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iranle su vida: y juntamente con ella al duque de ijous , para él y sus descendientes, con las condicío•s de la investidura que se dio a Carlos el primero, sto se hizo en Aviñon con grande solemnidad y fiesta i público consistorio a treinta del mes de mayodeste io: y fué investido del reino el duque de Anjous con estandarte de la Iglesia , según era la costumbre, y s allí adelante se llamó rey de Sicilia. Esta fué la priiero investidura que se tuvo de la Iglesia por el duue de Anjous, en cuyo derecho sucedieron después <s duques de Anjous, que pretendían suceder en aquel ■ino , por el cual se siguieron tantas guerras entre los y sus herederos con los reyes de Aragón , como ii la segunda parte dcstos anales se refiere. Hizo gran* es aparejos el duque de Anjous para la empresa del fino, con publicación de poner en su libertad a la eraa: pero antes que llegase 6 Italia, por mandado do uis rey de Ungrla , Carlos de Durazo hizo ahogar á i reina Juana , en venganza de la muerte que ella dio Andrés su marido, que era hermano del rey de Unria. Esto se afirma por algunos autores, puesto que :n otras memorias de las cosas de aquel reino, solanenle se escribe que falleció la reina por el mes de nayo del año de mil y trescientos y ochenta y dos, y |ue fué su cuerpo llevado a Ñapóles, y so puso en el nedio del coro del monasterio de Sania Clara, y allí «tuvo siete dias porque todos la viesen: y con todo io se podían persuadir que fuese muerta. También reiere Pandulfo Colenucio, que fué cortada la cabeza á nadama María, hermana déla reina Juana, porque tiabia sido principal en la muerte de aquel principe; en lo cual, no sé yo á quien haya seguido: porque según hallo en Tolomeo de Luca, de la orden de los prelii adores, autor de aquellos tiempos muy diligente, ~ue compuso un tratado de la genealogía de Roberto Vi-cardo y de sus sucesores, y de todos los reyes do Sicilia , hasta la reina Juana, primera deste nombre, madama María murió de su muerte natural en Ñapóles , en el año de mil y trescientos y sesenta y ocho, iiendo casada segunda vez con Filipo, principo de Taranto, que se llamó emperador de Constantinopla, |uc sucedió a Roberto su hermano, que también se llamó emperador de Constantinopla, y fueron hijos de Filipo, príncipe de Taranto y de Catalina su segunda mujer, que era bija de Carlos de Valois, y de su segunda mujer, bija del postrer Balduino, que pretendió el imperio de Constantinopla: y no es verisímil, que siendo María madre de madama Margarita, que fué mujer deste Carlos de Durazo , la cual hubo de Carlos, duque de Durazo, su primer marido, que fué el que mandó degollar al rey de Ungría, se ejecutara por el yerno tal castigo en su suegra: pero Colenucio notablemente yerra, no solo en la muerte de María , pero en el padre deste Carlos do Durazo , y en lo de Margarita su mujer , que afirma que fué hermana de la reina Juana , y nieta del rey Roberto. Fué tan grande el ejército que llevó 6 Italia el duque de Anjous, que todos los autores mas graves afirman que eran treinta mil de caballo los que iban con él. Este año según Bernardino Curio escribe en su historia inilanesa , murió Pedro de Lusiñano, rey de Chipre, que fué nieto del infante don Pedro de Aragón, y dejó de Valencia su mujer , hija de Barnabon Vicecómite, señor de Milán, una hija que sucedió en aquel reino: y por otras memorias parece que sucedió en el reino de Chipre Jaques, que era condestable dol reino, y hermano de Pedro de Lusiñano el primero.

Cap. XXXIII.—De la guerra que había en este tiempo entre los reyes de Castilla y Portugal, y déla paz que entre ellos se concordó.

Estaban los reyes de Castilla y Portugal en guerra, y tenían toda su pujanza junta para entrar el uno a ofender al otro en su reino, y el rey de Castilla fué por la comarca de Zamora con todo su ejército, que eran cinco mil hombres de armas y mil y quinientos gineles.y muchas compañías de pié, lanceros y ballesteros, y fuese a poner con su ejército junto á Ciudad Rodrigo. Llevaba por capitán general á don Alonso marqués de Vil lena y conde de Rlbagorza y Denla: y leniendo su real delante de aquella ciudad a seis del mes de julio deste año, nombró al marqués por su condestable: porque en todos los mas reinos de la cristiandad habia este oficio, que fué principalmente instituido por los hechos de la guerra , y para el buen regimiento y orden de la gente de armas: y como el rey de Castilla estaba en gran guerra con el rey de Portugal, que era ayudado del rey de Inglaterra, y con todo su poder determinase de] entrar con toda furia para dar la batalla 6 los portugueses é ingleses, deliberó de dar este cargo al marqués por ser de casa reat y tener mucha autoridad en las cosas de la guerra, y ser tan gran señor: y así fué este principe, quo fué muy señalado en su tiempo, el primer condestable de Castilla. Entonces según don Pedro López de Ayala escribe, nombró el rey de Castilla dos mariscales de su ejército que fué también nuevo oficio, los cuales obedecían al condestable, y eran como maestros decampo. Estando los ejércitos juntos para darla batalla, vinieron á concertarse y asentar entre si sus paces , mediante matrimonio de la infanta doña Beatriz, hija del rey de Portugal, con el infante don Fernando hijo segundo del rey de Castilla , que fué después duque de Peñafiel y conde de Mayorga y Alburquerque, y señor de Lara. Pero no pasaron muchos dias después deste concierto que murió en Cuellar de parto la reina doña Leonor de Castilla, hija del rey de Aragón , y el rey de Castilla quiso casar con la infanta de Portugal, con ambición de suceder, en aquel reino, porque el rey don Fernando de Portugal no tenia hijo varón legítimo, de lo cual se siguieron mayores guerras entre Castilla y Portugal. En este año a doce de setiembre, falleció don Juan Martínez de Luna, hermano del cardenal de Aragón , legado de la sede apostólica. Fué un muy señalado caballero, que allende que tenía buen estado en este reino y era señor de las baronías de lllueca y Gotor, fué muy beredado en Castilla por el rey don Enrique , é quien él y los de su casa hicieron muy señalados servicios, y fué preso en la batalla de Najara. Sucedióle en aquel estado don Juan Martínez de Luna su hijo.

Cap. XXXIV.—De la muerte de Vgo, juez de Arbórea, M de la prisión de Branca de Oria, y de las demandas que al rey se pusieron en las curtes de Monzón. Estuvo el rey en principio del año de mil trescientos ochenta y tres en Tortosa , proveyendo de enviar nueva armada a Cerdeña , porque se ofreció ocasión, no solo de poder mejor defender las. ciudades y castillos que se tenían por él, pero aun de cobrar lo que se había rebelado. Esto fué por los mismos rebeldes que se habían levantado con Mariano, juez deArborea, quo después con Ugo su hijo no pudiendo tolerar la tiranía y crueldad del nuevo juez de Arbórea, por su fiera 6 inhumana condición y naturaleza lo mataron, ejecutando en su persona todo género de crueldad, de la misma manera que él mandaba matar a los que lo parecía cruelfsimamente. Creyóse entonces qne los mismos sardos se redujeran á la obediencia del rey de su voluntad, ó fácilmente serian compelidos ádejar las armas: y para esto proveía el rey en enviar otra armada y con ella por capitán un rico hombre, que se decía Punce de Sencsterra, que estaba casado con doña Violante Carroz, hija de don Berenguer Carrol, conde de Quirra, a la cual el rey dio la investidura ele aquel condado. Entretanto que la armada se ponía en orden, determinó el rey de enviar delante algunas galeras con ciertas compañías de soldados, y fué con esta gente un caballero del reino de Valencia que se decía Francés Juan de Santa Coloma, que era gobernador del cabo de Lugodor. Sucedió otra cosa que ,al parecer facilitaba mas esta empresa, que Brancaleon de Oria que liabia adquirido grande poder y autoridad en aquella isla, y en las postreras rebeliones sirvió al rey con los suyos contra el juez de Alborea, siendo casado con doña Leonor de Arbórea, hermana del postrero juez, después de su muerte vino a la villa de Monzón á donde el rey habia mandado convocar las cortes: y ofreció de servir al rey en reducir aquella isla á su obediencia, y el rey le hizo muy buen recogimiento, y el día de san Juan Bautista dcste año, se armó caballero y le dio titulo de conde Monteleon, erigiendo aquella baronía en condado, y le hizo merced do la baronía do Marmita. Mus los sardos después de la muerte del juez de Arbórea no considerando que el rey tenia aquel reino en feudo de la Iglesia, intentaron de levantar toda la isla, con voz de hacer aquel reino común y señoría libre, ó cuando no pudiesen salir con su intención, darse al común y señoría de Genova , y para estorbar esto el rey envió á Roma al papa Urbano, con quien traía grande negociación ó inteligencia por sus embajadores, un caballero que se decía Pedro Guillen de Estaimbos, y al doctor Mateo Clemente, que era auditor del sacro palacio y del consejo del rey, y por este camino pensaba el rey favorecerse para la defensa de la isla de Cerdeña: y con esto el papa Urbano tañía esperanza que no solo se reduciría á su obediencia el rey, pero seria parte que el rey de Castilla también le reconociese por verdadero pontifico, porquo el duque do Alcncastre, que se llamaba rey de Castilla, hacia grande instancia que el papa Urbano le adjudicase aquel reino, que decía pertenecería legítimamente por parle de su mujer doña Costanza, hija del rey don Pedro, y el papa no quería concederlo, y decía que el duque pasase primero á Castilla y que según él obrase así también él obraría. En este mismo tiempo los barones del reino de Sicilia publicaron, quo el rey de Aragón casaba la infanta de Sicilia su nieta con el rey don Juan do Castilla : y que ambos reyes armaban para enviar gente a aquel reino, y por esta fama el papa Urbano determinó de enviar un legado a Sicilia, para que asistieso á la defensa dolía con los barones , y por esto fué enviado á Sicilia un hijo del conde Francisco de-Veintemilla , que era protonotario del papa Urbano. Llevaban los embajadores del rey especial cargo de recibir informaciones, asi de la parte de Urbano, como de Clemente sobre lo que hacia en favor de cada uno de los elegidos, y a lo mismo fueron enviados dos famosos letrados de Cataluña, quo se decían Guillen de Valseen y Podro Zacalni . porque

el rey quería con maduro consejo vistas estas informaciones declararse. Pero esto se entendió quo lo hacia con grande artificio, para saeur si pudiese algunas cosas de la sede apostólica, y lo principal era que se le diese en feudo la isla de Sicilia de la manera que se dio á Carlos el primero: y en tal caso, decía el rey, que casaría á la infanta su nieta con algún príncipe: y pretendía que se le remitiese lo qoe debía del censo que hacia a la Iglesia por el reino de Cerdeña, pues el conservarla habia sido con tanta costa suya y con gran extrago de sus gentes. Pedia también que se lo concediese para él y sus sucesores encada iglesia catedral de sus señoríos, el derecho de patronazgo en una dignidad y en dos canonicatos con sus prebendas, y en cada diócesi cuatro rectorías desurado Animas, para que las pudiese proveer en personas idóneas, y con presentación hiciese el ordinario las colaciones. Allende desto, pretendió qoe se le concediese la provisión del maestrazgo de Montesa, y de la castellanla de Amposta , y del priorado de Cataluña , de la orden de San Juan, y que de las rentas que tenían las órdenes de Santiago y Calalrava en estos reinos se fundase un nuevo maestrazgo, y qoe se diese comisión al metropolitano de Tarragona, y á sus sucesores, para que pudiesen dispensar en matrimonios entre personas conjuntas en tercer grado de afinidad y consanguinidad: y pedia las décimas de sus reinos por diez años para la guerra de Cerdeña. y que se relajase lo que se habia cobrado de la cámara apostólica de los beneficios que hablan vacado, y de los frutos de los ausentes; y que en el arzobispado de Zaragoza que era de mucha renta, se erigiese una iglesia catedral y quo fuese en Daroca , y del obispado do Valencia so desmembrase otra parto y se erigiese silla catedral en Jativa: y por estas y otras demandas se entendía que el rey perseveró todo el tiempo que vivió en su indiferencia. Por el mes de julio desteañode mil trescientos ochenta y tres, vino a la corte del rey por embajador del rey de Castilla, Juan Martínez de Rojas alcaide de los hijosdalgo, con quien le envió á avisar de la ejecución que hacia contra el conde don Alonso su hermano, que se había hecho fuerte en Asturias: y el rey de Castillo se fué a cercar ¡"i Gljon a dondo se habia alzado, y el conde de estaba con tan poca gente, que el rey se apoderó de todas sus fortalezas, y después se la entregó con la villa de Gijon. Era este conde don Alonso hijo del rey don Enrique, y húbolo en uno dueña que so decía doña Elvira Iñiguez do Vega, y á doña Juana que casócomodichoes, con don Pedro hijo de don Alonso, conde Ribagorza y marqués de Villena. En este tiempo tuvo el rey aviso que doña Leonor de Arbórea andaba discurriendo por toda la isla con mucha gente, apoderándose de todas las fuerzas y castillos que tenia el juez su hermano: y como 13ranea de Oria su marido daba priesa para volverse, y el rey quería que esperase su armada, y tenia información contra él que aspiraba 6 rebelarse y alzarse con aquel reino, Do embargante que vino con salvo conducto, le mandó detener con consejo de toda la corte, porque se entendía quo el rey lo podía y debía hacer, porquo de la persona de Branca de Oria dependía la recuperación y sosiego de toda la isla que estaba en punto de perderse. Después desto se concertó el rey con Branca de Oria, que estuviese en su poder y de sus oficiales reales, hasta que hubiese entregado á Federico de Oria su hijo y de doña Leonor du Arbórea , el cual se lecia que los Bardos hablan jurado por su juez, y juró i hizo pleito homenaje que en llegando ft Cerdeña lo entregaría á Bernardo Scnesterra para que le tuviese ;n el castillo de Caller hasta que fuese de edad que puliese venir a su corte é servirla y en caso que no le nudiese haber, él se pondría en el castillo de Caller, y ¡rataria con todo su poder, que su mujer y los sarlos se redujesen a la obediencia del rey, y que el rey fuese obligado de enviar su armada, para proceder contra los rebeldes. Encomendó el rey la guarda de la persona de Brancaleon á un caballero que era su caballerizo que se decia Bartolomé Togolés, y ALopeAIvarez de Espejo, y fué enviado á Cerdeña Brancaleon, en principio del año siguiente, con la armada que para esto se hizo, cuyo capitán general fué Bernardo Senestorra, y no fué parte para reducir á su mujer ni a su hijo, y estuvo todo el tiempo que el rey vivió detenido en Caller, porque no so pudo acabar ninguna buena concordia con su mujer, la cual, en la ambición do tiranizar aquella isla, no tuvo menos orgullo que su padre, hermano y marido. Habia mandado convocar el rey las corles para la villa de Monzón desde Tortosa a veinte y cuatro del mes de abril desteaño, y concurrieron á ellas aragoneses y valencianos, catalanes y del reino de Mallorca. En la proposición que el rey hizo, tuvo un largo razonamiento, encareciendo las grandes conquistas y señaladas victorias de los reyes de Aragón y de los condes de Barcelona sus predecesores, que habían ganado de los infieles, y conquistado desde la montaña del Buitre, que esta sobre Huesca, hasta Oríhuela, y de Tamarit del campo de Tarragona hasta Tarazona. Fué allí pedido por el rey, que atento quo los genoveses se confederaban con los sardos para que perseverasen en su rebelión y se saliesen de su dominio, se tratase del remedio necesario. Pero ante todas cosas fué acordado quo se proveyese á lo universal del reino: y por parte del infante don Martin, en nombro de toda la corte, se propuso que era muy público y notorio que en la casa y corte del rey, y en la del duque de Girona su hijo primogénito, se hacia muy poca justicia, y que en sus tierras se imponían grandes é incomportables exacciones, y con todo esto, el patrimonio real estaba muy exhausto y disminuido, y los negocios del estado se encaminaban en grande mengua y deshonor de la autoridad real, y que de todo esto eran causa algunos malos consejeros que el rey y su hijo tenían, los coales habían revelado las cosas de su servicio é los reyes don Pedro y don Enrique de Castilla, y a los jueces de Arbórea, yol duque de Anjous, y al duque y señoría de Genova, y á los barones de la isla de Sicilia. Que éstos habían sido causa que entrase en el reino haciendo guerra el infante de Mallorca y otras gentes estrañas, y que el rey hubiese bocho postreramente paz con genoveses muy deshonesta, y que por tales servicios como eslos, el rey y el duque les habían hecho mercedes de diversos lugares y castillos queeran de la corona real, y babian llenado grandes sumas de dineros por sobornos, y quo estaban entre sf juramentados y unidos de valerse: y suplicóse al rey que los mandase echar de su casa y corle, y restituyesen lo que malamente habían llevado: nombráronse el infante don Martin, y doce personas del reino, para proseguir esto negocio, y tratarlo con el rey, y consultarlo á la corte, que fueron tres de cada brazo. Por la Iglesia, eran don Pedro Pérez Calvillo, obispo do Tarazona, y fray Martin de Lihori, castellaa de Amposta , y fray Pedro Fernandez de Ijar, de la orden de San Ber

nardo que habia sido señor de la baronía de Ijar: y por los nobles fueron don Berna t Galccrén de Pinos, y don Ramón de Espes y Sancho Martínez de Biota, procurador de don Lope Jiménez de Urrea. Los caballeros eran Guillen Doz. Gurci López de Sese, y Guillen Doz, hijo de Guillen Doz, y dos procuradores de la ciudad de Zaragoza, que eran Juan Aldeguer, y Jaime del Hospital, y por la ciudad de Barbastro, Guillen Pérez Ferriz. Por el reino de Valencia, y por el principado de Cataluña se habían de nombrar cada nueve personas, tres de cada brazo, y porel brazo de los nobles y caballeros del reino de Valencia, se nombraron don Jimcn Pérez de Árenos, Jaime March y Pedro Sánchez de Calalayud: y por el mismo brazo del principado de. Cataluña, don DalmaodeQueralt, Ponce Dezcatlar y Guillen de Rajadel. Después el rey nombró las personas contra quien se habían recibido informaciones destos escesos para que se inquiriese contra ellos, y fueron suspendidos de sus oficios, que eran Ramón de Vilanova y ligo de Santapau, sus camareros, Pedro Jordán de Urries y Ramón de Peguera,' sus mayordomos, Manuel do Entenza, micer Ramón de Cervera y micer Narciso de San Dionis, de su consejo, y Bernardo de Bonastre su protonotario. De la casa del infante eran don Pedro de Boil, don Francés de Perellós y doña Costanza de Perellós y algunos caballeros y de su consejo, pero no contentándose con esto, se hizo instancia que se procediese contra otros muchos que estaban inculpados. No solamente esla demanda, pero otra novedad fué causa que hubiese contención y discordia entre el rey y la corle, y fué que el rey mandó que no estuviesen en las corles algunos principales barones de Cataluña, que eran el vizconde de Roda, don Gastón de Moneada, don Aimerich de Centellas, don Roger de Moneada, don Berenguer de Cruillas y mosen Juan de Bellera, y fué mandado salir de Monzón porel rey, don García Fernandez de Heredia, obispo de Vich, y suplicaron al rey que los mandase admitir. En estas demandas y respuestas, se entretuvieron las corles hasta el mes de febrero del año siguiente de mil trescientos ochenta y cuatro, que por estar la villa de Monzón inficionada de pestilencia, se prorogaron para la villa de Tamarit de Litera, y de allí á Fraga. Estando en Fraga se pidió por la reina Forcia que la corte general, de voluntad del rey, aprobase y confirmase las donaciones que el rey le habia hecho y baria de allí adelante, y á la infanta doña Isabel su hija: y asi se hizo, y se le confirmó la baronía de Cocentaina y de los lugares y castillos de Planes, lbi y Margarita, y de I finilio, y de la torre de las Manzanas, en el reino de Valencia, que el rey le habia dado con voluntad del infante don Juan, y en esta confirmación so comprendían todas sus joyas y bienes para que fuesen della y de sus herederos: y aprobaron las concesiones y transportaciones que se le hicieron de la ciudad y aldeas de Teruel, y de la villa de Algecira, de Elda, Novelda, Aspe y la Muela, que se le señalaron en cámara, y aseguróse su dote de la infanta. También se aprobó por la corte general a Bernardo de Forcia, hermano do la reina y a sus sucesores, la donación que el rey leba» bia hecho de los lugares y castillos de Cubello, Villanueva do Saguialvi, Fuenrubia, y del castillo de San Martin, de Borja, Magallon, y de las jurisdicciones de Citjos y Fox , que el rey le habia dado para él y sus herederos: y esto so hizo no embargante, que entre él y la reina de una parte, y el infante don Juan babia gran discordia, y sucedieron por esta causa en estos reinos diversas alteraciones y escándalos. Con esto se despidieron las cortes, y en ellas se presentaron al rey sesenta mil florines por los reinos de Aragón y Valencia y principado de Cataluña. En este año de mil y trescientos ochenta y cuatro, á diez del mes deoctubre, según parece en algunos anales del rey, estando el duque do Anjous cnBari, y habiendo repartido su ejército por las provincias que le obedecían, falleció de dolencia al cabo de tres años que entró poderosamente haciendo guerra en el reino: y según refiere Martin de Alpartil, fué sustentado y socorrido por navios y armadas de catalanes mucho tiempo, y sucedió en su pretensión y derecho el duque de Anjous su hijo, de su mismo nombre.

Cai>. XXXV.— Del casamiento del infante don Juan con madama Violante, hija del duque de Bar, y de la discordia que hubo entre el rey y el infante, y déla guerra que el rey mandó hacer al conde de Ampurias, y de la gante francesa que venia en su favor, que fué rota y vencida en Durban, lugar del reino de Francia.

Antes desto se habia ya movido gran disensión y discordia entreel rey y el infante don Juan su hijo, a la cual, según se creyó, fué inducido el rey, por persuasión de la reina Forcia hasta molestarlo y perseguirle con diversos agravios, y también al infante don Martin su hermano, y á sus familiares y privados. Fué muy público que se movia á perseguir 6 sus hijos, por instancia de la madrastra, y estando el infante don Juan viudo, tomó grande amistad con don Juan, conde de Ampurias, su cuñado, fuese á recoger en su tierra algunos días, y desde entonces el rey le comenzó a quitar la administración y gobernación general de sus reinos, que es propiamente del primogénito sucesor, y entre las otras causas porque el rey mostraba gran descontentamiento de su hijo, era porque contra su voluntad quiso casar con doña Violante, hija de Roberto, duque de Bar, y de Marta, hija del rey Juan de Francia, y dejó de casar con la infanta de Sicilia, con la cual tenia mucha afición el rey que casase; pero él no quiso, y casó con la hija del duque de Bar. Fué el conde de Ampurias el primero que se ofreció de servir y seguir al infante hasta perder su estado, y las bodas se hicieron sin ninguna fiesta ni regocijo, a las cuales no .«challó ninguno de la casa real, sino el infante don Martin, y el conde de Ampurias y la infanta doña Juana su mujer, ni otra persona notable destos reinos so atrevió a ir a ellas. De aquí resultó que el rey y la reina tuvieron grande odio contra el conde de Ampurias, y dieron favor & muchos caballeros, con quien tenia sus diferencias, para que le hiciesen guerra: y el rey mucho entes desto, en el año de mil trescientos ochenta y uno, habia mandado convocar las huestes de Cataluña contra él, por la restitución del vizcondado de Bas, y cometióse la ejecución al infante don Juan y á Bernardo de Forcia, hermano de la reina, quo fué muy valeroso caballero, y era lugarteniente de gobernador en Cataluña, y el Infante al parecer del rey, entendió en ello muy remisamente, y con este color, se procedió después 6 privarle de la gobernación general. Sucedió tras esto, que el rey recibió tan grande indignación contra el conde de Ampurias, que se movió á ir en persona contra él, y entonces el infante don Juan lo persuadió que se viniese á Girona y se pusiese en su poder, y asi lo hizo: y tratóse que si todavía el rey procediese contra el conde, y le fuese á ocupar su es- | lado, que el conde se defendiese como mejor pudiese, i

y se valiese de las compañías de gente de guerra extranjera, y por ninguna cosa pareciese ante el rey ni ante la reina. Pero no pasaron muchos dias que el rey y la reina se fueron al Ampurdan con fin de hacer guerra al conde y tomarle el estado, y él se recogió á Castellón de Ampurias con algunas compañías de gente de armas que habia juntado contra Bernardo de Orriols, señor de Toja, que era pariente de la reina, y contra otros caballeros de su valia que le hacían guerra. Tomó el rey color para hacer guerra al conde por los agravios quo hacia á los del linaje de Orriols y a otros caballeros heredados en su estado: y mandó juntar mucha gente de guerra para ir á cercarlo en Castellón, y el conde envió por gente á Gascuña. £1 rey se fuéá poner en Figuerascon mucha gente, y aunque pasó por el término de los castillos del conde, en que tenia gente deguarnicion, que eran Siurana y Ezfar, y se le pudo estorbar el camino, pero el conde Do quiso salir de Castellón ni acercarse a donde el rey estaba: y el rey se detuvo algunos dias en Figueras, y de allí se pasó 6 Peralada y se aposentó en la casa del vizconde de Rocabcrti que está fuera del muro, y desde allí mandó juntar sus gentes de caballo y de pié y se comenzó á hacer guerra en el condado, y se tomaron algunos lugares que fueron Vilanova, Ezfar y Vilaseca. Estando el rey en Peralada, mandó poner sucampo sobre un lugar que sódico Sanclemente, el cual se entró por combate, y entraron en esta sazón algunas compañías de gente de armas dé Francia por Rosellon en favor del conde, con un capitán que se decía Vita, que eran hasta trescientos almetes, y de Rosellon pasaron por la sierra de Marza,y alejándose de Peraladaá donde el rey y la reina estaban, se fueron á Castellón. Luego se mudó el rey con su campo á Res.ilú, y la reina siguió con todo el bagaje, y pudiera recibir mucho daño de la gente que estaba ya en Castellón, sinoqne el conde no quiso dar lugar que saliesen. Entonces se juntaron todas las compañías de gente de caballo de Cataluña, y las huestes de los consejos, y el infante don Juan se fué á poner en Besalú para seguir al rey su padre, y el conde perdió toda su confianza, porque como él se cscusaba, que con voluntad y licencia del infante se habia atrevido á defenderse, se tuvo por perdido: y envión deciral infante con dos religiosos, que por su merced y bondad se sintiese del y de su trabajo, porque cesase el furor del rey su padre. Mas no obstante esto, el rey y el infante don Juan pasaros con su gente ¡\ Girona, y de allí se envió á Bernardo de Forcia con el mayor cuerpo del ejército contra el lagar de Verges: aunque desto-el infante recibió mocho enojo, porque por honor del conde, y por mejor reducirlo á la obediencia del rey y que no se perdiese, quisiera él ir con aquel cargo: pero el rey porque no se confió de su hijo, no se lo quiso otorgar, y entóneos envió el infante á decir al conde que mirase por sí, porque tenia receloque nose perdiese, y que no se confiase en la gente francesa quo allí tenia, porqneandaban en tratos con ellos, y eran muy pocos para poder resistir 6 tan grande ejército como el rey llevaba, y que si para mejor defenderse pudiese traer en su socorro algunas compañías do gente del reino de Francia , que lo hiciese; pero que no fuese en escesivo número, porque él holgaría mucho que se pudiese defender. Con esta confianza, el conde trató quo algunas compañías de gente de armas que andaban desmandadas por Lenguadoque, robando y rescatando loslugares de aquella comarca, que eran basta

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