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cheas para combatir las torres del palacio, y los que estaban on él hicieron sus contraminas, y scopusieron con tanto esfuerzo y valentía a resistir y ofender á los enemigos, que los de Aviñon se concertaron en dejar las armas, y se concordaron treguas eutre ellos de tres meses, desde la fiesta de san Crisógono , que es á veinte y cuatro del raes de noviembre. Vinieron en esto los de Aviñon por miedo grande que tuvieron de ciertas galeras y naves de armada de catalanes, que lleviib.ui gente para socorrer á Benedicto; pero aunque las galeras entraron por el Ródano arriba , no pudieron pasar de la isla de Vallobriga. Estando las cosas en este conflicto, llegaron a la ciudad de Aviñon el abad de Ripoll, don Guerau de Gervellon, Pedro Cacuan, que era un muy famoso legista, fray Pedro Martin, ministro de la orden de los frailes menores en la provincia de Aragón , Pedro de Pons, secretario del rey don Martin, que fueron enviados 6 tratar de algún medio, para que los cardenales de la obediencia de Benedicto so redujesen a buena concordia , y todos se conformasen en lo que convenia al bien de la unión déla Iglesia, y con permisión de los cardenales y de los del regimiento entraron en el palacio á veinte y cinco de noviembre. Tratóse entonces por estos embajadores con Benedicto, que dejase aquella diferencia que había sobre el medio de la unión de la Iglesia a determinación de los principes de su obediencia , con tal condición, que en caso que se hubiese de declarar por dos reyes , fuesen el rey de Aragón y el rey de Francia , y si el rey de Francia no pudiese entender en ello, porque vivia muy enfermo, tuviese facultad de determinarlo con el rey de Aragón uno de los duques de Berri y Borgoña sus tios, ó el duque de Orleanssu hermano, y con esto fueron los embajadores del rey de Aragón a Paris , y se dilató la respuesta hasta pascua de Resurrección del .modo mil y trescientos y noventa y nueve. Volvieron por este tiempo los embajadores a Aviñon, y la resolución que se tomó por el rey de Francia, fué, que si Benedicto por reverencia de nuestro Señor quisiese aceptar el camino de la renunciación , y prometiese que en caso que el intruso su adversario renunciase su derecho, ó muriese, ó fuese echado, él renunciaría el pontificado, con fin que se eligiese un tercero en único y verdadero vicario de Cristo , y del todo se apartase de seguir el camino de hecho , y despidiese la gente de armas que estaban con él en el palacio de Aviñon, y la que tenia de fuera, el rey de Francia acabaría con los cardenales y con los de Aviñon, que se apartasen de seguir el camino de hecho quo habían tomado, y que siempre que pareciese convenir al bien de la unión se juntasen en el concilio , que pareciese se debía congregar por los prelados quo fueron de la obediencia de Clemente. Quería también que se diputasen ciertas personas notables seglares y eclesiásticos que estuviesen con Benedicto en el palacio de Aviñon ó en otra parte, y que prometiese de no salir de aquel lugar sin consentimiento de los reyes que estaban en su obediencia y de su colegio. Vino forzado Benedicto á otorgar esto, y salió la gente de guerra que tenia en su palacio, pero quedaron en la misma diferencia quo antes, porque no quiso permitir que la guarda de su persona se encomendase n quien querían el rey de Francia y los cardenales do Aviñon, é hizo gran instancia en que se encargase la guarda del palacio al duque de Orleans hermano del rey de Francia, y fueron sobre ello ó París el vizconde de Roda, y dou Guerau Aluiuuu de Ccrvelloo, y sin

resolverse cosa cierta estuvo todo lo que restaba deíte año encerrado en su palacio con grandes guardas, después de haberle cercado y combatido por siete meses continuos, y en este tiempo pasaron los suyos gran hambre y miseria , y después dellos estuvo encerrado en el palacio de Aviñon casi cuatro años perseverando en su opinión, con una constancia 6 pertinacia increíble.

Cap. LX1X.—De Id coronación del rey, y que dio á dos Alonso, marqués de Vülena y conde de Ríbagvrsa, lüukt di duque de Gandía.

Había determinado el rey de Aragón de coronarse con la ceremonia y fiesta quo se acostumbró por sus predecesores, el octavo día después de la'pascua de Resurrección del año pasado, y tenia ordenado que en el mismo dia se coronase también en Sicilia el rey don Martin, porque padre é hijo se coronasen en un dia de diversos reinos. Pero como sucedieron las guerras quo movieron en aquel reino los barones que se rebelaron con los condes de Agosta y Veintemilla, que duraron algún tiempo, no hubo esto lugar, y el rey dilató lo de su coronación hasta este año, y quiso que se celebrase con grande pompa y triunfo, y para estose hicieron diversas prevenciones de tener muy estrañas joyas y preseas de gran valor y muy raras, y envío a Sicilia 6 PoncedeTuhuste, arcediano de Zaragoza, para que su hijo le enviase una espada del emperador Constantino, que el vulgo se había persuadido queestaba en la iglesia de San Pedro del sacro palacio de Palermo. Señalóse el dia de la coronación el domingo a trece de abril del año de mil trescientos noventa y nueve, y el silbado antes que el rey saliese de la Aljafería con la majestad y ceremonia que era costumbre, estando en el palacio de los marmolesen su trono real, armó caballeros a don Juan de Cardona, almirante de Aragón y a mosen Pedro de Torrellas, que fué un muy notable caballero y gran privado del rey, y á Calcersn de Senmenat, y después encomendó su bandera real i don Antonio de Luna, que tenia el oficio de alférez, y U de San Jorge á fray BerengnerMarch, maestre de Montesa. Concurrieron íi esta fiesta todos los principales caballeros destos reinos y de Cataluña, é iban por sa orden dedos en dos los que el dia de la coronación se habían de armar caballeros, y el postrero de todos iba el marqués de Villcna, a quien el rey habia de dartltulo de duque de Gandía, y delante d¿l llevaba su nieto don Alonso un chapeo muy adornado de piedras y perlas, que era la insignia de aquella dignidad que había de recibir, y detrás seguía don Enrique su nieto, que llevaba la bandera de sus armas. Tras el marques de Villona seguían don Antonio de Luna, y el comendador de Montesa que llevaba la bandera real y la de san Jorge delante del rey, y luego iba el almirante don Juan de Cardona, quetraia la espada del rey, y él iba luego en un caballo blanco, y cabe él á pié iban los condes y barones y caballeros y los mensajeros de las ciudades, y a las espaldas del rey iba mosen Pedro d« Torrellas que llevaba el estandarte real y el escudo y yelmo, y después iban por su orden los arzobispos y obispos y abades que habían concurrido á la fiesta. Coa esta orden fué el rey a la seu, y el domingo siguiente fué ungido por el arzobispo de Zaragoza con la ceremonia que acostumbraba la Iglesia, y después llevaron las vestiduras reales de que se habia de revestir, el marqués de Vülena, el conde de Prades, don Alonso, condo de Denia, hijo del marqués de Villcna, el conde de Ampurias, don Jaime, hijo del conde de Urgel, el conde de Palios, don Pedro de Ampurias, el almirante don Juan de Cardona y don Ogo de Cardona, un hijo del conde de Pallas, el vizconde de Illa, el alférez de Navarra y don Bernardo Galcerán de Pinos, y procedióse á las ceremonias de la coronación según la coslumbrc antigua. Después de la coronación, estando el rey en su trono real en la capilla mayor, dio al marqués do Villena la bandera de sus armas, y púsole el chapeo en la cabeza, y dióle paz, y el marqués le besó la mano, y con esta ceremonia se le dio título de duque de Gandía, y tras esto armó el rey caballeros algunos ricos hombres y caballeros, que fueron don Juan, conde de Ampurias, el maestre de Montosa, don Pedro de Ampurias, don Artal de Alagon y don Artal el mozo, don Juan Martínez de Luna, don Francés de Alagon, Blasco Fernandez delleredia, Jimeno de Arbórea, García de Sese, Gonzalo de Liñan, Pardo déla Casta, Juan de Azlor, Garci López de Pitillas. Del reino de Valencia se armaron por el rey caballeros aquel dia LuísdeAbe11a, Jaime de Castelvi, Luis de Valeriola y Gispert de Valeriola, Simón Miró y Bernardo Domenech: y de Cataluña Acart de Mur el muzo,Guillen Ramón de Josa, don Pedro de Queralt y Guerau de Queralt, Jorge de Caramain, Jorge de Queralt, Pedro de Beviure, Berenguer Doms, Riera de l-'oia, Guerau Alaman de Toralla, Gilabertde Besora, Antonio de Torrellas, Andrés de Peguera, Manuel de Rajadel, Roger de Malla, Roger de Brull, Pedro Cortil, Berenguer de Tagamanent, y otros caballeros que se nombran en la relación ilesla fiesta. Volvióse el rey al palacio de la Aljafcría acabado el oficio, y hubo en ella aquellos dias muy grandes fiestas y salas, y el dia de san Jorge siguiente fué ungida y coronada la reina doña María con la misma ceremonia y fiesta, y sirviéronla en ella la reina doña Violante, sobrina del rey, que estaba desposada con el rey Luis el segundo, la infanta doña Isabel, hermana del rey, la condesa de Luna, madre de la reina doña Juana, doña Margarita de Pradcs, que era de la casa real; y doña Margarita fué después reina de Aragón, y casó con el mismo rey don Martin.

Cap. LXX.—De ejecución gue se hizo por el justicia de Aragón contra tos mensajeros del reino de Valencia (¡ue vinieron a la coronación ifcl rey.

Sucedió en el mayor regocijo destas fiestas una cosa que dióal rey muy gran descontentamiento, y se temió que fuera causa de alguna gran disensión y novedad entre este reino y el de Valencia, y fué por esta causa. Don Pedro Ladrón, vizconde de Vilanova, era señor de Manzanera y del val de Chclva, que está en el reino de Valencia, y era poblado y regido a fuero de Aragón, y el gobernador de aquel reino y los jurados de la ciudad de Valencia procedieron contra él y contra sus vasallos desaforadamente, y él por esta causa firmó de derecho ante Juan Jiménez Ccrdan, justicia ilc Arugon, querellándose que se procedía contra él como no debía, siendo el val de Chclva y los castillos y lugares que en él se incluían, poblados 6 fuero de Aragón, y dio su apellido contra el gobernador del reino de Valencia y contra otros oficiales reales, y contra los jurados de aquella ciudad, y usó de los remedios ordinarios. Habiendo por esta causa otorgado el justicia de Aragón sus letras inhibitorias, como era costumbre, y siendo citados que compareciesen ante él el gobernador y los oficiales de Valencia, porque no se presentaron, mandó el juslicia.de Aragón proceder contra

ellos y sus bienes; y no obstante esto, ellos prosiguieron á continuar sus ejecuciones contra el vizconde en el mismo valle. Entonces el justicia de Aragón proveyó que el portero real secrestase la baronía deChelva y los lugares y castillos chilla, y se tuviesen en poder de su corte, y fué el portero preso, y el notario y testigos que iban con él. Esto fué en vida del rey don Juan; y como redundaba en gran lesión délos fueros y libertades del reino y de la preeminencia y jurisdicción del justicia de Aragón, por evitar.mayores inconvenientes en nombre de todo el reino se notificó al rey don Juan, y después de su muerte ¿ la reina doña María, como lugarteniente del rey don Martin estando en Sicilia, para que se mandase remediar, y pareciendo que era cosa que no se podía tolerar, y que se hacia gran agravio a todo el reino contra la inhibición del justicia de Aragón, en lesión desús privilegios y libertades, todos los prelados, barones y caballeros que se hallaron en aquella congregación por la muerte del rey don Juan, juraron públicamente que en las primeras cortes gebe— i ales ó particulares que se celebrasen por el rey después de haberle prestado el juramento de fidelidad, y habiendo confirmado todo lo que por razón de aquella congregación se debía otorgar, no pasarían adelante en las cortes hasta que se hiciese cumplimiento de justicia sobre aquel caso, y antes que el rey partiese de Cataluña, con aquella solemne embajada que los de la congregación le enviaron, le suplicaron, que él por su parle pusiese el remedio que convenia porque de otra manera ellos no podían faltará lo queconcernia 6 la defensa de sos fueros y privilegios y libertades, y no se tes imputasen los daños y escándalos que sobre ello se podrían seguir. Estuvo el negocio sobreseído hasta las cortes que el rey tuvo á los aragonesesenel año pasado, y el vizconde propuso que había requerido al justicia de Aragón, que procediese en aquella su demanda deChelva conforme A la costumbre antigua, que era que con lodo el poder y fuerzas del reino se apoderase el justicia de Aragón do aquella baronía, y procediese según que en semejantes casos se solía hacer de fuero y costumbre del reino. El justicia de Aragón respondió i\ esta demanda que por la dificultad del hecho no se habia podido ejecutar lo que el vizconde pedia, y que aquello redundaba en oprobio suyo y del oficio del justicia de Aragón, y de todo el reino, y en daño y perjuicio del vizconde, y que con gran Instancia le requería que pidiendo ayuda á la corle general se llevase á debida ejecución su provisión, tomando la baronía y lugares della á sus manos y prendiese á los que hiciesen resistencia, y quitase de medio la fuerza y violencia que so hacia á su oficio. Por estas causas dijo el justicia de Aragón que suplicaba al rey, que era la cabeza de la corte, y rogaba y requería á los que asistían en ella, le diesen el favor y ayuda que se requería para ejecutar sus provisiones. A esto dio el rey por su respuesta, que por los mensajeros de la ciudad de Valencia y por otras personas babia sido informado, que el proceso hecho por ¿I justicia de Aragón era en gran perjuicio de aquella ciudad y de sus privilegios, y por esto incumbía á él como rey hacer justicia, y oídas las partes haria la provisión que de justicia debiese, y no contento con esta respuesta so sobreseyó en las cortes con gran queja y sentimiento del rey, que decía que nunca se habia acostumbrado sobreseer en cortes por ngravio que no se hubiese hecho por el rey, ó por sus oficiales, y que esto de Chelva, que se tenia por agravio, fué cometido por los de la ciudad de Valencia, y que semojante contienda que aquella se había movido en tiempodel rey don Jaime entro los del reino de Aragón y el de Valencia, y nunca se había sobreseído por ello eu las cortes, y que él era contento que en lo de Chelva se procediese adelante; pero por esta causa no se debía sobreseer en los otros negocios de las cortes. Pero como en esto por parte del rey no se pusiese remedio, continuándose las cortes, y estando el rey para celebrar la fiesta de su coronación, llegaron los mensajeros de la ciudad de Valencia, que venían en nombre <le aquella ciudad para asistirá ella con gran acompañamiento, y por mandado del justicia de Aragón se ocuparon sus cofres y todo lo que traían, y por respeto y acatamiento de la Gesta los dio en fiado, y aunque el rey, quede su condición era de gran benignidad, se sintió dello gravemente, pero en las edites fue aquello aprobado, y se dio el proceso por bueno, y como el mismo justicia dice, el vizconde fué defendido en la libertad del reino.

Cap. LXXI.—De la concordia que se trató entre el rey y Archimbaudo, que sucedió al conde Mateo de Fox.

Por la muerto de Mateo conde de Fox, que murió sin dejar hijos de la infanta doña Juana su mujer, sucedió en los estados que tenia en Francia Isabel su hermana, que estaba casada con un señor de Gascuña, queso decía Archimbaudo Graillio Captaubuso, y el rey Garlos de Francia, pretendiendo que le pertenecía de derecho el condado de Fox, envió á LuisdeSancerre condestable de Francia, para que se apoderase de aquel estado; mas Archimbaudo con gran valor le defendió, y venció al condestable. En esta sazón estando el conde de Fox en guerra con el rey de Francia, envió al rey de Aragón una gran embajada, y le suplicaba con mucha sumisión le admitiese en su buena gracia, y tuviese por bien de restituirle lo que se había tomado al conde su predecesor en Cataluña; y teniendo el rey consideración a su humildad se determinó de mandarle volver el estado, con que el conde'enviasu uno desús bijos, y un caballero con podor bastante paru hacerle homenaje de fidelidad por el vizcondado de Castclbó, y por lodo aquello que los condes de Fox solían reconocerá los reyes de Aragón, por razón de vasallaje, y concertáronse que se reservaso el rey á Cnstelvl de Rosones y Jlarlorell con toda Ku baronía, y había de entregarlos prisioneros que el conde Mateo de Fox llevó á Francia, y restituir el dote de la infanta doña Juana, por el cual estaba obligado mosen Ramón de Blanes, mayordomo del rey; y aunque el rey procuró que la infanta su sobrina so viniese á su reino, por entonces no quiso. También por este tiempo se renovaron las confederaciones y ligasque había entre el rey de Aragón y los reyes de Castilla y Navarra, y Fillpo, duque de Dorgoña, que era tio del rey de Francia, y llamaron el Ardid, que fué uno de los grandes señores que había en aquellos tiempos, envió sus embajadores al rey, é hicieron entre si una gran confederación, y concordaron matrimonio del infante don Pedro, hijo primogénito del rey de Sicilia, con la hija segunda del duque, porque la primera estaba entonces tratado que casase con el hijo mayor del rey de Francia, y fué enviado por esta causa á Borgofia don Guerao Alaman de Ccrvellon. Vino también entonces á Zaragoza estando el rey celebrando las corles un embajador de Juan Galeazo, vicecómile primer duque de Milán, y de parte del duque propuso, que deseaba confederarse con el rey, y no

quiso dar lugar á ello, sino con condición qne echase

primero do su estado los rebeldes de Sicilia.

Cap. LXX1I.—De la armada que el rey envió á Sicilia, y de la di: la reina doña Violante á la I'roenia.

Estaban en este tiempo las cosas de! rey Ladislao en gran prosperidad y reputación, porque habia echado del reino al rey Luis su competidor, como dicho es, y quedaba pacifico en él, y por esta cansa todos los sicilianos que se hablan rebelado contra el rey de Sicilia, se acogieron á Calabria y se fueron á servir a ¡iqoei principe, y por su medio tema grandes tratos é inteligencias en algunas ciudades y villas déla isla. Teniendo el rey de Aragón aviso desto, proveyó que la armada que se habia hecho por este tiempo en sus reinos para la guerra contra los infieles por la cruzada que se lehabia concedido por Benedicto fuese A Sicilia, y eran entre galeras y galeotas y otros navios hasta setenta, y dio el rey cargo desta armada á un caballero valenciano que se decía Pedro Marradas, y á Berenguerde Tagamanent, mallorquín. Fué esto en tal sazón, qac don Bernardo de Cabrera tenia cercada la villa de Camareta, y so hacia guerra cruel contra el conde Bartolomé de Aragón, que se habia rebelado, y se combalró el castillo del cabo de Orlando y otros caslülos de sa estado, y con esta armada se acabó la guerra délos harones, y se redujo toda la isla en pacifico estado debajo de la obediencia del rey de Sicilia. Habia armado el conde Bartolomé algunas galeras en el principado de Capua y Pulla, y favorecíase del rey Ladislao y del duque de Milán, que se habia confederado en este tiempo con el rey Ladislao, y se trató de casar un hijo del doquo con la hermana del rey. Por este tiempo sucedió una novedad, según escriben diversos autores, que se eslendió no solamente por toda Italia , pero puso en gran cuidado al rey de Sicilia, y al rey su padre, que por ella no se intentasen nuevas cosas en aquella isla con color de religión. Esto fuéquepor parte del rondado de Saboya y del Piamonte bajaron á Italia diversas compañías de hombres y mujeres, muchachos y niños en gran número, en que habia de todos estados de geuleseclesiásticas y seglares, 6 iban descalzos y cubiertos de pies á cabeza con unas sábanas, que apenas descubrían los ojos, como genle que iba en penitencia, y los llamaban los Blancos. A la entrada desta gente eo Lombardla se conmovieron lodos los pueblos, y los comenzaron á seguir, y en cada lugar visita lian tres templos do los que estaban defuera en los campos, y hacían celebrar misas solemnes, y las cruces que hallaban por loscaminos se lanzaban á tierra por tres veces dando gritos implorando misericordia, y cantaban por los caminos las oraciones de la Iglesia, y las letanías v diversos himnos de san Bernardo y de otros sanios, y procediendo dcsla manera, comollegaban 6 una ciudad se juntaba con ellos grande muchedumbre de gentes, y ellos entraban dentro á denunciar á los otros el camino desu penitencia, para que tomasen su hábito y los siguiesen, é i han algunas vetes diez mil y quince mil. Fueron desta manera discurriendo por toda Italia, y gran parte dellos pasó á Sicilia y se estendió por toda la isla, y comenzaron á moverse por esta causa algunas novedades, y fué necesario proveer en ello con rigor para qnc so derramasen, por el peligro que Labia de suceder algunos inconvenientes, por la liviandad de la gente papular. Por estas novedades habiendo el rey concluido las cortes que tuvo en Zaragoza, que duraron basta mediado el mes de abril del año de nuestro Señor de mil cuatrocientos, se partió para Barcelona, y tuvoallf ■firtes 6 los catalanes. Llegaron entonces á aquella ciulad Ramón do Agaout, señor de Saut, tiode la reina Joña María do Aragón, hermano de la condesa de Luna ¡u uuidie, y Juan de Mairones, que los enviaba el rey Luis por la reina doña Violante su mujer, y el rey la snvió muy acompañada al rey su marido, que estaba :n la Procnza; porque como quiera que el matrimonio se había concertado en tiempo del rey don Juan su paire, comoestá dicho, no se habí;) consumado. Fue con la reina don Jaime de Prades que era primo del rey, uno de los graodes caballeros que hubo en aquellos tiempos, y por sus señaladas hazañas el mes de julio del año pasado, estando don Jaime en Sicilia, lo envió el rey la empresa de la correa, que era su divisa, por muerte de Ferrer de Abolla, que no se duba sino á los mus señalados caballeros en linaje, y en hecho de armas. Pero antes que la reina doña Violanle partiese du Barcelona, hizo reconocimiento al rey, en que renunciaba en su favor cualquiera pretensión y derecho que le podía pertenecer por razón de las sustituciones y sucesiones y derechos de legitima, y legados de los testamentos del rey den Juan su padre, y de los otros royes, 6 por cualesquiera donaciones, ú por otra cualquiera causa en que tuviese derecho y acción a los reinos de Aragón, Valencia, Mallorca, Cerdeña y Córcega, y en los condados de Rosellon y Cerdauía, y en otros bienes. Esto se otorgó en Larcelona a doce del mes de octubre deste año, con voluntad y consentimiento de la reina doña Violante su madre, y diéronsele en dote ciento y sesenta mil florines. Por este tiempo los príncipes de Alemania se juntaron en Francfordia y propusieron en su congregación, que el emperador Venceslao fuese a Italia para coronarse, según era costumbre, y entendiese- en que la cisma so estirpase de la Iglesia, y por ser el emperador muy remiso, y no querer entender eu el remedio de tanto daño, fué acordado que le depusiesen de aquella dignidad, como incapaz del imperio, é inhábil para proveer al remedio de la cisma, y por pródigo y perdido, y como el mas indigno del nombro do principo do cuantos hubo en aquellos tiempos, y como tal por su remisión y torpeza fué el que principalmente dióocasiou que prevaleciese el error y herejía de Juan llus que tanto inficionó todas aquellas partes, y fuó elegido entonces Federico duque de Branzvicli, y por su muerte eligieron después á Roberto duque de Baviera, conde Palatino del Iuiiii, que era sobrino de Bavaro, que fué elegido en competencia de Federico, duque de Austria, y publicó que había de venir á la ciudad de Arles en la Proenza, ó donde había de recibir la primera corona, y luego trató de confederarse con Bonifacio, y con el rey Ladislao, y con las señorías de Venecia y Florencia, para en destrucción del duquo Juan Galcazo, como usurpador del patrimonio del imperio, pretendiendo que la confirmación que le había dado Venceslao su predecesor con el titulo de duque, no se pudo conceder por ser en gran lesión del imperio. Luego que el rey tuvo nueva de la elección del do Baviera, le envió una muy solemne embajada por el gran deudo que entro ellos habia, porque era su primo hermano, nieto del rey don Pedro de Sicilia, hijo de Roberto, conde Palatino del Rhin, que era de la casa de Baviera, sobriuodel emperador Ludovico el Bavaro, que casó con una hermana de la reina doña Leonor reina de Aragón, aunque Cuspiniano dice que fuó hija del rey don Fadrique de Sicilia, y quo se llamó Beatriz, en lo cual aquel autor

TOMO IV.

no tuvo verdadera relación, y esto es muy cierto y constante. En este año de mil cuatrocientos se hicieron grandes ayuntamientos de gentes en este reino por don Pedro Jiménez de Urrea y don Antonio de Luna, que tenían entre st bando declarado, y se hacían guerra el uno al otro, y todo el reino se dividió en dos parcialidades, llamándose los unos Lunas, y los otros Oreas, y estando el rey en Barcelona casi en fin del mes de junio deste año, los jurados de Zaragoza prohibieron á los ciudadanos, que no diesen lavor a ninguna de las partes, pero esto fué muy dificultoso de acabar, porque también traían otros caballeros sus bandos formados, señaladamente entre otros-prevalecían los de Martin López de Lanuza y Pedro-Cerdan y sus valedores, que eran de una parle, y Pedro Jiménez de Ambel, Martin deSunyen, y Juan Martínez de Alfoceadela otra, que tenian puesta toda la ciudad en armas, y todo el pueblo por esta causa estaba dividido, favoreciendo cada uno la parte que mas quería.

Cap. LXXI11.—De las alteraciones que hubo en la Proenza sobre la obediencia de Bmedicto, y que el rey de Casulla que habia salido delta, trató de reducirse. Estaba por este tiempo el papa Benedicto con harto trabajo encerrado dentro del palacio de Aviñon , y por tenerle mas oprimido pusiéronse nuevas guardas por los cardenales que le habían quitado la obediencia, y por el mes de enero deste año fueron enviados embajadores por parte del rey de Castilla á París, para que tratasen de la unión de la Iglesia, y a instancia del rey Luis y del duque de Orleaus , el duque de Berri propuso en el consejo del rey de Francia que se restituyese la obediencia a Benedicto, pues se habia consentido de su parle que aceptaría el medio de la renunciación , y todo el clero del ducado de Bretaña se conmovió contra sus prelados, diciendo que pues ellos no obedecían al papa, no debian ser obedecidos, y ordenóse eu el consejo del rey de Francia que prestasen la obediencia á Benedicto con ciertas condiciones . y comenzaron por esta causa a alterarse algunos pueblos de Francia, y un fray Guillen Palmer de la orden de los frailes menores, que era proenzal, predicó un domingo de la septuagésima en la iglesia de san Ginés de Aviñon, que eran descomulgados, y malditos, y cismáticos todos aquellos que le habían quitado la obediencia, y eran causa do tenerle encerrado, y por este sermón se conmovió gran alteración en todo el pueblo, y el rey de Francia envió á mandar á los ministros que tenia en Aviñon , que no se innovase cosa alguna contra Benedicto, sino quo estuviese do la manera que sus embajadores le habían dejado. Estando asi Benedicto encerrado, y cercado en su palacio, murieron muchos de sus familiares y de los que estaban en defensa del palacio y de su persona, y entre ellos murió a siete del mes de noviembre don Jotre de Boil, cardenal de santa María enAquiro, que siendo preso por Bosicaudo , padeció en su prisión muy grandes trabajos, perseverando siempre en la obediencia de Benedicto , y era un muy notable prelado, y gran siervo de Dios, y fué sepultado su cuerpo en la capilla de san Juan, adonde se leniu el consistorio en el palacio apostólico de la ciudad de Aviñon. Después en las fiestas de la Navidad del año de mil y cuatrocientos y uno llegaron á Aviñon el vizconde de Roda, y un caballero de la casa del duque de Úrleans, que se decía Guillen de Liera, y el chantre de Bayona, que era sobrino del cardenal de Aux, y entraron en el palacio á ocho de

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mes do enero, y tratan salvoconducto del rey de Francia para Benedicto y sus gentes, é iban con ellos Bonifacio Ferrer, hermano del notable varón fray Vicente Ferrer, que era prior del monasterio dePortaceli déla orden de Cartuja en el reino de Valencia, que fué enviado por el papa al rey de Francia , y a los de su consejo, y al duque de Orleans, pero no entregaron el salvoconducto basta que el papa firmó la capitulación que se había acordado con los embajadores del rey de Francia por librarse de aquella opresión en que estaba, y teniéndole siempre con buena guarda, por el mes de abril deste año el obispo de Huesca, que era normando, y los embajadores del rey de Aragón y del duque do Orleans que estaban en Aviñon , comenzaron á tratar de concordia entre Benedicto y los cardenales y pueblos de Aviñon, que estaban fuera de su obediencia, y en esle medio fué enviado á Aviñon por el rey don Guerau de Cervellon, para que el papa'cligiese algunas personas destos reinos , que se enviasen a Mes de Lorena , a. donde estaba concertado que se habían de juntar el emperador y el rey do Francia en la fiesta de san Juan Bautista , para tratar del remedio do la cisma, y procurar la extirpación della que con gran nota de los principes cristianos y daño de la universal Iglesia tanto tiempo duraba. Entonces Ramón Agaout, señor de Saut, y Reforciato de Agaout su sobrino, y otros sobrinos suyos, que eran muy poderosos en Proenza y Lenguadoquo, trataron de reducirle á la obediencia de Benedicto , y comenzaron a juntar muchas compañías de gente de guerra contra el condado del Venexino, y con este temor se puso mayor guarda en el palacio, adonde estaba el papa, y echaron fuera del al cardenal de Pamplona , y de la ciudad de Aviñon, y fuese á Arles. También por esta sazón el rey don Enrique de Castilla, que se había apartado de la obediencia de Benedicto , porque no renunciaba el derecho que pretendía al pontificado, mandó juntar los prelados y personas de letras de su reino, y tratóse que restituyese la obediencia & Benedicto, y de elegir el remedio de concilio general para procurar la unión de la Iglesia, y por el mismo tiempo fué a Aviñon un caballero normando, que se decia Rubín de Braéamonto, que había casado en Castilla , y era hermano del senescal del duque de Orleans, y llevaba letras del rey de Francia, y dio gran esperanza que también se le restituiría la obediencia por el rey Carlos, y llevó dispensación del papa , para que el delfín su hijo primogénito casase con una hija del duque de Orleans. Estaban en este tiempo tan solamente debajo de la obediencia de Benedicto los reyes de Aragón , Escocia y Chipre, y el condado de Saboya, y los reyes de Francia y Castilla mostraban gran arrepentimiento de haberse apartado della , y Rubin de Bracamonle volvió a Aviñon con un caballero del Delfinado camarlengo del rey de Francia , que se decia Guillen de Molón, y llevaron otra salvaguarda del rey de Francia , y del duque de Orleans, y a estos caballeros se encomendó la guarda y defensa de la persona del papa, en nombre del duque, y Bosicaudo el menor, que ora gobernador del Dcllinado, entró con gente de guerra para mayor seguridad de la persona del papa, y el rey Luis por el mes de agosto ratificó lo que acordaron los barones de la Proenza de restituir la obediencia á Benedicto , y el duque de Orleans se declaró por él y por su obediencia estando en París. Fueron por este tiempo enviados por el rey de Castilla a Aviñon el doctor Alonso Ruiz de Salamanca, y fray Alonso de Arguello

de la orden dolos frailes menores, y a doeo del mes de setiembre entraron en el palacio apostólico, estando el papa recogido en él con sus guardas ordinarias, i iban con orden de ofrecer al papa que se le restituiría la obediencia por el rey don Enrique y por sus reíaos.

Cap. LXXIV.—De la muerte del infanle don Pedro it Sicilia y de lareina doña María su madre, y quett concertó matrimonio del rey don Martin de Sicüio, cw doña Blanca hija del rey de Navarra.

Tenia en este tiempo el rey don Martin de Sicilia sil reino en pacifico estado, y había del lodo sojuzgado los rebeldes, que, ó se redujeron á su obediencia ó se cebaron de la isla, y habia muerto el infante don Pedro, que era el primogénito y sucesor en aquel reino, y según parece en algunas memorias, vivió pocos ám después la madre, y murió á veinte y cinco del mes de mayo deste año, y dejó en su testamento por heredero y sucesor en aquel reino al rey su marido, aunque ninguna cosa cierta se escribe dello por los autores sicilianos , ni de las cosas de aquellos tiempos. Pero como quiera que sea, ora sucediese en él por e-U causa, ó el rey su padre le renunciase su derecho a quien legftimamente competía la sucesión ea vigor M testamento del rey don Fadrique el primero de los reyes de la casa de Aragón, es cierto que gobernó de allí adelante aquel reino en su nombre, y con poder j facultad del reino de Aragón su padre, y estando el rey en el reino de Valencia en el lugar de Altura tuvo nueva de la muerte de la reina doña Marta, y el primero del mes de agosto deste año proveyó que do. Jaime de Prades , que era en esta sazón almirante be Sicilia, y Ramón deBages, fuesen con sus galeras y naos, y llevasen algunas compañías de gente de armas porque con ocasión déla muerte de la reina se teuiia que resultarían algunas novedades en aquel reino,) escribió el rey á su hijo, que le enviase los huesos de! infante don Pedro su nieto , para que se trasladas» en el monasterio de Poblete. En esta misma sazwi llegaron a la corte del rey embajadores del emperador Roberto, y de los reyes de Francia, Inglaterra y Navarra, y movieron en nombre de cada uno destos principes platica do matrimonio de sus hijas con el rey de Sicilia, y estando en el mismo lugar de Altura por fin del mes de noviembre deste año, se concordó el matrimonio con la infanta doña Blanca hija tercera del rey Carlos de Navarra. Tuvo este rey de Navarra doto hijas, que fueron la infanta doña Juana, que casócon Juan de Fox, hijo del conde Archimbaudo, y morid sin dejar hijos , y la infanta doña María, que rmiri'1 doncella , y la infanta doña Blanca, y la infanta doü Beatriz que casó con Jaques de Borbon, conde de!1 Marcha, y la infanta doña Isabel que se trató que casase con el infante don Fernando hermano del rey de Castilla, pero no se efectuó aquel matrimonio. También tuvo dos hijos que fueron los infantes don Carlos y don Luis, y murieron siendo ág muy poca edad en el castillo de Estella. Era esta infanta deña Blanca é maravilla hermosa, y muy excelente princesa, y aficionóse el rey en gran manera que casase con elfo & rey su hijo, contra el parecer de los del consejo rey de Sicilia, que procuraban que casase con nadan" Juana, hermana del rey Ladislao, entendiendo que* aquel matrimonio se seguiría la paz y concordia entre aquellos principes y sus reinos, siendo tan vecrc* mayormente que se tenia esperanza que habia deíu" codtr el reino á sa horma no , porque el rey La-'S

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