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rando que eran merecedores de grandes y muy señaladas mercedes, suplicaron al rey, que en aquellas corles generales, los diese por buenos y leales vasallos, hasta los judíos y moros de la villa , y á los vivos y muertos; pues todos generalmente habían sido fidelísimos en su defensa , y se declarase haber guardado la fidelidad que le debiaQ. Entonces se declaró por el rey, que aunque los de la villa la rindieron á su enemigo, fué habiendo hecho su deber como muy buenos y leales vasallos, y que por su mandado la entregaron por fuerza , porque no los podia socorrer con su honor: y con voluntad del rey y de los de su consejo, y de todos los cuatro estados del reino, el justicia de Aragón, como juez de la corte dio' la misma sentencia: y el rey para mas declarar su gran lealtad, y en remuneración di: lo que habían padecido en las guerras pasadas, le dio nuevo titulo y privilegio de ciudad: y reservoseentónces que estuviesen a su disposición el castillo(|iie llamaban el Mayor, y el castillo Real, que por otro nombre se decía Lopicado, que se incluían dentro de los muios, y puso en ellos sus alcaides y los encomendó á los de Calatayud, según la costumbre de España, con ciertas condiciones: y después por su gran fidelidad , se los dejó 6 su libre disposición y gobierno, como antes estaban. También en las mismas cortes, el rey hizo relación de los muy señalados y notables servicios que había recibido de los vecinos de la villa de Dánica. que como un fuerte muro ó inexpugnable, en todo el tiempo que duró la guerra de Castilla, no solo se habían opuesto (i la furia dt> los enemigos, pero diversas veces habían salido á ofenderles, y pelearon con ellos, y por socorrer sus castillos'y aldeas fueron presos y muertos gran parte dellos: de suerte, que aquella villa fué el amparo y defensa de todo el reino: y por ser merecedores de toda dignidad de nobleza, le dio titulo de ciudad, y les prometió que procuraría con el sumo pontífice, que se erigiese en ella iglesia catedral: y asi fué que las torres y muros de aquella ciudad, que hoy tienen tan grande ámbito, y ciñen las cumbres de sus cerros, fueron la defensa y muralla de todo lo que restaba del reino, que no viniese en poder de los enemigos , por el gran valor de los que estaban dentro. Fenecidas las cortes, se volvió el rey a Zaragoza.

Cap. LXIII.—Que el rey «nuió a to infanta doña Leonor su hija , poro que casase con el infante don Juan, hijo del rey don Enrique.

Sucedieron las cosas al rey don Enrique en su entrada en Castilla tan prósperamente, que luego fué llamado y requerido por todas las mas ciudades principales del reino, para que los recibiesen en su obediencia , eligiéndolo por su rey y señor , como decían que lo podían hacer, por librarse de la sujeción y tiranía del rey don Pedro , según se habia acostumbrado en tiempo de los reyes godos que en España reinaron : y coronóse en la ciudad de Burgos con gran solemnidad y fiesta, y como legítimamente elegido, tomó la posesión de aquellos reinos. En la fiesta de su coronación, hizo grandes mercedes a los señores que entraron con él en Castilla , y dio al conde de liibagorza toda la tierra que fué de don Juan Manuel, con titulo de marqués de Vi llena , que era muy principal estado en aquellos reinos: é hizo a don Tello su hermano , conde de Vizcaya, y a don Sancho conde de Alburquerque, y dtó el condado deTrastamara á Beltran de Claquln.con titulo de duque: y á Ugo de Cal

víle hizo conde de Carrion , y a otros caballeros castellanos y extranjeros, hizo muy crecidas mercedes de villas y castillos, y puso en posesión del maestrazgo de Santiago á don Gonzalo Mejia, y del de Calatrava a don Pedro Muñí/., que fueron los que roas le habían servido y seguida en las guerras pasadas. Luego pro. veyó el rey que la condesa doña Juana, mujer del rey don Enrique, que también se llamó de allí adelante reina de Castilla, con sus hijos viniesen i Zaragoza, para que desta ciudad fuese acompañada al rey su marido: y antes que la reina part» se, a veinte y cinco del mes de junio en la sacristía de los fraile* menores, en presencia de don Jaime, obispo deTortosa , y de don Iñigo, obispo de Girona, y del vizconde de Cardona , de Gonzalo González de Lucio, y de Alvar García de Albornoz , juró ante el Santísimo Sacramento, que tenia en sus manos el obispo de Girona, que con todo su poder procuraría que se cumpliese lo que el rey su marido tenia tratado con el rey, de la parte que le habia señalado en el reino de Castilla, por razón del favor y ayuda que le dio para la conquista : y el matrimonio de la infanta doña Leonor hija del rey, con el hijo primogénito del rey don Enrique, que era el infante don Juan , se concluyese. Llevó la reina de Castilla a la infanta doña Leonor, que habia de ser su nuera, y fueron en su acompañamiento el arzobispo don Lope Fernandez de Luna, y dos caballeros que el rey enviaba con el arzobispo por sus embajadores al rey don Enrique, que eran, Bernardo de Tous y Domingo López Sames, merino de Zaragoza , y salió la reina desta ciudad en principio del mes de julio, acompañada de muchos caballeros. Esto era ya en sazón que el rey deCastillasesaWlioyendo de Sevilla , y llevaba consigo dos hijas, que eran, doña Coslanza y doña Isahel, y fuese á Portugal , y con temor que tuvo del infante doa Fernando, hijo del rey don Pedro de Portugal, se fué i Galicia, y de allí se pasó a Bayona, que era del rey de Inglaterra. Dio el rey tanta priesa en enviara la infanta so hija a Castilla , porque el rey don Enrique cumpliese por su parle lo que era obligado, que era entregarle el reino de Murcia , y gran parle del reino de Toledo, como estaba tratado: señaladamente las ciudades y villas que se le habían de dar, que eran, Cuenca, Molina, Medinaceli, Soria, y otros lugares de aquellas frontera». Cuanto al reino de Murcia y i las otras villas, que aun no se le habían rendido , era obligado el rey don Enrique de ayudar al rey a conquistarlas, y pedlasele que lo hiciese , y que le entregase al conde de Osona, que estaba ya en su poder. Fueron enriados por el mismo tiempo a Portugal fray Guillen Conil, prior del monasterio de predicadores de Barcelona, y un caballero que se decía Alonso Castelnoo, para asentar nueva confederación con el rey don Pedro de Portugal, que estaba ya aliado con el rey don Enrique , y para concertar matrimonio del rey donFadnquede Sicilia con la infanta doña Isabel, bija del rey de Portugal, porque la reina de Aragón, hermana del rey don Fadrique, deseaba mucho que este casamiento se efectuase.

Cap. LXIV.—Que el rey envió a cobrar el tríbulo qm

hacían los reyes de Túnez, Constantino y Bugin, y *

la embajada que le envió el soldán.

Tenia la nación catalana en aquellos tiempos muy

grande contratación y comercio en todos los reinos de

moros de África, y en las provincias de Grecia y R"" manía, y en torfoel imperio de Constantinopla , y en Jas regioHes deS-iria y Egipto, señaladamente en las ciudades de Damasco, y en el Cairo y Alejandría, y era muy ordinaria la navegación de los mercaderes de Barcelona para aquellas partes de levante. Eran los reyes de Bugia, Constantina y Túnez , tributarios al rey de Aragón, y por causa de las guerras pasadas con «I rey de Castilla , habían dejado los moros de paga rio. Este Iributo se solía dar á los reyes de Mallorca en tiempo de linear, rey de Túnez, y pagaban en Bugia «•) rediezmo de todos los derechos que los mercaderes del reino de Túnez solían pagar, y este reconocimiento se hizo por el mismo Bucar, con consentimiento de sus hijos, que eran señores de Constantina y Bufia: porque el rey le envió su armada en socorro contra los abduakHes , que lo tenían cercada a Bugia. fué después aquel rediezmo quitado y reducido á cierto tributo: y porque Boabdalla , rey de Bugia, que era nieto de Bucar , no había pagado el tributo algunos años, envió el rey á requerirle con Guillen Roig que lo pagase, y dióle poder pura asentar con 61 nueva tregua. Éste llevó también comisión para cobrar deBuzncar Bula bes , rey de Constantina , los derechos lue se acostumbraban pagaren sus aduanas al rey de Aragón: y íué también a Muley Abrahin, rey de Túnez, pira recibir el rediezmo que el rey Bucar y los reyes de Túnez , que después del habian reinado, pagaban a los reyes de Mallorca y al rey, desde que íucedioen aquel reino. Pero era muy mayor el provechoqoe redundaba de la contratación que los catalanes tenían en Egipto y Siria: y era por este mismo tiempo soldán cié Babilonia , Cacin Abuhalmahali Zanaben, que se intitulaba con un soberbio titulo, Alejandro de su tiempo, y principe de los alárabes y de los aljaentes y turcos, y señor do los dos mares , y de los reyes y principes, y emperador de los noros: y tenia con él guerra Pedro de Lusiñano, rey teJerusalen y Chipre, y salló de su reino con gran 'limero de galeras y navios de su armada suyos y del ■ey de Francia , y íué á correr las costas de Egipo: y echando la gente á tierra en Alejandría , acorné— ieronla tan de rebato, que entraron en ella, y parte nésaqueada, y trujeron muchos prisioneros, é bileron gran daño en toda su comarca. Por causa desta nvasion y guerra , el soldán mandó prender á todos w cristianos que estaban en su reinos, que por nomire llamaban los francos: y fueron embargados entre líos, y detenidos todos los mercaderes subditos y naarales del rey de Aragón, asi los catalanes que resiian alia en sus compañías, como los que nuevamente abian pasado a levante, y otros que estaban poblaMcn Sicilia , Romanía, Chipre y Túnez: y fuéronles ;upadas todas sus mercaderías y bienes, creyendo el 'litan que el rey de Aragón había dado favor para ila guerra, y que gentes destos reinos se habían haido en aquella invasión, y sacó de Alejandría por deudo que el rey tenia con el rey de Chipre, que taba casado con su prima hermana, la renia doña tonor , hija del infante don Pedro: y envió á requer al rey , que le avisase si era participe en esta ierra , y si se hacia con su consejo. Llegó a Zaragoza embajador del soldán, estando el rey en ella por el es de junio deste año: y determinó el rey de enviar is embajadores para mayor escusacion suya: y fuéiii, Oruberto de Fcnoüar. alguacil del rey, y JazirtdeCamplonch, teniente de tesorero, para que proi rasen que mandase poner en libertad á todos los

mercaderes que eran sus subditos, con sus bienes y mercaderías, y se les hiciese enmienda de los daños que habian recibido, pues debajo de su fé y seguridad residían , y contrataban en aquellas partes: y dióles el rey poder para asentar nueva amistad con el soldán, y envióle á pedir le enviase el cuerpo de santa Bárbara, que había entendido que estaba en Egipto, porque tenia gran devoción en aquella santa. Fuerou estos embajadores bien recibidos y tratados: y luego mandó el soldán poner en libertad á los catalanes, y volvieron como primero a su contratación; pero en lo del cuerpo santo, no se pudo acabar que se diese, aunque después, un gran privado del soldán, que se decia Urgí Huseifi, y era su almirante mayor, envió á decir al rey que él procuiaria qus el soldán le enviase el cuerpo santo: y con esta esperanza, instando el rey siempre en su devoción, en el año de mil trescientos setenta y tres, envió un gran presente al soldán, y con él fué un ciudadano de Barcelona que se decia Francos Zaclosa, y entre otras cosas que allá eran apreciadas, llevó cuatro atabales de plata muy grandes, y aleones girifaltes y de otros reales, y alanos y lebreles cou muy ricos collares. Éste hallóal soldán en el Cairo, y respondió que aquel cuerpo estaba sepultado en una de las casas que los cristianos tenían en Egipto, que de muy antiguo residían en ellas y estaban debajo de su fé y amparo, y eran sus tributarios: y sabiendo la causa destas embajadas, se habian ajunt.ulo para no consentir que aquel cuerpo santo fuese trasladado del lugar a donde estaba, por la gran devoción que en él se tenia en toda aquella tierra, y que esto ya antiguamente se había pedido por los reyes de los francos, y no se pudo acabar. Con esta respuesta fué despedido aquel embajador, y con él envió el soldán al rey buena cantidad de bálsamo y ámbar, y almizque, y jaeces de muy estraña labor, y perlas y piedras muy ricas. Por esta misma demanda el rey don Alonso el décimo de Castilla, según escribe un autor antiguo de Portugal, envió sus embajadores con gran tesoro á allende para que le trujesen el cuerpo desta gloriosa santa, en quien tuvo gran devoción, porque un dia de grandes truenos y terrible tempestad , pensó ser muerto de un rayo que dio en la cama á donde dormía con la reina, lo cual se. atribuyó que fué castigo é ira del cielo, porque este principe, con gran soberbia y desatino desconociéndose á si mismo, dijo algunas blasfemias contra la omnipotencia y providencia divina: y no se pudo haber el cuerpo santo.

Cap. LXV.—Que Mariano, juez de Arbórea, ySalebros de Oria, comenzaron á hacer guerra en Cerdeña contra los oficiales del rey, y de la armada que el rey mandó hacer para socorrer la isla.

Convino al rey hacer sus treguas con los reyes de Túnez y Bugia, y con los de Granoda y del Algarve, porque tenia necesidad, que su armada se ocupase solamente en la defensa de la isla de Cerdeña contra Mariano, juez de Arbórea, que mucho tiempo habia que con ocasión de las guerras en que el rey estaba revuelto, se alzó con la mayor parte de la tierra, no reconociendo superior: y con falsas sugestiones, habia pervertido a los sardos, y los atrajo á su tiranía. Por esta causa, so fué el rey á Barcelona, y mandó luego queOlfode Prolita, con las galeras pasase á Cerdeña, y residiese en la guarda y defensa de aquella isla, y llevó trescientossoldados, para que estuviesen en el cabo de Lugodor, quo estaba en mucha necesidad, por la gran multitud do sardos que se habían recogido á los lugares murados: y porque Salebros de Oria habia muerto á un tio suyo y se junto con el juez de Arbórea, y el rey por el mes de uclubre deste año, envió a un rico hombre de Cataluña lúe se decia Ugo de Sanlapauá Cerdeña con ciento de caballo, y con algunascompañlas de soldados, para que se juntase con don Berenguer Carroz, conde de Quirra, y con el gobernador de Lugodor, y con Branca de Oria, y resistiesen al juez de Arbórea, y determinó de enriar por lugarteniente suyo y capitán general, a don Pedro de Luna, que fué suelto de la prisión en que estaba en la ciudad de Sevilla, después que el rey don Pedro se salió huyendo, y habia de pasar con seiscientos de caballo, y con mil soldados, para hacer la guerra contra los rebeldes: y fueron de Valencia otros doscientossoldados para la defensa del castillo dcCaller. Habían vuelto los písanos 6 la posesión de algunas villas y lugares do aquella isla, con voluntad y consentimiento riel rey, y todos sus vasallos favorecían al juez de Arbórea y á sus secuaces, y el rey mandó requerirá Juan del Agnello, queera duque, y a los ancianos y común de Pisa, para que lo mandasen remediar, y se procuró que el rey de Francia y Aimerique, vizconde de Narbona no diesen lugar que el juez de Arbórea armase en las costas de Francia. Púsose Ugo de Santapau con el tercio de Gallura en orden para resistir al juez: y forneció de gente encastillo déla Fu va, y puso alcaide, porque era muerto un caballero que estaba en el que se decia Oiiver Togores, y don Juan Carroz, que era capitán del Alguer, también tenia á punto su gente; pero con todo esto era el juez de Arbórea muy superior, y enlregósele el castillo de Prades, que está en el cabo de Caller, y hacia muy continua guerra contra los lugares que estaban en la obediencia del rey.

Cap. LXVI.—Qué el rey se confederó con él duque de Anjousconlra el rey de Navarra, éingleses y navarros fueron sobre Jaca.

Después que el rey don Pedro de Castilla llegó á Bayona con su tesoro, se concertó con Eduardo, principe de Gales, que en las guerras pasadas que el rey de Inglaterra su padre tuvo con el rey de Francia, ganó gran renombre de muy valeroso: y tomóá su cargo la empresa de restituirle en su reino. Comenzáronse á dar grandes socorros á la gente de guerra que había de pasar á Castilla contra el rey don F.nrique, y dábanse á cada uno de los que llamaban bañares doscientos florines, y á cada caballero ciento, y á escudero cincuenta, y á flechero cuarenta: y esto sumaba tanto, que no podía durar mucho aquel tesoro que el rey don Pedro llevaba, que con todas sus joyas no se estimaba en mas de trescientos mil florines: pero habia algunas compañías de ingleses que vivían de lo que robaban, y estos habían de servir dos meses á su costa, ó al sueldo del rey de Inglaterra y del príncipe de fíales: y por lo restante del sueldo, y en seguridad de lo que capituló con el principe de Gales, dejó el rey don Pedro en rehenes en Bayona á las infantas sus hijas, que eran doña Beatriz, doña Costanza y doña Isabel, é hizo donación al principe por este socorro, del señorío de Vizcaya: y la infanta doña Beatriz, según refiere Polidoro Virgilio, murió en Bayona,y sus hermanas quedaron en Guiana en poder de la princesa de Gales, a donde estuvieron hasta que el rey su padre fué muerto, y se llevaron á Inglaterra adonde casaron.Entonces se confederó el rey de Navarra con estos principes, y ofreció, no solo de dar puso por su reino á los ingleses, pero de hacer la

guerra contra el rey de Aragón: y el rey, qne «moda su inconstancia y poca firmeza en lo que prometía, por esta causa acordó de concerlarse con el duque deAnjous, y hacer su liga con el contra el rey de Navarra como estaba tratado: y fueron enviados para firmarla concordia deBarcelona por el mes de agosto desteaño, don Roger Bernaldode Foi, vizconde de Castelbo, y don Francés de Perellós, vizconde de Roda, camarero del rey: y fué firmada la capitulación por el duque de Tolosa en fin de) mes de setiembre. Allí se trató también que los reyes de Francia y Aragón y el rey don Enrique, se confederasen contra el rey de Inglaterra y contra el principe de Gales, y contra el rey de Navarra, con esta condición: que el rey de Aragón y el rey don Enrique hiciesen la guerra contra el rey de Navarra y contra el ducado de Guiana, y que en esta guerra les valiese el rey de Francia con mil glavios: y fenecida la guerra de Navarra fuesen obligados á valerle en la guerra de Fronda con quinientos de caballo. En el mismo tiempo que se trataba esto, muchas compañías de ingleses, y con ellos don Rodrigo de Oriz,'rico hombre y camarero del rey don Carlos de Navarra, y Gil García Dianiz, con mucha gente de Navarra que eran según publicaban quince mil hombres de guerra,muy bien armados, fueron á cercar á Jaca y eoinbaWroola por dos veces; pero los que se hallaron dentro la defendieron tan bien, que murieron muchos de los combatientes, y se hizo gran matanza en ellos, y luémuerto entonces un caballero que era capitán deJacaquese decia Garda deLatras. Esto fué, según parece por algunas memorias, por el mes de setiembre deesteaña y no pudiendo salir con su intento, robaron y quemaron algunos lugares de la canal de Jaca, y talaron toda aquella comarca. Esta gente, según el rey de Navarra decia, eran de los ingleses y gascones que vinieron i servir al rey de Aragón en la guerra de Castilla, y « quisieron salir de España por los puertos de Jaca, por donde habian entrado: y qoeántcs desto donLuisCornel, con las compañías de gente de caballo que teniaen Tarazona entró en Navarra, y llevaron cierto ganado del lusíardeMonlagudo, y que por no haber dejado los de Jaca salir aquellas compañías por sus puertos, volvieron á Navarra é hicieron mucho daño en ella: y ton esta ocasión comenzaron á declararse al rompimiento do la guerra los reyes de Aragón y Navarra.

C*r. LXVII.—De la muerte del rey don Pedro de Portugal, y que el rey se confederó con el rey don Fernando su hijo que jucedió en aquel reino, y con el rey Uahomi de Granada.

Referido se ha en lo do arriba que el rey envió i Portugal á fray Guillen Conil y á Alonso de Cnstelnou. para aseutar nueva paz y confederación con el rey don Pedro que estaba ya muy aliado con el rey don Enrique: yantes que la paz se efectuase, murió el rey de Portugal. Sucedióle en el reino el infante don Fernando, so. hijo primogénito, que tenia mucho deudo con el rey do Aragón y con la reina doña Juana, mujer del rey don Enrique, por parle de la madre, que fué hija de don Juan Manuel y de la infanta doña Costanza, hija del rey don Jaime el segundo. Por esta causa parecía quesería mas fácil la concordia con este príncipe: y muerto el rey su padre, envió el rey á Portugal á Alonso de Castelnou, para que visitase al rey don Fernando en sn nueva sucesión: y estando en unos palacios que decían Alcanhnaesen el términode Santa mi, á cuatro del mes de marzo del año de lu Natividad de rail y trescientos sesenta y siete, otorgaron de ser amigos y aliados él y los infantes don Juan y don Dionis sus hermanos, del rey de Aragón, y se confederaron por si y sus sucesores y reinos. En esta concordia intervinieron don Juan Alonso, conde de Hórrelos, y don fray Alvaro González, prior del Hospital, y don fray Ñuño, maestre de la caballería déla orden de Cristus. Habia mandado el rey convocar cortesa los aragoneses6la villa deTamarit de Litera para veinte del mes de febrero deste año, y él se vino de Tarragona á Lérida, y allí fué un moro, embajador de Mahomad, rey de Granada, que se decía Ahiten Galip Alcapelli, y se concordó paz con el rey de Granada, porque no pudiese valer al rey don Pedro de Castilla. En esta paz se comprehendian todas las islas y costas del rey de Aragón, desde el cabo de Cerver hasta Leocala: y se concertó que sus galeras y navios se recogiesen en los puertos y marinas de ambos reyes, y se juró por el rey, en presencia de aquel embajador en Lérida, en el castillo del rey a diez del mes de marzo de este año: y envió el rey a Francés Marradas, baile general del reino de Valencia al reino de Granada, para que recibiese el juramento del rey Mahomad.

Cap. LXVIII.—De la batalla que hubo enlre los reyes don Pedro, y don Enrique junio á Najara, en la cual fué el rey don Enrique vencido.

Cuando se detuvo el rey en Lérida fué allí Iteltran de Claquin para tratar con él de algunas cosas sobre que estaban muy desavenidos, y conveníale al rey que no tuv/ese este caballero en tal coyuntura desgrado del por la guerra que se esperaba en la entrada del principe de Gales, que venia con grande poder para restituir al rey don Pedro en su reino: y por esta causa como el rey no pudo ir el día designado á Tamarit do Litera , se proroguron las cortes para Zaragoza. Habia ofrecido el rey á Beltran de Claquin de darle los valles de Elda y Novelria y otros castillos, y de casar en su reino y dar estado é un hermano suyo, y hacerle satisfacción de todos los daños que recibiese en la entrada de Castilla con sus compañías: y en pago de todo esto se concertaron que el rey le diese cuarenta mil florines y quedase con las villas de Borja y Magallon con titulo de condado, con todas sus aldeas y rentas. Allende desto le prometía de darle dos naos gruesas y una galera pagada por seis meses dentrode un afioa costa del rey, y otras tantas á costa de Beltran para ir íi la guerra de Ultramar contra los infieles: y con esta armada se ofrecía de pasar por Cerdeña y detenerse allí algunos dias haciendo guerra al juez de Arbórea: y dábale el rey todo lo que ganase de las tierras del juez de Arbórea, con que no fuesen de lasque habia ocupado de la corona real,y exceptuando las ciudades de Bosa y Oristan. Concluido esto, en principio del mes de marzo, teniendo el rey aviso que el rey don Pedro, y el principe de Gales, y grandes compañías de ingleses y gascones estaban ya en Navarra , y con ellos venia el infante de Mallorca, que se llamaba rey de Ñapóles, que tenia muy grande amistad con el rey de Navarra, porque el infante don Luis su hermano, este mismo año se habia trisado con madama Juana, duquesa de Durazo, hija primogénita de Carlos, duque de Durazo, que tenia gran parentesco con la reina Juana, mujer del infante de Mallorca, y entraban con grande poder: y temiendo el rey que no viniesen ó combatir la ciudad de Tarazona, que estaba en la frontera, y en el paso de los enemigos, siendo despoblada y muy falla de gente do guerra, y que si se perdiese, como ya otras dos veces

se habia perdido, seria gran daño del reino, escribió a los que se juntaban á las cortes, que entre tanto que él venia, proveyesen A la defensa y guarda de aquella ciudad, y él se vino a asistir A las cortes ¿ trece del mes de marzo. Estaba el rey don Enrique en la ciudad de Burgos, teniendo corles en principio del mes de febrero deste año, y en ellas confirmaron él, y la reina doña Juana su mujer, la donación que habían hecho al conde de Kibagorzn, de todo el estado que fué de don Juan Manuel, con titulo de marqués de Villena, en el cual se conprehendíeron, allende del marquesado, Cifuenles, Salmerón, Valdolivas, Alcocer, Palazuelos y Escalona, y otros lugares, y se ratificó el matrimonio que estaba tratado entre don Jaime, hijo mayor del conde de Ribagorza, y la infanta doña Leonor, hija del rey don Enrique. Antes desto , el rey don Enrique, considerando que el príncipe de Gales V sus gentes, que venían en ayuda de su enemigo, no tenian otro paso mas cómodo que por el puerto de Roncesvalles, procuró que el rey de Navarra les resistiese la entrada, y viniéronse ambos reyes de Santa Cruz de Campezo, A donde se confederaron entre si con grandes juramentos y homenajes, Interviniendo entre ellos el arzobispo de Zaragoza, y don Gómez Manrique arzobispo do Toledo, y el conde de Ribagorza, y Beltran de Claquin, y otros: y allí se obligó el rey de Navarra, que resistiría el paso á los ingleses: y que por su persona se hallaría contra ellos, en ayuda del rey don Enrique: y quedó, quo daria en rehenesel castillo de la Guardia, para que lo tuviese el arzobispo de Zaragoza, y el castillo de Sanvicenle, que se tuviese por Beltran do Claquin, y el de Buradon, por don Juan Ramírez de Arellano: y según un autor escribe, díéronsealll al rey de Navarra por esta causa, sesenta mil doblas do oro: y allende de esto, le ofreció el rey don Enrique, que le daria la villa de Logroño. Pero como de su condición era el rey de Navarra astuto y mañoso, y no tenia cuenta sino con su comodidad, en el mismo tiempo traía sus tratos con el rey don Pedro, y con el principe de Goles, y les ofreció, que les daria el paso libre por su reino, y seria con ellos en la batalla: y el rey don Pedro le prometió las villas do Logroño y Victoria: pero habiendo entrado las compañías de gente de armas por el puerto de Roncesvalles, no quiso esperarlos en Pamplona, y rieji'i allí A don Martin Enriquez, señor de la Carra, su alférez mayor, con trescientas lanzas, que siguió al rey don Pedro, l'só este principe de otra astucia muy deshonesta, que trató con un caballero bretón, que se decía mosen Oliver de Manni, que tenia el castillo de Borja por Beltran de Claquin, que saliese A él, andando A caza en el término de Tudela, y le prendiese, y asi se hizo, y fué llevado al castillo de Borja, A donde estuvo, hasta que se dio la batalla, poí poderse escusar con cualquiera de los reyes que quedase vencedor. Estando ya para pasar los montes el rey don Pedro y el principe de Gales, y el duque de Alencastre con sus gentes, teniendo recelo que vendrían A combatir A Jaca, don Juan Jiménez de Urrea, con algunas compañías de gente de caballo y de pié, se fué A poner dentro, para resistir la entrada de los enemigos, y don Lope de Gurrea, con la compañía de gente de caballo del infante don Martin, se fué A poner en Ejea. Como supo el rey don Enrique la entrada del rey don Pedro y del principe, y que estaban ya en la Cuenca de Pamplona, fuese con su ejército A poner en Santo Domingo do la Calzada, á donde hizo alarde de sus gentes, 6 iba con determinación de dar la batalla á los enemigos, contra el parecer de Deliran de Claquin, y de los capitanes franceses. Llevaba consigo toda la nobleza de Castilla, é iban de este reino con sus compañías de gente de armas, el conde de Ribagorza, don Felipe de Castro, que estaba casado con doña Juana hermana del rey don Enrique, como dicho es, y le dio ea aquel reino las villas de Medina de Rioseco, y Paredes de Nava, y Tordehumos, don Juan Martínez de Luna, y don Pedro de Boil, don Pedro Fernandez, señor de Ijar, y don Pedro Jordán de Urries, y eran todos basta cuatro mil y quinientos de caballo. Traían el principe y el rey don Pedro, la flor de la caballería de ingleses y bretones y gascones, que era la mas ejercitada gente de guerra que babia en aquellos tiempos: y venían en este ejército el señor de Labrit, y el conde do Armeñaque, y todos los mas barones del ducado de Guiana, así de la parcialidad del conde de Fox, como del conde de Armeñaque. Estando el rey don Pedro y el príncipe de Gales con su campo en Logroño, y el rey don Enrique con el suyo en Najara, paso el rey don Enrique el rio con sus escuadrones á ordenanza, y en el camino de Navarrele, esperó en un campo llano la batalla, y de ambas partes concurrieron en ella, como en jornada que habían de ser los reinos de Casulla y León del vencedor: pero por culpa de don Tello, fueron rotos y vencidos los del rey don Enrique, y fueron presos, y murieron en el campo los mas principales señores que iban con él: y entre los prisioneros, fueron el conde don Sancho, y el conde de Ribagorza, al cual prendió un caballero que se decia Ricardo Henri Chamberlan, Beltran de Claquin, el mariscal de Francia, don Pedro Muñiz , maestre de Calatrava, don Felipe de Castro, den Pedro de Boil, don Juan Martínez de Luna, don Pedro Fernandez de Ijar, y don Pedro Jordán de Urries. Cuando el rey don Enrique vio que los suyos iban de vencida y desamparaban el campo, salióse de la batalla y volvióse por el .camino de Najara, y el caballo que era armado de lorigas, no le podía llevar de cansado, y un escudero de su casa , que se decia Rui Fernandez deGaona, natural de Álava, que iba en caballo ginete, como le vio, descendió de él, y diólo al rey don Enrique, y salióse de Najara, y tomó el camino de Soria para entrarse en Aragón: venían con él don Fernando Sánchez de Tobar, que fué después almirante, y don Alonso Pérez de Guarnan, y Micer Ambrosio, hijo del almirante Micer Gil de Bocanegra: y por Borovia entraron en Aragón, y vinieron á Illueca, que era de don Juan Martínez de Luna: y de allí, don Pedro de Luna, hermano de don Juan Martínez de Luna, que fué cardenal de Aragón, y creado pontífice en la cisma, y se llamó Benedicto, le llevó desconocidamente por todo el señorío de Aragón , hasta que lo puso en salvo en el reino de Francia en el castillo de Perapertusa, y se fué a Tolosa por el Orles, que era del conde de Fox : y sino fuera por su compañía, es cierto que el rey don Enrique , ó fuera preso ó muerto. Fué esta batalla un sábado, víspera del domingo de Lázaro á tres días del mes de abril: y en llegando el conde don Tello á Burgos, con la nueva que el rey don Enrique era vencido, los arzobispos de Zaragoza y Toledo, que habían quedada en aquella ciudad con la reina, se salieron con ella y con los infantes sus hijos, y con la infanta doña Leonor, hija del rey de Aragón, y con harta fatiga se escaparon de la furia do los enemigos : y á grandes jornadas se entraron en Aragón, y

vinieron á Zaragoza , á donde el rey estaba celebrando sus corles. Esta victoria puso grande terror y etpanlo á todos los del reino, porque las mas principales fuerzas de las fronteras estaban desamparadas, por Do poder defenderse, y la reputación de los extranjeros era tanta, que no quedaba esperanza de poder resistirles: y representábase la ira y furia del enemigo, que entraba victorioso en nueva empresa , á cabo de tantosacoi de guerra , que había cobrado en un día todossus reinos. Publicóse luego tras esta victoria que el principa de Gales se iba en romería á Santiago : y que el duque de Alencastre su hermano y el rey de Ñapóles venan con la mayor parte del ejército para entrar ea Aragón, y después se afirmó que todos juntos se acercaban i Tarazona : y queriendo el rey enviar alguna persona principal que se pusiese dentro para defenderla,se entendió que no estaba en disposición que pudiese defenderse á los enemigos, si fuesen señores del campo. Entonces se consultó por el rey en las cortes, si se había de defender ó desamparar y derribar aquella ciudad , y se proveyó de algunas compañías de ballesteros que la defendiesen, entretanto que se deliberábalo que convenia a la defensa de las fronteras.

Cap. LX1X.—Délos tratos que intervinieron entrt el rey don Pedro de Castilla, y el principe de Gala, y et rey de Navarra.

Después que el rey don Enrique fué vencido en la batalla de Najara, parecía que volvía á estar el reino en el mismo peligroy trabajo que entes, quedando el rey don Pedro de Castilla vencedor, y con masquya del rey de Aragón de la que fué ocasión de la primen guerra que entre ellos hubo. Pero las cosas se mudaron con esle suceso de tal manera, que el principe de Giles , que fué causa que el rey don Pedro fuese reslitatdo en su reino, tuvo luego grande desagrado del, porque se quería apoderar do todos los prisioneros castellanos que estaban en poder de ingleses y gascones: y había muerto el mismo dia de la batalla á Iñigo Loptf deOrozco, llevándolo preso un caballero gascones, i quien se babia rendido, y por otra parle el rey * Aragón también estaba con gran sentimiento del rey don Enrique, porque luego que se vio rey de Castilla rehusó de cumplir lo que estaba entre ellos tratado , que era dar.leel reino de Murcia y las otras billas y castillos: y quejábase que habia mostrado gran desconfianza del en irse escondidamente á Francia, sin veile, siendo el camino por Zaragoza. Sucedioasí' que partiéndose el rey don Pedro y el príncipe* Gales con su campo el lunes después de la batalla camino de la ciudad de Burgos, envió el príncipe* "f de Calviley , que era un caballero inglés, que haba servido al rey en la guerra pasada, para quemo'ieR entre ellos pláticas de buena amistad , y queseasentas» tregua con el rey don Pedí o de Castilla, para q* el rey don Enrique perdiese la esperanza de volver» ser ayudado del rey de Aragón. Holgóse mucho el rey desta embajada , y envió dos caballeros de so casa visitar al príncipe, y para entender en lo de su amistad , que fueron Ramón de Peguera y Jaime deEztorEstos fueron á Burgos, y dijeron al príncipe•1uef< habia publicado que él y el duque de Alencaslre>« hermano, entendían hacer guerra contra el rey Aragón, de lo cual el rey se maravillaba mucho, p°r" que nunca en los tiempos pasados hubo guerraen los reyes de Inglaterra y Aragón, y que por el amor y deudo antiguo que hubo eulre sus casas, lo quería <IU

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