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aquella razoo, que ni tiempo que murió el rey don Martín, él estaba en este reino poderoso, y por contemplación del principado derramó sus gentes y se fué á Cataluña, adunde 01 y los suyos habían nacido, y se habían criado: y cesó de usar de su oficio de gobernat dor general, y todo esto hizo por conformar su voluntad con los catalanes; y así se podía entender, que él había desviado y desviaría de «III adelante cualquier camino de fuerza y tiranta: y pedia lo mismo que el infante, que no se diese lugar que la gente de arroasde otra nación, que estaba en este reino, pusiese tanta confusión y turbación en él.

Cap. XLIX.—De la congregación que elcastellan de Am. pusta, y don Antonio de Luna, y ios ricos hombres y caballeros de su opinión juntaron en Mequinenza : y de lo que por su parle se requirió á los del parlamento de Tortosa.

No fué menor la disensión y contienda que entonces hubo entre los ricos hombres y caballeros del reino de Aragón, ni menos sangrienta, que lo fué la de la nobleza del reino de Valencia ea esta turbación de tiempos: y fué tan declarada la disensión y división tío las partes, pues llegó su enemistad y pasión 6 pretender también de formar por si parlamento, y no tener por legitima congregación la de Alcañiz, siguiendo los mismos medios y modos que los barones y caJballeros que estaban por este tiempo en Trahiguera. Aunque la misma causa y voz de la república tenia tapta fuerza, que inducía a muchos que no se osasen declarar por ninguno de los competidores, ni se aventurasen á correr una fortuna cotí el suceso de la patria, estaban con (¡rande temor de caer en las manos y poder del que fuese superior por tas armas: y temían que so habían de pasar peligro con mucha afrenta, si el conde de Urgel fuese preferido por justicia ó quedase vencedor, Estos oran los mas pueblos del reino de Aragón; y consideraban ser tan flacas sus fuerzas, que se hubieron de valer de gente de guerra de Castilla, enviada por el infante, siendo uno de los competidores en la sucesión; y que no tenían tan fuerte y seguro amparo y-defensa los que deseaban ver defendida y libre la república , que habían escogido tugar para su congregación , muy desviado del Ímpetu de la guerra, que parecía estar en las manos: y dejaban desierta la comarca adonde los que fuesen enemigos habían de hacerse fuertes , que era la ciudad de Huesca, y aquella región tan vecina 6 los montes: y poníales espanto, que la muchedumbre y gente baja qne no tenia qué perder, se inclinaba mas al conde de Urgel: y que los mus estaban deseosos de ver alguna mayor mudanza en las cosas: y que había entre olios alguuos muy principales que no se podían reducirá sus congregaciones ni ó los medios quo se proponían para declarar la justicia del verdadero sucesor, quo los tenían por muy débiles, y sin autoridad ni fuerza ninguna. La falta de guarniciones de gente de guerra era muy grande y muy mayor la del dinero, y si prevaleciesen las fuerzas y parte del conde, temían el Ímpetu y furor con que se procedería contra los que habían seguido la voz - y causa de la justicia: y mucho mas aquellos que eran mas grandes y poderosos; porque en deshacerlos pensaría asegurar su estado; y que en aquello daria contentamiento a la gente popular y común: y con esto tendría aparejo de gratificar a los que le hubiesen servido: y esto parecía que había du animar al conde a querer alcanzar el reino por las armas, aunque lu

viese muy fundada su justicia. Dábase mayor crédito é esto por la novedad que sucedió en este tiempo, que parecía ir encaminada á mover guerra formada contra los que estaban en Alcañiz, como congregación que no estaba fundada con la autoridad que convenia: y qne procedían en ella contra susleyes y costumbres. Esto fué por esta causa. En la congregación que se tuvo en Calatayud se bailaron fray Pedro Huiz de Moros, castellan de Amposta, don Antonio de Luna y don Ai tal de Alagon, que se babian declarado seguir la parte del conde de Urgel, por diferente medio del que se llevaba: y aunque allí se había deliberado por los mas, que aquella congregación se mudase á Alcañiz, el obispo de Tnrazona y estos caballeros no vinieron en ello, ni lo consintieron, como se ha referido. El castellao y don Antonio eran de los ocho diputados del reino en este año: y como sucedió la muerte del arzobispo, y juntarse el reino en parlamento en Alcañiz, ellos con doo Artal de Alagon deliberaron, llamándose diputados del reino, de convocarle por sus letras, para el lugar de Mequinenza, lugar del reino de Aragón, en los mismos confines de Cataluña, muy famoso y conocido por su sitio, el cual ciñe de una parte el rio Ebro, y déla otra Scgre, y allí se juntan, que JulioCésar llama Octogesa. Este lugar tenia un buen castillo muy fuerte y era de don Guillen Ramón de Moneada , sobrino de don Antonio , porque doña Elfa de Luna su hermana casó con don Ot de Moneada, y habieron á don Guillen Ramón , y á don Pedro de Moneada. Hablase tratado ya en la congregación de Calatayud, y fué esto muy porfiado , si los diputados ordinarios del reino, que en aquel tiempo se nombraban en cortes, y son. ocho, dos de cada estado , tenían poder para convocar y juntar el reino: allí se había determinado, quo no les era permitido, y mucho menos al castellao de Amposta y ,á don Antonio de Luna, que eran dos diputados, porque á don Artal de Alagon no le tenían por diputado: aunque después fué subrogado en lugar de don Fernán López de Luna, que. era diputado, y murió por este tiempo. Juntáronse en esta congregación , como en parlamento general, después de haberse repartido las compañías de gente de armas, como esta dicho , en los castillos de A i tona, Seres y Zaidí, y en este de Mequinenza, y en otros lugares de aquella comarca , el castellan de Auiposla , don Antonio do Luna, don Artal de Alagon, don Guillen Ramón de Moneada, señor de Mequinenza y Vallobar, don Francisco y don Pedro de Alagon, don Jaime López do Luna , don Arlal de Alagon , hijo de don Artal, que eran ricos hombres: y por el estado de los caballeros so hallaron Juan Jiménez de Salanova , Martin López de Lanuza , Fadrique de Urries , Garci López do Sese, y García de Sese su hijo , Pedro do Pomar, Fortun Díaz de Escoron , Sancho de Antillon, Francisco dP Urries, Ferrer de Sampcr, Sancho Pérez do Ayerve, y otros muy pocos y de muy pocas prendas, pero de gran empresa. Estos calialleros, después que les pareció qua toman formada y fuuJada su congregación, enviaron al parlamento do Tortosa su embajada: y con ella fueron don Artal de Alagon , Martin López de Lanuza, y un letrado en derecho civil, que llamaban Juan Gallart: y requirieron á los del parlamento, quo en el tratado de la sucesión , no admitiesen á los que se habían juntado en Alcañiz; porque no eran parlamento ni lo pudiaron convocar justa y legítimamente: y ofrecieron que ellos estaban aparejados para asistir con los del principado y del reino do Valencia a los medios de la declaración de la justicia, en loque tocaba a la sucesión :y los del parlamento fueron entreteniendo y dilatando la respuesta. Los del parlamento de Alcañiz, por ir a la mano á este atrevimiento y cscusar las turbaciones que se podían seguir de aquel acometimiento, como se iban juntando en Maquinen/a algunos caballeros y procuradores de algunas villasdel reino, ponian gran diligencia en que aquella congregación se deshiciese y revocase, y no se obedeciesen las letras de aquellos que los llamaban , ni se les diese favor ni ayuda: y por esto se despacharon cartas de todo el parlamento : y á otra parte por el gobernador y justi. cia de Aragón, pretendiendo los unos y los otros que ú ellos tocaba esta preeminencia: los unos en nombre del reino, y el gobernador y justicia de Aragón por la jurisdicción y preeminencia real. Era esto A tres del mes de noviembre: y fueron por esta novedad A Alcañiz don Pedro Jiménez de Urrea y don Pedro Fernandez de Ijar comendador de Montalvan : y porque don Juan de Luna, hijo de don Juan Martínez de Luna señor de Illueca, se fué de Alcañiz . por el parlamento se encomendó la guarda del castillo de Alcañiz en su lugar 6 Iñigo de Alfaro , comendador de Riela.

Cap. L.—De la instancia que se hizo por ¡os parlamentos de Aragón y Cataluña, para conformar los barones y caballeros del reino de Valencia, «n que se juntasen en una congregación con los oíros estados.

Si estos ricos hombres y caballeros que se juntaron en Mequinenza, fueran en este reino tantos y tan poderosos como los que contendían con el parlamento de Vinalaroz, y aquella congregación de Vinalaroz estuviera tan fundada , y con la autoridad que lo estaba la de Alcañiz, ninguna duda tengo para afirmar que la cansa del conde de Urgel fuera mas aventajada y favorecida que otra ninguna de sus competidores en la común opinión de las gentes. Conocióse esto en la gran fuerza y cuidado que se puso por los parlamentos do Aragón y Cataluña en componer la disensión y discordia que había entre aquella gente noble do Valencia y la poca estimación y cuenta que se hizo do la congregación que se juntó en Mequinenza, que no tuvo mas fundamento de una temeridad de arriscar y poner el negocio al juicio de las armas, siendo en ellas tan pequeña parte: y como de la dilación de llegar á la declaración de la justicia, se temían diversos peligros , y todo consistía en que en conformidad de los reinos y del principado se declarase el legitimo sucesor, para mejor reducir los negocios a concordia y que se pudiesen comunicar los barones y caballeros que estaban en TVahiguera, que eran los de fuera, con el parlamento de aquel reino, que se había juntado en Vinalaroz, y sus mensajeros concurriesen con los parlamentos de Torlosa y Alcañiz, se procuró de asentar tregua entre ellos por quince leguas en torno de Tortosa, pero no vinieron en ello los de Vinalaroz: y parecía justificarse con hacer muy grande instancia que los recibiesen dentro de la ciudad do Tortosa , para donde hahian prorogado su parlamento. Hubo mucha repugnancia y contradicción en conformarse en esto entre los mismos del parlamento de Tortosa, a quien parecía que se hacia mucha honra ; porque con su consideración acostumbrada entendían quo en aquello había sus inconvenientes: y era cierto, que las de la congregación de Alcañiz no tenían por bien , ni holgaban, que los catalanes, valencianos y mallorquines se juntasen en un lugar para tratar de aquella materia en

su ausencia , y se hiciesen un cuerpo y una voluntad sin ellos; dudando que no estuviesen confederades y unidos contra su congregación, siendo tantos: y también les era muy molesto y grave que la concordia de las partes de la gente noble del reino de Valencia se hiciese sin ellos. También parecía justificarse harto los de Vinalaroz: porque afirmaban que aquel parlamento no tenia disensión ni diferencia ninguna, porque hubiese necesidad de concordia 6 tregua, pues aquel parlamento habla convocado A todos los que sueleo llamarse legítimamente & cortes generales y A parlamentos, é hizo por persona legitima, afirmando que ellos habían tenido y tenían las puertas abiertas para los que quisiesen ir A hallarse en sus deliberaciones y consejos: y que si algunos barones y caballeros, que se llamaban de fuera , no querían ir, no era culpa del parlamento que representaba todo lo universal del reino. Que por quitar toda sospecha, habían ofrecido seguro a todos los que quisiesen ir, aunque había algunos que eran inculpados de muy graves delitos: y porque habían declarado por sospechoso al gobernador de Valencia y A la mismo ciudad, mudaron de presidente, y el parlamento 6 lugar de muy poca población, adonde con justa causa no podían alegar temor. A esto anadian , qno si quisiesen ir los de fuera , los acogerían como á hermanos; y con ellos procederían A elegir las personas que se debían enviar a los parlamentos de Aragón y Catalana , y para los otros medios que se habían de proponer y platicar para la declaración de la justicia. Mas tras estas buenas palabras y ofertas, se seguían obras de gran disensión y de guerra formada: porque el gobernador del reino de Valencia salióconla huestedela ciudad, y con su bandera de Valencia contra don Bernardo de Centellas, y contra la villa de Nules, que era de don Bernardo: y este caballero también hacia sus ayuntamientos de gente para resistirle: y procurábase por los de Alcañiz y Tortosa, que sobreseyese el gobernador de hacer aquella salida. Entóncesenviaron los de Vinalaroz A la congregación de Alcañiz un caballero, que se llamaba Guillen fialceran de la Sierra, y los que en aquella sazón estaban juntos en Vinalaroz, eran don Ramón de Vilaragut, lugarteniente de gobernador, que por su ausencia era presidente de aquella congregación, don Gilabert de Centellas, Galban de Villena , Berenguer de Vilaragut y Juan de Vilaragut, Felipe de Boíl, don Pedro de Vilaragut, don Pedro Sánchez de Calatayod y Manuel Díaz, que eran barones: y con ellos estaban algunos comendadores de la orden de Montesa. De los caballeros que siguieron esta congregación , fueron las principales Juan Martínez de Eslava y Martin Iñigorz de Eslava , Bernardo Juan , señor deTousy de Caoet, Francés Juan Vives, Pelegrin de Montagudo, Fernando Muñoz y Pedro Zapata: y los pueblos, que les acudían, érenla ciudad de Valencia, Algecira, Orihueln, Alicante, Guardomar, Castellón, Villareal, Liria, Ejérira, Cultera y Biar: y cuando podian, las aldeas de Mordía-' y esta era la parte qne el conde de Urgel tenia en aquel reino. Lo que aquel caballero propuso fué, que el parlamento de aquel reino, que estaba en Vinalaroz, fué convocado por Arnaldo Guillen de Bellera, gobernador de aquel reino : y primero so juntaron en el Real de Valencia: y que habiéndose llamado los estados del reino para diez y seis de agosto pasado para Trasguera , por algunas justas causas no se juntaron- n aquel lugar, y se mudó la congregación á Vi na lamí, y las justificaciones que se han referido. Por otra pule

los que estaban en Trahiguera enviaron en su nombro n Alcañíz A Pedro Pardo de la Casta: y éste informó é los del parlamento, quo el gobernador de Valencia y don Juan de Vilaragut, su teniente de gobernador, perseguían con gente de guerra á los de, Morella -, y á Juan Ram , que era alcaide del castillo real de Morulla : procurando los de aquella villa y el alcaide de tenerla en buena guarda y defensa para el que fuese declarado rey: y nunca so podía dar ordenen conformarlos, aunque se procuraba juntamente por las dos congregaciones de Cataluña y Aragón: y los de Trahiguera , con nomine de parlamento general, enviaron A la congregación de Tortosa sus embajadores, quo fueron don Jimen Pérez de Árenos, don Vidal de Vilanova, Juan deBeluis, Jazbert de Valeriola, roicer Domingo Mascón, Francés deEsplugues, Luis de Loriz , y micer Juan Mercader: y éstos fueron enviados por la instancia que se hizo para tratar con ellos y con los que fuesen de Vinalaroz, que pusiesen sus diferencias á su determinación: señaladamente porque, los de Trahiguera comenzaban A hacer la guerra 6 los de la Plana de Burriana.

Cap. LI.—Ik las ofertas que se hicieron de parte del infante don Fernando de Casulla a Garci López de Sese y i sus hijos y parientes por reducirlos a la opinión de la justicia.

Habíanse conformado en gran manera los de Tortosa con los Vilaragudes, y con aquel bando del gobernador de Valencia que estaban en Vinalaroz, en hacer grande instancia con la congregación de Alcañíz, que se diese orden en echar del reino las compañías de Castilla que habia en Aragón y Valencia: y ellos les respondían justificándose, que ninguno habia entrado en el reino por orden suya : mas después de la desastrada muerte del arzobispo de Zaragoza, que habia sido muerto, interviniendo con los embajadores de Cataluña y Valencia para los medios del beneficio tan universal, los amigos y parientes del arzobispo comenzaron á perseguir los malhechores que habían tomado tanta osadía, que intentaban de enseñorearse del reino: y que por la entrada de las compañías de gente do armas de Castilla, habían cesado muchas muertes y robos y otros insultos y maleficios que se hacían en el reino por la gente desmandada que andaba por él, por el favor de los que habían cometido aquel caso. Pero decían, que si los del parlamento de Tortosa ponían remedio, que de las partes de Gascuña no entrase la gente de armas que se aparejaba para entrar, ellos proveerían que aquella gente de armas que Jiabia de entrar de Castilla no entrase, ni de otras partes, porque se esperaba que de Gascuña había de entrar también gente en favor de los amigos del arzobispo: ysi se daba orden, que los que cometieron la muerte del arzobispo fuesen echados del reino de manera que no estuviesen en él, hasta que fuese hecha la declaración de la justicia, en lo de la sucesión se tendría orden que todos los extranjeros que estaban en Aragón saliesen fuera. Era uno de los capitanes que se esperaba que habia de traer algunas compañías de gente de guerra de Gascuña en favor del conde de Urgcl, con publicación que era por la defensa dolos estados de don Antonio «Je Luna, y de los ricos hombres de su valia, García de Sese, hijo de Garci López de Sese: y como su padre y hermanos, y los de aquel linaje, fuesen mucha parte en el reino, el infante don Fernando procuró de reducirlos con grandes ofertas a lu opinión do la justicia;

TOMO IV.

y porque le diesen los capitanes que fueron presos en la entrada de Muniesa. Procuró esto en nombre del infante , Diego Gómez de Fuensalida abad de Valladolid , que estaba en este tiempo eu Albalate , por medio de don Juan Martínez de Luna, señor de Illueca: y tratóse principalmente por Garci López, y por García, y Juan de Sese su hijo, y por otros caballeros de aquel linaje, que todos habían seguido la parte de don Antonio de Luna en sus bandos y guerras ordinarias. Para esto aseguraron á Garci López, para que con doce escuderos pudiese andar por el reino, sin temor de las compañías de gente de guerra que entendían en la venganza de la muerte del arzobispo: y porque pusiesen en libertad aquellos capitanes, que eran Sancho Sánchez de Avendaño, Pero Gómez de Barroso, Galeazo de Luria, Gonzalo de Espinosa y Alonso González de Sosa, se le ofrecía encomienda para él, y tierra para ciertas lanzas A Garci de Sese y A Juan de Sese sus hijos , si siguiesen la opinión déla justicia: y también se prometían ciertas lanzas para Juan de Sese Layana, y A Miguel de Aysa , Lope de Albero, Juan de Aso, y A Juan Galindezde Sese, y A otros caballeros de su parentela. Pedíase que hiciese Garci López pleito homenaje, que tendría por rey y señor al que fuese declarado y nombrado por justicia quo lo debia ser:, y que García, y Juan de Sese sus hijos, y sus parientes y amigos, que estaban en Oliet y Arcaine, hadan lo mismo: y los castillos y fuerzas que tenian en su poder y de sus parientes seguirían esta opinión déla justicia : y porque García de Sese, hijo de Garci López, h'ibia do entrar con aquellas compañías de gente do guerra de Gascuña, hacia muy grande Instancia por reducirse A esta opinión: y todo aprovechó muy poco. 6 por la firmeza que en ellos se hubo en perseverar en su empresa, ó porque todo este trato vino A noticia de conde de Urge!: y por su parte se dio dello aviso A los del parlamento de Tortosa , y se les mostró el asiento de todas estas promesas, que el abad de Valladolid hacia en nombre del infante.

Cap. Ul.—De la protestación que los ricos hombres y caballeros que se juntaron en Mtquinenta hicieron á los de Tortosa, que no procediesen á hacer auto alguno que tocase a la declaración de la sucesión.

Estaban las cosas del conde de Urgel de manera que ni podía ponerlas al juicio y trance de las armas, ni A derechas se valia de los medios de justicia, sino con protestaciones y requerimientos. Por esta causa los ricos hombres y caballeros que se juntaron en Mequinenza, como los embajadores que enviaron A Tortosa no pudieron traer resolución ninguna que les contentase de aquella congregación, en principio del mes de diciembre por escrito tornaron A hacer otro requerimiento A los de Tortosa, llamAndose parlamento general del reino de Aragón. Proponían lo mismo que sus embajadores, que la convocación que se habia hecho para la villa de Alcañíz fué no debida ni legítimamente, y contra lo deliberado en la congregación de Calatay ud, adonde ellos decían que se juntaron en gran contradiecion y discordia, y habiendo en aquella ciudad muchas compañías de gente extranjera. Afirmaban que los que estaban en Mequinenza hacían verdadero parlamento de Aragón, considerando que todas las congregaciones, ó la mayor parte deltas, que tocaban A la próspera conservación de la república deste reino, se hacían en el nombre y voz y con autoridad del teniente de gobernador y por el justicia de Aragón contra la

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°Vden antigua: pues tales autos como aquellos se solían hacer cu nombre y por parle de los diputados del reino, conip se hizo en vida del. rey don Juan y del rey don Martin, y en tiempo de los reyes sus predecesores. Des'ta novedad, deciau sor cauía que los que querían turnar lo que estaba dispuesto desde lo antiguo, andaban engañando y persuadiendo al pueblo simple. d¡cíéndoles, que por auto de corte y ordenanza de fuero deste reino se revocaba 6 los diputados del toda facultad de poder convocar: y era notorjo que de tres años fi esta parte viniendo el rey don Martin se lucieron dos convocaciones por los diputados sin ninguna, contradicción; dédomlc resultaron muy señalados autos jurídicos y 'conformes íi fuero, como eran firmas de derrc'io, requerimientos y prutestacioues de todo el reino. 'Queconformeá este poder, con spjerone y auténtico requerimiento , habian protestado contra los que se habían juntado en Alcañiz, por no ser aquel lugar seguro,' y también porquo el gobernador y justicia do Aragón que presidian en aquella congregación no eran personas convenientes ni idóneas, 6 mayores de toda escep-» don; antes los tenían por sospechosos: y eran tales, que ¡>p podía resultar de su delerajinadon verdadero eximen y discusión de la justjcia,;y quo su llunjamiento era de ningún efecto, por, no haber intervenido en él los diputados del reino, á quien estaba cometida la administración y gobierno de la república, y. que A ellos .pertenecía convocar el parlamento. Finalmente afirmaban, que puesto que en Calatayud schabia delilierailo que se hiciese aquella convocación, pero aquello habla sido con ciertas condiciones:,y que aquella protestación que hicieron contra los que so juntaron en Alca ñ'iz, se hizo delante del justicia y jurados deMaella, y Favara, por el conocido peligro que tenían los que fueran a, la congregación,de Alcañiz. Conestos presupuestos re— querían a los dojortosa, que no procediesen adelante íi hacer autp ninguno quo tocase A la declaración do la sucesión: y los de Torfosa iban difiriéndola respuesta, y dábales mas cuidado la disensión de los barones y caballeros dnl reino de Valencia, por ser tañeran parte cu él los qite se juntaron en Trnhigucra, lo qnenoornn los do Mequinenza, en respecto de los que se habian conformado oon la congregación de Alcañiz.

Cap. Lili.—Que los del parlamento de Torlosa tornaron á requerir al infante don Fernando de Castilla, que saliese Itt gente de gucfr'a que hatia entrado en Aragón.

Jlostraion los catalanes mucho sentimiento que el infante do Castilla no proveyese en lo que local» A las compañías de gente do guerra que entraban do aquel reino en Aragón, que se le había pedido los mandase salir dé|: y cu esto había gran conformidad en su congregación,que era bjep diferente de los otros reinos, de donde los llamaban y recogían los que los habian menester contra sus enemigos. Porquo puesto que el cotudo de Urgal iba juntando, de diversas partes gente de guerra, como aquello era con lin de dar favur a ¡sus servidores y aliados en los reinos de Valencia y de Arugoo;, y en e| principado no intentaba ninguna novedad, no les ofendía tente que tuviese aquella geule: y poniangian fuerza on que el infante mandase saligidcstos i cilios las compañías do gente de armas que habían entrado en ellos de Castilla, no siendo aquello á su cargo, de los de la congregación do Cataluña: y en ninguna cosa declararon tanto la afición que generalmente tenían ul conde de Urge). Porque dado que el infante en !o de la embajada que se le había enviado sobre es

ta razón, parecía que procedía coi) alguna justificación' tornaron a enviarle á requerir sobre lo mismo con un caballero quo se decía Maeian Despoig. Este caballero halló al infante en su villa de Mondéjur, que sei-eni-i aereando a tos confines de Aragón: y allí le pidió en nombre del principado, quo le pluguiese mandar que no entrase en Aragón genio do guerra de aquellos reinos, y mandase luego salir laqne estaba rn él, porque con mas l.bei tad pudiesen asistir a ios negocios de la declaración de la justicia, en. la causa de los que comuttian por la secesión, y;los parlamentos, sin niDgun embargo, viniesen A su deseado lin, como Antes io habían pedido y requerido: y afirmaban, que lo mismo iiabja» pedido y requerido A los otros competidora. Suplicó aquel caballero al Infante con muy buenas p;,labras, que considerase los muchas trabajos y peligre* que pasaban los de la congregación de Tortosa. por reducir las cosas a.1, verdadero camino de la justicia: y e>te requerimiento, se hizo al infante en forma pública en presencia de don, Enrique de Villena, maestre de Calalrava, nieto. dcfiduque de Gandía y de Perafau de Ribera, adelantado de la Andalucía, Garci Fernandez Manrique, y del doctor Juan Alfonso de Toro, y <!e Juan Velnzquez de CuéHar, y del secretario Tupso Fernandez de Vadillo. A este requerimiento se respondió por el infante: qoeefa notorio, que algún otro de los competidores había hecho todo su poder por embargar la justicia; y defendía á don Antonio de Luna yálos que con él pusieron las manos por dar muerte tan horrible y detestable al arzobispo de Zaragoza11 y qoesabta todo este reino, que las compañías de gente de guerra que habian,entrado en ayuda do los parientes del arzobispo no .hicieron mal ni daño , ni aun sinrazón alguna; ni pasnruu a impedir la determinación de la justicia. Autes era cosa muy sabida, que habian heebo mucho servicio en beneficio del bien público, resistiendo á los enemigos de la patria: y así so podía decir con toda verdad que ellos hubian sido causa que los medias de la declaración, de la justicia se llevasen 6 debido estedq. Concluía, que por cuanto por escrito no podía tan largamente declarar y mostrar su buena i n teñeron y propósito, los embajadores .del .rey de Castilla, sa sobrino y suyos, que «cá eran venidos, nctificarian al parlamento de Cataluña su buen» y sana iiilc.ieioneual era ocrea deslos negociosfy del bien (universal desloa ¡ reí ñus, y de la determinación de la justicia: y les rlaI rign mas^uinplida respuesta y razoné su requen| miento: y con este respooste que«> dio }>or el infante |, por escrito en .Mondéjur 6,siete del mes de diciemlve I se volvió, aquel caballero; y no dejabado causar algoni j sospecha lu demasiada instancia; que sobre esto se ha; cía por los catalanes, y. lo poco que se les daba a ios aragoneses,quo eran mas paite en U congregación de i Alcañiz, quo se mandas* echar ilel reino la gente do 1 guerra que había entrado düCaelilla.

Cap'. LlV.'—De los embajadores qil$ ,s¿ enviaron por d 'infante don Fernando en riorrifirp del rey de Casliüa, n i sobrino n suyo, al parlamento de Alcañiz.

.Toda la confianza de los quo desceban el beneficio del reino y de la patria se tenia en el gobernadory justicia | de Aragón y en Bereliguer de Bardaxt, que habiandarlo | de su parle, después de la muerte del rey don Maído. I muchas prendas á te república,:tomando A su cargóla ! defensión déla libertad y justicia coutra cualquiera ! fuerza y Urania: cuya autoridad y consejo movía atodos qn gran manera.: porque habían introducido forma

y wediafl-ide cobrar la sterar-ldad rtél tiempo, 'por srenic-y defender elestado en que Re hallaban Ins cotas; hasta haberdeclaradoifwireyy*efier>liaturHlíy fttt5 eri c*te lauta parte la prudencia y consejo de Berenguerde Itüi'duxi, que á juicio rio I (id o et principado deCataluíia, quaen esta parte estaba mtiy libre, » él sdlo se «tribuiíi la gloria «tehgherredocído tas cosas a los medios que Negaron: porquef ooando él vio ;la dificultad qu* liabriale» juntarse los parlamentos en un lugar, y tosiooemenicnlesrfiiesé seguirían, ya que estuviesen Jardos, abrió «I camino á los del principado y S los Ueste reiooiparaiqae sépusléserten logares vecinos/y se nombresehpcrsonasqnetuviesen poder-para disponer y qrdeiiar los medios qoé convenían para que sé hiciese la declaración ria. la justicial y asi lo ténion los unos y los otros deliberado y en punto de resolverse. Parecía que Iba ganando el infante enI aquella causa ,:lcnléndola a! principio incierta y dudosa los ánimos'de lns gentes; y al conde deljrgel que pensaba tener muy fjindíidft.surwon y JuBliciBjIe salían nuevas conlradicoiopas yofensa*. Elwia era tenido por allegador y acn1 riciedor de los deséryidores y enemigos , y el olro'por príncipe que-desunnparabB a ks amigos ,y que habiá entrado enesta empresa ,m«y desatinadamente: y con tener tan «al prevenidas la&oosBS y tan mal digpdestast «im- era causa que los queipa seguían se perdiesen; y pa*ecia.quo nu podin ser eos*mes írnoste, que pensar el cunde que,sernéjoraba su<partido, y se justificaba roessü oaeaBuweran losqUe te seguían condenados y perseguidos. Por otra parte, aunque los mas' temían «ireio»iy;ticante(kl oondc.si ic usurpase -por las arsnfls-, otro*,»».ornaban la confianza, y uftmla'de la neqídn eaBletlanavy aborrecían el yng» y -mando-de lo» privados, y eqKjeii»forma y maiiera de goblernoíi que ae habían de red u«ir sus leyes y costumbres y esto les ponía mayor temor, cuanto entendían qué el infantes»; bafea, peestoen esta empresa, no solamente confiando de*u justicia í pero poniendo do su parte la autoridad y grandeza del rey de Costilla su sobrino, cuya embajada muy sotenme yetoarand*) hombres llegó por esta tMtmponla vina dé Aleante. Estos' fueron don Sancho de «ojus obispo de Pdlenoia, don Alonso Enríqnez qué Hateaban almirante mayor de los mares de Castilla twH Infante don-Fernando, den Diego López de Estu-J ñfcjM', Justicia mayor de la'caía riel rey de Castilla, los «ter.teres Pero Sánchez del Castillo, y Juan Rodríguez do Salamanca/y Coníaio Rodríguez de Nelra, arcedla-i node Arnianap. i* formtt tiesta embajada, y la que veeia por elmiimo tiempo del rey de Franctia, y la cloccion de personas muy señaladas que se bizo por k>» del «prldraento de Toriosa para enviar n Alcañiz, daba i ti idos muy Cierta esperanza que so llegaba1 va á la conclusiiin de un negocio tan deseado, restando tanta quehacer para venir6los mediosdeila.

Cap. LV.—Dejas personas que fueron elegidus por el parlaiituntu d. Toriosa para que wtirvmieseu con las

,'qmse riomorasni por la congregación da Alcañiz, la ckUtieración da los nwdios de la declaración de lajus

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Por dar más breve espediente en 'la' determinación rtesta Cíinsa, y cscusnr tanta confusión como linbia eon la resolución deüos pareceres de laníos. Sedcliberó por el parlamento dcCataluiia, en lo qne a él tocaba, qHe todos lo» negocios on qué no hubiese entre etlos emiforrriidad, se remitieren n veinte y cuatro personas, ■.ni onien-qwílo qil» SO determinase por ellos,o1 per la

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