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rey entonces en esta guerra con sus gentes en Villafeliz , don García obispo deTarazona, don Garda Roroeu, don Jimeno Cornel, don Miguel de Luesia, Jiroeoo de Aivar, Arnaldo de Alascon, don Ladrón Aznar Pardo, mayordomo del rey, Atlio de Foces, Asalido de Gudal, Pedro de Crexel, Pedro de Falces y muchos otros caballeros.

Caí. LXI.—Déla gran batalla de Ubeda.

Por este tiempo se hace mención en memorias antiguas, que el rey don Alonso de Castilla hizo una muy grande entrada por tierra de moros, con el infante don Fernando su hijo, juntando las huestes de Guadalajara, Huete, Cuenca y Volez, y allí se dice que llegaron al Ajarchia de Játivg, hasta la mar, y por el mes de mayo del año mil doscientos once se volvieron. Después desto, según en aquellas memorias se afirma, el rey de Marruecos con los moros de allende el mar, y de aquende cercaron á Salvatierra y un castillo que llamaban de Dios, por el mes de julio, y detúvose en aquel cerco hasta el mes de setiembre y aplazaron los castillos, hasta queel rey de Castilla fuese en su socorro , que estaba en la sierra qoe llamaban de San Vicente con sus huestes y no los pudo socorrer, y mandó que entregasen á Salvatierra á los moros. Estando en aquella sierra el infante don Fernando entró la vi a de Portugal, haciendo la guerra que llamaban fonsado, cuando iban á poner cerco sobre alguna fuerza importante, é iba sobre Trujillo y Montanches, y volvióse sin hacer efecto ninguno para su padre, por el mes de agosto, y falleció a catorce del mes de octubre siguiente, y fué una de las grandes adversidades que aquellos reinos padecieron, perdiendo su principe sucesor en tal edad y en guerra tan peligrosa, que los moros habian pasado los montes de la Sierra Morena, y hacían la guerra en la comarca del reino de Toledo. Estaba determinado el rey de Castilla de aventurar el negocio, y dar la batalla á los moros; y hizo llamamiento general, para que fuesen á servirle todos los caballeros y hijos dalgo de su reino, y hizo grandes aparejos en la ciudad de Toledo para esta jornada; y los reyes de Aragón y Navarra juntaron toda la caballería de sus reinos para ir íí valer al rey de Castilla, pues del suceso desta batalla dependía el remedio ó perdición de todos. Otorgó el papa Inocencio, que fué uno de los muy señalados pontífices que ha habido en la Iglesia de Dios, la cruzada á instancia grande del rey, y por la solicitud y buena industria de don Rodrigo Jiménez arzobispo de Toledo, prelado de grandes lclras y autoridad, de quien tantas veces se hace mención en estos anales, que fué enviado por el rey do Castilla, cuando se ganó por los moros Salvatierra, a Francia, Alemania y i Roma, y el sumo pontífice concedió cruzada é indulprocia general por toda la cristiandad, porque la fama se divulgó, que el rey de Marruecos en esta empresa había amenazado, que lidiaría con cuantos adoraban la cruz. Fué tan grande el concurso de las gentes quo vinieron fuera del reino, y se juntaron de toda España i e*U empresa de la ciudad de Toledo, que no bastándolo poblado déla ciudad , ni los lugares de su comarca , estaban en tiendas por las vegas y campos de las riberas de Tajo, y las talaron todas, y en un territorio que llamaban Alcardete, é hfzoscdaño erando en aquella comarca, porque se detuvieron mucho tiempo en ella Llegó á Toledo el rey de Aragón en la

octava de Pentecostés del año de mil doscientos doce, y fué recibido por el arzobispo y clero con procesión, y aposentóse en la huerta del rey, adonde estuvo aguardando sus gentes. Fueron con él á esta guerra don García Frontín, obispo de Tarazona, don Rerenguer obispo de Rarcelona, don Sancho conde de Rosellon su tío, don García Romeu, don Jimeno Cornel, don Guillen de Peralta, don Miguel de Luesia, Aznar Pardo, don Ñuño Sánchez, hijo del conde don Sancho, y de doña Sancha Nuñez, hija del conde don Ñuño de Lara, don Lope Ferrench de Luna, don Artal de Foces, don Pedro Maza, don Atorella, Jimeno de Aivar, don Rodrigo de Lizana, don Pedro Ahones , el conde de Ampurias, Ramón Folch, don Guillen de Cardona, y don Guillen de Cervera, Berenguer do Pcramola, Guillen Aguilon de Tarragona y Arnaldo de Alascon. De Francia é Italia, asimismo llegaron con devoción de servirá nuestro Señor en esta santa guerra grandes compañías, éntrelas cuales fueron señalados por principales caudillos, los arzobispos de Narbonay Burdeus, y el obispo da Nantes, y con ellos venían muchos varones y señores principales, con tanto número de gente de guerra, que por la relación que el rey de Castilla envió al papa Inocencio del suceso de la victoria que de los infieles tuvo, se afirma, haber sido entre caballeros y escuderos, y la otra gente extranjera , doce mil hombres de caballo y cincuenta mil deápié, y es menor número del que el arzobispo don Rodrigo en su historia escribe, que dice haber venido a esta guerra de gente extranjera diez rail de caballo , y cien mil infantes. El número de los nuestros no se refiere tan en particular, ni se declara por la historia que mas antigua tenemos de las cosas de Aragón a esta guerra, y todos cotejados con- los enemigos eran muy pocos. Mas Pedro Tomich escritor catalán afirma, qu» con la gente de Aragón y Cataluña, y la del conde de Fox, que vino á su servicio, eran tres mil y quinientos de caballo y veinte rail peones, y que destos los quinientos de caballo, y los diez mil de & pié eran aragoneses; pero el arzobispo don Rodrigo, que muy en particular hizo memoria de los extranjeros principales, no nombra al conde de Fox, ni es verisímil haberle olvidado, de quien tampoco hace mención la historia general de Castilla. Entre los otros, el mismo Tomich hace mención, que fuéé esta tan famosa jornada Arraengol, conde de Urgel, siendocosa averiguada y muy sabida que el conde Armengol era muerto cuatro años antes, y solamentedejó la hija que sucedió en aquel estado, no embargante que en la historia general de Castilla, y en otra de Portugal, se dice, haberse hallado en ella el conde de Urgel, y cuanto yo conjeturo lo entienden por don Guerao de Cabrera, que muerto el conde Armengol, se intituló, como dicho es, conde do Urgel pretendiendo suceder en aquel estado, y estaba en Castilla. Detúvose el ejército en Toledo tantos días, aguardando la gente que cada dia iba llegando, y partieron a veinte dejunio, auna pártelos que llamaban ultramontanos, á quien dieron por general á don Diego López de Haro, y ó otra parte iba el rey de Aragón con su ejército, y el rey de Castilla de la misma manera apartado con el suyo, y fueron por sus jornadas hasta llegar á Malagon, que estaba por los infieles, y poniéndose en defensa, fué entrado por las compañías délos extranjeros, quo era la gente forastera que concurrió a esta guerra, y pusieron á cuchillo todos los moros que estaban en defensa de aquel castillo, y dióse combate muy recio a Cala tro va, hasta que se dio, y ganaron a Marcos, Benavente, Piedra Buena y Caracuel, y pasaron el puerto que llamaban del Muradal. Había llegado el rey de Marruecos, con todo su campo á ganar un lugar, que llamaban la Losa , y tenían tomados los pasos á los nuestros, y atravesaron la sierra, y fueron á asentar su campo en las Na vas, que llamaban de Tolosa. Cuando los reyes so acercaron á los enemigos que se pusieron 'en la sierra junto a las Navas, ordenó el rey do Aragón su ejército, y en la delantera estuvo don García Romeu, que íuó uno de los muy señalados caballeros que hubo en sus tiempos, y en las batallas de medio, en el un lado iban con ol un escuadrón donJimeno Cornel, don Aznar Pardo, don Artal deFoces, y don Atorella, y con la otra batalla al otro lado iba, según en una historia antigua parece, don Pedro Mará. En la retaguarda se puso el rey, y con él estuvieron el conde don Sancho, y don Ñuño Sánchez su hijo,quo se armó aquel diacaballero novel, y el conde de Ampurias, y don Miguel de Luesia, que llevaba el estandarte real, y los mas caballeros de su casa y corte, y el conde don Suero. Iba A otra parte el rey don Sancho de Navarra, con la gente de su reino, y con los cousejos de Segovia, Medina y Avila, y llevaba el estandarte real un rico hombre de Navarra, que se decia Gómez Garces do Agoncillo. Pedro Tomich, y otros que le han seguido, hacen mención, que habiendo gran diversidad entre los reyes sobre el ordenar la batalla, porque cada uno queria señalarse y aventajarse en aquella jornada, fué entre ellos acordado de estar á loque ordenase un caballero de Ampurdan , llamado don Dalínau deCrexel, que afirma este autor, que era el mas sabio y experimentado, que ningún otro caballero que en España hubiese, y que estando ausente fué por aquella diligencia al campo, y ordenó que la vanguarda se diese al rey de Castilla, por ser la guerra en su tierra, y al rey de Aragón dio la retaguarda por honrarle, entendiendo que le había decaber gran parte do la gloria del vencimiento. El discurso y suceso de la batalla, en la cual fueron los moros vencidos, se escribe en aquella relación que se envió al papa, por el arzobispo don Rodrigo, y en la historia general de Castilla y en otros anales del mismo tiempo, muy difusamente, y por todos se encarece el esfuerzo y valor do los reyes, y salió dolía el rey de Aragón herido de una lanzada, aunque no fué peligrosa la herida, y el miramamolin se escapó con algunos de los suyos. Esta fuéaquella famosa y grandebatalla, que losantiguos llamaron la de Ubeda y de las Navas de Tolosa, en la cual fué la mayor matanza de aquella gente pagana que jamás se vio, desde que ellos se hicieron señores de las tierras de España, y pereció entonces el nombre y poder de los almohades, que eran los mas poderosos de toda la morisma, que pusieron á España otra vez en condición de ser vuelta debajo de su señorío. Algunos escriben, que murieron treinta y cinco mil de caballo, y entre la otra gente que llegaron 6 doscientos mil, y en las letras que al papa se enviaron, no se declara el número de la gente de caballo, y se refiere haber muerto mas de cien mil hombres de gente armada y de guerra. Esta victoria fué un lunes á diez y seis del mes de julio, de mil y doscientos y doce, y en memoria della se celebra en cada un año la fiesta del triunfo déla Cruz en la iglesia de Toledo y en algunas otras diócesis , porque fué hecho tan milagroso, quede los cristianos afirma el arzobispo don Rodrigo, que apenas

murieron veinte y cinco, y asi generalmente seatriboyó á manifiesto socorro y obra de nuestro Señor, qne resiste á los soberbios y da su favor y gracia A los humildes , porque renovando los milagros antiguos, d¡6 tan gloriosa victoria de la gente pagana A so pueblo cristiano. El arzobispo, autor tan grave, encarece mucho el gran esfuerzo y valor de donJimeno Cornel y de don García Romeu y de Aznar Pardo, que con otros caballeros de Aragón y Cataluña se señalaron en esta jornada. En la historia general de Castilla se escribe que la tienda del míramamolío , que era de seda bermeja muy ricamente labrada , se dio al rey de Aragón, y que don Diego López de Haro, por mandado del rey de Castilla , repartió el despojo y dio todo lo que se halló en el cerralle del miramamolin a los reyes de Aragón y Navarra, diciendo , que el rey su señor se debía contentar con la honra de la batalla. También desta victoria alcanzó grande gloria el rey don Sancho de Navarra , que se señaló en ella con los suyos muy valerosamente y desde entonces tomó las armas de las cadenas de oro en el campo rojo y en el medio una esmeralda , que después trajeron los reyes de Navarra en sus escudos, porque Antes solamente trian el escudo de campo rojo, que fueron las armas de los reyes sus antecesores. Al tercero dia después de la balalia , pasaron adelante los reyes con sus ejércitos y fueron ganados los castillos de Vilches, Ferrol, Baños y Tolosa, y prosiguiendo el camino hasta Baeza, halláronla desierta, que se habían recogido los moradores della A Ubeda. Esto fué al sexto dia después de aquella victoria, y dentro do dos dias fué entrada por aquella parte que había cercado el rey de Aragou, y el primero que subió en el muro, fué un escudero de don Lope Fcrreuch de Luna. Los moros, porque los dejasen ir libremente, ofrecieron grande suma de dinero y fui aceptado el partido salvándoles las vidas, y la villa se derribó por el suelo. Comenzó A haber luego mortandad y pestilencia entre la gente de guerra, de que murió gran número, y fueron forzados los reyes de se volver A Calatrava , A donde Uegóel duque de Austria, que fué Leopoldo el séptimo dcste nombro, hijo delduque Leopoldo, que con grande compañía venia A hallarse en la guerra de los moros, el cual se volvió desde allí con el rey de Aragón , que era, según el arzobispo don Rodrigo escribe, su deudo, y este parentesco, aloque yo conjeturo, fué por parte déla reina doña Sancha , madre del rey don Pedro , que fué hija déla emperatriz doña Rica, que sucedía por parte de su madre de la casa de Austria, porque la reina doña Sancha y este duque Leopoldo eran nietos de Leopoldo cuarto, marqués de Austria, y de Inés su mujer, que fué bija del emperador Enrico cuarto,que había sido primero casada con don Federico duque de Suevia, y de aquel matrimonio fué madre de Federico duque de Suevia, padre del emperador Federico el primero, y madre de Conrado, que fué rey de romanos, y por esta parte el rey don Pedro tenia mucho deudo en las mas ilustres casas del imperio, señaladamente con las de Austria y Suevia. Vuelto el rey desta tan señalada jornada A su reino y con tanta gloria de haber sido tan gran parte de la victoria, estando en Tahuste A siete del mes de noviembre deste año, se concertó matrimonio de una hija suya, que se llamó doña Constanza , con don Guillen Ramou de Moneada, su senescal, y para el dia que se celebrase, les hizo donación para ellos y sus hijos y sus sucesores de los castillos y villas de Seros y Aitona y Sosez, y lo que poseían Ermeseuda de Castellezuelo, Arnalilo de Belvis y Ponce de Soler en Aitona y sus términos, y lo que Ramón Galceran de Pinos y Ramoa Ala man tenían en Sosez, á los cuales se obligaba de dar sus recompensas, y asi dejó heredera á su hija es esta baronía y á sus hijos y sucesores y de su senescal. Asistieron con el rey á esta Gesta Guillen de Cervellon, Gombal de Ribellas, Derenguer Puchert, Guillen deClaravalls,*García Romeu. Aznar Pardo,Pedro de Abones, Asalido deGudal. Arnaldo Palazin, Gil Garces, Elazario repostero del rey de Aragón. De Tahustese vino el rey á Alagon y allí le fueron á recibir antes que entrase en Zaragoza mediado el raes de noviembre, don Pedro Fernandez señor de Albarrazin y don Jimono Cornel.

Cip. LXII.—fíe las causas que el rey dio para apartarse tk la reina su mujer, y déla sentencia que sobre ello dio (1 popa Inocencio tercero.

Kn la causa del divorcio que trataba el rey mucho tiempo había, según dicho es, por se apartar déla reina, se procedió por mandado del papa Inocencio tercero con gran solicitud, sin acepción ninguna, y aunque entre todos losotros principes de la cristiandad tenia el papa mucho amor al rey de Aragón y procuraba su honra y el bien de su reino, en esta lile se mostró proceder con suma igualdad y justicia. El rey propuso, que tenia por sospechoso el matrimonio que había contraído con doña María señora de Mompeller, diciendo, que había sido casada primero con el conde deComenje.que era en aquel tiempo vivo, no habiendo «ido apartada del por autoridad de la Iglesia, y deste matrimonio hubo dos hijas, que se llamaron Matilde y Petrona , y asimismo por afinidad que con ella tenia, habiendo conocido cierta dueña que se decía ser conjunta, en consanguinidad a la reina. El papa cometió la causa al obispo de Pamplona, y a Pedro de Casteluou y á Rodolfo, monges de Kuent(nda, que eran entonces legados de la sede apostólica, y acusando el matrimonio ügo de Tarroja piimo del rey , fui1 ante ellos contestada la causa. Por muerte destos legados la tornó acometer el papa al arzobispo de Narbona , siendo abad de Cister y á dos obispos que eran legados apostólicos. Era cierto que ta reina en vida de su padre y procurándolo él. había 'MUtraido con el conde de Comenje , pero prob.á que se •solrajo aquel matrimonio por fuerza y no legítimamente, siéndole el conde allegado en afinidad y parentesco y teniendo aun en aquel tiempo dos mujeres l¡'as, launa era Guíllelma, hija de Arnaldo déla Barca, y la otra Beatriz hija del conde de Bigorra. fue esta causa muy discutida, y por parto del rey se intento de probar que el conde de Comenje le era cercano pariente en consanguinidad , para inducir que había por aquella razón otra afinidad entre él y lu '*na, y pidiendo la reina que la determinación deste l'leítofuese remitido al papa, siéndole concedido, fué flla i Roma, y siendo el proceso examinado en público «msistorio con grande consejo , porque constó, que "reina y el conde de Comenje eran parientes dentro 'le tercero y cuarto grado de consanguinidad y afinidad, que primero había sido casado con la hija del wnde Bigorra, de la cual no parecía ser apartado por determinación de la Iglesia, de común parecer y ■werdode los cardenales, fué la reiua dada por libre de lo que contra ella por parle del rey se habia intentado, "la declaración y sentencia dio el papa en el mes de wwo de mil doscientos trece, por sus letras, amonestólo IV.

lando, rogó y aconsejó al rey, que no tuviese por áspero haber determinado lo que convenía al descargo y salud de su conciencia, y recibiese benignamente a la reina y como tal la tratase, mayormente habiéndole dado nuestro Señor hijo en ella y siendo tan temerosa y sierva de Dios, de lo cual se seguiría grande utilidad y bien & su reino, pues muchas veces por la voluntad divina acontecía , que por la mujer fiel se salvaseel marido que no lo habia sido, y dudando que no quisiese obedecer su mandamiento, cometió á los obisposde Carcasona y Aviñon que le compeliesen á ello con eclesiásticas censuras, sin admitirlo apelación. Mas el rey usando de remedios jurídicos perseveraba en su porfía, y la reina se detuvo en Roma hasta verlo queel papa disponía, y entre lauto sucedió la muerte del rey.

Cap. LXIII. — Del socorro que el rey hizo en persona al conde de Tolosa su cuñado contra el conde de Monforte, y de su muerte.

Estaba por este tiempo muy divulgada la fama de la religión y vida de San Domingo primer instituidor de la orden de los frailes predicadores, que fué español y nacido en el lugar de Caleruega de la diócesi de Osuia , y señalóse mas su santidad y religión, porque fué gran perseguidor de los herejes, y su principal profesión era reducir debajo de la obediencia de nuestra santa madre Iglesia, con su predicación, á los que andaban fuera della , y estaban obstinados y ciegos en sus errores. En el principio de la predicación deste santo varón , fué muy señalado el celo que tuvo de la honra de Dios, y su severidad y rigor cerca de la extirpación de la herejía de los albigenses, que so habían comenzado á encender en el condado de Tolosa y en Carcasona y Albi, de donde se comenzaron á contaminar muchos pueblos y lugares de aquella tierra. Estos estaban en el error de los maniqueos y arríanos y ubaldenses y en otros abominables y muy torpes errores, y reprobaban el matrimonio, y tenían por justo y santo que fuesen comunes las mujeres, y admitían otros ayuntamientos nefandos y contra naturaleza, y siendo declarados por herejes y enemigos de la Iglesia católica, declaróse la guerra contra ellos por el papa Inocencio, que envió sus legados á exhortar á los reyes, que volviesen por la honra de Dios y de su Iglesia, y considerasen el peligro grande, que de aquellos principios podía resultar á la cristiandad, y se ayuntasen para extirpar una lan nefaria y condenada herejía. Por esta causa fué primero enviado en el año do mil doscientos seis, un legado apostólico con don Diego obispo de Osma , y doce abades de la orden de Cister, para que procurasen de reducirlos á la unión de la Iglesia católica romana , si pudiesen ser atraídos con amonestaciones caritativas, pero entre todos resplandecía la santidad y religión de aquel santo varón y gran siervo de Dios. Mas no bastó por su grande Infidelidad y pertinacia á moverlos de su error, su santidad y doctrina , antes comenzaron á defender su opinión con las armas, y publicóse contra ellos cruzada, y fué elegido por capitán del ejército déla Iglesia , de común consentimiento de los legados apostólicos y de los barones y caballeros alemanes, franceses, ingleses, é italianos, que á esta guerra habían concurrido, Simón conde de Monforte, y porque desta guerra resultó la ida del rey de Aragón á defenderla lierra de don Ramón conde de Tolosa su cuñado, referiré eu

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suma lo quo 6 esto procedió, según se contiene en las historias do aquellos tiempos. Era el conde deTolosa liijo del conde don Ramón el tercero, y do Costanza hija del rey Luis de Francia , y nielo del conde don Aiodso Jordán conde de Tolosa y de San Gil, de quien se hace mención en estos anales, y casó primera vez en vida de su padre con doña Beatriz hermana de Trencabello vizconde de Beses, y hubo della una hija, que casó con el rey don Suncho de Navarra el Encerrado, de la cual se apartó después, y segunda vez casó el conde de Tolosa con Juana hermana do Ricardo rey de Inglaterra, que habla sido casada con Guillelmo rey de Sicilia , y della hubo á don Ramón , que fué el último conde de Tolosa , y tercera vez casó con la infanta doña Leonor, hermana del rey de Aragón. Mas como toda.la guerra se moviese contra las tierras del conde de Tolosa , el rey de Aragón por el deudo que tenia con él y con su hijo, que oslaba casado con otra hermana suya, llamada la infanta duna Sancha,envió á requerir y exhortar al conde Simón de Monforte, que no hiciese daño ni guerra en la tierra de su cuñado, y auuque el conde era muy obligado al rey de Aragón, por haberle dado por contemplación del papa la tierra del Careases y Beses, con todo su señorío en feudo, y le habia hecho homenaje por él, no quiso cesar de hacer la guerra contra el conde de Tolosa, y el rey envió sobre ello sus embajadores al papa, y no puliendo sufrir que se hiciese guerra en las tierras y estado que era de su hermana, mandó juntar sus huestes para ir á su socorro. El que mas largamente escribe lo que en esto pasó, es fray Bernardo Guido de la orden de los predicadores, inquisidor de la herética pravedad en el reino de Francia , en la historia que compuso de los pontífices , que se dedicó al papa Juan veinte y dos, aunque del difieren mucho el arzobispo don Rodrigo y la historia del rey don Jaime. Este autor escribe , que en el año de mil doscientos y nueve el ejército de la Iglesia que se habia juntado contra los herejes de Albi, Tolosa y Carcasooa, en las tierras que estaban sujetas al conde de Tolosa, lo primero que acometió fué la ciudad de Beses, á la cual se enviaron por orden y comisión de los legados, ciertos religiosos que llevaban lista de los que estaban infamados y convencidos de aquel herror y herejía, para que, ó los echasen de la ciudad ó se saliesen los católicos . y no lo queriendo cumplir , fué la ciudad entrada por combate, y murieron siele mil personas que perseveraron en su pertinacia , y los mas fueron presos en la iglesia de Santa Magdalena , y en el mismo dia de su festividad, adonde cuarenta y dos años antes los vecinos de aquella ciudad habían muerto al vizconde Trencabello su señor con grande crueldad, y alevosamente hirieron al obispo que se puso en defenderle. Luego se rindió Carcasooa, y salieron los vecinos della en camisa, y la ejecución se hizo como en tal caso se requería rigurosamente á fuego y á sangre. Entonces según este autor escribe, se trató por los legados y barones que estaba» en el ejército de la Iglesia , que el conde Simón de Monforte tuviese el gobierno de aquellos estados que iban ganando, y so le dio cargo de general del ejército, y en el año siguiente de mil doscientos y diez se puso cerco á un castillo fortísimo llamado el castillo de Minerva: y después de diversos combates y do grandes faligis que allí padecieron, fué entrado y quemaron mas do ciento y cuarenta personas que persistieron en su obstinación y no se quisieron reducir. En el año siguiente se ganaron

la ciudad de Albi y otros muchos lugares, de donde

primero tuvo origen esta pestilencia, y antes que llegase la gente de guerra , se rindieron al conde, y siendo recibidos con gran misericordia, después se rebelaran y fueron castigando como convenia, los principales con gran ejemplo. Entróse por fuerza de armas un lugar y castillo muy fuerte, que está en la diócesi de Tolosa , llamado Vauro, a donde fué ahorcado el capitán de la genlede guerra que en él estaba que era un caballero muy principal, llamado Aimerique, señor de Monreal y Lauriaco , y fueron degollados ochenta caballeros de los mas principales , y fué empozada y cubierta de piedras Geralda , que era señora de aquel castdlo , y hermana deAimerico, y fueron quemados mas de trescientos , y toda la otra gente fué admitida á la misericordia de la Iglesia , conforme á las condiciones con que se entregó el lugar. Desta manera fueron combatiendo y ganando muchos lugares y castillos de aquel condado , y se hizo guerra cruel contra el conde de Fox, y contra Roger Bernardo su hijo que favorecían al conde de Tolosa. Procedíase con muy riguroso castigo y estrago , no solamente contra los que eran culpados y convencidos del crimen desta herejía , pero generalmente el conde Simón de Monforte tentaba de ocupar todos los lugares de aquel estado con esperanza que habia de ser remunerado en él, en premio de lo que habia servido á la sede apostólica en esta guerra. En el año de mil doscientos y once por el mes de julio, el conde con el ejército de la Iglesia puso cerco contra la ciudad de Tolosa , estando dentro el conde y los condes de Fox y Comenje, y mucha gente muy principal, y después dediversos reencuentros y escaramuzas se levantó el ejército y pasó ha hacer guerra en los lugares y castillos del conde de Fox. Vencida la batalla de Ubeda , entendiendo el rey de Aragón el daño y estrago grande que se hacia con color desta empresa que habia tomado el conde de Monforte en los lugares y tierras de Carcasona y Beses, que eran de su señorío, que fueron dados en feudo por el príncipe don Ramón Berenguer su abuelo y por el rey don Alonso su padre , y que no se ponia remedio en ello , puesto que muchas veces con grande instancia lo habia suplicado al papa, por lo que tocaba a su derecho, dejando aparte el deudo que con el conde tenia, se partió para allá , y estuvo en la ciudad de Tolosa en principio del mes de febrero del año de la Natividad de mil doscientos y trece. Fueron con el rey don Ñuño Sánchez su primo, don Jimeno Cornel, don García Romeu, don Guillen de Cervera,donGuillenRamón de Moneada, senescal de Cataluña ,don Guillen de Cervcllon, don Guillen de Perexens y Berenguer de Peramola , pero no se detuvo mucho entonces, y volvióse para Rosellon, y estuvo en Perpiñan, hasta veinte y seis de marzo, y de allí se entró en Cataluña, para ordenar de pasar en socorro del estado del conde de Tolosa, y estuvo en Lérida á veinte y dos del mes de mayo siguiente , y parece por memorias auténticas de aquellos tiempos, que estaba en Lascabarrea veinte y cinco del mes de agosto del mismo año, que fue poco antes de la batalla. Allí se hallaron con él don Sancho de Antillon , don Blasco de Alagon, don Rodrigo de Lizana y don Guillen de Alcalá, y según se colige, tenia repartidos sus ricos hombres y gente por diversos lugares que estaban en la obediencia del conde. Lo que fray Bernardo Guido escribo, que pasó después, es, quo teniendo el rey don Pedro ayuntado gran ejército de aragoneses y catalanes , y hallándose con él los condes de Tolosa, Fox y Comenje, y el pueblo de Tolo

sa, que todos eran, según este autor afirma , hasta en número de cien mil hombres , un dia que fué martes á once de setiembre del año de mil doscientos y trece movió de Tolosa el ejército, y fué á cercar el castillo llamado Maurel, que está en la ribera de la Garona junto de aquella ciudad, el cual habia mandado fortificar el conde Simón de Monforte, para tener en él gente de guarnición contra la ciudad de Tolosa. Teniendo desto aviso el conde, partió para allá por mandado del legjdo en su socorro con la gente que pudo juntar , y ron siete obispos y tres abades, y con ellos el santo varon Domingo, y otro dia siguiente, que fué miércoles, según este autor refiere, se entró el conde Simón de Monforte dentro á vista del rey , y procurando aquellos prelados que el rey tuviese el respeto que tenia 4 la Iglesia , no quiso desistir de su propósito , sabiendo qoeaquellos condes estaban descomulgados con graves «usuras, siendo fautores de los herejes , y otro dia jueves, determinó el conde de salir contra el rey, Do teniendo consigo éntrelos caballeros y gente de caballo que se recogieron en el castillo", mas que ochocientos y hasta mil peones. El rey entonces salió al encuentro con su ejército, llevando ordenados sus escuadrones , y el conde y los suyos se ordenaron en tres partes, y según este autor escribe, movieron con tanto Ímpetu, que del primer encuentro echaron á los del rey del campo, y revolviendo para el escuadrón , a donde el rey peleaba, porque conocieron sus estandartes, acometieron contra él tan bravamente , que fué allí el rey muerto, y muchos de los ricos hombres que con él iban de Aragón, y fueron allí los suyos vencidos; lo cual se acabó muy en breve, porque casi sin aguardar que se comenzase la batalla, los condes volvieron las espaldas y huyeron con grande inlatnia y vergüenza, con muchos que los siguieron , y otros se anegaron en el rio, y la mayor parte fué muerta en el alcance, que serian hasta veinte mil. Esto es lo que >e refiere en aquella historia. El arzobispo don Rodrigo dice, que el rey con algunos pocos que pudo juntar de Aragón, y con mayor número de catalanes, y con los condes de Tolosa y Fox, y otros grandes de la Francia gótica, dio batalla á los franceses junto al castillo de Mutel, y que el rey y los aragoneses, que fueron solos los que varonilmente persistieron en la batalla, quedaron muertos en el campo, y volvieron huyendo los condes de Tolosa y Fox con algunos catalanes; y que murieron allí con el rey de los ricos hombres de Aragón, AznarPardo, y Pedro Pardo, su hijo, don Gómez de lana y don Miguel de Luesia, y muchos otros de los mas principales del reino de Aragón ; y que el rey que siempre fué muy católico principe, no se movió á ir a esta guerra , por dar favor á los herejes, sino por la obligación que tenia á defender al conde y amparar sus estados. Masen la historia del rey don Jaime, se cuenta muy diferentemente , y por ser muy digno de memoria, conviene que se ponga en este lugar; porque de lo que escriben tan notables autores, mejor se pueda colegirla suma de la verdad. Allí se escribe, que teniendo el conde Simón de Monforte á Carcasona y "csesi y lo que habia ganado en el condado de Tolosa, trató de confederarse con el rey don Pedro, y pidióle, que !o entregase al infante don-Jaime su hijo , que era muy niño, ofreciendo, que le pondría en mejor custodia 'l'W otro y tendría cuidado del ; y según se contiene en ■ina histiuja antigua de Cataluña, cuyo aulor no se nombra , y fué do aq'icl tiempo del rey don Jaime, se

habían confederado, de tal manera, que cuando se entregó el infante al conde de Monforte , fué para que le tuviese en su poder y casase con una hija su va, y le diese con ella todo el estado que habia conquistado en esta guerra. Estando el infante en su poder, los naturales de aquellos condados , tuvieron recurso al rev de Aragón, para persuadirle, que se hiciese señor de aquella tierra, pues estaba en su mano, si los quisiese tomar ó su poder debajo de su señorío; y como el reverá muy piadoso, ofrecióles, que los recibirla debajo de su amparo. Ellos con engañosas razones, lo que por una parte ofrecían de palabra , Jo desviaban por la obra , y no le entregaban los castillos que se le habían de rendir con escusarse , que de sus personas, y de ellos podría siempre hacer á su voluntad, y no' guardaban lo que le prometían; y como sabían que el rey era demasiadamente dado á mujeres, entreteníanle con sus mujeres y hijas, las mas hermosas que había, y por aquel camino, según el rey su hijo decia , que lo entendió de don Guillen de Cerrera y de don Arnao de Castelho , y de don Dalmao de Crexel, le apartaban de su buen propósito , y hacíanle mudar ó lo que ellos querían. Sucedió después, según se escribe en historia , que el conde de Monforte so puso en Murel con hasta mil de caballo, y el rey don Pedro fué sobre él, y púsose junto de aquel castillo, y estaban con el de Aragón , don Miguel de Luesía , don Blasco de Alagon, don Rodrigo de Lizana, don Ladrón, don Gómez de Luna, don Miguel de Rada, don Guillen de Pueyo, don Aznar Pardo y otros caballeros de la casa del rey , de cuyos nombres se dice en aquella historia, que el rey don Jaime no se acordaba, mas de que referían los que se hallaron en la batalla, que si no fué don Gómez de Luna y don Miguel de Rada y don Aznar Pardo y algunos otros caballeros de la casa del rey , que murieron con él, los demás le desampararon y se salieron huyendo. De Cataluña refiere que se hallaron don Dalmao de Crexel, ligo de Mataplana, Guillen Duerta, Ilernardo de Castelbisbal, y que huyeron con los otros; y decia el rey don Jaime que supo por cierto que don Ñuño Sánchez y don Guillen de Moneada , hijo de don Guillen Ramón de Moneada, y de doña Guillelma do Castelvell, que casó con la vizcondesa de Bearne,no estuvieron en la batalla, antes enviaron un mensajero al rey, para que los esperase, y eligiendo el rey antes el consejo mas acelerado que, el seguro, estuvo muy firme y constante peleando como aquel que no pensaba ser vencido sino con la muerte, y ningún peligro dejaron de acometer él y aquellos ricos hombres que con él quedaban, cuanto se podia esperar del mayor esfuerzo y valor de sus corazones en aquella afrenta , y falleciendo á todos ellos las fuerzas , fueron muertos. Afírmase por cosa cierta en esta historia, en nombre del rey don Jaime , que antes de la toalla , el condo Simón de Monforte se quiso poner en poder del rey su padre, para cumplir su mandamiento, y que no le quiso recibir, y entonces vista aquella determinación del rey, el conde y los suyos recibieron el cuerpo de nuestro Señor , y se determinaron de morir en el campo , y salieron en un tropel muy cerrado, y los del rey no supieron ordenar Mi batalla , ni mover juntos, y acometía cada uno de los ricos hombres por si, y fueron vencidos. Fué esta lialalla un .jueves á trece del mes do setiembre , Vigilia de la exaltación de la Cruz, y entregóse el cuerpo del rey á los caballeros del Hospital; á cuya orden dio muchas villas y lugares, que le trujoron al monasterio de Jijena , A donde estaba enterrada

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