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con los reyes de Castilla y León, y aquello era difícil de conquistarse en contradicción de tan poderosos príncipes y dolos infieles. Mas como su íntimo no se podía encerrar dentro de aquellos límites, emprendió de apoderarse de la ciudad de Badajoz, que era de moros y de la conquista del rey don Fernando de León, pero el rey de León juntó un buen ejército, y fué contra el rey de Portugal, y hubieron una batalla en la cual fué el rey don Alonso vencido y preso; y en la concordia que asentó cou el rey de León, porque pusiese su persona en libertad, fuéle forzado dejar á Badajoz y to¡1a la tierra que tenia debajo de su señorío desde Miño al castillo de Lisboa.

Cap. XLI.—Que don Pedro Ruis de Azagra defendió el tenorio de Albarracin, sin reconocer vasallaje á los reyes de Castilla y Aragón.

Don Pedro Ruiz de Azagra en este tiempo andaba mas de loquesolia alborozado con gente de guerra y con los mas de sus deudos y vasallos, se hizo fuerte en Albarracin , porque se temia del rey de Castilla. Era tan valeroso y ayudábale en tanta manera el sitio y fortaleza de aquel lugar, que podia con sus amigos y vasallos defenderse si alguno de los reyes de Aragón ó Castilla dejaba de valerle, sin que hiciese reconocimiento como vasallo á ninguno dellos. Sucedió que pretendiendo cada uno de los reyes, que era su vasallo y natural, dejaba de serlo de entrambos, diciendo que no debia naturaleza ni vasallaje á ningún príncipe del mundo, y que estaba fuera de su señorío, nombrándose vasallo de Sania María y señor de Albarracin como lo acostumbraron sus sucesores. Cuando los reyes estaban entre sí discordes, que era lo mas ordinario, don Pedro tenia su partido bien seguro, porque cada uno le codiciaba para si por ser tan oportuno y cómodo aquel lugar para ofender con su ayuda á su contrario. Tenia en Castilla, Aragón y Navarra, muchos parientes y amigos; y si acaecía que los reyes estaban en gran amistad y conformidad, él se acogía á su tierra y ¿ aquella ciudad , como á muy cierta y segura guarida. Era tan prudente y astuto, que mas se guardaba en el tiempo de la paz que en la guerra , y con esto nunca el rey de Aragón, ni el de Castilla, siendo tan poderosos reyes, habiéndose confederado contra él para destruirle y echarle de la tierra, y apoderarse della como está dicho, pudieron ser parle para acabarlo; lo que no sé si es mayor hazaña que de caballero español haya quedado en la memoria de los nuestros. Muchas veces deliberaron entrambos reyes por esta causa de perseguirle hasta echarle de sus señoríos; mas como se trataba juntamente del derecho de aquella ciudad, y el que tenia el rey de Aragón, era muy notorio por ser de su conquista , como ya estaba reconocido, quería mas el rey de Costilla que estuviese Albarracin eu poder de don Pedro, á que se entregase en manos del rey de Aragón, y por otra parte reputaba a injuria su desobediencia y soberbia, y deseaba su daño, y no se ofrecía ocasión como emprenderlo de manera que no se siguiesen mayores inconvenientes. Viéronse en Agreda por esta causa los reyes , por el mes de enero de mil ciento ochenta y seis y allí se determinaron que no recibiesen de allí adelante, ni acogiesen en sus reinos á don Pedro ni á ninguno de sus hermanos ni gentes, excepto á don Gonzalo Buiz de Azagra , vasallo del rey de Castilla. Fueron los hermanos de don Pedro, don García, don Martin, don Gonzalo, don Rodrido y don Fernando;

y todos estaban muy heredados en los reinos de Cas

tilla y Aragón , y don Fernando tuvo el señorío de Calatayud y Daroca en honor, y fué padre de don Pedro Fernandez de Azagra señor de Albarracin.

Cap. XLH.—Del rfconocimiínío que Gastón vizconde da Bearne hizo al rey, por aquel estado.

Estando el rey de Aragón en Huesca, en el principio de febrero de mil ciento ochenta y siete, vino á su corle Gastón vizconde de Bearne, y le hizo reconocimiento por jKiuel señorío, como la vizcondesa doña María su madre, y le prestó homenaje como vasallo por si y por sus sucesores, por toda la tierra de Bearne y Gascuña, exceptuando algunos lugares que tenia Ricardo conde de Putiers hijo del rey de Inglaterra, y prometió de le valer y servir con su persona y vasallos, contra cualesquiera príncipes sus enemigos, no siendo entre ellos Ricardo, que sucedió .en el reino de Inglaterra poco después «testo, por la muerte del rey Enrique su padre. Por este tiempo Saladino, que había entrado en el reino de Jerusalen con gran multitud do alárabes, hizo gran estrago en la tierra, y puso cerco contra la ciudad de Tiberiade, y venció á los cristianos en batalla, y prendió á Guido de Lusiñano rey de Jerusalen y al maestre del Temple, y cercó la ciudad de Jerusalen y se le rindió á dos días del mes de octubre deste año; y fué ocupada por los infieles, ochenta y nueve años después que la cobraron los cristianos en la primera conquista. Salieron déla ciudad por partido y concierto de los latinos, y la reina de Jerusalen, y quedaron en ella todos los cristianos de las naciones de Grecia, Siria y Armenia, y de las sectas de los jacobitas, georgianos y nestorianos; y fué cosa notable y advertida por hombres curiosos de semejantes acaecimientos, que habiendo sido el emperador E radio, el que en tiempo del papa Urbano segundo, ganó la cruz en que nuestro Salvador padeció muerte, se perdió en este tiempo, siendo patriarca del mismo nombre Erodio, y Urbano tercero sumo pontífice.

Cap. XL1II.—De la concordia que se trató entre el rey don Alonso de Aragón y don Sancho rey de navarra.

Celebró el rey cortes 6 los aragoneses en el año de mil ciento ochenta y ocho en piincipio del en la ciudad do Huesca, y volviendo á Zaragoza con la reina doña Sancha su mujer, estando en su corte don Ramón de Castellezuelo, obispo de Zaragoza , don Ricardo obispo de Huesca, don Juan obispo de Tarazona , don Berenguer de Entenza , don Fernando Ruiz de Azagra , hermano de don Pedro Ruiz do Azagra, señor de Albarracin, don Garci Ortiz , Sancho Puerta mayordomo del rey, don Artal de Alagon , don Pedro Cornel, Aznar Pardo, Jaime do Vergua, Pedro Sese justicia de Aragón, y otros muchos ricos hombres y caballeros del reino; vinieron al rey embajadores de don Sancho rey de Portugal, para confirmar de nuevo las paces y confederaciones que tenían; y porque el rey don Alonso quería que se comprendiese en ellas el rey don Alonso de León y de Galicia, hijo del rey don Fernando y de doña Urraca, hermana deste rey de Portugal, y se concordasen con é!, enviólo 6 requerir sobre ello por sus embajadores, y con esto por entonces no se tomó con el rey de Portugal nuevo asiento, hasta que ambos estuviesen unidos; y procuró de traer á esta liga al rey de NavarI ra, por la sinrazón que le había hecho el reydeCa»tilla, en no le guardar los capítulos y convenciones que entre ellos hubo, sobre la pretensión del reino de Navarra y su conquista; en la cual habia sobreseído el rey de Castilla, después que cobró a Logroño, Navarrele y Brivieses, y otros lugares que tenia el rey don Sancho, y fué esto fácil de acabar con el rey de Navarra, porque se tenia por muy agraviado en haber perdido aquellas villas que pretendía pertenecería, con toda la tierra basta los montes de Oca. Concertaron de verse el rey de Aragón y Navarra , sobre esta razón en Borja, á donde vino el rey don Sancho á siete de setiembre de mil ciento noventa, y allí se confederaron de se valer y ayudar contra el rey de Castilla , y defender y amparar cada uno el reino y tierras del otro; y para mayor seguridad, puso el rey de Aragón en manos y poder de don Fernán Ruiz de Azagra, que tenia los honores de Daroca y Calatayud, los castillos de Borja, Malón, Sos, ¡tuesta y Pitillas; y el rey de Navarra, otros cinco castillos, que fueron Santa María de Uxue, Valtierra. Ablitas, Montagudo y Castellón de Sangüesa, y se entregaron primero á los porteros reales , y después se pusieron en poder de don Fernán Ruiz, para que los de Navarra los tuviesen por el rey de Aragón, y los de Aragón por el rey de Navarra; y en caso que no se guardasen las posturas, y quebrantasen las convenciones que tenían asentadas, se rindiesen por don Fernán Ruiz los diez castillos al rey por quien no quedase de cumplirlo; y cuando don Fernán Ruiz no quisiese tener estos castillos, fué concertado, quo los del rey de Aragón se entregasen con las mismas condiciones á uno de cuatro ricos hombres de Aragón, á quien el rey de Navarra los quisiese entregar por mano de sus porteros, que fueron don Artal de Alagon, Sancho Doerla, Aznar Pardo, Miguel de Santa Cruz. Por la misma suerte, los del rey de Navarra se habían de entregar á uno de cuatro ricos hombres que el rey de Aragón eligiese de aquel reino, y fueron nombrados, Pedro de Cascante, Bartolomé de Rada, Lope de Valtierra, y Almoravid ; y asi lo juraron el rey don Alonso y el infante don Pedro su hijo, y el rey de Navarra y su hijo el infante don Sancho, y ambos reyes hicieron pleito homenaje á don Fernán Ruiz. En el mismo mes estando el rey en Daroca, se tornaron á confirmar estos capítulos, y los ricos hombres lo juraron de hacer guardar y cumplir; y en caso que se quebrantasen , dejarían al rey y reino, Oirían 6 servir al otro rey. Los de Aragón fueron don Artal de Alagon, don Pedro Cornel y don Jimeno Cornel, Miguel de Balmazan, Aznar Pardo, Sancho Duerta, don Lope Ferrench de Luna , Pedro de Estada, Pedro Sese, que fué justicia de Aragón, y gran privado del rey. Del reino de Navarra, Iñigo deOriz, Almoravid, Miguel de Lerat, Pedro de Cascante, Bartolomé de Rada , Lope de Valtierra mayordomo del rey, Pedro Ladrón. En este mismo año parece por memorias de aquellos tiempos, que el rey subió al condado de Ribagorza, y tuvo cercado el castillo de Montañana.

Ca». XLIV. — De la liga y confederación que se asentó entre los reyes de Aragón, León y Portugal.

Dejando las cosas de las fronteras bien en orden, partió el rey para Huesca, y allí le vinieron embajadores de don Sancho rey de Portugal y del Algarbesu cuñado, y de don Alonso rey de León y de Galicia; y en el mes de mayo de mil ciento noventa y uno se concluyóla paz y confederación entre ellos , y que

daron aliados de no hacer paz ni tregua, sino de voluntad y consentimiento de todos. No se declara por los autores mas antiguos, si fué en este tiempo, cuando el rey do Aragón entró con muy poderoso y gran ejército por el reino de Castilla , haciendo cruel guerra y estrago por los lugares de las fronteras; y saliendo el rey de Castilla contra él por la parte de Agreda, entró en Aragón , destruyendo y talando todos los lugares por donde pasaba ; y sabido por el rey de Aragón , movió contra aquella frontera muy apresuradamente, y díó batalla al rey de Castilla, en la cual quedó vencedor, y siguió el alcance y victoria; y allende el grande número de gente que de los enemigos murieron en aquella batalla , fueron presos cuatro mil personas , y cobróse el despojo y presa que llevaba, que era muy grande.

Cap. XLV. —Como redujo el rey á su obediencia a Armengol conde de Urgel; y que dio el condado de Bigorra al vizconde de Bearne, en dolé con la hija del conde de Comenje.

Después desto, en el año siguiente de mil ciento noventa y dos estando el rey en Tarragona, por el mes de abril, confirmó á Armengol conde de Urgel, la donación que el principe de Aragón su padre hizo al padre del conde, de la ciudad de Lérida en feudo, y de las villas y castillos de Aitona y Albesa; y en recompensa de la quinta parte de Lérida , que el principe de Aragón habia dado á la orden del Temple, díó el rey al conde do Urgel, los castillos y villas de Gebut y Mequinenza, y asi parece, que redujo el conde á su servicio, y dejó de dar favor á Ponce de Cabrera su adversario. También en este mismo año por el mes do setiembre, dio el rey a Gastón vizconde de Bearne, todo el condado y tierra de Bigorra con la hija de Bernardo conde de Comenje, nieta de Centullo conde de Bigorra, que era su prima , y aquel estado en defecto de varón , pertenecía al rey por razón del feudo. Diósele con esta condición, que encaso que muriese sin dejar hijos varones legítimos de la condesa, que era menor de edad, volviese el condado de Bigorra al rey y a sus sucesores, dejándole el estado durante la vida del vizconde , ó dándole cincuenta y cinco mil sueldos morlaneses, como al rey bien visto fuese; y reservóse el rey todo el Val de Aran con sus términos, y que se hiciese á los reyes de Aragón homenaje por el castillo de Lorda, y por todos los castillos y fortalezas del condado, y se entregasen por los vizcondes de Bearne, airados ó pagados, según la costumbre de España. Dio el rey por este mismo tiempo á la orden del hospital de Jerusalen , y al maestre, que llamaban entonces de Amposta, y se decia Armengol de Aspa , la villa de Caspc, que está junto á las riberas de Ebro en los confines de los edetanos, ilergetes é ilergaones,en una región muy abundosa y fértil, y fué en su tiempo esta orden muy heredada en este reino. Esto fué estando el rey en Huesca, en el mes de marzo del año de la Natividad de mil ciento noventa y tres. En el año de mil ciento noventa y cuatro á diez y seis del mes de febrero fué muerto por don Guillen Ramón de Moneada, según parece en antiguas memorias, don Berenguer arzobispo deTarragona, que era del linaje de Vilademuls, que fué muy noble en el principado de Cataluña; y en el mes de junio siguiente murió don Sancho rey de Navarra, que llamaron el Sabio, y fué muy valeroso principe. Éste dejó de la reina su mujer, hija del emperador don Alonso 6 don Sancho que lo sucedió en el reino, y al infante don Fernando, que le arrastró un caballo, y murió sin dejar hijos. Tuvo tres hijas, la primera llamaron Berenguela, que casó con Ricardo rey de Inglaterra , y murió sin dejar sucesión, doña Teresa que murió doncella, y doña Blanca, que casó con Tibaldo conde de Champaña, padre de Tibaldo que sucedió después en el reino de Navarra.

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Cap. XLVI.—De la batallo en que fué vencido el rey don Alonso de Castilla por los moros, junto á la villa de Atareos.

Como en España cada día iban perdiendo tierra los infieles, el miramamolin de África, que era el señor universal de los moros de poniente, llamado Jucef Mahozemut, enviaba continuamente gentede guerra, para defender los reinos y señoríos que en ella poseía ; y en este tiempo pasó gran poder y número de moros. Este Jucef era nieto de Abdelmon, principal caudillo de los moros, que se llamaron almohades, que se levantaron contra los almorávides en tiempo del emperador don Alonso rey de Castilla, y los echaron del señorío de África , siendo reyes y señores de toda la tierra. Fué vencido y muerto su rey Abohali, y quedaron apoderados en el señorío de toda África, y pusieron la silla de su imperio en Marruecos; y en el tiempo del mismo rey de Castilla pasaron á España y quedaron pacíficos señores de todos los reinos y señoríos que los almorávides en ella poseían , sin hacer entonces otro daño en tierra de cristianos. Estos almohades con su miramamolin Jucef, llegaron¡a Sevilla con gran ejército, y la ocuparon, y de allí movieron por la campiña de Córdoba, y pesaron adelante hasta llegar a la sierra, de la cual se enseñorearon, ganando los mejores lugares y castillos que por ella había. Era tan grande el poder del miramamolin , que quedaron debajo de su señorío los reinos deTremccen , Marruecos, y Túnez , y toda la Andalucía, y nunca pasaba á España, según el rey don Alonso el diez escribe, con menos de cien mil de caballo, y en esta sazón tenia muy grande disposición de hacer mucho daño en la conquista contra los reyes de España; señaladamente por tener el rey de Castilla guerra con los reinos de León, Portugal y Navarra, y algunas veces con el de Aragón, y era tan grande la miseria de aquellos tiempos, que según el mismo rey don Alonso el diez escribe, pasaban con el miramamolin , y se juntaban con él unas veces ricos hombres, y otras el infante dou Pedro de Portugal, y el rey de Navarra; y esto no nos causa tanta admiración, como cuando oimos , que el conde Julián trajo los moros á España, porque fué causa de su perdición, y si bien lo considerásemos, no es menos de maravillar, pues estuvo en este tiempo tan cerca de perderse, porque el rey don Alonso no era mas de rey de Castilla y do Toledo. Pero él fué de tanto valor, y en la necesidad sus ricos hombres le sirvieron con tanta lealtad, que pudo resistir á la mayor pujanza de la morisma de aquellos tiempos, aunque se vio en tanta tribulación y peligro. Cuando supo que los moros venían con propósito de pasar adelante por estorbar el grande daño y estrago que en la tierra hacían, ayuntó toda la gente que pudo, y movió contra ellos por les dar batalla, caminando muy apresuradamente a les tomar el paso, por donde pensó que habían de entrar, y llegó hasta la villa de Atareos con demasiado Animo, no queriendo esperará sus gentes que le iban á servir en aquella guerra, y hubo batalla entre ellos; la cuál fué muy

cruel y sangrienta, y en ella qoedó vencido el rey don Alonso, y los suyos. Fué esta batalla íi diez y ocho del mes de julio, del año mil y ciento y noventa y cinco, de la cual sacaron al rey I03 suyos casi por fuerza , y le pusieron en salvo, habiendo determinado de morir en el campo peleando.

Cap. XLVII.—De la muerte del rey don Alonso de Aragón, y como dispuso de sus señoríos.

Por el mes de marzo del año siguiente, estando el rey de Aragón en Zaragoza , se procuró de reducir á su obediencia á don Pedro Jiménez de Urrea, que se tenia por agraviado del, por le haber quitado el honor de algunos lugares que tuvo su padre, en los cuales pretendía suceder, y se concordó con él, por medio de don Artal de Alagon , alférez del rey, y de Jimen de Artusella, á quien habia hecho merced el rey del puerto de Salou y de otros heredamientos en el campo de Tarragona , que era muy favorido y privado suyo, y do Galindo de Antillon, Guillen de Agramonte, Jordán de Pina y de otros ricos hombres, y fué A su servicio. De allí partió para la ciudad do Lérida , íi donde vinieron el maestro de la caballería del Temple, en las provincias de ultramar, que se decía fray Gilberto Horal, y Ponce de Rigaldo , maestre en el reino de Francia, y Arnaldo de Claramonte, que era maestre de la misma orden en la Proenza, y en slgunas provincias de España; y ante ellos y en presencia de Pedro de Colonge comendador de Tortosa , y de Bernardo do Soron comendador de Gardeñ y de Ramón deGarob, y Ponce Menescal, comendadores de Monzón, y de Ramón Ferradella comendador de Corbins , y de fray Folch comendador de Azcon , dio el rey á su orden las villas y castillos de Alhambra y Orrios, y la Peña de Ruy Díaz, que se dijo también la Peña del Cid. Esto fué por el mes de abril, de allí partió el rey para Barcelona, y pasóá Perpiñan , á donde fué agravado de una larga dolencia , de la cual falleció, á veinte y cinco de abril del mismo año , teniendo sus reinos y señoríos en grande paz, no solamente los desta parte de los motiles Pirineos, pero el condado de la Proenza, y los otros estados do Francia , reconociéndole como á señor soberano en todo Bearne, Cascuña , Bigorra, Comente, Carcasona , Beses, y Mompeller. Tuvo de la reina doña Sancha tres hijos, al infante don Pedro, quo quedó sucesor en el reino de Aragón , y en el principado de Cataluña, y en los condados de Rosellon y Pallas, y en todo el derecho que le pertenecía desde la ciudad de Beses, hasta los puertos de Aspa; y al infante don Alonso, que fué instituido heredero en el condado de la Proenza , Aimillan, Gavaldan y Redon, y en el derecho que le competía sobre Mompeller, de que el señor de aquella villa le habia hecho reconocimiento. Al tercero hijo, que llamaban Fernando, dedicó para que fuese mongo de la orden de Cisler en el monasterio de Poblete, que él habia dotado de grandes rentas, y se comenzó á fundar en tiempo del principe don Ramón su padre, á donde el rey don Alonso se mandó enterrar; y fué de allí adelante dedicado para las sepulturas de los reyes de Aragón, como antes lo habia sido el monasterio de San Juan de la Peña. Dejó al infante don Pedro debajo del poder y tutela de la reina doña Sancha su madre, ordenando que ella gobernase y poseyese sus estados y reino, hasta que fuese de edad de veinte años. Tuvo cuatro hijas, de quo en su testamento no hace mención: la primera doña Costanza, que estaba casada con Emercio rey de Ungria, que des

pues casó con el emperador Federico rey do Sicilia, y doña Leonor, y doña Sancha, quo casaron con padre, é hijo, ambos condes de la ciudad de Tolosa, y doña Dulce, que fué monja del monasterio de Jijena, de la orden de San Juan, que es una muy insigne y real casa que él y la reina doña Sancha su mujer, fundaron cerca de Sariñena, junto á las riberas del rio Alcanadre, de religiosas, hijas de ricos hombres y caballeros principales. Por enmendar el rigor del testamento de la reina doña Petronila su madre, que en la sucesión del reino de Aragón excluyó las hijas, admitió las suyas, encaso que muriesen sus hijos sin dejar herederos varones, y las llamó á la sucesión del reino. Fué principe muy piadoso V caritativo, y dejó grandes rentas á los monasterios y órdenes de su reino, principalmente á los del Temple y San Juan, y era tan honesto en su vida > costumbres, que mereció sobrenombre de Casto. En el mismo año que falleció el rey don Alonso hubo gran hambre y pestilencia en el principado de Cataluña.

Cip. XLV1II. — Délas corles que se convocaron en la nila de Daroca, á donde tomó el infante don Pedro la posesión del reino.

Adiez y seis de mayo deste mismo año, se celebraron en Zaragoza las honras y exequias del rey don Alonso, y el mismo día fueron por el infante don Pedro su hijo, confirmados los fueros, usos, costumbres y privilegios del reino de Aragón, que el rey don Alonso el primero y el rey don Ramiro y el principe don Ramón Berenguer les habían concedido estando presentes don Ramón de Castellezuelo obispo de Zaragoza, don García Frontín obispo de Tarazona.don Gombal obispo de Lérida, don Ricardo obispo de Huesca, don Fernán Ruiz do Azagra, que sucedió en el señorío de Albarracin & don Pedro Ruiz su hermano, don Guillen de Castellezuelo, mayordomo de la corte del rey, señor en Huesca, don Pedro Ladrón alférez, señor en Teruel, don Artal de Alagon, don Pedro Cornel, don Jiraeno Cornel, don Berenguer de Enlcnza señor en Calatayud, don Martiu Pcrez do Yillel señor en Foces, don García Ortiz señor en Aranda, don Pedro Jiménez de Urrea señor en Urrea, García de Albero, Miguel de Sautacruz, don Jimeno de Rada, don Bernardo de Benavente, Ramón do Estada, y otros ricos hombres y caballeros del reino; y para el mes de setiembre siguiente, fueron llamados á cortes rn la villa de Daroca los prelados y ricos hombres, roesnaderos y caballeros y procuradores de las ciudades y villas del reino; y fué'a ellas la reina doña Sancha , con el infante don Pedro su hijo. Do voluntad y consentimiento de la reina y de la corto, tomó el infante la posesión del reino y se intituló rey, y tornó á confirmar generalmente á todo el reino y a los particulares del sus fueros , costumbres y privilegios. Tomó entonces á su mano todos los honores y feudos de las ciudades y villas de la corona real que tenian los ricos hombres , para los repartir y confirmar, según k; pareciese, y confirmó a Fortuno Cabeza, maestre del Hospital en el reino de Aragón y aquella orden, la concesión que su padre por su testamento les hizo de la villa y castillo de Sampcr de Calanda. En el principio de su reinado, se puso toda la gente de guerra eo orden, porque el rey determinó de socorrer al rey don Alonso de Castilla, que tenia sus reinos en el postrer peligro, al tiempo que el rey don Alonso de León y el rey don Sancho de Navarra, que habían ofrecido de hallarse con él a dar la batalla al rey Ju

cef, después que supieron qoe era vencido en Alarcos se recogieron y comenzaron de hacerle guerra dentro en su reino; y entonces el reyJucef pasó con muy poderoso ejército á poner cerco sobre Toledo, y llegó á cercar á Cuenca. Por esta entrada de los moros, el rey don Pedro mandó juntar toda la gente de guerra en Daroca, que era la principal fuerza de sus fronteras contra los moros y la mas importante. En el año siguiente en el reino de Aragón y principado.deCataluña, comenzaron algunas disensiones y discordias cutre los ricos hombres que se partieron en dos bandos, por las diferencias que había entonces entre Armengol conde de Urgel, y Ramón Roger conde de Fox; el cual con los caballeros de su parcialidad entro hasta Urgel y tuvo la ciudad cercada, y la entró por fuerza de armas, y hizo mucho daño y estrago en aquellas comarcas, de que se siguieron grandes novedades y alteraciones en Cataluña.

Cap. XLIX. — De la discordia que se movió entre el rey don Pedro y la reina doña Sandia su madre y délas vistas que sobre esto hubo, entro los reyes de Castilla y Aragón y de la concordia que alli se capituló.

En este tiempo, siendo el rey de Aragón de edad para regir sus reinos, estando en Zaragoza vinieron a su corte el obispo don Ramón de Castellezuelo, fray Pedro de Montagudo, maestre del Temple, don Jimeno Cornel mayordomo del rey, don Miguel de Luesia alférez, don Blasco Romcu , don Guillen de Castellezuelo, don Bernardo de Benavente, A toral la , Pedro Scse, don Artal de Alagon, don Pedro Gutiérrez, Asando de Gudal, Guillen deTarba repostero del rey y otros ricos hombres y mesnaderos, y comenzó por su persona á entender en el gobierno y administración déla justicia. Pero desde el principio de su reinado nació gran disensión y discordia entre él y la reina doña Sancha su madre , deque se recrecieron grandes alteraciones en el reino, y la reina estuvo con mucho temor y recelo de su hijo y no fué tan servida ni acatada de sus privados y ministros, como fuera razón; y no se Haba de su hijo y se habia recogido a los lugares fuertes, que eran suyos , que se habüu alzado por ella, apartándose de la obediencia y señorío del rey. Por causa desta discordia se vieros los reyes de Aragón y Castilla , y la reina doña Sancha en lianza, el último dia del mes de setiembre del año de mil y doscientos; y allí se concordaron , que la reiua dejase los castillos y villas de Hariza, Embite y Epila , que por estar en la frontera de Castilla, y ser importantes, eran ocasión de recelarse el rey de Aragón do su madre, y harta parto de sus diferencias, porque se conocía que la reina quería tener libre entrada y salida para las cosas de Castilla; y entonces la reina con voluntad del rey de Castilla su sobrino, alzó la mano de aquellas fuerzas , y por bien de paz y concordia, el rey le dio la villa de Azcon, y el castillo y ciudad de Tortosa , y otras villas y castillos de Cataluña, quo el rey don Alonso le habia señalado por contemplación de su matrimonio. Estuvieron con el rey en estas vistas don Pedro Fernandez de Azagra señor de Albarrazín. que sucedió por este tiempo en aquel estado á don Fernán Ruiz su padre, don Guillen de Castellezuelo , don Jiraeno Cornel, don Bernardo de Benavente, don Jimeno y don Miguel de Luesia, don Jiraeno ,de Rada, don Pedro Jiménez de Urrea, don Pedro Ladrón , don Lope de Yaltierr.i, don Jordán de Peralta, y Asalido de Gudal. (juedaron entonces conformes madre é hijo, y este mismo año casó la infanta doña Leonor hermana del rey, con don Ramón conde de Tolosa. Pero no pasó mucho que volvieron a la misma contienda, quebrando el rey el asiento y concordia que habían tomado, mas interpúsose todo el reino entre ellos para los poner en paz, y por medio de algunos ricos hombres que fueron don Berenguer de Entenza , don Guillen de Castellezuelo, don García Romeu, don Guillen de Cardona, Alberto de Castelvell, y Ramón de Vilademuls, se vieron en Daroca por el mes de noviembre de mil doscientos y uno, y quedaron concordes y bien avenidos. Estos ricos hombres hicieron pleito homenaje á la reina, que el rey su hijo la trataría de allí adelante con el acatamiento y reverencia que se le debia, y seria amparada en la posesión de las villas y castillos que le habia dejado el rey don Alonso su marido. Con esto la reina mandó á los alcaides, que en su nombre estaban en su estado, que hiciesen homenaje por ellos al rey.En esto también intervinieron don Ramón deGurb.maestre déla caballería del Temple, y don Jimeno Lavata, que se llamaba maestre de Amposta, don Jimeno Cornel, don Garci Ortiz, don Artal de Alagon, Pedro Sese, don Miguel de Luesia, Arnaldo Paladín, y Arnaldo de Foya. Año de mil doscientos y dos, á diez y nueve de junio, hubo un reencuentro en el campo de Agramonte en Cataluña entre don Ramón de Cervera , y los vecinos de aquella villa de Agramonte y en él fué vencido don Ramón, teniendo consigo cuatro mil peones; y alguna gente de é caballo armados de lorigas, y fué desbaratado de solos ochocientos peones que tenían los de Agramonte. Este año el primero del mes de noviembre se mudaron los monjes de la orden de san Bernardo, que residían en el monasterio que se fundó en la casa de Junqueras como dicho es , y se pasaron al lugar de Rueda, que está sobre las riberas de Ebro junto al lugar de Escatron que les habió dado el rey don Alonso. En el año siguiente de mil doscientos y tres, Ramón Roger conde de Foi, y Arnal deCastelbó, y otros barones de Cataluña de su bando, fueron rotos y presos, siendo cincuenta de caballo, y quinientos de pié, por el conde de Drgel, y fué esta victoria á veinte y seis de febrero.

Cap. L. — Déla ida del rey de Aragón a la Proenza, por concordar al conde don Alonso su hermano, y al conde de Folcalquer, y de la concordia sobre lo ¡imites deCastilla y Aragón, d la parle de Moncayo.

Por este tiempo se habia movido en la Proenza grande discordia , entre el conde don Alonso hermano del rey , y Guillermo conde de Folcalquer , que era tio de Garsenda, mujer del conde don Alonso. Este matrimonio se habia concertado con el conde Guillermo en vida del rey don Alonso, y concluido el desposorio, y muerto el rey , el conde de Folcalquer se alzó con algunos lugares y derechos del estado, y dote de su sobrina. Sucedió que teniendo a su mano la villa y castillo deSistarico, que pertenecía a la condesa su sobrina, estando apoderado della los vecinos mataron á los que tenia en su guarda, y recibieron dentro la gente del conde de la Proenza, y juráronle por señor, de que se siguió gran disensión y guerra entre ellos, ayudando al conde de Folcalquer, el conde don Sancho tio del rey de Aragón, á quien el rey dio el condado deRosellon, Ugo de Baucío, Ramón deBaucio, Pedro de Nigela, y Ponce de Moni ¡uro, que eran muy poderosos en aquella tierra y muchos señores del reino de Francia. Por causa tiesta guerra, el rey partió para

la Proenza, y én Aguasmuertas trató de reducirlos á bnena concordia, porque el conde su hermano era muy mozo y mal gobernado. Ambos tuvieron por bien, hallándose el rey presento, que hubiese treguas, y dejar su diferencias lo que él determínase, con consejo de los condes de Narbona y Tolosa , y de ciertos prelados. Fué declarado, que el rey tomase é su mano á aquella villa y castillo, y la tuviese por ambos condesa costa del de la Proenza; y si él, ó Garsenda su mujer muriesen sin dejar hijos, volviese al conde Guillermo; adjudicó las salinas y puertos de Tarascón al conde de la Proenza, y los demás hasta Lombardla, que hubiese en aquellos estados, que fuesen comunes. El rey encomendó el castillo á Guerao de Vilanova, para quo lo tuviese en su nombre, perdonó generalmente el conde de Folcalquer á los deSistarico, que se le habían rebelado, y con esto quedaron conformes, y confederándose para servir al rey de Aragón ; y detúvose en Aguasmuertas, y en su comarca hasta el verano de mil doscientos y cuatro, ordenando que se armasen algunas galeras para pasar con ellas á Roma, como lo tenia deliberado. Parece por memorias antiguas, que en este mismo año se vio el rey con el rey de Castilla, en el campillo quo llamaban Susano entre Agreda yTarazona, y que fueron estas vistas para concertar las diferencias que tenían sus subditos, sobre la división de los términos de aquellas fronteras, y nombráronse dos ricos hombres del reino de Aragón , y otros del reino de Castilla, los que fueron nombrados por Aragón, fueron don García Romeu , y Pedro Sese, y fueron á ponerse en Verdejo, y los que venían por el reino de Castilla se juntaron en Sauquillo, y con ellos se hallaron diversas personas de Tarazona y Agreda , y de los otros consejos de aquellas fronteras. Todos éstos se fueron á juntar por mandado de los reyes en la Laguna Rola , que estaba entre Verdejo y Sauquillo , y allí declararon en conformidad , que se incluía en el reino de Aragón todo el monte do Moncayo, por las vertientes de las aguas hacia Aragón, y como van á salir á la Laguna Negra, y de allt á Peña Amarilla, y á las Peñas Royas, y al Campillo Susano, y á la Peña Melgrana, y Piedrahita, que eran mojones que partían los limites entre los reinos de Castilla y Aragón.

Cap. LI.—Que el rey fué con su armada á Roma, á donde le coronó el papa Inocencio y constituyó por esto su reino censatario á la Iglesia.

Los reyes de Aragón no acostumbraban antiguamente recibir la corona del reino al principio de su reinado, con las ceremonias y pompa que después se usaron, salvo armándose caballeros , cuando eran de edad de veinte años, ó al tiempo que se casaban. Desde entonces tomaban titulo de reyes, y comenzaban á entender en el regimiento de su reino en guerra y paz, con consejo y parecer de los ricos hombres de la tierra. Pareció al rey don Pedro, que convenia á la dignidad de su estado, coronarse con la solemnidad y fiesta que se requería á principe que tiene el poder que representa supremo señorío, y ordenó de Recibir la corona de mano del sumo pontifico, y quo se diese tal concesión, que sus sucesores la pudiesen recibir del arzobispo de Tarragona, que era el metropolitano de su reino, como se usaba en otros reinos y señoríos de la cristiandad. Aficionóse á esto, por ser entonces pontífice Inocencio tercero, varón degran religión y santidad, que en este mismo tiempo habia promulgado muchas de

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