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conocimiento de la justicia de la sucesión se debía hacer por algunas personas que fuesen elegidas por todos los reinos: y que era muy peligroso que los parlamentos se juntasen, porque estaba en la mano que se liabian de seguir grandes dilaciones é inconvenientes: y que estas tales personas fuesen muy notables y señaladas y de santa vida. No contento con esto aun, se declaró mas, que el declarar que se había de proceder en aquella causa por este medio se debía ordenar, notificándolo a los principes que competían por la sucesión en forma muy honesta y cortés, y nó por via de citación, ni amonestación, que representase alguna jurisdicción, mas por via de una notificación cortés: significándoles que los parlamentos entendían en el conocimiento y averiguación de la justicia déla sucesión: y que les plugiuese dar por escrito su derecho y razón sin señalarles término alguno. En esta plática tan breve y de tan pocas palabras, se les propuso y declaró la cierta y verdadera resolución de negocio tan perpiejo y peligroso, en, el cual fe oponían tantas sombras de medios y dificultades: y con resolución tan prudente y cierta, selueron encaminando las cosas á la buena ■y breve determinación que convenía seguir en los medios de la declaración de la justicia. Ofrecióse alguna dificultad entre ios de la congregación de Alcañizen nombrar las doce personas, á quien de su parte se haliia de dar la misma comisión que se dio al arzobispo de Tarragona y ¿ sus compañeros por el parlamento de Tortosa; á cuya deliberación estaba remitido, que dispusiesen y ordenasen los medios y prevenciones que convenia para llegar á nombrar las personas que habían de declarar el legitimo sucesor: y aunque se hizo elección dellas, como unos estaban ausentes, y otros no satisfacían tanto, hubo sobre ello alguna alteración y contienda, hasta que algunos dias después se nombraron en mucha conformidad de su congregación. Por la indisposición de Guillen de Valseca, que era de anciana edad, fué nombrado en su lugar por las veinte y cuatro personas, á quien la congregación de Tortosa lo había remitido, un barón de aquel principado que se decía don Berenguer Arnaldo de Cervellon.

Cap. LVIII.—Que el papa Benedicto fué a Trahiguera por concertar tos barones y caballeros que aVi se hablan congregado con los que asistían en el parlamento de Vinalaroz, y de la orden que se daba para que se juntasen en su congregación del estado militar.

Habían llegado el gobernador y justicia de Aragón y Berenguer de Bardaxl á poner las cosas de este reino en tal esperanza, que ó se reducirían á medios de justicia, ó si se viniese á rompimiento de guerra y formados ejércitos, se defendería el reino, si no con tanta dignidad por haberse favorecido y valido de la gente de guerra de Castilla, y mostrado tanta flaqueza en las fuerzas'y poder del reino, ¿ lo menos seria echando del al conde de Urge) su enemigo. Mas con todo esto sentíase ya el daño de la dilación, y conocían que el reinoestaba muy vejado y afligido, y parecía que no se podían restaurar tantos males y detrimentos, sino con otros mayores y con muy cruel y perniciosa guerra civil: y en el trabajo echaban de ver el descuido y temeridad del tiempo presente, y en cuánto peligro estaban las cosas públicas, pues se comenzó á poner tan cruelmente la espada en persona tan sagrada: y que si por justicia nose declaraba el sucesor, había de durar mucho tiempo aquella competencia por las armas: y este reino estaba espuesto i mayores peligros , tenién

dole en medio cercado por la parte de Castilla, Cataluña y Francia, tres principes competidores del reino, de lo que estaba mas libre el reino de Valencia y el principado de Cataluña. Muchos estaban ya muy determinados que querían antes, en duda de la sucesión, vencer con el infante de Castilla, que sujetarse entrando en el reino pacificamente el conde de Urgel, y sufrir debajo de su sujeción la gente perdida que le seguía. Estos eran los barones y caballeros de la casa de Urrea, que eran tanta parte en el reino, y los del linaje de Heredia con los de su opinión y bando: que no se podían persuadir del reino y gobierno del infante, sino que habia de ser muy sincero y justo: y que procuraría la utilidad y beneficio público; y de parte del conde todo les parecía amenazas y temores, y venganza de las injurias recibidas de los que le habían echado de la gobernación y lugarlenencia general en vida del rey don Martin, que fué sacarle el cetro real de las manos: cuya victoria por esta causa no podia dejar de ser muy cruel y terrible. Era muy dificultoso concertar las voluntades y fines de cada uno de los estados del reino, que eran cuatro: señaladamente del estado de los caballeros é infanzones, que con concurrir tantos y de diversas parcialidades, parece ayuntamiento lleno de turbación y confusión: y despuesdesto con mayor fatiga se venian á conformar los unos estados con los otros, y sobre todo se liabian de reducir á unas deliberaciones y pareceres los de Aragón y Cataluña. Mas todas estas dificultades sobrepujaba sin ninguna comparación el trabajo y pesadumbre que los unos y los otros lenian en concertar los bandos y diferencias de los barones y caballeros del reino de Valencia, que se hablan dividido en dos partes; y cada una dellas pretendía tener por si la autoridad y poder de todo aquel reino: y cuando se iba procediendo en tanta concordia entre catalanes y aragoneses para allegar al término deseado de la declaración de la justicia, y se esperaba que el parlamento de Valencia enviase sus embajadores á la villa de Alcañlz, para que en conformidad de todos se hiciesen las deliberaciones que convenia, estaban en tanta disensión y rompimiento, que fué necesario que el papa fuese á Trahiguera para persuadirlos é inducirlos á la concordia. Presidia en la congregación de Trahiguera don Olfo de Proiita: y á quince del mes de diciembre se resolvieron, que se fuesen á juntar con los que estaban en Vinalaroz, para que lodos hiciesen un cuerpo que representase con los otros dos estados parlamento general de aquel reino: y en esto intervinieron dos famosos letrados, que eran Pedro Catalán y Jaime Pelegrin de parte de los de Vinalaroz: y por los de Trahiguera, concurrieron otras dos personas de muchas letras y grande autoridad, que eran mosen Domingo Masco y micer Juan Mercader. Con éstos intervinieron de por medio , en nombre de la congregación de Cataluña, el arzobispo de Tarragona y el vizconde de Illa: y para mayor seguridad de las partes, se proponían estas condiciones: que don Olfo de Proxita por los de Trahiguera, y don Ramón do Vilaragut por la congregación de Vinalaroz, se fuesen aun lugar que estuviese entre Trahiguera y Vinalaroz con igual compañía de gente, y el uno al otro se hiciesen homenaje por si, y por los que hubiesen de ir 6 la congregación. Daban orden que después destos, los de Trahiguera y los de su opinión, que estaban ausentes por la guerra que en el mismo tiempo se hacían el gobernador de Valencia con la hueste de aquella ciudad de una parte, y doD Bernardo do Centellas y los de su bando de 1¡« otra, seTuésoni otnt <too Olfo de Prosita su presidente á Vinainroz , yentrasen por la puerta que se concerUise entro aquellos dos caballeros, y aquella quedase debo jo de lo guarda y defensa del mismo'dop Olfo: y todósa ia entrada entregasen las armas ofensivas ¡"i don Olfo de Prolita. V'enlnsB'en que'al mismo tiempo todos los que estuviesen juntos en Virialaroz y ios de su bondo entregasen también tas armas ofensi vas a don Ramón de Viloragut, y el uno tuviese la ona puerln del lugar, y el otro fa otra con igual número do gente do armas: y todos Imliian de hacer homenaje en podordcslos cebolleros, de no dar lugar que se hiciosc maltrato o mal y daño alguno. Por esta forma sedaba orden que torios los hnrones'y'cnbhllcrosde las dos parles se jnnlasen entíesl en una con^regaotoh y cuerpo, para que pudiesen proveer en nombrar persona,, que viniesen A la villa de Alcnñlzi y tratasen con lofc que eslabón nombrados 'por oquelfa congregación, y y pór'íá deTortosa, en las'prevenciones, que se hablan de hacer, para la deeÍBraetondeilnKticcsion dol reino; pero ellos estaban en tanta 'disensión y rompimiento, que aunque estaba bien Ordenado, nunca se asesoraron paro que se pudiese poner en ejecución. Por esto se puede bien entender el estado en que se hallaban Ipb cosas de aquel reino, y cuan estr.ipadosestatiari los ¿mimos inficionados en parcialidad y bando, de donde resultó gran tnrbnclon en todo aquel reino, y' eiiérra civil en las entrañas del, estando dividida y puesto en armas, y oonvorando y solicitando rada una délas partes gei.te de guerra extranjera que filasen en so sor corro: yestdfn^cón tanto furor, qoo eiv ninguna de Tas provincias tuvo el conde do Orgel tanta parte, y ndonde mas se temiese su atrevimiento y confianza, y menos pudiesen los que deseaban^nl beneficia público, con el poder y fuerzas do dentro de caen: la parte y bando de los Centellas estaba tan en orden con las compañías de gente de cuerra que les acudían deCastüIfll que cuando no tuviesen ia victoria cierta, no parecía que podían Ser vencidos nl eclmdOs do sus estados y do tos lugares de la corona real que seguían su opinión.

Cap. L1X.—{>ue algunas compañías de geníe de guerra, . francesa tiet vizconde de CasUMx'i se apoderaran del castillo de CasUivi de liosanis; u d¡ii\ l'edru Jiménez de Urrea, con algunas compañías de gente de armas, se }ue á poner delante de la .ciudad de Huesca, q.w estala indiferente.

Cuando las Cosrs del principado de Cataluña estaban con mucha paz y sosiego, y se trataba de ordenar los medios para venir á la determinación de wi negocio tan grande, que ora tah deseado por todas gentes, sucedió, que habiendo entrado algunas compañías de gente de goerra<ia Francia , se tomo por'Amaldo de Santa Coloma, quo era de la casa de Juan do Fox, vizconde de Gatelhó , y .venia con aquella gente , el lugar y castillo de Castolvi <le Ropones. Causó esto gran turbación en el estado en que so hallaban las cosas, por ser aquello como a los puertas de Barcelona, 6 insulto cometido con favor de gentoextranlara-, y por un señor tan poderoso dentro del principado, y tan vecino por el estado del conde de Fox su p-idre, curyo sucesor él era. Este acometimiento fui?, p.Wqiieen esta turbación do tiempos-pensaron Arehimhím-conde de Fox. y Jaan de Fox , vizconde deiCastelbrt su hijo, apoderarse deCastelví de Rosanes y de Martorell, con toda su baronía , que habían sido gran tiempo de los condes de Fox y vizcondes de Uoornc ■'desde don Guillo»

de Moneada vizconde dfe Reamé y, de CastelM': y por la guerra que hizo el conde Mateo de Fox en Cataluña. por la sucesión riel reino, muerto el rey don Juan. el rey don Martin confisco 6 la corona real el vlicon<iado y la baronía do Martorell. Después de la muerte del conde Moteo de Fox, sucediendo én aquel estado el conde Archimbaodo, el rey don Martin, como se lia referido eritstos anales, se concertó con él, y le drjí el ivizoondodo deCnstelhory el rey se reservo i C*. telvl de Rosanes y.á Martorell con toda so baronía;» pareció esta buena ocasión para cobrarlo todo. Como -iba a la ciudad de Barcelona todo el sosiego de aquella comarca y 6u defensa, y entraban otras ccmpañíM -de gascones en socorro de tos que se apoderaron de aquel lugar ydcsucnstilld, pusieron en esto los consejero" todas «usfuerzas'pato procurar el remedio: Ineeo el -regento , la veguería y Galceran de Gualhes juntaron ciertas compafilasde gente de armas, y se fueron a poner eft Martorell como en frontera, convocándola gente de la tierra por el apellido, que ellos llaman vistos de sacramento, para poner en defensa el lugar de Martorell, porque de allí se diese orden que no se for-titicase el lugar que se había entrado por la eenle del vizconde, y se defendiesen los de aquella baronía En esto se pliso tan buena orden, y se hizo tan eicesito gnstoen juntar todos los pueblos de aquellas remarcas por cobrar aquel castHlo, que fué entrado por combate y sacado rio poder de gente'extranjera, y quedó en defensa de la ciudad de Barcelona. Por el mismo tiempo «loo Pedro Jiménez de Urrea, don Jn»n del.una y don Juan Fernandez de rjar.cdn Bi¡;om< componías d* gente de armas de ■ Aragón y Castilla que eran hasta setecientos de caballo, pasnro» el m Ebro, y fueron o la villa de-Luna. ;-y de Bltf corriera» por las comarcas de Huesca , y fueron * la villa de Almudé var , y pasaron con sus batallas ordenadas a ponerse <telnnte de Htícsca , estando los de aquella -dictad en diferencia, y no habiendo erivtade' sus proeoradorrs á la congregación de Alcañiz: en le cual se señnlaron solos, aventurando mucho contra el coman consentimiento de todos In* cuidarles y Villas del reino. lo que se atribuía n mucha temeridad, siendo I» fuerzas de dod Antonio de Luna y de los ricos nombres'que le seguían ton débiles , y estando su congregación con tan poca reputación. Mas aquellos ricos hombres no-túvieron fin , según pareció, de proceder íi auto.ning ino de guerra contra los de Huesea , ynuí frié'su iritcncion mostrar su poder . pora resistir contra cualquier entrada en el reino de gente extranjeray sin hacer daño ninguno se volvieron la misma «frene,- que fué a veinte y tres de diciembre, á AlmuJerar; y tos del parlamento de Alcañiz decían que'TM» délos parientes del arzobispo de Zaragoza y sus valedores , quo ihan persiguiendo a los matadores, vid* queponfan turbación en1 la paz y josticia del reino- T contra los 'que Ids recogían y les daban favor T ayuda.

Cap- IX—Que el vizconde de Xorbona ¡ornó á dar [■>■

. cor á los rebeldes en Cerdeña , conLra los aw t^m

en.defensa délas ciudadesque se Uiúanpor taco"*9

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A esto punto hablan llegado las cosas en fin desteano

en la prosecución de la declaración de la jiic(id» -"

la causa de l.i sucesión, que noestabnn las senlesfi*"

ro de temor que las leyes se hubiesen de valer de *

armas / vstaiulotu nobleza* de-losranws de'Ara»" v

Valencia en tanta contienda y disensioa: y fué gran maravilla que pudiese,tanto en aquella turbación de tiempos l.i voz de justicia, y la causa de la república. , que prevaleciese basta ver el fin. tan deseado por indos, i .unió eu lo ile casa tenían tan presente el peligro , no se proveía en lo de fuera, que importaba tanto ala corona como convenía: y asi volvieron a prevalecer en 'Cárdena los rebeldes, y teníase del vizconde du Njiliona la sospecha , que de un enemigo que estaba en tregua coi» nuestros capitanes y gobernadores: y era cierto, que el vizconde uo podiu tratar ui obrar cosa alguna, sino con consejo y voluntad de lúa de Sacer, que no podían tener peor intención, y publicaban que estaban determinados de entregara} ■ niii'sá moros, que, & la corona real. Con esto la na» cion sardesca tenía gran amor y afición al vizconde, porqu» los defendía que no viniesen á la sujeción del rey de Aragón; y por consejo de los de Sacer. puso el vizconde/ en libertad á Nlcosio do Oria, srñnr del castillo de Monteleou, que tenia en so poder preso, y pagó treinta y tres mil llorínes por su rescate, y se h zo vasallo del Donde con el estado «fao tenia en aquella isla. Todos los lugares y tierras que se babian rebelado, y después se habían reducido á la corona real por fuerza do anuís, por las nuevas que publicaba el vizconde, cerUHcando que estos reinos estaban en gran división , y que uo querían declarar quién era el legitimo sucesor , y que los catalanes no podían pertnaneccr en aquella isla ,.se volvían á la obediencia del vizconde: y por esta eausa .después do la muerte <le Pedro de Torrellas capit.m general, se quedó.cu Cárdena: y la gente da armas;que estaba en la defensa de los cantillos y fuerzas,.no tenían de qué ser socorrida:; ui Ut guarnicionas que se pusieron en los castillos de Monreal, Marmila, San Luri y Villadciglesias: y tenian tanta falta de gente déla nación catalana , que no bailaban í: quién poner en los castillos , ni aun en las velas y guardas ordinarias del castillo de C.aller, y do la villa de la Pola. Toda la gente de guerra ó la mayor parte estab.i en el Alguer, entendiendo que los enemigos se iban juntando en gran número por aeomemeter las comarcas deCaller: y entonces tomaron los de Caller por su capitán general a don Rerenguer Carroz conde de Quirra. por la guarda y defensa do aquel cabo de (indura ; y estaba en el gobierno del cabo do Lagodor un caballero catalán llamado Ramón CaiteHa. Siguióse tras esto, que el vizconde, queso llamaba juez de Arbórea , se confederó con Casano de Oria de Genova , el cual con su parcialidad se apoderó del Castillo de Longosardo, y comenzó á hacer guerra contra Nicoloso de Orla , y asi se tornó íi romperla puerra en la isla contra los que la tenian en defensa por el servicio del rey: y Nicoloso de Oria se juntó con el conde de Quirra, y se hizo vasallo de la corona real de Aragón, y confederóse con Vicentelo de Istria comiede Cinérea, y con Juan do lstria su hermano, que eran poderosos en la isla do Córcega, y muy fieles 6 la corona de Aragón. Había venido por este tiempo Juan de lstria a Cataluña , para llevar algunas compañías de gente de guerra en favor de Nicoloso de Oria: y para levantar esta gente, envió Nicoloso al parlamento general do Cataluña treinta mil florines de Aragón eu moneda de Florencia , y en ducados de oro, .contando quince sueldos barceloneses por cada llorín , y con este dinero se le habían de enviar trescientos hombros ó caballo , que con sus pajes eran seiscientos, y trescientos ballesteros. Era cierto

que con esta «ocurro; si .sei .f tieso con, tiempo, se acababa de sustentar aquella isla, y defenderse de los rclieldes, en tal sazón , que dentro destos reinos, para la defensa dellos, había tanta necesidad de gente y dinero, cosa jamas vista desde el tiempo que se comenzó la conquista de aquel reino, que para la defensa del viniese da alié dinero para I» paga de la gente de guerra que se bahía de enviar de Cataluña. Vino esta dinero fl Rarcelona en una galera del principado, enye» capitán era Nicolao de Balboa de la casa de Nicoloso de Oria, y con las pagas del se habia de poner aquella gente en el Alguer, pagada por cuatro meses. Por otra parto, temiendo el vizconde que fuese de acá este socorro., envió sms mensajeros ,1 Cataluña, y ofrecía de comprometer las dilerenoias que tenia con Nlluso, que' úl llamaba el bastardo de Orín , las cuales p»irecia n.mucbos que era bien sustentarlas hasta quo «cuidoso la declaración de la sucesión, pues con ellas la nación catalana tenia de su parte aquella parcialidad de, Nicoloso da Oria y y no faltaba quién favoreciesen! vizconde en el parlamento de Cataluña, bailándose en el el vizconde de Illa y Cañete.

Cap. LXI.—Befa guerra que el gobernador del reino dt Vaknqia p don bernardo de^ Centellas se Inician con. Jos de su blindo: ¡¡ oue el gobernador cobró, la-. cilla dt 'Elche ,qne se habid, entrado por don Pedro de 3¡az* de Ljzana.,.

Teuian*l gobernador del reifto de Valencia y los del bando contrario., que eran los Centellas , en él principio riel año de mil cuatrocientos doce muy apercibida su gentil: y los Centallas y Miralles, y otros quo estaban desterrados do Castollou de Rumana , comenzaron á correr la comarca de Villares] j>ur cobrar á Castellón.;, y el gobernador de aquel reinOi que era demasiadamente guerrero, y la ciudad de Valencia enviaron algunas compañías de gente de armas y ballesteros , para que defendiesen á Castellón , y fué por capitán de los ballesteros Lorenzo Strayn. En esta sazón, que fué el postrero del mes de diciembre, un barón de los mas poderosos de aquel reino, que era el bando de los Centellas, y se decía don Pedro de Maza de Lizana , escaló la villa de Elche : y teniendo la nueva dello el gobernador , con una celeridad increíble juntó mil de caballo y diez mil de pié , y fué contra él, y á poner cerco sobre aquella villa : pero don Pedro de Maza, visto que no tenía gente con que defenderse del gobernador y de los de la villa , buho de salir della, y cobróse por el gobernador. Tras este buen suceso del gobernador, los de Castellón que seguían su bando con la gente que pudieron juntar fueron sobre Almazora, adonde se decía que estaban algunas compañías de los Centellas, ó hicieron mucho daño en la vega, y mataron algunos que hallaron en el campo. Desta suerte se iba cada día juas encendiendo la guerra entre las parles en aquel reino, sin que se pudiesen poner en tregua, ni persuadirse á ella con la autoridad del papa, queestaba cumoá la vista desús peleas, ni por el honor y respeto de sus congregaciones, que residían en Vinalaroz y Trahiguera.

Cap. I,XII.—Délas caria» que don Diego Gómez de Faensalida, abad de YaUadolsa , presentó al parlamento de Alcañiz , que se escribieron por el conde de Urgil á Juze( rey de Granada.

Desde el principio qrte se comenzó á jontar la congregación de los aragoneses en Alcañiz, tuvo el Infante de Castilla en aqnella villa á don Diego Gómez de Fuensalida abad de Valladolid, que asistía ordinariariameate informando do su derecho á la sucesión, á los presidentes y ¿ las congregaciones de los cuatro estados del reino; y en esto entendían el abad y el doctor Juan Rodríguez de Salamanca general y particularmente, y los dos iban del papa á las congregaciones informando y procurando todo lo que convenia al servicio del infante: y como el conde de Urgel no esperaba que de ningún principe comarcano le pudiese venir socorro, procurábalo por todos los medios que podía del rey de Inglaterra , al cual envió á informar del derecho que tenia eu la sucesión destos reinos. También se había confederado con este fin con Juzef rey de Granada: y destu confederación pareció por ciertas cartas y capítulos firmados de la mano del conde que se tomaron á sus mensajeros en Castilla. Estando la congregación junta 6 dos del mes de Enero desteaíiu, don Diego Gómez leyó públicamente aquellas cartas: y parecía por ellas, que en vida del rey don Martin, y después del conde traia secreta plática y firmó su confederación con Juzef rey de Granada, como legitimo sucesor de los reinos de la corona de, Aragón : y sobre ello fueron a Granada diversos mensajeros : y Juzef le hizo grandes ofrecimientos por medio de un moro su embajador, y después con un caballero castellano , estando el conde en San Boy. Tras aquella oferta , fué otro caballero de parte del rey de Granada á Balaguer, y ,con él ofrecía largamente su tesoro y gente: y por parte del conde entre otros había ¡do ¿ Granada un caballero catalán llamado Francés Calonge: y con éste informaba muy de propósito del derecho y justicia que tenía á la sucesión de los reinos que fueron del rey don Martin. Con este enviaba a pedir al rey de Granada dinero para

dar sueldo 6 mil bacinetes y mil pilarts por medio año , y que se hiciese guerra al infante de Castilla: y daba larga esperanza, que el conde por su parle la haria cou todo su poder contra el estado y tierras del infante: é intercedía por don Pedro de Vilaraput que pedia al rey de Granada que pusiese en libertad los hijos de Pedro Marradas, y otro caballero que estala cautivo, llamado Arnaldo de Romani. También se entendió que el rey de Granada procuraba con don Rogar de Moneada , gobernador de Mallorca, que siguiese la parte del conde. Mas aunque esta plática pudo indignar a los de la congregación, por ser trato tan infame y deshonesto el que se llevaba con aquella nación infiel, no se hizo menos caso destode parta del infante, para que las gentes entendiesen la desesperación y desconfianza del conde en su razoa y justicia , y cuan vanas é inciertas eran sus esperanzas confiando de socorro de los reyes de Gratuito é Inglaterra. Cometióse por el parlamento de Alcañíz 6 Uerenguer de Bardazf, que respondiese en nombre de todo él á lo que se propuso por la embajada del rey de Castilla: que en suma fué en lo que tocaba al derecho que se decid que tenia á la sucesión el infante, como había otros principes que pretendían lo mismo, no había por entonces á qué responder: y que la gente que habia entrado en Aragón de Castilla se habían, r»l como extranjeros sino mejor que los naturales, y que ninguna queja se tenia dellos: concluyendo su respuesta con una muy determinada declaración, que en caso que los otros parlamentos no quisiesen libremente entender en la causa de la sucesión, los del reino de Aragón y el parlamento del usarían de su preeminencia y libertad , asf como aquellos que eran cabeza de los otros reinos y tierras de la «rom real.

UN DEL TOMO CUARTO.

NOTA. Aunque aquí termina el tumo cuarto de las Gloria, Nacionales, rogamos a nuestros auscriptorra que no ac lo bagan encuadernar hasta TM rcpariaiuus los apeudicee J! intimo, y loa Índices, que se imprimirán uiaa adelante .

APÉNDICE

AL TOMO CUARTO DE LAS GLORIAS NACIONALES.

EXPEDICIÓN DE LOS CATALANES Y ARAGONESES

CONTRA TURCOS Y GRIEGOS

ESCRITA POR DON FRANCISCO DE MONCADA.

DEDICATORIA i DONJUÁN DE MONCADA,

IRZOSISPO DE TARRAGONA. PRIMADO DE LA ESPAÑA CITERIOR, MI SEÑOR Y MI TÍO.

Por obedecer á V. S. lima, he puesto en orden esta 'revé Historia, que la soledad de una aldea me la puso intre las manos con el deseo natural de conservar menoría» casi muertas de la patria, que merecen eterna dilación. Recogí lo que pude de papeles antiguos de Catauna, y ayudado de sus escritores y de lo- griegos he Tocurado sacar esta h'rpfdicvm que los nuestros blcie»n á Levante, libre de dos terribles contrarios, descuilo de los naturales y propios hijos, y malicia de los cxranjeroa. enemigos de nuestro nombre y gloria . que >areueque andaban a porfía cuál de ellos seria el autor la su muerte. Hálleme desocupado; y asi reconocí por bligacioo el salir á su defensa ; si esta ha sido bástanlo r> lo puedo asegurar, porque las armas, que son las animas memorias y autores, con que me opuse, andan tan infusos y fallos que apenas me dieron el socorro nece•rio. Pero ya que no entera, ni como ella fue descrita á i posteridad, quedará por lo menos renovada con mas irga relación <le la que los antiguos catalanes nos déjala; cuyo descuido nació de parecerles que los hechos ii esclarecidos la fama los conservara con mayor estilación que la historia, y que el tiempo no los pudiera icurecer. Guárdeme Dios á V. S. lima, muy largos años.

Barcelona i de noviembre de I6J0. — El Conde de tona.

PROEMIO.

Mi intento es escribir la memorable expedición y jornia que los catalanes y aragoneses hicieron á las pro ncias de Levante, cuando su fortuna y valor andaban ■inpitioiido en el aumento de su poder y estimación, imailos por Andrónico Paleólogo, emperador de grie— s, en socorro y defensa de su imperio y casa. Favoroios y estimados en tanto que las armas de los .turcos tuvieron casi oprimido, y temió su perdición y ruina: ro después que por el esfuerzo de los nuestros quedó rede ellas, mal tratados y perseguidos con gran cruel'y fiereza bárbara . do que nació la obligación natural mirar por su defensa y conservación , y la causa de Iver sus fuerzas invencibles contra los mismos grie», y su principe Andrónico: las cuales fueron tan forjables que causaren temor y asombro á los mayores ncipes de Asia y Europa, perdición y total ruina á ichas naciones y provincias , y admiración á lodo el ndo. Obra será esta, aunque pequeña por el descuido los antiguos, largos en hazañas, conos enoscribirlas, na de varios y extraños casos, de guerras continuas regiones remotas y apartadas con varios pueblos y lies belicosas, de sangrientas batallas y victorias no ■nadas, de peligrosas conquistas acabadas con «lidiólo por tan pocos y divididos catalanes y aragoneses, ■ al principio fueron burla de aquellas naciones, y ¡pues instrumento de los grandes castigos que Dios o en ellas. Vencidos los turcos en el primer aumento su grandeza otomana, desposeídos de grandes y ricas ivincias de la Asia menor, y á viva fuerza y rigor da islras espadas encerrados en lo mas áspero y desierto

TOMO IV.

de los montes de Armenia. Después vueltas las armas contra los griegos, en cuyo favor pasaron , por librarse de una afrentosa muerte, y vengar agravios que no so pudieran disimular sin gran mengua de su estimación, y afrenta de su nom*re. Ganados por fuerza muchos pueblos y ciudades, desbaratados y rotos poderosos ejércitos, vencidos y muertos en campo reyes y principes, grandes provincias destruidas y desiertas, muertos, cautivos, ó desterrados sus moradores: venganzas merecidas mas que licitas.'Tracia, Macedonia,TesaÜa y Beocia penetradas y pisadas á pesar de todos los principes y fuerzas del Oriente, y últimamente muerto á sus manos el duque de Atenas con toda la nobleza de sus vasallos . y de los socorros de franceses y griegos ocupado su estado, y en él fundado un nuevo señoril. En todos estos sucesos no faltaron traiciones, crueldades, robos , violencias y sediciones, pestilencia común, no solo de un ejército colecticio y débil por el corlo poder de la suprema cabeza, pero de ¿rundes y poderosas monarquías. Si como vencieron los catalanes á sus enemigos, vencieran su ambición y codicia, no excediendo los limites de lo justo, y se conservaran unidos, dilataran sus armas hasla los últimos Unes del Oriente, y viera Palestina y Jerusalen segunda vez las banderas cruzadas. Porque su valor y disciplina militar, su constancia en las adversidades, sufrimiento en los trabajos,seguridad en los peligros, presteza en las ejecuciones, y otras virtudes militares las tuvieron en sumo grado, en tanto que la ira no las pervirtió. Pero el mísnio poder que Dios les entregó para castigar y oprimir lantas naciones quiso que fuese el instrumento de su propio castigo. Con la soberbia de los buenos sucesos, desvanecidos con su prosperidad . llegaron á dividirse en la competencia del gobierno:-divididos á matarse, con que se encendió una guerra civil, tan terrible y cruel, que causó sin comparación mayores daúos y muertes que las quo tuvieron con los eslraftos.

Cap. I—Estado de loe reinot y rryíi déla caía de Aragonpor tete tiempo.

Antes de dar principio á nuestra historia, importa para su entera noticia decir el estado en que so hallaban las provincias y reyes de Aragón, sus ejércitos y armadas, sus amigos y enemigos: principios necesarios para conocer dónde se funda la principal causa de esta expedición. El rey don Pedro de Aragón, á quien la grandeza de sus hechos dio renombre de Grande, hijo do don Jaime el Conquistador, fué casado con Constanza, hija de Manfredo, rey de Sicilia, a quien Carlos de Aujou, con ayuda del pontífice romano, enemigo de la sangre de Federico emperador, quitó el reino y la vida. Quedó Carlos con su muerte principe y rey de las dos Sicilias, y mas después que el infeliz Coradino, último rey de la casa de Suevla. roto y deshecho, vino preso i sus manos, y por su orden y sentencia, se le corló la cabeza en público cadalso, para eterna memoria de una vil venganza, y ejemplo grande do la variedad humana. Don Pedro, rey de Aragón, no »e hallaba entonces con fuerzas para poder tomar satisfacción de la muerte de Manfredo y Coradino, ni después de ser rey le dieron lugar las guerras civiles, porque los moros de Valencia andaban levantado», y los barones y ricos hombres de Cataluña estaban

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