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que no tenían que vestir. Pero detúvose la armada hasta en principio del mes de mayo: y el rey envió al conde de Ribagorza y Denia á Rosas, para que diese ordenen su partida, porque el conde fué entregado por Ricardo Henri, que fué el que le prendió en la batalla de Najara, 6 Juan Chandos, condestable de Guiaría, á quien renunció su derecho, y concertóse con él su rescate en ciento y cincuenta mil doblas del cuño de Castilla: y para dar orden en pagar el rescate, era ya venido á Cataluña, y dejó dos hijos suyos en rehenes, a don Alonso, que fué conde de Denia, y á don Pedro: y quedó el uno en poder del principe de Gales, y el otro con el conde de Fox. Fué con esta armada un caballero principal de Castilla que se decía Juan Ruiz de Villegas, y llevaba & su cargo ciertas compañías de gente de caballo, é iban con compañías de soldados dos hermanos sardos que se decían Lorenzo y Juan Sanna, del lugar de Figolinas, de la baronía de Osólo, que habían servido en las guerras de Ordeña en tiempo de Riambao de Corbera, y después con gran fidelidad. Habiendo arribado esta armada á Cerdeña, fué don Pedro con su gente, y con las compañías de don Berenguer ('.arroz, conde de Quirra, y con los otros capitanes de la isla, en busca del juez de Arbórea; y aunque tenia mucha mas gente no le osó esperar en el campo de batalla, y recogióse dentro la ciudad de Orislan, y fué allí cercado por los nuestros. Sucedió que la gente del ejército se esparció por aquella comarca, y un día, sabiendo el juez de Arbórea que habia poca guarda en el real, y que es-, taban muy descuidados, y que les faltaba mucha gente, salió con los que tenia en Oristan, que no eran raenos que los nuestros: y dio tan de rebato en el real, que los rompió y desbarató, y fueron allí muertos don Pedro de Luna, y don Felipe de Luna su hermano, y otros muchos caballeros, y todos los mas quedaron prisioneros. Fué este un gran destrozo, y que puso las cosas de aquella isla en último peligro, por no quedar persona que fuese tan principal que pudiese resistir á los enemigos: porque el conde de Quirra, por mandado de| rey, era venido en Barcelona, y para que se proveyese tuego de socorro 01 fo de Proxita que estaba allá con su armada, y era gobernador de Mallorca, se vino á Cataluña y dejó en Cerdeña con dos galeras, al vicealmirante Francés de Averso. Luego que el rey supo esta nueva, se publioó que quería pasar con su armada ¿ aquella isla y residir en ella, hasta reducirla a su obediencia: y proveyó que Alberto Zatrilla, gobernador de Caller, enviase al Alguer hasta cien sardos que tenia en su poder en rehenes, porque se diesen en cambio de los prisioneros que estaban en poder del juez de Arbórea: y que don Berenguer Carroz se fuese a poner en Sacer, porque aquella ciudad y costiilo estaban á gran peligro: y entendiendo que los del Alguer tenían mucha falta de trigo, Olio de Proxita y Francés de Averso dieron orden que todos los navios que se hallasen en las mares de Cerdeña fuesen 6 descargar al Alguer.

Cap. II.—Que el rey de Francia se interpuso en concerdar al rey de Aragón y al rey don Enrique.

Comenzó en este año 6 renovársela discordia y enemistad antigua que habia éntrelas casas de Francia ó Inglaterra, y la causa fué que los de Guiana, sintiendo mucho la graveza do los tributos que se imponían por los ingleses, se pusieron en armas, y el conde de Armeñaque y otros nobles de Gascuña, tuvieron recurso al rey de Francia y al parlamento de París. Con esta novedad se tuvo por rompida entro ellos la guerra: y su

cedió á la misma sazón que el rey trataba de aliarse con el rey de Inglaterra y con el principe de Gales su hijo, que algunas compañías de gente de guerra de Francia en principio del mes de febrero deste año, entraron por el val de Aran y robaron y quemaron machos lugares de aquella comarca, y hubo sospecha, que fué con orden del rey de Francia, por hacer torcer y divertir de aquel camino al rey. Mas el rey, que siempre tuvo gran cuenta con conservar la amistad con la casa de Francia, envió al vizconde de Roda y á Jaime de Ezfar al duque de Anjous, y al rey de Francia para pedirle cien mil florines, que se le debían de la venta de Mompeller: y para requerirle que mandase satisfacer los daños que aquella gente habia hecho, porque se decía que venían a sueldo del rey de Francia, y que el senescal deTolosa les envió una paga al mismo tiempo que entraban. A esta embajada respondió el rey d« Francia, que aquella entrada no so hizo por sus gentes, sino por algunas compañías que andaban desmandadas en su reino haciendo mucho daño en él: y que el pata Urbano, á su instancia, habia promulgado ciertadecretal contra ellos: y concordóse entonces nueva amisut entre él y el rey de Aragón, y que el rey de Francia valiese al rey contra el rey don Pedro, y contra el juez d? Arbórea, y contra el rey don Enrique, en caso que no quisiese comprometer la diferencia que con él tenia, sobre la donación del reino de Murcia en poder del rey de Francia. Por este tiempo el rey Carlos de Francia tizo almirante de su reino a Francés de Perellós, vizconde de Roda, que fué uno de los señalados caballeros de su tiempo. íbase ya apoderando el rey don Enrique de la tierra, y ganando las ciudades y villas que teoian U voz de su adversario, y lo primero fué ir á asegurara del reino de León, porque en aquella ciudad y tima los caballeros é hijosdalgo seguían al rey don Pedro; y fué puesto cerco á la ciudad, la cual se le rindió, yse redujeron entonces las montañas de AsturiasydeOwdo 6 su obediencia: y el rey don Enrique se vino con so real ó poner sobre Tordebumos, y en un combale fué allí muerto el conde de Osona: y de allí sevinoalreiw de Toledo, y puso cerco 6 aquella ciudad por la una y por la otra parte del rio. Estando en aquel cerco, los embajadores que el roy de Francia allí tenia, trataron con el rey don Enrique que comprometiese todas las diferencias que habia entre él y el rey de Aragón, par» quese determinasen por él dentro de cierto término, J esto juró el rey don Enrique en su tienda a veinte od mes de noviembre deste año, en presencia del infante don Pedro de Aragón, y del arzobispo de Toledo, y* Pero Fernandez de Velasco, su camarero mayor, y * don Fernán Pérez de Avala, y de don Diego Gómez de Toledo, y de Gonzalo Mejla de la Puente, y de don redro Tenorio, arcediano de Coria, que fué despuesarwbispo de Toledo. Por el mes de diciembre siguiente. aquellas compañías de la gente de guerra que andaba» desmandadas por el reino de Francia, entraron por" condado de Pallas y combatieron áTremp, y le^ ron por fuerza de armas, y le saquearon é hicieron grande daño en su comarca, y el rey, en fin del ano. vino á Cervera para enviar de allí sus huestes 6 ecw'los de la tierra, y el infante don Juan se vino para Aragón, para juntar la gente de caballo y de piíqi"' bia, y acudir allá: y las compañías francesas despw» de muchos días que estuvieron en lo de Pallas, tt vieron á Gascuña.

Cap. III.—De la concordia que en el mismo tiempo se trató con el rey de Inglaterra sóbrela conquista de los reinos di Castilla.

basta en fin de julio, é Intervino en ello con los embajadores del rey de Castilla Garci López de Sese, que regia el oficio de la gobernación del reino.

Arriba se ha hecho mención que Francés de Sánele— mente y Berenguer Dezprats fueron enviados por el rey á Inglaterra para resolver el tratado que tanto tiempo había se movió para concordará los reyes de Aragón ó Inglaterra, y que se aliase con ellos el rey de Navarra, por las pretensiones que teoian contra los reyes don Pedro y don Enrique. Estos embajadores trataron ante todas cosas de confederación y liga entre los reyes de Aragón é Inglaterra: y concertaban que juntamente pidiesen al rey don Pedro y al rey don Enrique lo quede cada uno de ellos esperaba haber, y se juntasen para esto con los reyes de Portugal y Navarra. Platicóse que en caso que no quisiesen cumplir lo que so les pedia, se procedieses la conquista de los reinos de Castilla, y que al rey de Aragón le señalasen la ciudad y reino de Murcia, la villa de Alcaraz con sus aldeas, y toda la tierra que fué de don Juan Manuel, y Irles, Roqueña, Moya, Cañete, Cuenca, Huete y Zorita de los Canes, Beteta, Valdolivas, Salmerón, Pareja, Alcocer, Peñalver y Pcñalen, Hita, Guadalajara, Brihuega, las Peñas de Viana, Cifuentes, Sigüenza, Molina, Medlnaceli, Atienes, Berlanca, Santistevan, Gormaz, Aillon, Caracena, Madcrueio, Aramia de Duero, Osma, con todos los lugares de su obispado, Almazan, Benalmazan, Serón, Morón, Montagudci, Deza, Cihuela, Gomara, ol castillo y lugar del Alcázar, Soria, Cabrejas, San Leonardo, Agreda, Cervcra, Arnedo y Cornago. Al principe de Gales, se señalaba todo lo restante de los reinos, esceptuando las partes que se darían á los reyes de Portugal y Navarra si se concertasen de entrar en la empresa. Pero estaban las cosas en tales términos, que ni el prin. cipe de Gales se podía embarazar en nueva empresa de España, porque la guerra se movió muy encendida, y con grande furor entre los reyes de Inglaterra y Francia, ni tampoco al rey le convenia, teniendo la isla de Cerdeña en tanto peligro y trabajo, ni buenamente se podía ocupar ni entender en otra cosa: y parecióle que valia mas no comenzar la empresa de Castilla, que dar mal cobro en ella: y también por medio del rey de Francia pensaba concordarse con el rey don Enrique, y traia esto en plática el castellan de Amposta , y de concordarlos á entrambos con el principe de Gales, y que cumpliese el rey don Enrique con el rey lo que le había prometido en la concordia,que entre ellos se hizo en Zaragoza cuando hizo su primera entrada en Castilla, y pagase al principe de Gales todo el dinero que le debía el rey don Pedro, y se le diese el señorfo de Vizcaya con Castro de Ordiales. Esto se trataba que asegurase el rey don Enrique con rehenes de personas principales y de castillos, y con obligaciones de prelado» y grandes, y ciudades de su reino, y asi se iba entreteniendo el negocio, porque ni el rey quería confederarse contra el rey don Enrique, ni le podía hacer justa guerra, sí se cumplía loque entre ellos estaba concordado, ni el principe de Gales se quería declarar contra el rey don Pedro por la misma causa. A veinte y dos de junio (leste año de mil y trescientos y sesenta y ocho el i i*y dio á la villa de Besalú titulo de condado, é hizo merced del al infante don Martin su hijo: y estando en Barcelona á veinte y uno de julio, se prorogaron por todo el mes de agosto las treguas que se habían concertado cutre el rey y el rey don Pedro de Casulla

Cap. IV.—Que la ciudad de Sacer se entregó al juez de Arbórea.

Por proveer el rey á las cosas de Cerdeña, residió lo mas del invierno en Cataluña: y tuvo el año nuevo en Barcelona, de dónde á diez y siete del mes de enero de mil y trescientos y sesenta y nueve, proveyó por capitán general á don Berenguer Carroz, conde de Quirra: y estaba con las galeras y armada del rey en Cerdeña Francés de Averso, y el juez de Arbórea hacia muy cruel guerra á los lugares y castillos que se tenian por el rey, y fué con su ejército a combatir el castillo de Aguafreda, que esté en el cabodeCaller, en ol cual residía un caballero de Aragón que se decía Berenguer do Entcnza: y le defendieron él y los suyos valeroslsimamente. En esta sazón, Iirancaleon de Oria, que había seguido al juez de Arbórea en la revolución de aquella isla, trató de reducirse á la obediencia del rey, y dlóse comisión á Dalmao Jardín, gobernador del cabo de Lugodor, para que le prometiese en nombre del rey, remisión de todas las culpas pasadas, y confirmóle el rey los lugares y feudos que tenia A la isla: y después, en señal de gran amistad y confianza, el rey le envió su divisa que en aquel tiempo se llamaba empresa, y era una áncora. Tornóse á publicar en el mismo tiempo que quería el rey pasar á Cerdeña con grande armada: y púsose el lunes de pascua de Kesurreccion el estandarte real en la ciudad de Barcelona: y diéronse los seguros que llamaban guiajes á los que estaban encartados y condenados por diversos delitos y prorogacion de deudas y sobreseimiento de pleitos, á todos los que quisiesen pasar 6 esta guerra, como era costumbre, cuando se hacían muy gruesas armadas para ir con ellas en alguna expedición muy notable. Pero la ida del rey se publicó mas para dar ánimo á los suyos, que para ponerla por obra en este año, y entretanto el juez de Arbórea se iba apoderando de la isla, y la ciudad de Sacer se le entregó, y los caballeros y gente principal y fiel al rey se recogieron al castillo, y con ellos el veguer de Sacer que se llamaba Jordán Tolar. Era alcaide del castillo de Sacer Berenguer Carroz, y estaba con él un caballero de Aragón que se decia Sancho Jiménez de Ayerve, nieto de Sancho Jiménez de Ayerve, que fué justicia de Aragón, y púsosele cerco en principio del mes de febrero, y padecieron grande fatiga los que estaban en el castillo, porque fué muy á menudo combatido, y morían muchos de dolencia, y entro ellos murió Sancho Jiménez de Ayerve. Entonces estuvo aquella isla á punto de perderse del todo; porque allende de la rebelión de los sardos, los aragoneses y catalanes que allá estaban, eran pocos y mal avenidos, y habia grande discordia entre el conde de Quirra, que era capitán general de lagente de guerra, y el gobernador de Caller, y por esta causa, no pudíendoel rey pasar este año á Cerdeña, como lo habia publicado en su consejo, defirió el pasaje hasta el verano siguiente, y túvose muy secreto, porque no perdiesen el ánimo los que tenian toda su confianza en el socorro: y envió el rey allá para que diese orden en proveer á lo mas necesario, a Jaspert de Canrplonc su tesorero.

Cap. V.—De la batalla que hubo entre los reyes don Pedro y don Enrique, m la cual el rey don Pedro fué vencido, y de su muerte, y que los castillos de Molina, Requena , y Cañete y otros, se dieron al rey de Aragón,

Tuvo el rey don Pedro de Castilla recurso al rey de Granada, como último remedio, para valerse del contra su adversario, y entró en la Andalucía el rey de Granada con cinco mil ginctes y treinta mil ballesteros, y fueron sobre Córdoba, que se tenia por el rey don Enrique: y babia gran caballería dentro. Pero defendiéronse muy bien, y de allí se retiraron los moros ■y volvieron á hacer otra entrada, y destruyeron gran parte de la Andalucía. Después determinó el rey don Pedro de venir á socorrer a Toledo, y juntó toda la mas gente que pudo: y vínose por el campo de Calatniva, y asentó su real cu un lugar que se dice Moutiel: y traía consigo hasta tres mil de caballo, entre hombres de armas y de la lijera, que a los unos decían «n aquel tiempo en Castilla castellanos, y á los otros ginctes. Entonces el rey don Enrique entendió que todo su bien consistía en apresurar el negocio, y dar la batalla á su enemigo, y tuvo por cierto, que cuanto mas se entretuviese la guerra, iria el rey don Pedro ganando mas reputación, y tendría mas parte en el reino. Con esta resolución, habiendo llegado de Francia Beltran de Claquin con quinientas lauzas, determinó <le salir al encuentro á su adversario, y dejando cercada la ciudad de Toledo, 61 salió coa basta tres mil lanzas, y con toda furia caminó de manera, que llegó antes 6 vista de los enemigos , que supiesen de su partida. Tenia el rey don Pedro esparcida su gente por algunos lugares de aquella comarca , y viéndose acometer tan de rebato, ordenó sus batallas como mejor pudo junto íi Montiel, y luego que se comenzó de ambas partes á pelear, la gente del rey don Pedro fué desbaratada y vencida, y él apenas se pudo recoger al castillo de Montiel. Fué esta batalla, según don Pedro López de Ayala escribe, un miércoles a catorce del mes de marzo deste año: y teniendo el rey don Enrique encerrado en aquel castillo á su enemigo, mandó con gran diligencia cercar de una pared de piedra todo el lugar, y no hallando orden ol rey don Pedro como poder defenderse ni escaparse, envió con un caballero que se decia Men Rodríguez de Senabria, 6 ofrecerá Beltran de Claquin, que si se le pusiese en libertad, le daria las villas de Soria, Almazan , Atieuza, Montagudo.Deza, y Serón, y doscientas mil doblas, y esto se juró por Oliver , hermano de Beltran de Claquin, que intervino en este trato, según afirma un autor catalán de aquellos tiempos. Siendo esto descubierto al rey don Enrique por el mismo Beltran de Claquin, se tuvo forma que le asegurase, y salió el rey don Pedro del castillo una noche con aquel seguro, y salieron con él don Fernando de Castro, Fernán Alonso de Zamora , Gutier Fernandez de Villodre y otros caballeros, y lleváronle á entregaren las manos de su enemigo, que estaba armado y acompañado de su guarda en la posada de Beltran de Claquin, llevándole Oliver á la tienda de su hermano: y según aquel autor escrilie, cuando el rey don Pedro vio que pasadas las barreras le llevaban por aquel camino, se tuvo por muerto. Este mismo autor catalán dice, que estando en aquella tienda, en un instante entró el rey don Enrique , y en viéndole, se abrazó con él con una daga en la mano , y fueron a tierra los dos hermanos,

como sí no se pudiera determinar aquella porfía, ni quedar segura la sucesión del reino, sino al que había de teñir sus manos con la sangre del hermano vencido y muerto. Según se afirma por diversos autores, derribó debajo el rey don Pedro 6 don Enrique, y hubiérale quitado la vida si tuviera arma con que poderlo ejecutar, y él fué muerto a manos de su hermano, y de los suyos á puñaladas. El mismo autor catalán afirma, que viendo que el rey don Enrique estaba debajo, el vizconde de Rocaberti dio un golpe de daga al rey don Pedro, y le trastornó de la otra parte, y entonces el rey don Enrique se puso sobre él, y le mató, y corló la cabeza con sus manos: y echáronla en la calle, y el cuerpo se puso en el castillo entredós tablas sobre las almenas. Desta suerte murió aquel principe , siendo de edad de treinta y tres años, permitiendo nuestro Señor, que asi acabase el qos tuvo un ánimo tan riguroso y fiero contra su misma sangre, y contra los mas principales subditos y vasallos de sus reinos. Mas escedió á todo género de crueldad, haber dado la muerte á don Juan y don Pedrosus hermanos, mozos inocentes. Afirma el conde don Pedro de Portugal una cosa muy digna de considerar, que la principal causa de la perdición deste principe, fué por dejarse gobernar, y rendirse en poder de personas muy viles, y de baja suerte, por quien él seguía y ordenaba sus cosas. Fué su muerte nueve días después de la batalla, y luego se rindió otro dia el castillo y los caballeros que en él estaban al rey don Enrique. Con la nueva de la muerte del rey don Pedro, los del concejo de Molina enviaron al rey, qne fué entonces á Valencia, á suplicarle los recibiese por sus vasallos, y sus procuradores hicieron pleito homenaje comoásureyy señor, y de serle leales: y c! rey les ofreció de incorporar á aquella villa que era de mucha importancia, en su corona real, y concedióles que fuesen francos en todos sus reinos y señoríos, como lo eran los vecinos de la ciudad de Daroca. Encargó d rey el castillo y fortalezas de aquella villa á García de Vera, que era alcaide y alcalde de Molina cuando se entregó al rey , ó hlzole merced por juro de heredad, de ciertos lugares que eran aldeas de aquella villa, que oran, Castclnuovo, Chequa , Tolorega y Valfermoso, con la jurisdicción civil: y allende desto, le di6 para él y un hijo legitimo, las salinas de aquella villa y su término. Dio entonces este caballero al rey, por rehenes de aquellas fortalezas, 6 Juan de Vera su hermano , y á Elvira Ruiz, y á María Garcez, y a Calalina Gutiérrez sus hermanas, y el concejo babia de dar otras rehenes. Lo mismo hicieron otros lugares y castillos de aquellas fronteras, señaladamente el castillo de Requena, que se entregó al rey: y porque Pedro de Liñau tenia por Gutierre Diaz de Sandoval el castillo de Fuente del Salce, y Gonzalo Sánchez de Villeld castillo de Algor por si mismo, y eran aldeas de Molina , y ellos naturales del rey de Aragón, se procuró que tuviesen los castillos por el rey: y esto se trató por medio de Garci López deSese, gobernador de Aragón. Estaba por alcaide en el castillo de Cañete, Alvar Ruíz de Espejo, que lo tenia por el rey don Pedro de Castilla, y entendiendo que era muerto el rey don Pedro, envió á decir al rey , que no teniendo señor á quien se rindiese el castillo, por no haber dejado hijos legítimos, ni á quien pudiese en caso de necesidad pedir socorro, aunque el rey don Enrique le habla enviado á requerir y mandar quo so lo rindiese, no lo había querido hacer antes, doliéndose de la niuerlc

del rey don Pedro, que era su prlnoipe y señor natural, y el que le había encomendado el rastillo, y habiéndole muerto el rey don Enrique, que era su vasallo y natural dentro su reino, afirmaba que lo daría antes a judfos 6 moros , si estuviesen en aquella comarca y no hubiese otro principe ó rey cristiano á quien entregarlo, para que le defendiese: y que era obligado & hacer todo el servicio que pudiese al rey don Enrique, asi como aquel que por esta causa le debía ser enemigo, y de todos los leales de Castilla, y con un hermano suyo, que se decia Rodrigo Alvarez de Espejo, envió a suplicar al rey que se encargase de la defensa de aquel castillo , y le recibiese como fiel servidor, y él se hizo vasallo del rey, y su natural, y hombre ligio suyo y de sus sucesores, y quedó por alcaide del castillo con buena gente de (guarnición, dejando una hija en rehenes en Aragón.

Cap. VI.—Que el rey ent'ió oí rey don Enrique , para qve no rescatase la persona del infante de Mallorca.

AI tiempo que se dio la batalla entre los reyes don Pedro y don Enrique, estaba el rey en Barcelona, y como en aquella sazón se hallaban en Castilla el arzobisdo de Zaragoza, y don Juan Fernandez de Heredia , caslt'Han de Amposta , entendió con mas calor, en que se asentase la concordia entre él y el rey don Enrique: y en su nombre el arzobispo de Zaragoza le pidió , que por ningún trato que se le moviese, no rescatase la persona del infante de Mallorca, que estaba en su poder, porque trataba el rey don Enrique de darle en lugar del conde don Sancho su hermano, y del conde de Ribagorza: y envió poder al arzobispo y al castellao , para que tratasen de concordar sus diferencias; pero como sucedió el entregarse Molina y los otros lugares al rey , las cosas se turbaron de manera, que estaba mas cierto el rompimientoentreellos, que la concordia: y el infante de Mallorca fué rescatado por la reina Juana su mujer en sesenta mil doblas , y fuese por el reino de Navarra & Ortes, tierra del conde de Fox.

Cap. Vil.—De la guerra que se comenzó por las fronteras de Molina y Requena, entre el rey y el rey don Enrique.

. Una de las causas mas principales porque el rey sobreseyó de ir en persona á la empresa de Cerdeña como lo había publicado, fué, que en este tiempo andaban diversascompañias do gente deguerra extranjera en España, y las de Francia se iban cada dia mas desmandando , y representábase el peligro que corrían sus reinos, si él pasaseá Cerdeña con su caballería, y dejase la tierra yerma de los caballeros y gente de guerra que había de pasar con él. Era venido el rey á Lérida para asistir é la sepultura del cuerpo del rey su padre, que le mandó enterrar en el monasterio de los frailes menores de aquella ciudad, trayendo los huesos del monasterio de los frailes menores de Barcelona. Esto se hizo con gran solemnidad 6 diez y siete del mes de abril deste año: y el mismo dia envió á Castilla 6 Beltran do Claquin al vizconde de Rocaberti, porque ya se había ofrecido que iría á Cerdeña en caso que el rey ó el infante no quisiesen ir á esta guerra: y dábale el rey sueldo para mil y doscientas lanzas, y trescientos arqueros: y mas le había de dar el rey doscientos de caballo y mil ballesteros , y para esto se haüiau do obligar diez ca pita

nes de sus compañías: pero á Beltran de Claquin se le ofreció dentro en Francia ocasión de mayor acrecentamiento , y viuo á romper con el rey de Aragón por causa de Molina, que el rey don Enrique le dio, y esto se hizo con mucho artificio, por sacarla de poder del rey de Aragón , y quitarle un tal servidor, como Beltran de Claquin. Ello sucedió de manera , que luego que se hizo la donación de Molina por el rey don Enrique á Ueltran de Claquin , comenzó ft publicar grandes amenazas de hacer guerra contra Aragón y Cataluña, y afirmaba, que se había de satisfacer délos daños que habia recibido en esta postrera entrada por el vizconde de Castelbó, pasando por el condado do Pallas. Entendiendo esto el rey, estando en Valencia a veinte y cinco del mes de junio deste año, mandó al infante don Juan que juntase toda la gente de guerra de Cataluña , y se viniese con ella á Lérida, y fortificáronse entonces Lérida, Cervera, Tárrega, Monblanc, Villafranca de Panadés y Manresa, y todos los otros lugares principales de Cataluña , como si estuvieran en frontera de los enemigos. Tenia en esta sazón el rey cortes á los valencianos, y mandó convocar á los aragoneses en el lugar de Rubielos para el primero del mes dejulio, y a percibiéronse el conde de ürgel y los vizcondes de Cardona y Castelbó, á quien principalmente Beltran de Claquin amenazaba por el daño que habia recibido en su entrada de las tierras destos señores. Mas aunque las cortes se convocaron para Rubielos, ni el justicia de Aragón, ni Garci López de Sese, que era regente el oficio de la gobernación, ni otro alguno de los llamados no fueron , y por no hallarse el justicia de Aragón presente, no se hizo la prorogacion, que el rey proveía , y asi fué necesario diferirlas hasta otro nuevo llamamiento , y pusiéronse en orden seiscientos de caballo de Aragón , para repartirlos en las fronteras de Molina, porque Beltran de Claquin habia enviado á requerir al rey que se la entregase: y aunque por mandado del rey don Enrique se partió destas fronteras para ir á las de Portugal, por la guerra quo se movia entre el rey don Enrique y el rey don Fernando, en su partida amenazó de volver á la empresa de Molina, como á propia causa y querella suya, y el rey le envió al vizconde de Rocaberti, para desviarle de aquel propósito, y persuadirle que fuese á Cerdeña. Después estando el rey en Valencia proveyendo á la defensa de los lugares de Molina y Requena, y de los otros castillos que se habían entregado en aquella frontera , proveyó por capitanes de gente de caballo, para que socorriesen á la mayor necesidad á don Pedro Galcerán de Pinos, y 6 don Pedro de Centellas , y á don Rodrigo Diaz , y don Juan, y don Bcrenguer de Vilaragut: y combatieron la villa de Requena , que se tenia por el rey don Enrique: y no la pudieron entrar ,'y volvieron para Valencia. Por el mismo tiempo el rey don Enrique envió á Pero González de Mendoza , y á Alvar García de Albornoz, para socorrer á Requena, y hallaron algunos desmandados por aquella comarca de los nuestros, y los prendieron y mataron, y pusieron cerco al castillo. Teniendo desto aviso los capitanes del rey que tenían cargo de aquella frontera, fueron á socorrer á los del castillo de Requena, y presentaron la batalla á los capitanes del rey de Castilla , pero ellos se hicieron fuertes en la villa, y no quisieron salir á pelear. Entonces visto que no se podía mucho tiempo defender el castillo, se salieron los que estaban dentro con lo que tenían, y friéronse con la gente del rey ü Valencia. Estando las cosas en tanto rompimiento entre el rey y el rey don Enrique, habiendo rompido la guerra con el rey de Portugal, al tiempo que apenas tenia asegurado su reino con la muerte de su adversario, tenia el rey en Castilla al arzobispo de Zaragoza, y al castellan do Amposta, que trataban de la concordia: y envió el rey á decir al rey don Enrique, que él tenia con harto mejor derecho el lugar de Molina, que Beltrande Claquin á Soria y Almazan, y los otros lugares que entonces le había dado, que se comprchendian en la donación que se había hecho al rey , de la cual el mismo Beltran de Claquin, no podia pretender ignorancia, pues cuando se hizo estaba presente, en lo cual no hacia Beltran de Claquin obra de buen vasallo. Entonces se trató que se dejase esta diferencia en poder de algunas personas, y el rey nombraba de su parte un eclesiástico y un rico hombre y un caballero que eran el obispo de Lérida y el vizconde de Cardona, y mosen Ramón de Peguera, y por rico hombrea Arnaldo de Orcau, y por caballero a Ramón de Planella , en cuyo poder ponia el rey á Molina. Pero Beltran de Claquin no quería ningún partido, antes con orgullo decia que él demandaría á Molina por otras vías. Instaba el rey don Enrique en que se cumpliese el matrimonio de su hijo con la infanta doña Leonor, y el rey no quiso dar lugar á ello, hasta que primero se le entregasen el remo de Murcia, y los lugares del concierto, conforme a las donaciones que había hecho con sacramentos y homenajes, y fué sobre ello enviado á Castilla micer Bernardo Dezpont, que era del consejo del rey. Quería el rey don Enrique hacer liga y confederación muy estrecha con el rey, y él la rehusaba , porque no quería entrar en nueva guerra con ningún principe, estando la isla de Cerdeña íi tanto peligro; y por otra parte el rey don Enrique, por no enemistarse con los de su reino, enajenando (anta parte de la corona real, no osaba condescender ¿ esta demanda , y aparejábase á defender sus fronteras , porque entendía que en esta sazón el rey de Aragón trataba de confederarse contra él con los reyes do Portugal, Granada y Benamarin, y con el principe de Gales. Como en esto no se tuvo buena respuesta del rey don Enrique, ni de Beltran de Claquin , Bernardo Dezpont requirió á todos los naturales destos reinos , que se saliesen de Castilla y se viniesen al servicio del rey, y con esto quedó declarado del todo el rompimiento.

Cap. VIII.—De las alianzas que en este tiempo se trataban por parte del rey con los reyes de Portugal y Navarra , y con el principe de Gales y con los reyes de Granada y Benamarin.

Entendiendo el rey que las cosas se encaminaban al rompimiento, y que el rey don Enrique no solo no quería cumplir con él lo que estaba tratado, pero había hecho donación á otro de lo que le habia dado primero, y que allenriedesto decia algunas palabras, por las cuales descubría mas su ingratitud, considerando que le convenia tener ocupadas sus armas y la mayor parte de sus gentes en la guerra de Cerdeña, trataba de concordarse'estrechamente con los reyes de Portugal y Navarra, y con el príncipe de Gales, y con los reyes de.Granada y Benamarin. De Valencia fueron por este invierno enviados por embajadores al rey don Fernando de Portugal, don Juan de Vilaragut, y un letrado que se decia Bernardo de Miragle, y llevaban comisión de tratar de matrimonio del infante don Juan duque de Giro

na, con la infanta doña Beatriz, hermana del rey de Portugal, el cual ya habia movido la guerra contra el rey de Castilla, entrando poderosamente por Galicia , pretendiendo que le pertenecía la sucesión de aquellos reinos , como á biznieto del rey don Sancho, y nieto de la reina doña Beatriz su hija . que casó con el rey don Alonso de Portugal su abuelo. Hizo muy grande instancia, porque esta paz y nueva confederaclon se asentase entre el rey de Aragón y el de Portugal , la infanta doña Marfa hermana del rey de Portugal, mujer del infante don Fernando, marqués de Tortosa , que está en estos reinos. Con el rey de Navarra estaban las cosas ya encaminadas á buena amistad , y antes desto, estando el rey en Tortosa en fin del mes de abril, fué á aquella ciudad Juan Crúzate, deán de Tudela, y asentó entre el rey de Navarra y don Carlos su hijo primogénito, y el rey y el duque de Girona, nueva liga: y ofreció que se restituirían al rey de Aragón , y en su nombre á Pedro Jiménez riel Aztor, por todo el mes de mayo, los lugares y castillos de Salvatierra y de la Real con sus términos en el mismo estado que se tenían por el rey de Navarra: y el rey de Aragón habia de restituir al rey de Navarra, y á Juan Renalt, justicia de Tudela , en su nombre, el castillo de Herrera en Moncayo: aunque esto se defirió con voluntad de ambos reyes. Cometióse entonces k Domingo López Sames, merino de Zaragoza, yaMartin Pérez de Solcbaga, alcalde de Tudela , que determinasen la diferencia que habia sobre los términos de la Real y Sangüesa, y señalasen sus limites según estuvieron en los tiempos antiguos, que era diferencia que ponia mucha discordia entre los subditos de ambos reyes, y habla sobre alio muy ordinarias contiendas. También casi por el mismo tiempo que fueron los embajadores á Portugal, envió el rey á Inglaterra un caballero de Aragón que se decia Juan Jiménez de Salanova , y á Pedro Ziicalm, doctor en leyes, para concluir la confederación y liga con el rey de Inglaterra, y y con el principe de Gales, y con los reyes de Portugal y Navarra. Esto era mas fácil en esta sazón por lamadanza que se habia seguido en todos los negocios, después de la muerte del rey don Pedro: y eutraron estos príncipes mas de veras en la plática de emprender la conquista de los reinos de Castilla , aunque hubo alguna diferencia entre el rey de Portugal y el principe de Gales, sobre la sucesión del reino de Castilla, ) tratóse entonces de matrimonio entre el duque de Alencastre , hermano del principe , y la infanta dona Juana, hija del rey de Aragón y sobrina del rey de Navarra. Los mismos don Juan de Vilaragut y Bernardo de Miragle pasaron por Granada para asentar paz y alianza con Mahomad, rey de Granada, y0"" Abaifer Abdelaziz, rey del Algarve y de Fez, y firmáronse las paces con aquellos reyes moros, estando « rey en Valencia por el mes de noviembre por cinco años. Antes que se rompiese la guerra entre el rey y el rey don Enrique, cargando mucha gente de Casíil a 6 las fronteras de Molina , á veinte y dos del mes de octubre deste año, los de la ciudad de Teruel y f>05 aldeas, recogieron sus ganados, y los sacaron délos términos de las fronteras, y se mudaron a otros W' res mas adentro, y se bastecieron los lugares qoe taban en defensa que eran, Arcos, Sarrion, Alventosa^ Ruvielos, Mosqueruela , el castillo de Cedrillos, Pirales , Camarillas, Bueina y Celha: y lo mismo * proveyó en las ciudades de Da roca , Calatayud y 1" razona, y se fortificaron de nuevo todas las ciuta

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