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Cap. LVI.—la embajada que te explicó en el parlamento de Akaíúz por los embajadores del rey de Castilla y del infante su lio.

Dióse audienoia á los embajadores del rey de Castilla y del infinite don Fernando su tío en el lugar adonde estaba junta la congregación del reino, el mismo dia que el arzobispo de Tarragona y las otras personas nombradas por el parlamento de Tortosa entraron en Alcañiz, presidiendo en ella el gobernador y justicia de Aragón: y en la carta que presentaron del rey de Castilla, en su credencia, se decía: que enviaba estos sus embajadores sobre razón de la sucesión de la corona de Aragón, que pertenecía al infante don Fernando su tío, y su tutor y regidor de sus reinos, que se despachó en Aillon á dos de noviembre deste año. Propuso el obispo de Patencia su embajada con un largo razonamiento diciendo: Que el rey su señor los enviaba á su congregación y 6 los otros parlamentos de Valencia y Cataluña, y representóles de nuevo el cuidado que se habla tenido que grandes letrados, asi prelados de mucha autoridad y ciencia, como maestros en teología y doctores en leyes y cañones de sus reinos y de llalla, examinasen la justicia de los que competían por h Sucesión deste reino: y que todos se conformaron que pertenecía al infante don Fernando su tío, asi como pariente mas propincuo, y mas acercado por deudo de sangre al rey don Martin, y mejoren derecho; y as( había enviado sus cartasá este parlamento y A los otrosrogándoles que acatando su gran fidelidad y lealtad que siempre en ellos fuera con sus reyes y señores, quisiesen reconocer y haber por su rey y señor al infante don Fernando, pues lo era de derecho. Que como quiera que aquellos letrados dijeron y declararon que el infante, asi como legftimo heredero del rey don Martin su tio, pudiera y podía entrar á tomar la posesión de los reinos y señoríos de la corona de Aragón asi como de cosa suya: y por falta de poderlo nolodejii.'i, queá Dios gracias él tenia asaz, pero que lo dejó por la gran confianza que tenia en su justicia, y no menos en la mucha lealtad y fidelidad dellos, que brevemente guardando su justicia, de derecho le recibirían á la posesión asi como su rey y señor, y le darían la obediencia debida: y aunque envióá rogar esto, porque se cscusasen los males y daños que se podian seguir en el reino, no lo habían hecho en tantos días que estaban juntos; de lo cual se habían visto los males que se seguían y los que se esperaban seguir. Por esta con" Sideración tos exhortaba, que parando mientes ¿ Dios y A la justicia, y a su gran lealtad y al bien público de1 reino, y por escusar que mas escándalos ni males no se hiciesen de tos hechos, porque el reino fuese proveído de constante justicia y firme y bien ordenada, quisiesen, haciendo lo que eran tenidos de hacer, dar la posesión de los reinos al Infante, i quien de hecho pertenecía, recibiéndolo por su rey y señor. La otra parte de la plática se empleó en ensalzar las grandes virtudes y excelentes partes del infante, que en conciencia era puro y en sus obras justo, en la justicia firme y derecho, en la caballería muy valeroso: y que los sus sudores bélicos las gentes bárbaras por él, por la gracia de Dios vencidas, los conocían. Finalmente, afirmaba que bienaventurados eran los que le cobraban por señor, ca en él cobraban justicia, paz y gloria, y seguridad de st y de sus cosas. Fué lo postrero esrosarse con el reino, déla gente de guerra que había entrado en estos reinos de Castilla, que había sido de

algunos parientes del arzobispo, como de otros que ce juntaron por el llamamiento de aquellos mismos parientes: y que después entraron otros, y su entrada no fué por hacer mal ni daño en este reino, antes para perseguir á los que le quisiesen hacer: señaladamente á los que intentasen embarazar ó resistir, porque tas congregaciones no se juntasen; y que al rey de Castilla y al infante desplacería mucho que las gentes que a;ñ estaban hiciesen daño alguno: y si le habían hecho, ofre* cían los embajadores, en nombre del rey de Castilla y del infante, que harían cumplimiento de justicia dellos y de sus bienes. Desta oferta se dieron por los de la congregación grandes gracias á los embajadores, en nombre del rey y del infante: y respondieron que deliberarían sobre la respuesta que se les había de dar.

Cap. LV1I<—De los medios que se comentaron a proponer á los embajadores del parlamento de Tortosa que vinieron ala villa de Alcañiz.

Después que los embajadores del parlamento deTortosa llegaron á la villa de Alcañiz. otro dia domingo por la mañana los mayores y principales del parlamento fueron á visitarlos á su posada, y para escusarse que no habían salido á recibirlos por estar en su congregación. Fueron el lunes á la iglesia mayor de aquella villa, acompañados de doce personas que el parlamento había nombrado, para que tratasen y comunicasen con ellos de los medios que se habían de proponer. Refirió el arzobispo de Tarragona la santa y buena intención que el parlamento de Tortosa y el principado tenían ea los negocios de la sucesión, y que soberanamente deseaban tener rey y sin dilación; y en concordia de todos los reinos y tierras de la corona real, y haberle por pura y verdadera justicia, y que umversalmente fuese habido por tal. Que por no hallarse presente micer Guillen de Valsees, que era nombrado con ellos en aquella comisión y embajada, que era persona muy singular, famosa y de gran providencia; y tal, que para lo que se había de comunicar y deliberar debía ser esperado, porque se entendiese que el principado de Cataluña y el reino de Aragón venian todos á un fin: Antes que procediesen á otras particularidades, querína saber dellos si era su intención la misma que ellos habían propuesto por parte de su parlamento. A una pregunta tal, y en causa de tanta importancia, y por persona tan grave, y á congregación de un reino, respondiendo el obispo de Huesca satisfizo con gran cortesía á ki general, y ft lo demás remitió la respuesta áBerenguerdeBardaxi: y porque entendiesen cuan determinados estaban, y con cuánta resolución en conformarse con ellos á deliberar con toda brevedad lo que convenía para llegar á la declaración de su verdadero rey y señor, les dijo lo que tantos dias antes él había prepuesto y aconsejado en la congregación de Calatayud, que liabia sido muy admitido por todos los que allí se hallaron,esceptuandoelobispo deTarazona, castellande Amposta, y don Antonio de Luna, y los de aquella opinión. Esto era que aquella congregación había propuesto algunas cosas para venir al término en que estaba: y que si ellos querían decir alguna cosa de su parte, ellos lo oirían: y si les daba mas contentamiento que les declarasen lo que habían pensado, lo dirían de muy buena voluntad: y como fuese dicho por los embajadores que les placía oir y saber las cosas que habían pensado, luego procedió Berenguer de Bardaxí en su plática, y dijo asi: Que parecía al parlamento de Aragón muy expediente, para abreviar los negocios, que el

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