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importantes de nuestras fronteras, y otros lugaies: aunque dcsto ninguna mención hace el rey un su historia: mas de que partió de Zaragoza para Calatayud, á donde llegó a quince del mes deabril: y queallisedetu■vo algunos dias, ordenando y proveyendo lo necesario a la guerra, porque el rey de Castilla con toda su pujanza se iba acercando á nuestras fronteras: y queé' con todas sus gentes de caballo y de pió fuó a Terrer, y en aquel lugar ásenlo su campo, para hacer alarde de la gente que llevaba y recojerla , porque estaba determinado, que recibida la muestra , se fuese á alojar con su ejército al campo Alavés, que estaba casi á una legua deHaríza: porque el rey de Castilla tenia cercado el castillo, y se propuso, que otro día el rey fuese 6 socorrerlo y diese la batalla: y creo que don Podro López de Ayala recibió engaño en lo que escribe de la toma destos castillos , porque después se trató que se pusiesen en rehenes por la capitulación déla paz que eutónces se hizo. Afirma también el rey en este lugar, que sabiendoel rey de Castilla su llegada y queriendo esperar la batalla, envió al legado, que so interpusiese entre ellos por concordarlos , y que él por acatamiento de la santa madre Iglesia romana, y por contemplación del legado apostólico, que intervenía en esto y lo procuraba en su nombre, dio lugar a los medios de la paz, y se volvió con su real de Terrer á siete de| mes de mayo, y se volvió a Calatayud: de manera, quesegunesto, no parece que ge hubiese ganado el castillo de Hariza, como se dice en la historia del rey de Castilla. Como quiera que fuese , es cosa muy cierta y constante, que el legado estando las cosas en este conflicto entre los reyes, con grande instancia y porfía, se interpuso por concertarlos y escusar la batalla, teniendo sus ejércitos tan cerca: porque puesto que el ejército del rey de Castilla era muy superior, según en la misma historia de don Pedro López de Ayala se relata , el rey de Aragón estaba determinado de dar la batalla , y no esperar , que por guerra guerreada se le destruyese la tierra , que estaba á gran peligro, estando su enemigo con tanta pujanza, que llegaba á tener, según este autor afirma, seis mil de caballo. Fueron nombrados tratadores por parte del rey , don Bernardo de Cabrera, y por la del rey de Castilla, MenHodriguez de Biedma , guarda mayor de su cuerpo , y Juan Alonso de Mayorga, su contador mayor, y nombráronse por medianeros en el tratado de la paz, don Pedro, abad de San Benigno de Digun.ydon Juan, abad de Fiscamps, que eran nuncios del papa. Finalmente, el legado y estas personas se concertaron, que se hiciese la paz entre los reyes y sus reinos, y tierras, y vasallos y valedores, yqueel uno al otro su restituyesen todos los castillos , y fortalezas, y lugares que se habían ocupado Cd esta guerra desta manera: que los que estaban en las fronteras de Aragón y Castilla, se entregasen dentro de diez dias , y los de la frontera del reino.de Valencia y del de Murcia, dentro de cuarenta, después que la paz fuese publicada, dejando lo que tocaba ¡¡ la contienda que habia entre los reyes, sobre la toma de loscastillosde Alicante y deAlmazan, á conocimiento y determinación del legado. Declaróse en este tratado, que de allí adelante el rey de Aragón no consintiese que por sus tierras se hiciese guerra en Castilla por el infantedon Fernando , ni por el conde doTrastamara, ni tampoco por otro reino, mientras el infante y el conde estuviesen en Aragón, ni después dellos idos, por liouipodedos meses, se hicieso guerra al rey de Castillo, ui á sus reinos, por mar ni por tierra: y que susurmar

das y navios, no fsesen recogidos en los puertosó píayas de los reinos y señoríos del rey de Aragón, ni sacasen armas ó caballos, ó gente alguna, ni galeras ú otros navios , ni los dejasen pasar con armada ó con ajuotamiento de gente: y lo mismo se declaró, si doo Garci Alvarez de Toledo, maestre de Santiago, y don Diego García de Padilla , mauslre de Calatrava, quisiese hacer guerra contra los vasallos del rey de Aragón, porque eran enemigos dedonGonzaloMejIa ydedonPedro'Muñiz.que estaban con permisión del rey de Aragón apoderados de los lugares que las órdenes de Santiago y Calatrava tenían en este reino. Fué concordado, que dentro de ocho dias después de firmada la paz, el infante, y el conde de Traslamara, y todos los caballeros castellanos que servían en esta guerra al rey de Aragón, y llevaban su sueldo, pasasen allende el río de Ebro, y estuviesen apartados por ti cinta leguas de todos los lugares de Aragón, que se tenian en guarnición en frontera de Castilla, y no tuviesen cargo degente de guerra , ni oficios, por los cuales pudiesen tener compañías de gente de guerra , ni tomar spellidoalguno en la tierra del rey: y sí el infante y el conde, ó sus hermanos , ó algunos de los caballeros de Casulla que los seguían hiciesen lo contrario, el rey procediese contra ellos, como contra quebrautadores de paz, puesta por su rey y por su señor: y fuese obligado de pagar lodos los daños que se hiciesen. Para que eslose cumpliese y guardase, se trató que los arzobisposde Tarragona y Zaragoza, y los obispos de Valencia, Tortosa y Tarazona , y el duque de Girona, don Pedro de Ejérica, los condes de Denia y Osona, don Gilabert de 'Centellas, don Pedro de Luna y don Bernardo de Olcinellas , y las ciudades y villas de Barcelona, Tarragona, Zaragoza, Valencia , Mallorca, Tarazona, Calatayud, Daroca, Teruel y Jálíva, por sus procuradores, jurarían y harían pleito homenaje, que guardarían la paz y la harían guardar íi estas ciudades y ricos hombres, siempre que fuesen requeridos por parte del rey du Castilla, y hadan sobre ello guerra eoutia los que fuesen contra lo capitulado. Por parle del rey de Castilla se nombraron por fieles desta paz para asegurarla, el arzobispo de Santiago y los obispos de Cartagena. Burgos, Oviedo y Calahorra, don Fernando de Castro , don Juan Ponce, don Alonso Pérez de Guzmau, don Enrique Enrlquez, don Beltran de Guevara, Jüa0 Alonso deBenavides, Men Rodríguez de Biedma, el almirante don Gil deBocanegra, Martin López y i'M^ Yañez, y las ciudades de Burgos, Toledo, Sevilla, Córdoba,Murcia y Cuenca, y las villas de Molina, Son'. Medina Cclin y Al mazno. Allende deslo para mayor seguridad de la paz, habían de dar los reyes rehenes: el rey de Aragón al conde de Osona. y á don Pedro de Luna , y el rey de Castilla don Fernando de Castro, y a don Martin Gil de Alburquerque, y se habían de poner en poiler del rey de Navarra, si estuviese en su reino, ó en el del infante don Luis do Navarra su hermano, y habían de entregarse en Tudela diez d"s después que la paz fuese firmada por ambos reyes, para que estuviesen cu Navarra por tiempo de cuatro meses, después que la paz fuese publicada, con tal condición, que si el legado euviase á decir al rey de Navarra, ó al infante don Luis, que alguno de los reyes no hubiese cumplido lo que era obligado dentro de aquel término de los cuatro meses, las rehenes del rey que no lo hubiese cumplido, se entregasen al otro, para quo hiciese de olios & su voluntad: y cumpliéndose por ambas paitas, quedaban las rcheue» ul"'1*' y de esto habinn de hncor pleito homenaje el rey de Nu■varr'a, óel infantesa hermano. Dábanse también rellenes de castillos: y por parte del rey de Aragón, se Dombiaron los lujaros y castillos de lianza , Verdejo, y Albania: y por la del rey de Castilla, Deza, Alcazar, y Cíguela: y se habían de poner en poder del lepado, para que él los tuviese, y pusiese en ellos alcaides que no fuesen castellanos ni aragoneses: y declaróse, que los prisioneros que so prendieron en esta guerra, fuesen puestos en libertad: y en contemplación de esta paz, de la una parte y de la otra , fuesen perdonados los que se hablan pasado a Aragón, para ser contra el rey de Castilla, excluyendo y exceptuando de este perdón al infante don Fernando, conde de Trastamara, Pero Carrillo , y Gómez Carrillo, Pero López de Padilla, Suer Pérez de Quiñones, Diego Pérez Sarmiento, Gonzalo González de Lucio, Garcilaso Carrillo, Alvar Pérez de Guzman, y Pedro Ruiz de Sandoval. Habrá de restituir el rey de Castilla a los que sirvieron al rey de Aragón en esta guerra, hora fuesen castellanos 6 aragoneses, cualesquiera castillos y lugares que les fueron tomados por causa de la guerra, exceptuadas las personas que se excluían del perdon, y á don Tello, declarando, que no se le habia do restituir el señorío de Vizcnya, ni las tierras y lugares que fueron de doña Juana de Lora su mujer, y señalaron pena de cien mil marcos de plata contra el que no Incumpliese. Después que la paz se resolvió con estas condiciones, vinieron los abates de San Benigno de Digun, y de Fiscamps, comisarios del legado, al rey que estaba en Calatayud, y en su presencia la ratifici'i á catorce del mes de mayo de esle año: y un dia antes la habia el rey de Castilla aprobado y confirmado, estando en su campo en la villa de Deza, en presencia de don Bernardo de Cabrera , y don Ramón Maman de Cervellon , embajadores del rey. Trataron entonces los reyes de hacer entre si una muy estrecha amistad y confederación, para unirse y valerse contra todos sus enemigos, por mar y por tierra, exceptuando quoel rey de Araron no ayudase al rey de Castilla contra el rey de Sicilia , ni el de Castilla al de Aragón contra el rey de Portugal: pero todo fué de tan poca firmeza como lo pasado, y volvieron las cosas a mayor rompimiento. Si lo que el roy escribe en su historia pasó asf, que se concertó la paz con consejo del infante don Fernando y del conde de Trastamara, fue harto mas de maravillar que se concluyese, siendo ellos los que procuraban de sustentar la guerra, y mucho mas viniendo el rey de Castilla, según se entendió, muy do por fuerza 6 la concordia, con temor quo el rey Bermejo de Granada tenia su liga con el rey de Aragón. Concluido esto, mandó el rey por mostrar su poder, que se hiciese muestra general de su fíente de caballo y de pió: y en ella se hallaron los infantes don Pedro, que entró luego en la religión, y don Ramón Bcrenguer sus tios, y el infante don Fernando su hermano, y don Pedro, conde de Urge!, y los condes de Denia y de Prades, hijos del infante don Pedro, el cundo de Trastamara, don Pedro deEjérica.el vizconde de Cardona, el maestre de Calatrava , don Pedro Muñiz, y los mas de los ricos hombres de sus reinos, y otro dia , que fué á veinte y ocho de mayo, fué pregonada la paz, y el cardenal vino ó la villa de Calatayud, adonde se lebizograude recibimiento y íiesta.y allí mandó el rey[dcspodir toda la gente de guerra.DcCalatayud partió el rey 6 veinte y cinco del mes de mayo, y so vino ul lugar do Carmena, a donde

so detuvo algunosdins, esperando que el rey de Castilla mandase entregar los castillos que se habían ganado por él en el reino de Valencia en la guerra pasada, quecran Montnover, Jumilla, Guardamar, Chinosa, Snt y Jera, y nombró para que los recibiesen de los alcaides que los lemán por el rey de Castilla, á don Garda do Loriz, que era gobernador de aquel reino, y a don Pedro Maza de Lizana, y a Vidal de Vilanova: y porque el castillo de Jumilla era de don Pedro Maza, y cada uno de los reyes pretendió, que estaba dentro do los limites de su reino, se cometió, que se recibiese información deque reino era. Entonces vino a Cariñena, 6 hacer reverencia al rey, Iñigo López de Horozco, que estaba preso desde que se venció la batalla de Araviana, en poder de Gonzalo Fernandez do Heredia, y porque era caballero muy principal, y gran privado del rey de Castilla, el rey le recibió muy bien, y por ser prisionero del conde de Trastamara, maudó dar cierta recompensa al conde por su rescate: é lilzole el rey mucha merced, dándole diversas joyas y jaeces de mucho valor. Estaba la guerra tan encendida, que después de asentada y concluida la capitulación de la paz, se hicieron de un reino á otro algunos daños por las fronteras de Agreda, Cervera, y Alfaro, y por las de Tarazona, Borja y Tauste, y por esto se cometió por el rey á Juan Pérez Calvillo, y por el rey de Castilla á otro caballero, que se decía Pero Sánchez de Alfaro, para que entendiesen, en qué se satisfaciesen Jas partes. Vínose el rey de Carineni á Zaragoza íi veiute del mes de junio, y estuvo en esta ciudad un mes, entendiendo algunas cusas que convenían á la paciticacion del reino, y también esperando, que el rey de Castilla mandase entregar los castillos de Jumilla y Villa!, que trataba do retenerlos, persuadiéndose, que estaban dentro de los limites de su reino, y que se le había de prestar por ellos pleito homenaje de fidelidad, y el rey pretendía ser de su señorío: y porque no parecía cosa razonable, que por estos castillos hubiese entre los reyes diferencia, quedándose el rey de Castilla en la posesión do ellos, pidió el rey al legado, que en virtud del poder que tenia, lo preveyese de manera, que entre ellos por esta causa no hubiese ninguna contienda: y sobre ello envió al legado un letrado de su consejo, quo se decía pero López Saines. Restituyéronse entonces á doña Beatriz de Lauda, que habia sido casada con don Pedro Ponce el castillo y villa de Planes, y ol lugar del Almudena, en el reino de Valencia, que el rey había entregado á don Pedro de Ejérica, hermano de doña Beatriz, en el principio de esta guerra: y también mandó el rey restituir á doña Blanca, hija de don Fernando Manuel, y doña Juana Despina de Romanía, que fué hija del infante don Ramón Bercnguer, los castillos do Nuvarres y Quesa, en el mismo reino: pero no pasaron muchos días, quo murió doña Blanca, que habia heredado el estado de don Juan Manuel su abuelo, que era muy grande, y en aquellos tiempos se decía lu tierra de dun Juan.

Cap. XXXIV.—De la drclaracion <¡uc hizo el legado en favor aYÍ in/antc don Fernando y del conde de Trastornara , y de Pedro Carrillo y Gómez Carrillo, y de los otros caballeros castellanos que vinieron á servir en la guerra al rey de Aragón.

Concluido lo de la paz entre los reyes como se ha dicho, el cardenal de Bolonia se fué á Navarra y se detuvo en Pamplona, casi lodo el eslío siguiente: y peosando que seria en mayor confirmación de la concordia , hizo cierta declaración en favor del infante don Fernando y del conde de Trastamara, y de Pedro Carrillo y Gómez Carrillo, y de los otros caballeros castellanos, contra quien el rey de Castilla babia dado su sentencia, declarándolos por traidores, creyendo que con esto se tendrían por satisfechos, y se saldrán de España y no serian ocasión que se quebrántasela paz. Fundábase esto que hizo el cardenal por la primera concordia que el legado apostólico asentó entre los reyes: porque en ella se contenia que el rey de Castilla perdonase generalmente a todos los que habian servido al rey de Aragón en esta guerra, remitiendo todas sus culpas y ofensas aunque fuesen crimen de lesa magestad : y pasó asi, que durante la tregua el rey de Castilla dio su sentencia contra el infante y contra el conde don Enrique y Pedro Carrillo y Gómez Carrillo, y contra otros caballeros de sus reinos, declarándolos por traidores: y esto se pretendió por parte del rey de Aragón , que era injuria notoria y manifiesta ofensa suya , siendo el infante y aquellos caballeros entonces, no solamente valedores, pero vasallos suyos y subditos , y no sujetos á la jurisdicción ordinaria de' rey de Castilla : porque muchos días antes de aquella sentencia del rey de Castilla. se habian despedido y desnaturado del, y mudaron sus domicilios en señorío estraño , y no solo eran reputados por subditos del rey de Castilla , pero eran sus declarados enemigos. Por estas causas y razones pidió el rey de Aragón al legado que compeliese al rey de Castilla, en virtud del juramento que habian hecho, que guardase la concordia en lo que tocaba al infante y á estos caballeros, afirmando que no podría dar lugar á la paz si esto no se revocase: y el legado con grande instancia exhortó y requirió al rey de Castilla , que por bien de paz tuviese por bien de anular su sentencia: porque de otra manera le seria forzado á él revocarla, porque un beneficio tan universal no se impidiese. Escusábasc el rey de Castilla con el legado, diciendo que el infante su primo, el conde de Trastamara su hermano y Pedro Carrillo y Gómez Carrillo, y los otros caballeros habian diversas veces conspirado contra él, y maquinado y tratado su muerte , y siendo ellos los principales caudillos de los que se rebelaron contra él, fué preso por ellos en la villu de Toro, y habian inducido diversos naturales suyos y muchas ciudades y villas y fortalezas de sus reinos para que se le rebelasen, y con gente de guerra se habian puesto en campo contra él, y por estos delitos fueron declarados por traidores, y por las leyes de sus reinos que él habla jurado, no se podía revocar aquella sentencia. Pero n esto se respondía por parte del rey de Aragón , que aquello no obstaba para que la sentencia que de hecho se pronunció no se revocase, y siendo el juramento ¡licito: porque ni el rey de Castilla era juez del infante ni de aquellos caballeros , ni tenia en aquella sazón superioridad alguna sobre sus personas, siendo sus subditos y vasallos, y teniendo sus domicilios dentro de los limites de sus reinos, y señaladamente el infante su hermano, que tenia su origen y descendencia en este reino: y el conde y los otros caballeros por la que tuvieron en Castilla, se habian ya desnaturado del según la costumbre de España , y como se solio usar en semejantes casos: y no siendo bailados en el distrito del rey de Castilla , ni siéndole remitidos, la sentencia que contra ellos se dio, era de ningún momento. También se decia por esta parte que el rey de Castilla ba

bia ya perdonado al conde y á los otros caballeros que con ellos se hallaron cuando le prendieron ea Toro , y tenían sus pendones firmados de su nomlirr, y finalmente se pretendía que aquella sentencia era de ningún efecto, porque cuando la dio el rey estaba descomulgado por el legado y declarado en sus reinos y publicado: y que cuando fueran legítimamente ciUdos por el rey de Castilla antes de su sentencia, Do debian comparecer ante él siendo su notorio enemigo: y que en aquellos días había mandado matar moy cruelmente a los hermanos del conde de Trastamara y Pero Carrillo, y a ellos los perseguían con odio capital, y les procuraba la muerte por muchas vias. Considerando el legado que con color de aquella sentencia, se podrían seguir diversos escándalos en lo venidero, y turbase la paz que con tanta fatigase había procurado. aconsejándose con diversos prelados y caballeros, y personas notables, declaró aquel proceso y sentencia que se dio por el rey de Castilla contra el infante y contra el conde y los otros caballeros ser ninguna, y asi la revocó: y desto quedando mas indignado el rey de Castilla, que de la causa principal de la guerra. Después desto, el legado de consentimiento de ambos reyes, encomendó los castillos de Hariza, Verdejo y Albania , que se ponían por el rey de Aragón en rehenes ft Juan Remirez de Arellano, para que los tuviese hasta diez y siete del mes de noviembre sipiiente, y por ellos hizo pleito homenaje al legado, y partióse para Barcelona,-siendo concluidos los negocios ds su legacía.

Cap. XXXV.—De (a entrada que hicieron por Bojeío» ciertas compañías de gente de guerra desmañanan & reino de Francia , contra los cuales junio el rey ie Angón sus gentes, y los echaron de su tierra. En el año pasado, seguo parece por los anales de Francia, se acabó aquella tan famosa y cruel guerra que hubo entre Eduardo rey de Inglaterra, y el rey Juan de Francia que tanto tiempo habia durado, y fué puesto en libertad el rey de Francia en Cales, por el mes de octubre, de que se siguió que todas las compañías de gente de guerra, siendo despedidos, y no sabiendo vivir sin ella, se comenzaron é Juntar y dosmandar por lodo aquel reino: y llegaron é ser, según era la fama, veinte y cinco mil hombres, que los llamaban los malandrlnos. Estos comenzaron á ir robando, é iban combatiendo y rescatando los lugaresque se les antojaba por el reino de Francia: y poco á poco se vinieron acercando á las fronteras, y casi de improviso entraron por Rosellon. Teniendo el rey aviso desto, que estaba en Barcelona, mandó convocar todas sus huestes, y salió de aquella ciudad á veinte y dos del mes de agosto, y fuese á poner en Girona, a donde mandó que se juntasen todas sus gentes, que pensaban estar ya libres de la guerra del rey de Castilla, acabo de grandes trabajos y fatigas que en ella^se habían pjsado. Entraron robando y talando y combatiendo los castillos que estaban en defensa, y en esto se ocuparon ocho dias, y los capitanes que el rey tenia en Rosellon y toda la gente de aquella tierra,» opusieron a resistirles con grande esfuerzo, y el "V determinó de partir de Girona con su real con proposito de darles la batalla; pero teniendo nueva de su ida se volvieron al reino de Francia, y el rey se volvió a Barcelona, a donde entró á cuatro del mes de setiembre.

Cap. XXXVI.—De la embajada que el rey envió al rey de Castilla para qxie cumplirse lo capitulado: y del matrimonio que se concertó entre el infante doit Alonso, hijo del rey de Castilla y la infanta duna Leonor, hija del rey de Aragón.

Antes desto , por el mes de julio, cuando el rey iba á Barcelona, el rey de Castilla le envió á pedir seis galeras, que era obligado por razón de paz a enviarle, en caso que tuviese guerra, y le habían de servir en ella por cuatro meses: y vuelto el rey á Barcelona, fué por la misma causa un caballero del rey de Castilla, y con él le envió á pedir que luego se le enviasen porque tenia guerra con el rey Mahomad, que llamaban el Bermejo rey de Granada , y se habia apoderado de aquel reino, echando del al rey Mahomad que se fue a Sevilla, á donde el rey de Castilla mandó juntar sus huestes, y salió con ellas a veinte y cinco del mes de setiembre «lesteaño, para ir contra Granada y volverá la posesión de su reino al rey Mahomad, y el rey lo mandó proveer, aunque tenia amistad y liga con el rey Bermejo: pero no pudieron tan presto partir, por la entrada de los franceses en Rosellon : y también porque dos deilas fueron con el legado que se partió para A viñon , y con él envió el rey al papa á don Bernardo de Cabrera. Envió entonces el rey por sus embajadores al rey de Castilla al conde de Osona y a don Dalmao vizconde de Rocaberli , y á don Gilabert de Cruillas, yá Micer Bernardo de Palou, que era de su consejo, para que procurasen que el rey de Castilla cumpliese lo capitulado, y principalmente instasen en que so restituyesen los castillos de Villel y Jumilla , que el uno era del reino de Aragón, y el otro del reino de Valencia , y no los quería restituir el rey de Castilla , pretendiendo que estaban dentro de los limites de sus reinos. También se pedia que se pusiesen en libertad los cautivos moros y judios que se habían de librar dentro de dos meses, después de la publicación de la paz: y habían de asistir estos embajadoresal jurameutoque habían de hacer los prelados y ricos hombres , y los concejos de las ciudades y villas de Castilla y León, sóbrela seguridad de la paz: y luego se comenzó á poner estorbo de parte del rey de Castilla en cumplirlo: tomando por achaque que el rey habia faltado de cumplir algunas cosas, Señaladamente que el infante don Fernando , dentro de ocho dias, no habia pasado allende el rio Ebro como estaba tratado , y no le había removido del oficio de la procuración general: siendo asi que el infante, dentro de uquel término, mandó salir sus gentes y los de su casa de Zaragoza, y que pasasen el rio , y él quedó en esta ciudad enfermo: y siendo convalecido se partió luego. También le mandó el rey secretamente que no usase del oficio de procurador general dentro eu los reinos de Aragón y Valencia, y se determinó de mandarlo publicar dentro de algunos dias, y el infante se fué á la villa de Fraga que era suya, y se estuvo de allí adelante en Cataluña. Con esta ocasión el rey de Castilla no dio lugar que se entregasen los castillos que se habían de poner en reheoes por su parte, habiendo entregado el rey los suyos: y por esto el legado, antes de su partida, dejó mandado á Juan Ramírez de Arellano que los tenia por él, que los entregase al rey de Aragón: y entendiendo que las cosas estaban como en balanza , determinó de enviar mediado el mes de diciembre, á Castilla, á don Bernardo de Cabrera, que era siempre el arbitro de la paz y de la guerra por su mucha prudencia y valor, y

TOMO IV.

por el gran lugar que tenia en la privanza del rey: y llevaba orden de intervenir en la paz ó tregua que se hiciese con los reyes de Granada y Marruecos, y para tratar de matrimonio entre el rey de Castilla y la infanta doña Juana, hija segunda del rey de Aragón: porque este año murieron la reina doña Blanca, la cual mandó matar el rey de Castilla con grande crueldad estando presa en Medinasidonia, y doña María de Padilla , a quien el rey de Castilla tenia por su mujer legitima, y con quien él decía haberse desposado secretamente, óntes que doña Blanca de Borbon. Detúvose el rey en Barcelona hasta las fiestas de Navidad del año mil trescientos sesenta y dos, y partió el último del mes de diciembre para la ciudad de Valencia, a donde entró íi tres del mes de febrero, y a veinte y uno del mismo, volvió de Castilla don Bernardo de Cabrera: y porque en la diferencia que habia sobre los lugares de Jumilla y Villel, se concertó que se nombrasen personas de cada reino , para que declarasen dentro de qué limites se incluían: por parte del rey de Aragón fué nombrado para lo de Jumilla Ramón Castella: y para lo de Villel, Micer Alonso Muñoz de Pamplona, que era de su consejo. Mas porque don Bernardo de Cabrera, entre las otras respuestas que trajo del rey de Castilla fué, que rehusaba de mandar librar algunos moros y judios que fueron presos en la guerra pasada, escusándosecon decir, que era prohibido de derecho, el rey envió al rey de Castilla & don Vidal de Vilanova, mediado el mes de marzo : y para que asistiese n los homenajes que habían de hacer los prelados y ricos hombres, y los consejos de las ciudades y villas de aquellos reinos , en seguridad de la paz : y también para recibir del rey de Castilla el juramento y pleito homenaje por una nueva confederación y liga que se habia tratado entre ellos: y para que se restituyesen los bienes y mercaderías que se ocuparon en Sevilla y en otros lugares de Castilla á los vasallos del rey, estando debajo de la salvaguarda y amparo del rey de Castilla. La nueva confederación que se trató entre los reyes, fué por medio de don Bernardo de Cabrera , déla cual ni en la historia de Castilla ni en la del rey se hace mención, y es moy digna de referirse en este lugar, porque fué ordenada y admitida como cosa que perpetuaba la paz entre estos reinos. Esto era que como por parte del rey de Aragón se propuso por don Bernardo de Cabrero, que el rey de Castilla casase con la infanta doña Juana su hija , se movió por los delieyde Castilla otro matrimonio : y era que casase el infante don Alonso , hijo del rey de Castilla, con la infanta doña Leonor que era Ib mayor de las hijas del rey: y concertóse con estas condiciones. Primeramente que el rey de Castilla mandase jurar 6 don Alonso que era rl hijo mayor que tuvo en doña María de Padilla, como infante hijo primogénito heredero de sus reinos , por todos los prelados y ricos hombres, infanzones y caballeros , y por las ciudades y villas, como se acostumbraba jurar el hijo primogénito heredero de Castilla : y que el rey de Castilla su padre hiciese solemne juramento, con graves penas, que lo baria tener y obedecer por tal, y que luego le emancipase y le diese para él y sus sucesores por juro de heredad el condado de Molina , y las villas de Almanza y Medina Celin, y se entregase con el condado a don Garci Alvarez, maestre de Santiago, que era mayordomo mayor del infante, 6 hiciese pleito homenaje de tener este estad» por el infante y no por otro alguno. Obligábase el rey

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de Castilla á probar que después que la reina doña Blanca murió, so habia velado con doña María de Padilla , y que jurada , que'antes que recibiese por mujer á la reina doña Blanca. se habia desposado con doña María por palabras de presente : y con esto ofreció el rey de Aragón , si el rey de Castilla murie.se, y se hiciese contradicción al infante dun Alonso enlódela sucesión, que con todo su poder le defendería y ayudaría contra sus adversarios. Con este concierto tuvo mejor ocasión el rey de Castilla de acabar con los prelados y ricos hombres de sus reinos, que fuese jurado por legitimo sucesor el infante don Alonso en las cortes que mandó en esta sazón convocar en la ciudad de Sevilla : y en ellas públicamente propuso que la reina doña Blanca de Borbon no fué su mujer legitima , afirmando que antes que él se desposase con ella , se desposó por palabras de presente con doña María de Padilla , y lo tuvo secreto recelando algún gran movimiento en su reino, por el lugar y privanza que daba a los deudos de doña María : y que ¿ esto fueron presentes Juan Fernandez de Hinestrosa, tio de doña María, y don Diego García de Padilla su hermano y otros: y según se escribe en una historia de las cosas de Castilla de aquellos tiempos, juraron lo mismo don Alonso obispo de León, y don Sancho obispo de Astorga: y siendo persuadidos por un largo razonamiento que les hizo don fióme! Manrique, arzobispo de Toledo, y entendiendo que convenía al beneficio de la paz, fué jurado el infante don Alonso en aquellas cortes, por primogénito heredero de Castilla, después de los días del rey su padre, y de allí adelante llamaron á las hij-is que lenia el rey de doña María , infantas, que fueron doña Beatriz, doña Costanza y doña Isabel, y se llamó la madre la reina doña María; y después que hubo acabado el rey de Castilla urr negocio tan arduo é imponíante como era esle, se le dio poco por lo que estaba concordado con el rey de Aragón cerca del matrimonio.

Cap. XXXVII.—Del socorro que el rey de Castilla envió á pedir para la guerra que hacia al rey de Granada.

Comenzó el rey de Castilla á hacer guerra al nuevo rey de Granada , que se habia apoderado de aquel reino con toda la furia posible , juntando todo su poder: porque se concertó con el rey Mahomad, que fué echado de aquel reino , que los lugares que se ganasen pop combate fuesen suyos , y entró con su ejército hasta Antequera, y no la pudiendo ganar, se volvió a su reino , y mandó que sus huestes eutrasen por la vega de Granada con el rey Mahomad, creyendo que muchos pueblos se levantarían por él : y entraron los maestres de Santiago y deCalatrava, don Gutierre Gómez de Toledo, prior de San Juan, don.Suer Martínez maestre de Alcántara, y don Fernando de Castro, y otros grandes de Castilla, y hubieron victoria de los moros. Después hicieron otra entrada en fin del año pasado don Diege García de Padilla, maestre de Calatrava , y don Enrique ünriquez , adelantado de la frontera , y Men Rodríguez de Biedma, capitán del obispado de Jaén : y volvieron también victoriosos , y tornando á hacer otra entrada , las mismos fueron vencidos porta caballería del rey Bermejo, que estaba en Guadix , y fué preso por los moros en aquella batalla el maestre de Calatrava, y murieron muy buenos caballeros en ella. Para esta guerra envió el rey al estrecho de Gibraltar, como estaba tratado, seis galeras, que habían

ile servir en ella é su sueldo por tres meses : y porque los moros no tenían armada que fuese superior a la del rey de Castilla, envió á pedir al rey, que en lugar de las galeras, le enviase seiscientos de caballo, porque él por su persona habia entrado por la frontera, v ganado los lugares de Isnajar , Desna, Sagrajy Benamejir: y con esta victoria se volvió á la ciudad de Córdoba con propósito de volver á continuar la guerra: y pedia que el rey enviase con aquella gente á don Bernardo de Cabrera y al conde de Osona su hijo. En el mismo tiempo don Pedro de Ejérica partió del reino de Valencia con muchos caballeros de su casa, y con gente muy lucida para ir é servir en esta guerra al rey de Castilla, pero adoleció luego de muy grave enfermedad , y murió en el lugar de GarciMuñoz:y mandóse llevar 6 enterrar á la capilla real de Córdoba , á los pies del rey don Alonso, de quien él fué eran servidor, y que un hijo suyo bastardo, que se decía Juan Alonso de Lauria y de Ejérica , fuese con aquellos caballeros en servicio del rey de Castilla. Desta ida de don Pedro de Ejérica al reino de Casulla, se agravió mucho el rey Bermejo, porque tenia hecha su liga con el rey de Aragón , y le envió á pedir que declarase con él su voluntad , porque él pudieíeproveer sobre ello lo que cumplía a su honra, y el rey seescusó diciendo, que los barones y ricos hombres y caballeros de sus reinos, de costumbre muy anügua desde que se conquistó la tierra por los cristianos, podían ir con sus compañías en ayuda del rey que quisiesen cristiano ó pagano, y asi había partido de su reino don Pedro de Ejérica para ira servir en la guerra al rey de Castilla : y que de poder ordenado no se le pudo vedar: y que fuese cierloque don Pedro ni otro alguno, no.habia ido de su consentimiento ni á su sueldo, sino á su propia cosía, como lo pudiera hacer en ayuda del mismo rey de Granada si quisiera. Esto pasaba en verdad, y el rey prelendia que no debía enviar sus galeras en socorro del rey de Castilla, diciendo que la concordia qne entre ellos habia era igual, pues declaraba que fuesen amigos de amigos y enemigos de enemigos: y que en el reino de Granada habia dos reyes; el uno el rey Bermejo que era su amigo y aliado: y el otroelrey Mahomad, que era amigo del rey de Castilla y so enemigo declarado: y asi debia el rey de Castilla ayudarle á él favoreciendo al rey Bermejo que era su amigo, como él al rey de Castilla que emprendía la gnerra por favorecer al rey Mahomad: y que él no había sido requerido que desafiase al rey Bermejo, y <JM antes del desafio, no debia enviar las galeras ni otro socorro. Para concordar esta diferencia fué don Bernardo de Cabrera con dos galeras a Sevilla, y se concertó que las seis galeras se armasen. Después como dicho es, pidió el rey de Castilla, que se le enviasen seiscientos de caballo, y el rey mandó que don Bernardo de Cabrera fuese con trescientos, y don PeoTM de Luna con otros ciento. Fué gran parte esta P"t,:h" cacion, para que el rey de Granada se rindiese al re. de Castilla, y se fuese á poner en su poder, y perdiese la vida y el reino , para que mas presto aquel principe convirtiese todo su pensamiento en hacer guerra al rey de Aragón como lo hizo.

Cap. XXXVI11.—la guerra 'que se rompió P* ¿"V

de CasliUa, contra elrey de Aragón.

Estando el rey de Aragón en la ciudad de Valen* dando orden que fuese la gente que mondó haier pa

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