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dian dejar de desampararlo todo: y cuanto importaba que tuviesen ciertas sus pagas ios soldados, que se sustentasen los que habitaban en el castillode Cfiller y en el Alguer, porque no tornasen ft su primer ejercicio de robar por salvarse: y afirmaba que aun con esto tendrían harto qué hacer si se pudiesen sostener. Como el visiircy había sido tan, gran privado del rey don Martin de Sicilia , hacia muy grande instancia con los de la congregación. que tuviesen por encomendado A don Fadriquede Aragón, hijo del rey de Sicilia, ast sobre la sucesión del reino de Sicilia , para la cual fué requerirlo y llamado por los sicilianos mismos en vida del rey de Aragón su abuelo, como en el derecho del'condado de Luna , en el cual le había dejado heredero el rey de Sicilia su padre, y en todo el estado, que fué del conde don Lope, con el señorío de la ciudad de Segorbe: y porque Ramón de Torrellas, hermano del visorey, había sido preso después de la muerte del rey don Martin de Aragón, y fué puesto en el castillo nuevo de Barcelona, por intercesión de los consejeros de aquella ciudad se sacó del; pues los servicios de su hermano lo merecían, y el peligro en que allá estaba: y Ramón de Torrellas fué a la ciudad do Segorbe para tener cuenta con la persona de don Fadrique, que llamaban ya conde de Luna: y se declaraba uno de los competidores en la sucesión del reino.

Cap. VI.—De la legitimación que el papa Benedicto concedió á don Fadrique de Aragón, conde de Luna, para poder suceder en la dignidad del reino de Trinacria.

El rey don Martin de Aragón, en vida del rey de Sicilia su hijo, por grande instancia suya, hebia legitimado á don Fadrique su nieto, porque el rey de Sicilia tenia fin que le sucediese en el condado de Luna y en el señorío de la ciudad de Segorbe, y en todo el estado, que fué de la reina doña María su madre, hija del conde don Lope de Luna, y asi lo hizo como se lia referido. Demás desto, procesaba el rey de Sicilia que fuese legitimado para suceder en el reino de Sicilia, no teniendo él hijos legítimos. Legitimóle el rey por todos los derechos legítimos como si fuera nacido de legitimo matrimonio; y para suceder en virtud del testamento que hubiese hecho el rey de Sicilia su padre, ó por el que después ordenase, ó muriendo sin testamento, ó por cualquiera donación: y declaró el ley en esta legitimación, que no era su voluntad de hacerle hábil ni capaz para suceder en los reinos de Aragón, Valencia, Cerdefia, Córcega y Mallorca, ni en los condados de Barcelona, Rosellon y Cerdania. Cuanto á los otros estados y bienes, que eran del rey de Sicilia su hijo, declaraba el rey que no era su intención de derogar á los hijos legítimos y naturales del rey su hijo, si algunos tuviese ó le nociesen. En virtud de esta legitimación, dejó el rey de Sicilia á don Fadrique su hijo sucesor en todo el estado del conde don Lope su abuelo: y en el reino do Sicilia nombró por heredero al rey su padre, como loera Icgilimaiuenle: y por la muerte riel rey ríe Sicilia procuró el rey de Aragón con el papa Benedicto, que le legitímase para la sucesión del reino de Sicilia, lo que era necesario por ser derecho señor del leudo: y aquello no se pudo alcanzar ni haber del papa en su vida. Después de la muerte del rey, estando Benedicto en la torre que llamaban del Rey, iuera de los mu ros de Barcelona, á veinte del mes de agosto, que fue en i-I qiiiu. ciin año de su pontificado, legitimó á don Fach ique de Aragón, conde de Luna: declarando que el íuy de Arj¡¿uu su abuelo le había alii uiado ser

hijo natural del rey de Sicilia; y no embargnnte aquel impedimento, dispensaba con él para la sucesión rld reino desta manera. Que no obstante aquel defecto de su nacimiento, si acaeciese que el reino de Trinacri» le competiese por concesión de la sede apostólica, por sucesión ó por otra orden, le hacia hábil y capaz pura cualquier honor ó dignidad real, y para cualesquiera autos reales y legítimos en el reino de Trinucria, y en las islas adyacentes; de suerte que sus hijos legítimos y descendientes sucediesen en el señorío y regimiento y dignidad real de aquel reino, sin perjuicio del derecho de la Iglesia romana, á cuya disposición y ordenara era vuelto. Estaba el conde de I'rpcl de muchas gentes tan malquisto, que se holgaban de cuolquier embarazo que se le pusiese: yol conde de Luna se le aficionaban todos los de la casa de los reyes su podreyabuelo, de manera que si tuviera fuerzosy autoridad,y edad para oponerse como los otros competidores al derecho de la sucesión, le hicieran parte no solo para lo de Sicilia, como lo desearon su padre y abuelo, pero para lo demás de la corona real. Pero este favor que tuvo á los principios, no le aprovechó para nías de darle alas para perderse, creyendo qne aquella legitimación le bastaba para fundar el derecho de la secesión en el reino de Sicilia. De Barcelona se pasó Benedictoá Tarragona, y allí estuvo el mes de setiembre: y en el mismo mes murió la reina Margarita, madre del rey Ladislao.

Cap. VIL—De la ¡7»erra que se movió en Sicilia éntrela reina doña Blanca y los varones que la íijuierr», v don bernardo de Cabrera, conde de ilódica, twtttt justicier, por el gobierno del reino.

Después de la muerte del rey don Martín tuvocl rey Ladislao en la mano apoderarse de la isla de Sicilia. según fué ardid y guerrero, si no tuviera al rey Luis su enemigo dentro en su reino, y tan vecino de Ñapóles. y á punto de dar la batalla. El ejército que había juntado el rey Luis era tal, que se afirmaba tener doce mil de caballo, con cuatro capitanes que fueron los mejore* de aquellos tiempos, y eran Braccio deMontone, Stora deCotiñola, Pablo Ursino y Gentil de Monterano, y seguían esta parte Anjoina, muchos señores del bandoCrsino y de los de Sanseverino, y el conde T8(:l¡aco2o. Hablase coronado el rey Luis en Roma, y salió de Ñipóles para defenderle la entrada en el reino Ladislao en el mes de mayo deste año, y asentó su real en Roocaseca á la frente de los enemigos, teniendo el rio de Careliano en medio. Eran dos ejércitos tan ¡guateque ambos reyes estaban con grande recelo: y á cabo de siete dias el rey Luis envió á presentar la batalla, y el martes siguiente á hora de vísperas la acometió M bravamente, que rompió y venció á su contrario, y con gran fatiga se pudo escapar á pié el rey Ladislao. Fueron presos en aquella batalla de los barones del reino que seguían á Ladislao, el duque de Andria, lose-cades de Celano yCarrara, el conde Luis, del linaje Caotelmo, y el conde de Monledorisi, Oltioo Careciólo. Bello de Lipari y otros barones: y Ladislao puso en guarniciones sus gentes en los lugares de la abadía de San Germán todo el tiempo que el rey Luis se detuvo en los confines del reino, hasta la entrada del invierno Lorenzo de Vala escribe que esto fué antes de la muerte del rey de Aragón: y asi quedó libre la isla de Sicilia de un enemigo tan vecino y poderoso, y dentro eM» se mo\ ió gran disensión y guei ra civil, y todo el reino so pubo cu armas, y tuvo el principio por esla ca»*Después que llegó á Sicilia la nueva de la muerte del | rey de Ai agón, se propusode juntar parla mentó general, para que eu él se diese la orden que con venia en el buen regimiento de aquel reino, y en el pacifico estado del, hasta tanto que tuviesen principe de la corona real de Aragón. Eu esto vinieron umversalmente los prelados y barones de aquel reino y las universidades del: y t,i mi lien se conformó con ellosal principio don Bernardo de Cabrera, conde de Módica, maestre justicier del reino, con que fuese con la orden y en el lugar y tiempo que declarase la ciudad de Mecina. Por los mecincses, y por otras ciudades y lagares que se conformaron con ellos, se señaló la ciudad de Mecina, adonde se congregase el parlamento: y enviaron sus mensajeros é la reina doña Blanca, que liabia sido vicaria del reino desde que falleció el rey su marido, y 6 don Bernardo de Cabrera, y 6 los prelados y barones, para que se juntasen en Mecina. Pero entonces don Bernardo de Cabrera seescusó do juntarse con ellos, pretendiendo que estaba a su cargo la gobernación de aquel reino y comenzó de traer á su opinión las ciudades y tierras de la corona dellas por fuerza, y otras de su voluntad: y no dio lugar que se juntasen en aquella congregación en Mecina, ni eu Tavorniina, adonde habían deliberado de juntarse, como mas sano lugar y libre de pestilencia. Juntáronse en Tavorniina, adonde fué la reina y muchos prelados, condes y barones del reino: y allí celebraron su parlamento con mucha solemnidad ó hicieron las ordenanzas de su nuevo regimiento. Ante todas cosas se declaró en él que la reina de su voluntad revocase y dejase el ejercicio y administración del vicariato de Sicilia, y ordenaron cierto regimiento del reino,en el cual asistiese un prelado, dos barones y seis ciudadanos de Mecina y dos de Palermo y uno de cada una de las otras ciudades: y que las letras que se despachasen fuesen con el titulo del rey de Sicilia y de la reina doña Blanca, vicaria del reino y del regimiento del reino de Sicilia, ordenado por público parlamento. En caso que las otras ciudades se i-edujesen a la orden deste regimiento y a su obediencia, deliberaron que fuesen recibidos en él dos ciudadanos de Calania, uno de Zaragoza y sendos de Trápana y Jorgento. Hubo otra cosa muy grave y escandalosa, que ordenaron que este regimiento juntamente con la ciudad de Mecina entendiesen en la declaración del que debía ser rey, y que (uese de la casa real de Aragón: y la reina había de poner el castillo de Zaragoza en poder de la universidad de Mecina y las otras fuerzas: y nombraron 6 don Antonio de Moneada, conde de Ademo, por capitán general de la gente de armas que tenían junta; y declararon que su propósito y firmo voluntad era de favorecer y honrar y conservar la nación catalana en su amistad. Don Bernardo de Cabrera, entendiendo que la reina ora inducida coir engaño, y que los barones que eran sus enemigos lequei ian echar del gobierno y perseguirle; y que pasaba su atrevimiento adelante para usurparse autoridad de nombrar rey; y que se aficionaban á don Fadriquede Aragón, conde de l.una, por sacar aquel reino de la unión de los otros de la corona real, juntó los barones de aquel reino de la nación catalana, y toda su gente de armas, pura apoderarse de las ciudades y fuerzas de la corona real, y entre ellos el principal fué don Ai tal de 1.una, conde de Calatabelota, que era primo del rey don Martin de Sicilia, y tenia muy gran estado. Yo estoy muy dudoso en esta parte de dar del todo crédito á lo «|uc escribe Lorenzo de Vala, autor tan grave, y que

fué tan riguroso censor de todos los otros, y que profesa tonta verdad en su historia, que afirma que don Bernardo de Cabrera, en aquella mudanza y turbación de tiempos, tuvo tan grande osadía que pensó hacerse rey y señor de Sicilia, viendo las ocasiones de guerra que se ofrecían entre los que competían por la sucesión del reino, y que en Sicilia ninguno habia de tanto poder y grandeza. Aunque él era en aquel reino muy gran señor, y tan poderoso como este aulor dice, después de haberse perdido en esta conquista de aquel reino los señores de las casas de Alagon y Claramente, tenia dentro en la isla tantos enemigos, que con ser tan privado del rey don Martin de Sicilia, le persiguieron y echaron del reino en su vida: y era cierto que ningún favor había de hallar en los barones que eran de la nación catalana, teniendo con algunos del los grande enemistad. De manera que faltándole todo favor de su nación y de la siciliana, y teniendo por enemigos al papa y al rey Ladislao, esta era una muy vana presunción y que carecía de fundamento. Lo cierto, á lo que yo conjeturo, era que él iba adquiriendo y ganando toda la jurisdicción que podía en las fuerzas y castillos de la corona real, pretendiendo de revocar y deshacer aquel parlamento que proseguía tan malos fines: y que la reina le dejase el gobierno, que él pretendía que le competía como 6 maestre justicier, pues habia espirado el vicariato que tenia la reina en vida de los reyes de Aragón y Sicilia: y en esto concurrían con él las ciudades de Palermo, Trápana y otras. Afirma también el mismo autor, que su fin era casar con la reina: y que considerado que muerta la reina doña María sin hijos, no pudo suceder en oquel reino el rey don Martin su marido, ni el rey de Aragón su padre, y quo do justicia aquél debía reinar 6 quien ios sicilianos escogiesen por rey y señor; entendía que apoderándose del' reino y de la reina, cualquier derecho sería justificado y legitimo. Como quiera que fuese en esta parte, lo que don Bernardo decía bolier sido falsamente inventado por sus enemigos, él juntó sus gentes, y parte por fuerza y con su voluntad, por la enemistad que algunas ciudades tenían con los mecineses, señaladamente los de Palermo, y por la autoridad del cargo de maestre justicier redujo muchos pueblos que estaban en la obediencia de la reina a la suya. Temiendo la reina no hiciese lo mismo de la ciudad de Zaragoza, que era de su cámara y propio estado suyo, pasóse allá, y mandó al almirante don Sancho Ruiz de Liliori, que era enemigo del maestre justicier, que se fuese para ella para dar órdencomo se resistiese á los fines que el conde de Módica seguía: y teniendo aviso «tollo don Bernardo do Cablera, estaudo el almirantecon la reina en el castillo Marqueto de Zaragoza, se apoderó de la ciudad con setecientos de caballo y mil peones: y puso cerco al castillo con fin de reducir aquel estado ó su obediencia, hasta que se determinase por justicia el derecho de la sucesión de la corona real: y amenazaba de castigar al almirante, que habia tenido osadía de tomar las armas contra él, siendo presidente del reino, y habiéndose reconciliado con él. Puso en mucho estrecho el castillo, combatiéndole á grande furia por todas partes, por la falta que tenían dentro de bastimentos, y por tener acabada su empresa antes que se declarase lo de la sucesión: y todo aquel reino se puso en armas, siguiendo la parte de la reina los barones de la casada Moneada, y los que eran de aquel bando, con voz de ponerla cu su libertad, confiando que el rey de Navarra y los del reino du Aragón le enviarían batíanle socorro: y no se asegurando que del principado de Cata- I luna so proveyese como les convenia, por la mucha parte que en él tenia don Bernardo de Cabrera.

Cap. VIII.—Que don Alonso duque de Gandía, hijo del infante don Pedro de Aragón, je declaró por competidor en la sucesión de estos reinos.

Don Alonso duque de Gandía, hijo del infante don Pedro, estaba en la villa de Gandía en tan anciana edad, que por su persona no podía atender a lo de su estado, y recibió en él muy grande diminución, habiéndole echado en tiempo del rey don Enrique de Castilla, e' tercero deste nombre, de la posesión del marquesado de Villoría , que por sus muy señalados servicios se le dio por el rey don Enrique el mayor: y también dejó el titulo de condestable de Castilla. Mas esto no le desautorizó tanto, cuanto el mal regimiento que traía en su casa y estado la duquesa doña Violante de Árenos su mujer, que traía con don Alonso conde de Denla su hijo tan gran disensión y pendencia , que dolía resultó mucha infamia á toda aquella casa. Contentóse el duque con enviar al parlamento de Cataluña un caballero con unas letras patentes, en que se declaraba el derecho que pretendía á la sucesión: y como estaba en lo postrero de sus días, cualquier dilación parecia que era privarle de su justicia. Decía, que por la dilación que se puso, después de la muerte del rey don Martin, de declararse el legitimo sucesor destos reinos, podían suceder grandes peligros y males en mucho perjuicio de su verdadero rey y sucesor: declarando que él era el cierto y legflimo sucesor, señaladamente por la sustitución del testamento del rey don Jaime, que conquistó los reinos de Mallorca y Valencia: ordenándolo así después de la institución del infante don Pedro, su hijo primogénito. Porque se veia manifiestamente, que siendo acabados todos los descendientes del [rey don Jaime, por linea derecha, sin hijos varones legítimos, hasta el rey don Martin que fué el postrero por línea derecha : y habiendo antes de la muerte del rey don Martin fallado todos los que fueron substituidos, de los que se nombraron en aquel testamento del rey don Jaime, so seguía que todos los reinos y herencia , que el rey don Jaime dejó a su hijo primogénito, le pertenecían 6 él, que era el mas propincuo al rey don Jaime eu linea de parentela, y era varon, y legitimo descendiente de varón . por derecho grado de su linaje. Pretendía que entre los que descendían por derecha linea de varón de la casa real, dejando de hacer cuenta do los que sucedían por linea de mujer, que eran habidos por estraños; no había ninguno en el reino, ni fuera del, quo tuviese las preeminencias que él tenia: porque el infante don Pedro, su padre, era hijo legitimo del rey don Jaime el segundo, lo que no tenia otro ninguno de los competidores; y asi era nieto del rey don Jaime y sobrino del rey don Alonso, y primo hermano del rey don Pedro: y era tiode los reyes don Juan y don Martin: y no había ninguno de aquella calidad, ni de tan anciana odad: y era natural de la casa y reinos do Aragón: y por esta razón había de ser el primero y mejoren derecho. También era de mucha consideración lo que había servido 6 la casa real en todas las guerras y grandes empresas , que en su tiempo se habían seguido, derramando su sangre, y su larga prisión en Guianaé Inglaterra, según a todo el mundo era notorio. Do Gandía envió esta requesta a dos del mes de setiembre, haciendo muy grande instaucia que lo dctermiuascu cu aquel parlamenta con

toda brevedad, como su fidelidad los obligaba á ello y habiéndose propuesto y presentado en aquella congregación a treinta del mismo se dio a aquel caballero el callar por respuesta, condenando tan inconsiderada demanda fuera de sazón, pues ni ellos eran jueces de aquella causa, ni había esperanza que los pudiese haber en mucha distancia de tiempo, y so requería la conformidad no solo de personas, poro de naciones y reinos.

Cap. IX.—De la aceptación que hizo el infante don Fernando de Castilla, estando en el cerco de Antequera, it la herencia y sucesión de los reinos de la corona di Aragón.

Había procurado el rey don Martin de Aragón de verse con el infante don Fernando de Castilla su sobrino, y para estas vistas ofreció de venir á Zaragoza: y asi loenvióá decir al infante con don Alonso de Ejea, arzobispo de Sevilla, que estaba en la corto del papa Benedicto. En aquella sazón estaba el infante con muy poderoso ejército sobre la villa de Antequera, que era la mas principal fuerza que los reye9 de Granada tenían opuesta en sus fronteras contra los reyes de Castilla: y estaba esta empresa tan adelante, y el gasto que se hizo en aquel ejército fué tal, que no pudo el infante divertirse a otro negocio ni venir a las vistas. Loque se pudo entender que movió al rey á procurarias, según escribe Alvar García de Santa Marta, autor no solo de aquellos tiempos, pero que intervino en las principales cosas del estado del infante, fué desear declarar al infante, que pues no tenia hijo legitimo, para que después desús dias sucediese en el reino en sulucar, él conocía que no te quedaba pariente mas propincuo que él: y pensaba dar orden en aquellas vistas, como después de sus días sucediese en el reino y quedase asi declarado. Desde entonces ya el infante mandó con gran cuidado, que se viese por muy famosos letrados y se examinase el derecho y razón, y la justicia que tenia a la sucesión destos reinos: y como el rey por estar tan impedido no pudo venir a las vista», envió el infante & Barcelona sus embajadores, que fueron Fernán Gutiérrez de Vega y el doctor Juan González de Azevedo: y alia se puso en contienda y disputa, en vida del rey, lo del derecho de la sucesión, y dello se siguió mayor confusión. El fin principal del rey, bien se entendió que fué, que se encaminasen las cosas de manera que don Fadrique de Aragón su nieto, de aquella contienda y disensión de los que pretendían suceder en el reino, saliese con el reino de Sicilia, lo que deseaban los sicilianos en gran manera: y parecia eslo cosa no muy fuera de raion, siendo hijo tan natorat del rey de Sicilia, que algunos le tenían por legitimo, y creyendo que el papa fácilmente le concedería la investidura. Mas el infante, aun que estaba tan poderoso que tenia á su mano con la reina doña Catalina el gobierno de aquellos reinos de Castilla, y toda la gente de guerra estaba a su disposición , no se descuidó un punto de fundar su derecho y justicia por los términos que disponen las leyes, y estuvieron en esto tan advertidos los que le aseguraban que tenia muy justificada causa, que estando en la furia de la guerra y ganada la villa y castillo de Antequera, y pasandosus gentes á combatir otras fuerzas, estando en el real de sobre la villa de Antequera , se hizo por el infante la aceptación de li herencia y sucesión destos reinos, como sí no estuviera en mas que aquello , adquirir el señorío de tierra» y provincias que tanto costurou de conquistar : tan. grande fué la confianza y esperanza que tuvo del buen suceso, que por ser en bocho tan señalado, es muy digtio do referírsc á la letra y leerse en este lugar. Yo el infunlc don Fernando, de Castilla, señor del.¡ira. duque dePeñafiel, é conde de Alburquerque, é de Mayorja , éseñor del Castro, é de llaro: lago saber 6 vos los prelados , condes , ricos ornes , 6 caballeros que conmigo estades en esta villa, é real de Antcqucra en 1 > guerra de los moros, que yo so el mas propinco pariente, o heredero legítimo de la corona , é casa real de los reinos, principados, ducados, condados, señoríos , villas, é tierras, o bienes raices, é muebles de A ragun, é pertenecenmo por derecho, como entiendo declarar en su tiempo, é lugar, ante quien é con derecho debo, é cada, ó cuando me fuese pedido, é fuese dello requerido :é por ende yo en estos, é por estos escritos, é público instrumento en forma , de mi derecho , é de la verdad á vos, é A todos los otros 6 quien atuñe, é atañer puede, é a los dichos reinados, principados, ducados, señoríos, islas, é tierras de Aragón, declaro mi corazón, é intención, c publicóla, é notificóla: é fago saber, que yo acepté, é acepto la dicha herencia, é los reinos de Aragón, ó de Valencia, é de Mallorca* ,é de Sicilia, que se llama Trinacria, é condado de Baroelona, é todos los otros ducados, é condados , é señoríos, 6 islas, é tierras, é bienes raices, (■ muebles, que la dicha corona, ó casa real tuvo, c tiene, le perteneciere, é pertenecer pudiere, en cualquier manera. Por cuanto su herencia, é todo lo susodicho perteneces mf, asi como 6 pariente suyo mas propinco de la dicha corona, é casa real, é su heredero universal en todo lo sobredicho. E por ende, yo requiero una, édos, 6 tres veces, con el mayor afincamiento que puedo, é debo do derecho, 6 en la mejor manera, 6 forma que deba a todos los prelados, duques, condes, vizcondes, nobles, caballeros, gobernadores, ('• á los jurados, cónsules, e justicias, éA todas las ciudades, villas, é lugares de los dichos reinados, é tierras do Aragón, que me entreguen la dicha herencia , é me den la posesión della natural, é civil, realmente, é con efecto, como yo so presto, 6 aparejado do la recibir por mi persona misma, cuanto mas alna yo pudiere, é <¡M enviar mi procurador con mi poder bastante para todo ello. I", por cuanto yo estove, 6 esto en aquesta guerra, que los moros enemigos notorios de la santa madre universal Iglesia, c de la santa fó católica , 6 de todo el pueblo cristiano , é el rey de Castilla , é de León mi señor , é hermano, dejó esta guerra acordada , é comenzada, é aparejada do tesoros , <5 diversos pertrechos, é bastidas, ó me dejó por tutor del rey mi señor, ó sobrino su hijo, regidor de los sus reinos, a mi fué, ó es forzado, por el deudo que ron él tove, é por la fialdad. é lealtad que devo al rey mi señor, é mi sobrino, su hijo, é por la carga de la tutela, é regimiento de los sus reinos que del tengoi continuar la dicha guerra, é por ende non puedo tan cedo partir de aquí, por ir a los dichos reinados, pringados,.educados, condados, señoríos, islas é tierras de Aragón, sin gran detrimento del dicho señor rey, é mió , édo los líeles cristianos, que aquí están conmigo perseguidores de la seta t: alcoran de Mahomad , é puaadores de la ley de Jesu Cristo: por ende yo ante vosotros, como ante nobles, é honestas personas, lago la dicha declaración , é aceptación, é requirimieuto: é protesto una, édos, é muchas veces, mi derecho, é Je los mis legítimos herederos ser en salvo á todas cojas. E cuan cedo, é mas alna pudiere en el nombre de

Dios partir, é Ir A las partes do Aragón , é intimar, é notificar, é facer la dicha aceptación, ó requirimieuto, é protestación, si menester fuere, é otro vez aceptarla, é facer el dicho requirimiento, é protestación de nuevo por mi persona, é de facer cerca de todo lo sobredicho, écadacosa dello todas cosas, que heredero legítimo , é verdadero debe facer, é cumplir de derecho, é de fecho. Édesta aceptación, 6 requirimiento, é pedimiento, é protestación , que aquí ante vos fago, ruego é mando a vosotros que meseades dello testigos: é á los escribanos que me lo den signado, una, é muchas veces, ó cuantas menester me fuere, para guarda de mi derecho, é de los míos. Que fué techo en el real de sobre la villa de Antequera, martes treinta dias del mes de setiembre, año del nacimiento de nuestro Salvador Jesucristo de mil é cuatrocientos 6 diez años. Testigos que á ello fueron presentes, los mariscales Diego de Sandoval, 6 Pero González de Ferrera, ó frey Juan de Sotomayor gobernador del maestrado de Alcántara, éjel doctor Alfonso Fernandez del Castillo, ó Fernán Vázquez chanciller del dicho señor infante. Mas aunque esta aceptación parecía publicarse a todos, estuvo muy secreta , hasta que estos reinos se juntasen en sus congregaciones, y se procediese A dar orden en la declaración de la justicia; y entre tanto Fernán Gutiérrez de Vega, y el doctor Juan González de Azevedo, embajadores del infante, que estaban en Barcelona, entendían con gran solicitud en saber las deliberaciones que se hacían y esperaban los embajadores do los otros principes competidores en la sucesión.

Cap. X.—Déla diversidad que hubo en parlamento del principado, sobre la mudanza que se hiio del de Momblanch á Barcelona.

íhansc declarando mascada día muchos de los barones de Cataluña , en no dar lugar que el parlamento so continuase eu Barcelona: y eran principales en esta opinión, el vizconde de Illa y Cañete, don Rogcr Bernardo de Pallas, hijo de Ugo conde de Pallas, don Berenguer Arnaldo de Ccrvellon, don Guillen Ugode Rocaberti, don Pedro do Cervellon, Acart de llur y Luis deMur, Ramón de Peguera, Francés de Zaramain, Ramón Icart en nombre de don Juan conde de las montañas de Prades, don Guillen de Quera 11 por el conde de Pallas, Guillen de Tagamanent por don Bernardo de Cabrera conde de Módica, y don Jofre Gilabert de Centellas. La principal causa que proponían para que no se continuase en Barcelona, era contradecir y condonar la mudanza que se había hecho de lu villa de Momhlnnch ó aquella ciudad: afirmando que la ciudad de Barcelona siempre había seguido una costumbre de hacer gran perjuicio á las preeminencias y libertades y privilegios de los barones y nobles da Cataluña, mas que otra ciudad ovilla del principado: y que era cierta cosa, que hallándose sin rey, y en la competencia de tanlos que lo pensaban ser, se había de señalar mas en contradecirles: y por su contradicción era muy sabido, que resultaría muy grande estorbo a la declaración de la sucesión. Tambieu se decía , que en una deliberación como aquella, de mudar el lugar del parlamento, se debiera determinar en gran conformidad, y que esperaran que estuvieran juntos, y fuera razón de hacerse prorogaciones para guardar A los ausentes: decían , que considerando el estado en quese hallaba, sin tener rey, y que muchas personas no se sujetaban A la obediencia y temor de la justicia, y hubiese peligro de juntar mucha multitud de gente dividida en parcialidad y bandos en una gran población , adonde concurriese diversidad de opiniones y aficiones, se eutendia , que estando en aquella ciudad se pondrían lascosas en mayor turbación y confusión, considerada la intolerable preeminencia y uutoridad y superioridad, quo en aquel tiempo se usurpaban los consejeros de Barcelona en los parlamentos de aquel principado: y que esto se señalaba notoriamente en los pregones que en esta sazón se hacían, prohibiendo las armas que buenamente no se podían tolerar por los barones, por ser en mucho perjuicio suyo, que podrían ser causa de mayor disensión, vistas las nuevas ordenanzas que se publicaban, y sus amenazas con que ponían terror y espanto á las gentes. Concluían en esta pretensión afirmando, que cuando la mudanza del lugar fuera necesaria , había de ser para ciudad vecina a los reinos de Aragón y Valencia , para dar esperanza de reducirse el principado a buena orden, y dar de si mismo ejemplo a los otros reinos para la buena conclusión del negocio que estaba en tanta disensión y discordia entre si, que faltaba muy poco para ser guerra formada. Eran en esta sazón diputados del principado , Guerao de Palazolo caballero y Ramón Dezpla: y consejeros GuillenOliver, Francés Burgués, MnrcoTurcll, Juan Fivaller y Bonanat Pere: y como sindico de Barcelona, Berenguer Oliver en su nombre, y de todas las ciudades y -villas del estado real, salvo Tortosa, que en lo déla mudanza del lugar que se había hecho, disentía expresamente, y contradecían a lo que se proponía por parte de los barones y caballeros, con gran orgullo y presunción , condenando lo que se proponía por la otra parte, diciendo ser muy fuera de tiempo, no teniendo juez propio ni conveniente: y declaraban las buenascomodidades que había en aquella ciudad, para proseguir un negocio"tan grande: y por la libertad y seguridad común de los que concurriesen al parlamento, sin ninguna alteración ni escándalo: mas como nación atenta al beneficio público, sahian deponer sus disensiones y diferencias particulares, cuando se llegaba á tratar del bien universal: y en esto , aunque so alterco mucho, como el estado eclesiástico eslaba indiferente, y venia bien en juntarse en cualquier lugar que les pareciese mas conveniente, y el estado real de las universidades se conformaba en que se continuase el parlamento en aquella ciudad, y el conde de Cardona y los de su parcialidad viniesen bien en ello, estos barones y caballeros fueron disimulando su pretensión y en esto se señaló mucho don Boger de Moneada , en persuadir al parlamento, que atendiesen á lo universal, y cesase aquella porfía de la mudanza que se había hecho del parlamento , aunquedon Pedrode Ccrvellon lo contradecía, afirmando que aquella mudanza se hizo en contradicción de la mayor parte de los barones.

Cap. XI.— Que los embajadores del conde de Urgel, y los L. del rey de Francia y rey y reina de Súpoles, y del infante don Fernando, se presentaron en el parlamento de Cataluña declarando por competidores de la sucesión del reino al conde y ala reina doña Violante de Sopóles y á don Luis su hijo , y al infante don Fernando. Esta diferenciase trataba muy de propósito en el parlamento en principio del mes de octubre, y llegaron por el mismo tiempo á Barcelona embajadores del rey Carlos de Francia y de la reina doña Violante de Ñapóles, y del conoe de Urgel, para declarar por competidores en la sucesión del reino, los unos al infante

don Luis hijo de la reina doña Violante, y los otros al conde. Parecía que en aquella congregación se había de decidir esta diferencia , estando los reinos de Aragón y Valencia en tanta división, que se temía hahian de proseguir el negocio por las armas: asistiéndolos catalanes con tanto acuerdo y consejo á platicar de tos medios que convenía para introducir esta causa que se determinase por lo que disponían las leyes, y la razón y justicia. Había ido el conde de Urgel de .Aragón al monasterio de Bclpuíg, con propósito de pasar al lugar de San Boy, que esta tan cerca de Barcelona, qoe en una hora pudiera hallarse presente á todo lo que convenia deliberar con sus amigos y valedores: y de aquel monasterio fi veinte y cuatro del mes de setiembre había enviado sus embajadores a Barcelona , qoe fueron fray Juan Jimeno de la orden de San Francisco obispo de Malta, y un barón de Cataluña llamado don Dalmao de Queralt, y dos letrados en el derecho canónico , que eran Matías Vidal y Domingo Savarde, y se presentaron en el parlamento 6 seis diasdel mes de octubre : y como en el mismo tiempo fué á asistir en aquel ayuntamiento Juan de Fox vizconde de Castelbó, hubo diversos juicios, si iba en favor de la causa riel conde ó de la reina doña Violante de Sicilia y Ñapóles, y del intente don Luis su hijo; porque en el mismo tiempo entraron en Barcelona los embajadores del rey de Francia y de la reina doña Violante. Estos fueron Geralrio obispo de Santa Flor , Enrico de María primer presidente del parlamento de Parts, Roberto de Chalaz senescal de Carcasona, y Guillen de Vendello letrado en derecho civil. Habían sido enviados los mismos, en vida del rey don Martin , para renovar las confederaciones antiguas que hubo entre los reyes de Francia y Aragón, por sí y sus herederos, y con el mismo fin dudar favor a la pretcnsión de la reina doña Víolanto, que so declaraba pertenecerle la sucesión dostosreinos, óal infante don l.uissu hijo, de lo cual había querido el rey de Aragón que se tratase en sn vida,y en el camino tuvieron nueva de su muerte. Dio el parlamento audiencia 6 estos embajadores a once del mes de octubre, y en ét propuso el obispo una larya plática, exhortándolos con aquellas palabras del profeta Zacarías, que juzgasen la verdad dentro de sus puertas, y el juicio de paz , requiriendo lo mismo en la conclusión. En la carta que les dieron del rey de Francia , so decía que él había mandado verlos traslados de los testamentos de los reyes antecesores del rey don Martin, y examinar todas las dudas, que en ellos se representaban , por muy famosos letrados en los derechos divino, canónico y civil: y que todos en conformidad se resolvieron que la sucesión competía a so primogénito del rey Luis de Sicilia, y de la reina doña Violante su mujer, hija del rey don Juan de Aragón, y nó á otro ninguno : y ofrecía que si ellos declarasen su determinación en su favor, como lo esperaba de su prudencia y fidelidad , tanto mas quedaría obligado k la confederación entre sus subditos y los reinos de la corona de Aragón. Que por esta causa habiendo tenido nueva ile la muerte del rey, había mandados sus embajadores que continuasen su camino, para que tratasen con las personas diputadas por el principado , por la orden que él les daba para que supiesen que de allí adelante él y toda la casa de Francia habían de salir contra los que estorbasen que ellos Do hiciesen la declaración de la justicia , ó la pensasen turbar ó impedir, y les daria todo favor y consejo para que se ejecutase su determinación: y á esto decía

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