medio de Canavurui. familiar ministro rio Irene su suegra, el cual después da ir y venir muchas vecos do Constanlinopla a Galipoli, concertó el mayor negocio para los catalanes, que seuudj desear para su grandeza y aumento, si como se les ofrecí'1 seles cumpliera; pero la insolencia dolos soldados, la envidia de los griegos, la instancia del hijo trocó el amor y afición que Andronico tenia á nuestras cosas en morul aborrecimiento; y asi se determinó entre el emperador y su hijo dar aparente y honrosa satisfacción a los catalanes, y ocultamente trazar su perdición y ruina ; y aunque esto no lo dicen los historiadores, dejase fácilmente entender por I» que después se hizo. Andronico, por medio de esle Canavurio, y forzado del temor de las armas de los catalanes, y dol socorre que la fama había putrinado que venia de Sicilia, y que con tan largtts pagas estaba el fisco y cámara imperial destruida, y que las rentas del imperio no eran sulicienlei para los gastos ordinarios y forzosos, y quo como a príncipe le locaba prevenir el remedio, y ellos como calíllanos obligados y amigos debían ayudarle á poner en jecucion lo que á iodos les importaba igualmente. Al lírr se concertó entre el emperador y Roger, después do largas y pesadas consultas, lo siguiente: Quo de-de luego diese Andronico las pro>incias do la Asia en feudo i los ricos hombres, y caballeros catalanes y aragoneses, con obligación que siempre que fuesen llamados y requeridos por él. ó por sus sucesores. acudiesen á servirle á su costa, y quo el emperador no esluvieseobllgado á dar después de la conclusión de este trato sueldo .i la gente de guerra: solo les había de socorrer cada un año con treinta mil escudos, y con ciento veinte mil modios do trigo, dándoles ol dinerode las pagss corridas hasta el rlia de esle concierto.Con este trato quedaron nuestras cosas, al parecer, en srtma grandeza: porque los catalanes so vieron señores do todas las provincias de Asia, asi por d.irsolas ol emperador en paga de sus servicios, corno porque las ganaron con las armas, y libraron de la servidumbre de los turcos , títulos que cualquiera do ellos era bastante á djrles el derecho señorío do lorias ellas. Esta fué una de las cosas mas señaladas de esta expedición , y que mas puede ilustrar Ir nación catalana y aragonesa; pues cuando los romanos. vencido Milriilates, ganaron el A«¡a , alcanzaron una do sus mayores glorías, y lo que el valor rio laníos famosos capitanes y ejércitos conquistó err muchos aóos. loadqrriiieron los nuestros en menos de dos, y si con engaños y traiciones no les atajaran su fortuna, quedarán absolutos señores y príncipes de la Asia, y quizá si se conservaran, detuvieran los lurcos en sus principios, y no les dieran lugar á dilatar ni engrandecer los limites inmensos del imperio quo hoy poseen.

Estos concioilob se juntaron dclanto de la imágeu do la Virgen, costumbre antigua de aquel Imperio. En 09ta donación concuerdan Paehlmerio y Monlnner, aoloel griego fullereen una circunstancia, porque dice que Andrónico exceptó algunas ciudades, que no quiso que se incluyesen en la donación.

Cap. XXIV.—I.a gente de guerra ctn mayor furia oue antes se alborota, porque tiene alguna,desconfianza de Itoger.

El emperador Andrónico para cumplimiento del Juramento hecho, euvid á Teodoro Chuno que llevase á Hoger loa conciertos lirmados y sallados con sollos de oro, y treinta mil escudos, y las insignias de cesar , y que el trigo estaba ya recogido pura entregarle A quien Roger ordenase. Caminaba la vuelta de Ripi Teodoro, y como cuerdo y platico jumo á Ripi so detuvo, porque supo que las Co>as de Galipoli y dolos calalnnesse iban culpeorando. Resolvió de no pasaradolanle hasla saber de cierto el es!,ido de las cosas, á mas de que lemín a Hoger por estar ofendido de un hermano suyo que estaba en Calicillo, do donde muchas veres había salido con gente orinada en su d.iño. Asi parece que por cierta providencia envió a Oinavurio que fuese antes íi la hermana del empeíadnr, para que primero a ella le diese aviso de lo que pasaba, y juntamente volviese A signilicarle la disposición y estado del nuevo rnolln, poique su persona y el dinero no lo quería aventurar sin mas seguridad de la que tenia. Paso adelante, caminando siempre muy despacio, paradar tiempo a Canaviirioquo se pudiese informar, y volverle á encontrar ames del peligro. Junto á Urachialio tuvo nuevas Monas de sospechas, porque tuvo aviso que Roger no recibiera las insignias de cesar por no hacerse mas sospechoso á los suyos, de quien ya comenzaban a tener alguna desconfianza, por verle rico y honrado, y ellos defraudados de su sueldo. Temió Teodoro, y resolviódensegurar.se, retirándose al fuerte deltipi, donde estuvo algunos días. Como vio que no se sosegaba la gente, temió que si los catalanes entendieran que (él oslaba en llipi con treinta mil escudos, no le acometiesen para quitarle el dinero; y así una noche con gran secreto con todos los recaudos que traía so fué a Cousiantlnopla, y dio razón al emperador de lo que habla detenido y forzado A volver atrás sin ejecutar su drden. Hoger juzgó que. enmenia para su reputación y seguridad satisfacer al ejercito de las sospechas viles de su fé, y asi ordenó a las principales cabezas del ejércltoquese vlnieseá Galipoli, dejando aseguradas las plazas qua tenían á su cargo. Juntos lodos les dijo, que los trabajes y peligros que habla padecido por el aumento y bien de la nación aragonesa no merecían tan mala correspondencia como tener duda de su fidelidad: que él había probado su intención on la guerra de Sicilia, sirviendo al rey, y gobernando HÍempre gente catalana , y con ser aquellos tiempos tan sospechosos , nadie se atrevió á ofenderle: que en las guerras del Asia había acudido a la obligación que fuéllainado, y que el emperador, aunque le había hecho muchas honras, no las tenia el por iguálese sus servicios, y cuando lo fueran, que él no era hombre que por corresponder A ellas olvidara las obligaciones que tenia en primer lugar: que el emperador le quería hacer cesar,y que él no quería mas recibir honras sin que a ellos su les diese entera satisfacción, y que por solo venirles a socorrer y animar habia salido de Constanllnopla, y dejado al emperador que le quería detener y acrecentar: que el estaba resuello de correr la fortuna que ellos, y que si el emperador con su ejército los acometiere, procuraría por el juramento hecho, ceder si pudiese a suriKor. pero que cuando conviniese, forzosamente hablan de venir á las armas, y las suyas siempre se habían de emplear en la defensa común contra los griegos. Con esla plática Roger aseguró su crédito, y los catalanes satisfechos desús sospechas, y así con el reconocimiento que siempre, le dieron disculpa de los recelos mal fundados de algunos.

En este mismo tiempo sucedió para mayor descrédito • i*- nuestras armas, que los turcos acometieron la isla del Xlo. que estaba a cargo de Roger y los suyos, y casi toda ella la tomaron, sino fueron algunosque se pudieron retirar a la fortaleza en cuarenta barcos que pudieron juntar, y estos también se perdieron lastimosamente rolos y deshechos do una furiosa tormenta junto a la isla de Sciro. Con esta pérdida los ánimos de los unos y de los oíros so fueron irritando. Los griegos, porque les pareció que los catalanes, ya que les molestaban tanto con las ordinarias contribuciones, no fuesen bastantes para defenderles del rigor y sujeción de los inHeles; loa catalanes también atribuyeron esta pérdida A la dilación do Andrónico, en oo cumplirles lo que tantas veces se les habla ofrecido, y que síseles pagara con tiempo, pudieran ellos acudir A su obligación . y defender loque estaba á su cargo : la falta de dinero les obligó a que con mayor desorden le fuesen á buscar por todos los lugares de Tracia.

Cap. XXV.—Concluyete el trato dr pavir al Orirnte, y Itogtr recíbalos insignias de cesar, y dinero»

Llegó a los oídos de los emperadores Andrónico y

Miguel lo que Rogar públicamente dijo; y ofendidos gravemente, quisieron con Bl ejército qoe tenían junto en Andrinópoli acometer el de los catalanes; pero Andrónico, á persuasión de Azan, cuñado de Roger, á quien poco antes habia dado la dignidad do panipersehaslor, mandó á su hijo que no lo ejecutase, esperando siempre por medio de su sobrino reducir á Roger, á quien Azan escribió la justa indignación del emperador, y que la mayor disculpa que podría dar seria pasar el ejército en Asín, y comenzar la guerra. Respondió Roger a su culindo, y al emperador en la misma conformidad escribió : que la necesidad le habia obligado a dar de palabra satisfacción á lodo el ejército, porque si no lo hiciera, se acabaran de confirmar en sus sospechas, y que sin duda lo mataran : que él siempre seria He¡ y reconocido á las muchas honras y mercedes que do su mano habia recibido, y que si de lengua le habia ofendido fué porque los catalanes no le ofendieran con efecto, tomando por cabeza otro capitán que libremente les dejara ejecutar su ímpetu : que se sirviese de socorrerles con algo, porque de otra manera no se atrevía á reducirlos, porque ól apenas lema mil hombres que le obedeciesen. Con esta caria el emperador volvió a mandar a su hijo que no les ofendiese, pero que impidiese sus correrías.

Azan, que deseaba conservar a su cuñado Roger, persuadió al emperador que le volviese A enviar lo que Teodoro Chuno poco ames le llevaba, y que con esto pasaría A la Asia; y asi el emperador le envió las insignias de César, y el dia de la resurrección de LAzaro fué vestido y aclamado por cesar, y se le dieron treinta y tres mil escudos, y cíen mil modios de trigo; pero resueltamente le mandó el imperador que despidiese toda la gente, y solo se quedase con mil hombres. Roger mostró con aparentes demostraciones que obedecía, pero con secreto disponia sus consejos para cualquier acontecimiento. Envió A llerenger de Knlenza parlo do su gente, que ya estaba declarado por rebelde y enemigo del imperio; la otra envió á C.izíco Metellin, donde habia ya guarnición de catalanes. Recogió. A mas del trigo que el emperador le daba, otra mayor cantidad de la que los catalanes recogieron de las contribuciones.

Cap. XXVI.—Pártese fínger á verse con }ftgwl Paleólogo, contradicelo María su mujer, y los demás capitanes.

En este tiempo que los catalanes andaban llenos de tantos temores y esperanzas, ya Andrónico y Miguel trazaban de qué manera podían hacer un castigo señalado en ellos, y castigar con sumo rigor su atrevimiento; que aunque esto claramente no lo dicen los historiadores griegos, el efecto lo publicó, y descubrió su alevosía. La desdichada suerte de Roger abrió el camino para que esto se ejecnlaso, con gran seguridad de los griegos, y notable pérdida nuestra. Llegóse el tiempo do la partida de Grecia para proseguir la guerra, y Roger determinó de Ir A verse con Miguel Paleólogo para darle razón de lo que so habla tratado con su padre en materia déla guerra, y pedirle dinero, como Nieeforo dice. Pero María, mujer do Roger. y su madre y hermanos, que como ladrones do casa conocían bien la condición de los suyos, sentían muy mal de esta ida, y María, como A quien mas lo Importaba, advirtió a su marido en secreto que no se fuese, ni se pusiese voluntariamente en las manos de Miguel, y que no ofreciese la ocasión A quien con tanto cuidado la buscaba ; que advirll.se cu ui huérfana quedaba ella, cusn desamparados los suyos si fallase su gobierno; que no se Base lanío de su Animo, que no die9o crédito á sus palabras, nacidas no solo do-su cuidado, pero de derlas y seguras señales que tenia do que Miguel Paleólogo procuraba su ruina. Todas estas razones acompañadas con lágrimas y ruegos dijo María A su marido Roger. porque como griega, v persona tan intima do la rasa del principe, aunque se recelaban de ella porque no descubrieso sus traza?, con todo este recato llegaban A su noticia muchas, que como mu'er cuerda y cuidadosa de la vida del marido pudo advertir, y descubrir algo de lo que se maquinaba eonlr.i él. Hizo poco caso Hoger do sus consejos, y ella cuanto mónns recelo descubría en el marido, tanto mas crecía su cuidado y procuraba inl"nlar algunos medios para persuadirle; y el que debiera sor mas elicaz, fué llamar a los capitanes mas principales del ejército, v descubrióles sus justas sospechas, para que pidiesen á Roger que suspendiese su Ida de Andrinópoli para visitara Miguel Paleólogo. Al fin lodos los capitanes juntos -i Instancia do María, cuyas sospechas no les parecían vanas, fueron A Roger. y le pidieron que dejase, ó siquiera dillrlese la jornada hasla estar mas asegurado y salisfecho del ánimo de Miguel. Respondióles resueltamente que por ningún temor que le pusiesen delante dejarla do hacer su viaje, y cumplir con obligación t.m forzosa como visitar A Miguel. A quien debía el mismo respeto que al emperador >u padre: que si antes de partir de Grecia para la jornada de Asia no se lo daba razón de lodos sus consejos y determinaciones, era darle ocasión de desavenirse con ellos, cosa do grande inconveniente para la conservación de todoa

olios; que los rócelos do María 6U mujer nacían de amor y temor de perderlo, y que pues eran sin otro fundamento no era justo que le detuviesen.

Llamado Roger de su fatal deslino, no advirtió su peligro, ni advertido lo temió. Muchas voces por mas avisos que un hombre tenga no puede escapar de la muerte y Unes desastrados, y aunque Dios nos advierte con señales manifiestos y claros, puede tanto una loca confianza, que uos quila el discurso para que no veamos loa peligros donde está de'.ormlnado nuestro tin y castigo, lín este caso de Roger. ni su bueu discurso, m o| conocimiento grande de la naturaleza de los griegos, ni los avisos de su mujer, ni los ruegos de lossuyos, pudieron detenerle para que voluntariamente no se, entregase á la muerto. Resuello ya do partirse. Mana su mujer con todos los de su casa no quiso quedarse en Galipoli, porque como tenia por cierta nuestra perdición, no le pareció aventurarse, pues la obligación de . asistir enGalípnli faltaba conausenlarse su marido. Mandó Roger que Fernando Aliones con cuairo galeras lo llevase á Conslanlínipla, y él con trescientos caballos, y mil infames, dejando en su lugaráUerenguer de liulenza, caminó la vuelta de Andrinópoli, dicha por otro nombre Oresilade, ciudad principal de Traoia, y corle do muchos emperadores y reyes, y que entonces lo era de Miguel. Zurita quiere que Andrinópuli y Oresliade sean lugares diversos, porque no llegó a su noticia que esta ciudad tenia entrambos nombres. Nicéforo la llamo Oresfiade con el nombre mas antiguo, y Monlaner Andrinópoli, que fue el mas moderno, y el que entonces le daban los griegos, y el que hoy conserva con poca diferencia.

Supo el emperador Miguel á veinte y dos de abril como el cesar Roger venia, porque Azan su cuñado se lo hizo saber. Alteróse extrañamente Miguel de esta venida, y con un caballerode su casa le envió á preguntar, una jornada áules que llegase, si el emperador su padre 5e lo había mandado, ó él movido da su sola voluntad. Respondió el César con palabras llenas de humildad, que solo Iba para darle obediencia, y mostrar la servitud que le debia, y juntamente para conferir con él el viaje que liabia do hacer al Oriente. Con esta respuesta se sosegó Miguel, y mostró que gustaba de su venida, línvió luego A recibirle con la benignidad y cortesía que convenia. Jira miércoles de la segunda semana de la pascua que llaman de Santo Tomás. Vióse aqqella misma noche con el emperador, de quíon fué recibido y acariciado con grandes demostraciones de amor. Cap. XXVII.—Matan á Roger con gran crueliad los alanos

tetando comiendo con los emperatiores Miguel y María, y á

todos los que fueron en su compañía.

Con el buen acogimiento que Miguel hizo á Roger y á los suyos, creyeron que las sospechas de María fuerou sin fundamento, y vivían tan sin cuidado ni recelo del •laño que tan vecino tonian. que divididos y sin armas discurrían por la ciudad como entre amigos y confederados, listaban dentro de ella los alanos con George su general, cuyo hijo mataron en Asia los catalanes, listaban también los turcoples, parle debajo del gobierno del búlgaro Basilá, la otra obedecía a Moleco. Los romeos oslaban debajo del gran primicerio Casiapo, y del duque y gran príncipe do compañías llamado elriarca. Todos estos tuvieron por sospechosa la venida de Roger, y que solo venia á reconocer las fuerzas de Miguel, con pretexto de darle la obediencia, y según ellas disponer sus consejos. El que mas alteraba y movia los ánimos conira Coger y los catalanas, era George, cabeza délos alanos, que con deseo de tomar satisfacción intentaba lodos los medios que podía; finalmente, ó fuese por solo su motivo, ó con permisión y orden del omperador Miguel, ol día antes de la parlida do Roger, estando comiendo con ol emperador Miguel y la emperatriz Maria, gozando de la honra que sus principes le hacían, entraron en la pieza donde se comia, George, alano, Moloco, lurcople, con muchos de lossuyos, y Gregorio: el primero cerró con lloger, y después de muchas heridas Con ayuda de los suyos le cortó la cabeza, y quedó despedazado entre las viandas y mesa del príncipe, que se presumía había de ser prenda segurísima de amistad, y nó lugar donde .so quitase la vida á un capilan amigo, y de tamos y tan señalados servicios, huésped suyo, pariente suyo, y como tal, honrado en su casa, en su mesa, y en presencia de su mujer y suya. No se pudieron ¡untar, á mi parecer, mayoros circunstancias para acrecentar la infamia de oslo caso; hecho por cierto indigno de lo quo tiene nombro y obligaciones de príncipe, que las mas principales son las que mas se apartan de parecer ingrato y cruel, aunque es verdad que los príncipes raras veces s» .reconocen por obligados, y cuando se tienen portales, ¡ilionecen la persona do quien les tiene obligados; pero esto no llega a lanío que perdiendo de lodo punto ol miedo ú la fama, descubiertamente le acaben y destruyan. Lo cierto es que comunmente puede mas en un principe un pequeño disgusto paru castigar, quo grandes y se

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