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labrado , aunque no era fuerte, y por estar fundado sobre peña , no había sino un pozo que llamaban Basilio: y era de tan extraña naturaleza, que con viento do septentrión , se volvía el agua del, que era dulce, amarga. Mas como está aquella ciudad asentada en una punta queeutra en la mar, y le ciñe por la mayor parte, alcanza á tener bacía el septentrión la mar á cuatro millas : y con el Ímpetu y fuerza del viento y mar,aciertan que las parles mas sutiles del agua, pene-; tran por las venas mas inferiores hasta el pozo, y con abundancia de aquel humor se corrompe. Deste lugar habían hecho los franceses mucho daño por dos parles corriendo hasta Zaragoza y Catanía, de las cuales dista igualmente , por espacio de veinte y cuatro millas : y abrasaron y talaron los jardines y campos de Lentin. Puso el rey cerco contra el castillo: del cual á la parte de oriente salía un lienzo demuro, que se continuaba hasta dar en la mar á la parte de poniente: y en aquel remate había una torre sobre el agua que sojuzgaba el puerto: y la puerta de la ciudad estaba debajo del castillo, por donde no se podía entrar sin recibir daño de los que dentro estaban. Todo el otro muro de la ciudad estaba en poder de los sicilianos, de donde combatían el castillo , y peleaban con los que estabau en su defensa , y contra los que tenían la torre , que fueron primero acometidos: y habiendo muerto los mas que la guardaban, fué rendida la torre al reyi dándose los que quedaban a merced de la vida. Ganada la tone, entrando en la ciudad por aquella parte don llamón Manían , con la principal gente de a I moga r a ves del ejército, púsose contra el castillo que era lo mas peligroso : y apoderándose de aquella estancia hizo allí su fuerte. Estaba el castillo en lugar llano , y teníanle cercado por todas partes . excepto por la de oriente , por donde batía la mar en los muros: y la ciudad se eslendia del septentrión hacia mediodía , y estaba cercada por una parte de la mar , por espacio de una milla , hasta el cabo de Santelmo. Fuese estrechando el cerco por la parte de mediodía, que estaba mas allegada al castillo : y lo que estaba entre él y el lugar, tenían con sus estancias don Guillen Galcerán y Maleo de Termini, y con ellos gran número de barones y caballeros sicilianos. En la parte donde el rey estaba tenia cargo principal de la gente que eran catalanes y aragoneses , don Blasco Maza : y principióse por todas partes á batir con los pertrechos y máquinas de guerra: y antes del combate . Conrado Lanza, por mandado del rey, habló con Ricardo de Motroño, amonestándole que quisiese antes salvar su persona que defender aquel castillo, que era del rey, y dejase de experimentar su indignación y poder: y respondió con gran soberbia , llamando á aquel caballero descomulgado y prevaricador de la fe Al tiempo que se combatía el castillo, trabóse recia batalla con los que le defendían, y hizo mucho daño la ballestería de una partea otra, y los ingenios y máquinas batieron y derribaron mucha parte del lienzo y almenas: y de las piedras fueron algunos de dentro heridos y muertos, porque no se podían amparar batiéndose por todas partes. Un dia estando los sicilianos mas descuidados, salieron del castillo á poner fuego en unas máquinas que estaban mas allegadas , de donde se les hacia mucho daño, que llamaban gatas , y quemarou una de ellas: y por defenderlas acudieron algunos caballeros , y de los primeros un caballero siciliano llamado Roger de Espalafora , que peleó con ellos con tanto valor , que mató dos franceses: y metiéndose catre el mayor tro

peí con gran denuedo, fué preso: mas acudieron é esta sazón don Ramón Alaman y don Blasco Maza , que con los suyos hirieron en los enemigos, y le salvaron y los llevaron de vencida por las puertas del castillo adentro. Era tanta la gente que se había acogido al castillo. que faltó presto el bastimento , y sentían gran necesidad y falta de agua: y los de Pulla por persuasión de un caballero napolitano llamado Juan Buccacorsula se alborotaron y ayuntaron en uno , y determinaron de darse al rey : y sobre ello Buccacorsula habló al obispo de Marlurano nuncio del papa, que estaba dentro, val capitán general: y acordaron que dejasen las armas, y echáronlos fuera, y tras ellos lanzaron del muro muerto á Buccacorsula que lo habían degollado. Mas siendo constreñidos á la postre por hambre, á veinte y tres de junio, se dieron á partido á la misericordia del rey, salvando las vidas dejando todas las armas y despojo, y fué entregado el castillo, y el obispo y Bícítdo deMurrono y Raínaldo de Avelia, y los principáis capitanes quedaron prisioneros del rey de Sicilia. Hallóse entre ellos fray Prono de Aidona, que habia Iraido , según dicho es , las letras y provisiones del papa Honorio, para alterar la isla, y el rey por respecto desu religión, le había mandado poner en libertad : y énles de venir ante el rey acusándole la conciencia, se mató dando con la cabeza en el muro, hasta que se abrid el celebro.

Cap. XCV. — De la batalla de mar que venció el almirante Roger de Lanria delante de Súpoles , en la cual ite» los condes de Brenda y Monforte y otros grandes i¿ reino.

Mientras el rey estaba en Cadmía , y tenia cercadoel castillo de Agosta , el almirante Roger de Lanria navegando por el Faro la vía del principado ,en busca* la armada del príncipe, llepó á la marina de Sorrrento, y allí tuvo nueva cierta, que estaba juntoen Castelamar en orden para partir la via de Sicilia, y supo que tenían los contrarios ochenta y cuatro velasentregglerasytandas, sin oíros navios y barcas de cargazón. Allf exhorta el almirantea los suyos, animándolos á la batalla, y envió con un esquife á decir al almirante del príncipe que llamaban Narzon, que se pusiese en orden, pori|ie él iba á darles la batalla. Puso Narzon en su galera muy escogida gente , y ordenó que fuesen rielante della por proa dos galeras, y otras dos por popa, y una por cada lado, Ramón de Baucio, que era un señor proenzal. y conde deAvellino, y Jos condesde Brenda, Monopoli y del Águila , y el conde Juan de Janvila, y el con* Guido de Monforte, seguían con cada tres paleras, y en pos riellos iban las galeras de la Proenza y de Pullay en medio en dos grandes taridas llevaban los estandartes de la Iglesia y del principe. El almirante sena» algunas galeras que estuviesen en defensa dcleswD" darle real y otras que acometiesen las de los enemigos: y ordenando los suyos y cuales estuviesen en proas y popas, y por banda de cada galera iba ing riendo y concertando la ballestería que llamaban tabla, proveyendo de personas muy pláticas que duviesen discurriendo por la batalla en su socorro. lo dispuso y previno todo como muy excelente cap tan y de gran valor. El primero que hirió en los trarios con su galera fué un capitán siciliano a Guillermo Crata, y fué luego embestido y rodea do r» cuatro galeras de franceses que la rindieron. U lera do Melazo, y oirás dos de Lipari y Trápana metieron las galeras en que iban los condes. .

éstas siguieron las galeras de Zaragoza, Catauia, Ta■vormina y Agosta: é hirieron animosamente en los enemigos: y acudiendo las galeras de Chefalú , Terra»i.\a , Licata y Jaca en socorro de galera que fué presa, la cobraron, y trabóse entre todos muy brava y terrible batalla. Peleaban mas desembarazadamente, y con gran esfuerzo los nuestros, y desde que se comenzó á mezclar la batalla, estaba Roger de Lamia en la popa de su galera armado, y dando voces, animando sus capitanes, mandando que acudiese socorro á la parte que entendía que iba perdiendo: y a su voz y grito parecía que cobraban todos los suyos nuevo vigor y fuerzas: y que ponía terror ¿ los contrarios: en tanto grado era su fama y nombre estimado y temido. También en la orden y concierto del pelear se conocía la ventaja de los nuestros: porque los enemigos se embarazaron y desordenaron de su mismo alboroto y tumulto, y hacíase mas ademan de pelear, que con ánimo de porfiar por la victoria. Sintiendo desmayar á los contrarios, los nuestros cobraron mas animo, é instaban en la batalla animosamente, y hacían muy gran daño en los franceses, y fueron puestas algunas galeras en buida: y siendo desbaratadas, derribaron los dos estandartes: y fueron vencidas y ganadas las galeras en que iban los condes con gente muy principal: y siguiendo la victoria ganaron cuarenta y cuatro galeras y láridas : y todas las otras saliendo de la batalla se pusieron en salvo con Enrique de Mar , que fué muy diestro en saber escaparse destos peligros. Habida tan gran victoria, envió el almirante á Mecina cuarenta y dos galeras y láridas con los prisioneros, en que iban pasados de cinco mil hombres, y 61 tomó la via de Ñapóles, de que se siguió que la ciudad y gente del pueblo se alteró tanto, sabida la rota y vencimiento de la armada del principe, que si no proveyeran con gran solicitud y diligencia el legado y el conde de Artoes, se hubieran alzado por el rey de Sicilia : porque apellidaban el nombre del almirante: y estuvo en gran peligro la gente francesa que estaba dentro. Previnieron luego el legado y el conde 6 este peligro con gran consejo: y movieron partido al almirante de asentar treguas, y firmólas con ellos en nombre de los herederos de el principe de Salerno, por los reyes de Aragón y Sicilia] basta la fiesta de san Miguel, y de allí a un año cumplido: de suerte que por mar hubiese de una parte y de otra seguro, y se sobreseyese la guerra: y el obispo de Marturano y Rainaldo de Avello, que después de la batalla supieron que habían sido presos en Agosta, fuesen puestos en libertad: y el almirante les pidió en nombre del rey don Jaime la isla de lscla, que habían cobrado los franceses, y e' castillo que llamaban Girón , que es la principal fuerza de la isla, y mas importante por el comercio marítimo, y por la comodidad del puerto, y por ser fuerza inexpugnable : la cual cobró el almirante, y puso gente en ella de guarnición. Esta batalla fué a diez y seis de junio del año de mil doscientos y ochenta y siete, aunque uno de los autores de Sicilia dice, que en un mismo día rindió Reinaldo de Avella el castillo de Agosta al rey don Jaime, y venció la batalla de mar el almirante: y este mismo afirma, que se halló en ella el conde de Flandes, y Vilano dice. que era Filipo hijo del conde de Flandes. Fué una de las muy señaladas que en aquellos tiempos, y después ha habido por mar: y puesto que delta el rey de Sicilia se tuvo del almirante, como era razón , por muy servido, recibió grande pesar y descontentamiento por haber firmado sin consulta

TOMO IV.

suya la tregua, la cual los émulos de el almirante, decían ser muy deshonesta y perjudicial al rey, procurando de le indignar contra él, diciendo que había recibido gran suma de dinero, y procuraban que se procediese contra él como sospechoso del crimen de lesa magestad. Mas Juan de Proxita persuadió al rey que disimulase su queja. Tuvo el rey don Alonso estando en Ejea nueva desta victoria, mediado el mes de setiembre, porque el rey de Sicilia su hermano le dio aviso della: y por otra parte el almirante envió un caballero suyo llamado Guillen de Cimademar, y particularmente le hizo saber lo que había pasado, suplicándole que fuese servido de confirmar la tregua, que en su nombre se hahia asentado: mas como el rey de Sicilia le escribía, que se hizo sin sabiduría ni consulta suya, y que leerá muy perjudicial y dañosa á todo su reino, rogándole que por su parte no se aceptase, el rey de Aragón respondió al almirante, que holgaría de consentir en la tregua, si el rey de Sicilia su hermano la aceptase y tuviese por buena, y que la mandaría guardar á sus subditos: y encargó encarecidamente al almirante, que atento que el conde Guido de Monforte se había mostrado tan capital enemigo suyo y de sus reinos, haciendo toda la guerra y daño contra su corona, que le fué posible, siguiendo el odio y enemistad que con la casa de Aragón tuvieron sus abuelos, la cual le babian dejado como en herencia, tratase con el rey don Jaime su hermano, que le fuese entregado, y se le enviase con buena guarda: porque allende de castigar el rey con esto las particulares injurias que ¿ él y a los reyes pasados por los de su linaje se habían hecho , lo procuraba por contentar al rey y reina de Inglaterra, que con grande instancia so lo pedían. Fué este Guido de Monforte el que mató en Vitcrbo a Enrico hijo de Ricardo , el que era hermano del rey Enrico de Inglaterra, y fué elegido por rey de romanos , en competencia del rey de Castilla, como está referido: y por esta causa procuraba el rey de Inglaterra la venganza y castigo de aquel caso, que contra su casa se había cometido: pero según uno de los autores sicilianos de aquello* tiempos afirma, el conde murió en la prisión en Sicilia de una dolencia, ,de la cual le aconsejaren los médicos , que podía escapar si tuviera participación con alguna mujer: y por no violar la ley del matrimonio eligió antes la muerte: y fué muy raro ejemplo en aquellos tiempos, y tanto mas señalado porque la condesa Margarita su mujer, que fué hija del conde lldebrandino, vivió después desu muerte disolutamente. Estos dejaron una hija que se llamó Anastasia, que casó con Romano Ursino, sobrino del cardenal Mateo Ruso Ursino, y dióseles el condado nó con Ululo de Monforte como lo tenia antes, sino de Ñola, de quien sucedieron los señores de aquel estado. En las historias inglesas y francesas se escribe, que fué entregado el conde Guido de Monforte al rey de Inglaterra , y que murió en la prisión, el cual fué gran enemigo de la casa de Aragón, como bisnieto del conde Simón do Monforte, que se halló en la batalla de Muret á donde murió el rey don Pedro, bisabuelo del rey don Alonso. Los otros condes y barones, fueron rescatados por grandes sumas de dinero y el almirante Reinaldo de Avella.

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Cap. XCVI.—De la embajada que el rey envió al rey de Inglaterra para ratificar lo concordado enlas vistas de Oloron.

Por el mes de diciembre deste mismo año, el rey don Alonso entendió que el rey de Francia no mostraba tener gana de la paz, ni procuraba los medios para dar conclusión en el asiento y treguas que se habían movido en Oloron y que no perdian niriguna ocasión donde pudiesen hacer daño á sus adversarios. También supoqueel rey de Mallorca su tio. que él comprendía en las treguas, rehusaba de venir á ellas, y ayuntaba mas número de gente en Rosellon, y amenazaba de hacer guerra en Cataluña, con color que el rey le había primero quebrado la tregua que estaba asentada en la entrada y toma de Menorca, que era de su dominio y conquista, habiendo antes el rey de Mallorca rompido la tregua por las fronteras de Rosellon, enviando sus gentes que entrasen por Cataluña. El rey por esta causa envió al rey de Inglaterra sus embajadores , que fueron Guillen Lunfort y Conrado Lanza, que fué enviado por este tiempo por el rey de Sicilia, para que interviniese en su nombre en estos negocios: y para certificar al rey, que la voluntad del rey de Sicilia , era, que la tregua firmada y asentada por el almirante Roger de Laui ia con los gobernadores de los estados del principe de Salerno, que residían en Nítpoles, se confirmase y guardase. Con estos embajadores envió el rey 6 decir al rey Eduardo, que él estaba aparejado de firmar y guardar por s( y por el rey de Sicilia su hermano, y por todos los de su liga, la tregua y todas las otras cosas que habían sido entre ellos tratadas y ordenadas en las vistas de Gloron, según lo capitulado , y que él no permitiría que en alguna cosa se perjudicaseá la postura y asiento, ni se innovase en ella. Mas si don Jaime su lio que había sído rey de Mallorca , no quisiese entraren aquella tregua , holgaría dellocon que el rey de Francia y la Iglesia no le valiesen, niel principe de Salerno, ni sus vasallos y valedores le diesen favor alguno: y quedase solo en la guerra que contra él y sus reinos pensaba hacer con solo su poder y gentes y con sus vasallos: y tenia deliberado el rey de Aragón, que si el rey de Francia se declarase en que no podía faltar al rey de Mallorca y quisiese con aquella condición otorgar la tregua, reservándose en ella que pudiese valerle y favorecerle, se admitiese con tal pacto que el socorro se le diese tan solamente por aquella parte de Francia, por donde se junta con el condado de Rosellon y nó por otra ninguna : y cuando la tregua no se otorgase como habia sido tratado en Oloron, quedase el rey de Aragón absuelto y libre de aquellas obligaciones que habia hecho al rey de Inglaterra sobre la deliberación de la persona del principe de Salerno. Porque se entendiese el ánimo que tenia de guardar el asiento de Oloron, venia el rey en que si por parte del rey de Inglaterra se pidiese algún tiempo señalado, dentro del cual él pudiese acabar que se aceptase la tregua según babia sido acordado se hiciese asf: con que dentro de aquel mismo término hubiese sobreseimiento en las armas, y le asagurasen todos los principes de ambas partes y sus confederados, exceptuando á don Jaime su tío, que quedase solo en la guerra con su gente: y cuando ninguna cosa tiestas sequisiese cumplir, quedase él libre para hacer á su voluntad en aquellos hechos como lo oslaba antes de aquellas vistas. En respuesta dcsta embajada el rey de Inglaterra envió al

conde Nicolao, y á Juan de Resi, y á micer Odo de Granson.y pidieron al rey muy caramente de parte de] rey su señor, que no embargante el capitulo que trataba de la tregua, quisiese aceptar lo demás que estaba asentado y tratado cerca de la deliberación de la persona del principe: cumpliéndose todas las otras cosas queerancomprehendidas y tratadas en las vistas de Oloron. Vino el rey en ello con acuerdo y parecer de los de su consejo por contemplación del rey de Inglaterra: con el cual se habia de nuevo confirmado grande amistad y liga: y por su respeto quedó acordado que la treguase firmase, exceptuando della al rey de Mallorca.

Cap. XCVH.—De los privilegios que el rey otorgó á los de la unión que se llamaron los privilegios de la unión.

Después de diversas pláticas que se movieron por parte del rey pira concordarse con los de la unión, finalmente don Arnao Roger conde -de Pallas, don Pedro Fernandez señor de Ijnr, don Berenguer de Puigvert y don Galcerán de Timor comendador de Amposta, vinieron á Zaragoza á veinte de diciembre y trataron de concierto entre el rey y los de la unión, y dieron por escrito lo que pretendían. Allende de las demundas antiguas, pedían, que se hiciese enmienda de los males y daños que del reino <le Valencia se habían hecho en Aragón, y los quédela gente del rey habían recibido, y fuesen restituidos los bienes á los vecinos de Tarazona, y de las muertes que se habian ejecutado por mandado del rey, se hiciese satisfacción cual pareciese á los de aquella ciudad , juntamente con los otros procuradores de las ciudades y villas del reino, pretendiendo que la guerra se habia movido á culpa del rey. Pidieron también, les concediese privilegio y jurase, que si de allí adelante él, ó sus sucesores hiciesen matar , ó lisiar alguno de los que eran de la jura, sin que precediese sentencia dada por el justicia de Aragón , con consejo de la corte , que estuviese ayuntada en Zaragoza , 6 lus mandase prender, y después que fuese requerido, que los soltase con fianza de derecho, como lo disponía el privilegio, no se cumpliese, les fuese permitido que de acuella hora adelanle no le tuviesen , ni acatasen por rey, ni por señor : antes los absolviese de la fidelidad en que eran tenidos y obligados á él y á sus sucesores : y pudiesen elegir otro rey y señor , cual quisiesen , sin nota de infamia. Estose habia de otorgar en corte general , llamada y congregada en Zaragoza y jurar á todos los ricos hombres y caballeros y procuradores del reino, que si él, ó sus sucesores viniesen contra aquel privilegio, que de allí adelante pudiesen elegir y nombrar rey y señor : y recibiese y estuviese por de su consejo las personas, que los de la unión le nombrasen, con cuyo parecer y acuerdo gobernase y administrase los negocios de los reinos de Aragón y Valencia, y mandase pagar á los mesnaderos su mesnaderla del tiempo pasado: y les situase de allí adelante sus dineros en los lugares ciertos y restituyeses don Fortuno obispo de Zaragoza en la pacifica posesión del obispado y de sus rentas, desde que fué consagrado, y lo defendiese y mantuviese en su derecho. Para en seguridad que aquello se les cumpliese, pidieron que se pusiesen en rehenes di§zy seis castillos, qne eran , Monclús, Uncastillo , Bolea , Sos, Malón, Borja, Rueda, Hariza, Somet, Verdejo, Daroca , Huesa. Mordía, Ujon, Játiva y Biar, y se entregasen denlrodeun mes para que ellos los tuviesen á su mano, y pusiesen

los alcaides y genle que los defendiese en nombre del reino. Entretanto que los castillos se les entregasen, pidieron se pusiesen en rehenes en su poder, el principe de Salerno, y el infante don Pedro y seis ricos hombres, tres catalanes y los otros aragoneses: y fueron por ellos nombrados el conde de Pallas , don Guillen de Anglesola , don Berenguer de Puigvert, don Pedro Fernandez, señor de Ijar, don Pedro Cornel, y don I Ai pe Ferrench de Luna. Estos ricos hombres se les habían de entregar luego, y dentro dedocedias habia do ser traído el principe de Salerno del castillo de Síurana , donde estaba, y ponerse en rehenes en Zaragoza, coa tal condición, que si dentro de aquel mes no fuesen entregados los castillos, pudiesen hacer de las rehenes á su libre disposición, lo que por bien tuviesen. A estos artículos respondió el rey, que los consentia y otorgaría, pero cuanto á las personas del principe de Salerno, y de la Morea , y de don Pedro Cornel y don Lope Ferrench, dudaba que los pudiese haber, y ellos quisiesen ponerse en poder de los de la unión, como rehenes : porque el príncipe estaba muy flaco de dolencia y no se podría poner en camino, sin gran peligro de su persona, y era menester mucho tiempo y requería gran negociación, para que don Pedro y don Lope pudiesen ser inducidos, que se pusiesen en rehenes, especialmente haciéndose aquella concordia contra su voluntad y consejo. Mas dijo el rey, que por cumplir todas las otra cosas, según leerán pedidas, pondría luego en rehenes las personas del conde de Pallas y de don Pedro Fernandez señor de Ijar su tio, y de don Guillen de Anglesola y de don Berenguer de Puigvert, que estaban en esta sazón en su corte: y que enviaría por el infante don Pedro su hermano, que estaba en Huesca y le baria también obligar y poner en su poder en rehenes. Tuvieron los de la unión por suficiente escusa la que dio el rey, y recibieron en su poder las personas del conde, y de don Guillen de Anglesola , y don Berenguer de Puigvert en rehenes; lo cual se concordó, estando el rey fuera de Zaragoza, en una torre de Arnau de Castro, y allí vino el infante don Pedro y de la misma suerte se obligó y puso en rehenes en poder de los ricos hombres y consejo de Zaragoza , al cual tuvieron en casa de un ciudadano llamado Jaime de Aliaga. Concluido este asiento, entró el rey en Zaragoza y tuvo en ella la fiesta del Nacimiento de nuestro Señor, del año de mil y doscientos y ochenta y ocho, y al cuarto dia concedió dos privilegios de lo que habia tratado con los de la unión. En el uno ofrecía, de no proceder contra aquellos ricos hombres y caballeros, ni contra persona alguna de la unión, á muerte, ni lesión , ó prisión, sin preceder sentencia del justicia de Aragou, con consejo y consentimiento de la corte, ó de la mayor parte della, y obligaba aquellos diez y seis castillos por si y sus sucesores , y dábales facultad que hiciesen dellos lo que por bien tuviesen, y en caso que lo contrario se hiciese, permitiría que los pudiesen entregar á otro rey y señor: y contraviniendo al asiento, consentia, que de allí adelante no le tuviesen por rey y señor, ni á sus sucesores: antes sin alguna nota de infamia, y de la fidelidad que le debían, pudiesen elegir otro rey y señor cual quisiesen , y entregarle aquellos castillos y obligarse como vasallos: y los daba en aquel caso por libres de la naturaleza, vasallaje y señorío á que le eran sujetos. Por el otro privilegio se les concedía, que de allí adelante fuese el rey obligado en cada un año, de mandar tener y ayuntar corles generales á los ara

gnneses en Zaragoza por el mes de noviembre, otorgándoles , que los que en ellas se congregasen, tuviesen poder de elegir y asignar al rey y á sus sucesores personas , que fuesen de su consejo, que asistiesen á 61: con cuyo parecer y acuerdo rigiese y determinase los negocios que se ofreciesen de Aragón y Valencia y Ribagorza: con tal condición, que los que fuesen nombrados, jurasen, que bien y lealmenle le aconsejarían y que no tomarían ninguna dádiva , ni cohecho, ni que se mudasen lodos, ó parte dellos cuando á la corte pareciese, ó á aquella parte de la corte, con la cual se conformasen los procuradores ó jurados do Zaragoza, obligando los mismos castillos de la forma que arriba está dicho. Estos son los privilegios lan nombrados de la unión , que se concedieron en laida discordia como sobre ello hubo entro los ricos hombres y en contradicción de la mayor parte: y por esta causa y porque no se otorgaron en conformidad del reino en cortes generales, como era costumbro , nunca fueron confirmados por los que después reinaron , hasta el tiempo del rey don Pedro el endito, por quien luego se revocaron en cortes generales, con voluntad y consentimiento de todos, cuando este nombre de unión y sus estatutos y ordenanzas fueron reprobadas y condenadas , como cosa perniciosa y perjudicial al reino y al pacífico estado del, y quedó de allí adelante por último remedio, el recurso del justicia de Aragón, y esto se tuvo después que lus ricos hombres perdieron su autoridad y preeminencia, y fueron revocados los estatutos de la unión , por el mas justo y honesto refugio, como firme y seguro fundamento de la libertad, siendo el justicia de Aragón el juez competente entre el rey y los agraviados.

Cap. XCVI11.—Que el principe de Salerno y déla Morea se puso en rehenes en poder de la ciudad de Zaragoza, y del justicia de Aragón, por los castillos que se Uabian de entregar a los de la unión.

Tuvo el rey, como está dicho , las fiestas de Navidad en Zaragoza y por esle tiempo, que fué cu el mes do enerodel año de mil doscientos óchenla y ocho, como no se hubiesen entregado los castillos que se habían de poner en rehenes en poder do los de la uuion , se^un que se ofreció en el tiempo en que el rey so concordó con ellos, pasados muy pocos días después de aquella concordia, pidieron para en seguridad que cumpliría lo asentado, que les pusiese en rehenes .al principe de Salerno y do la Morea, que estaba en el castillo de Siuraua , para que le tuviesen en Zaragoza, hasta que los castillos les fuesen entregados, y tratáronlo de parte del rey, don Ramón vizcondede Vilamur, don Ramón de Anglesola , Lope Guillen de Oleiza, y Lope Martínez do Oteiza. Vino el rey en esto de mejor gana, porque le era forzado traer al principe al reino de Aragón, por la concordia que se habia capitulado con el rey do Inglaterra, y fué con tal condición, que si no les hubiese dado los castillos hasta el mes de setiembre siguiente , dispusiesen de la persona del principo á su voluntad. Fué acordado que el principo, durante aquel término, estuviese dentro de Zaragoza , sin salir della, y le tuviesen debajo de la custodia y guarda de la ciudad, y de Juan Gil Tarín justicia de Aragón y de los ricos hombres, mesnaderos y caballeros do la unión y de ciertos ciudadanos, que fueron elegidos de todas las parroquias de Zaragoza, en nombre de la ciudad. Los síndicos de las villas y lugares del reino, que seguían aquella opinión , se obligaron de restituir la persona del principe , dentro de quince dias, después que les fuesen entregados los castillos. También se obligaron el infante don Pedro , el conde de Pallas y don Pedro Fernandez señor de Ijar, don Guillen <le Anglcsola , don Berenguer de Puigvert y Pedro Jiménez de Moneba, que en caso que en aquel término el principe muriese y no les fuesen librados los castillos, se pondrían en rehenesen poder de la ciudad y de aquellos ricos hombres, y que estarían en ella hasta ser cumplido. Siendo asi concordado, envió el rey ¿ don Pedro Fernandez, señor de Ijar y á don Galceran de Timor, comendador de Caspe y Samper de Calanda , para que trujesen al principe, y le acompañasen , y fué entregado á los de la unión a veinte y seis de enero. La mayor dificultad que el rey hallaba en no poder entregar los castillos, era tener el castillo ele Morella , que era unodellos, a don Alonso y don Fernando hijos del infante don Fernando , porque hasta tomar asiento en lo que tocaba á su libertad, que era negocio tan perplejo y arduo , no convenfa hacer en aquello mudanza, ni sacarlos á otra parte fuera de aquel reino. Allende desto , los ricos hombres y caballeros a quien el rey encomendó aquellos castillos, se cscusaban de losentregar diciendo, que el rey por fuerza había dado rehenes, obligándose que entregaría estos castillos, y que lo que él les mandaba, lo hacia siendo forzado, y que nunca en España sevido jamas, que el señor diese rehenes á sus vasallos, como se veía, entonces, y sentían por muy grave, que entre las otras rehenes fuese el infante don Pedro su hermano y los otros barones de Aragón y Cataluña: mayormente rindiéndolos con tales condiciones , que era de temer que aquellos castillos, que eran las mayores fuerzas y mas principales do sus reinos , se perdiesen ó ajenasen de su señorío. Por estas razones le enviaron a decir, que ellos no los debian rendir, pero por cumplir su mandado y que se entendiese, que ellos no querian tener cosa alguna sin razón á su rey, estaban aparejados de poner los castillos en poder de caballeros del Hospital, ó del Temple y de Uclés, ó en poder de los concejos de Huesca y Calatayud, que estaban en su obediencia y servicio, ó en el general del reino , para que se determinase aquello que ¡i la corte pareciese, cerca de lo que ellos le pedían; especialmente que entre ellos habían algunos caballeros que tenían los castillos durante su vida, y pedían que les quedase á salvo su derecho, á conocimiento de la corte, porque si otra cosa ellos debiesen hacer, lo cumplirían conforme a loque la corte determinase, siendo ayuntada en lugar conveniente, donde ellos pudiesen con seguridad concurrir, y con estas razones se detenían y sobreseían en dar los castillos. Concluí, do eslo, como dicho es, partió de Zaragoza el rey por el mes de febrero para Cataluña por verse con el conde de Fox, y para proveer á la defensa de las fronteras de Rosellon y Cerdania , por donde su tio pensaba hacerle guerra, y se aparejaba con mucha gente francesa , que el reyFilipo le daba para entrar en Cataluña. Antes de su partida prometió que volvería á Zaragoza para la fiesta de san Matías, y que si para entonces no estuviesen desambargados Jos castillos, de manera que él se los pudiese entregar, procedería contra aquellos caballeros qué los tenían con consejo de la corte. Mas como no pudiese para aquel día volver, porque se detuvo hasta tanto que se dio orden en repartir cierta sisa, quede volutad délos baronesyestados de Cataluña se impuso cu toda la tierra, para la

defensa y guarda- della: deteniéndose el rey par ata causa, enviáronle los de la unión á Miguel López de Lobera, que era vasallo de don Jimeno de Urrea, vi Miguel Royo jurado de Zaragoza, para suplicarle, que diese orden en su venida, y dejandoordenadaslascosas de la frontera, volvió para Aragón, y entró en Zaragoza á veinte y cuatro do marzo. Aquel mismodiales entregó el rey todos los castillos, excepto los de Monclús y Morella, y eligieron alcaides, que los luviesenen nombre de launion. De los caballeros vasallos de don Pedro señor de Ayerve, fueron nombrados Pedro de Vera.qoe después fué mesnadero, a quién se entregó el castillo de Hariza, y Juan Pérez de Vera, qae recibió en tenencia el de Borja. De los vasallos dedon Jimeno de Drrea y de don Pedro Jordán de Peña señorde Árenos, seeligieron don Martin García de Layana y Romeu de Aibar, que tuviesen los castillos de Sos y Uncastillo: y en nombre de los mesnaderos se entregó á Gil de Vidaure Malón, y el castillo de Biar á Gabriel Dionis, el cual siendo hermano de Amor Dionis rico hombre , se pone entre los mesnaderos: y creo, que por ser hijo bastardo del conde Dionisio, porque los hijos de los ricos hombres, que no eran legítimos, quedaban en la dignidad decaballeros. Por la ciudad de Zaragoza , se nombráronte alcaides siguientes, Martin Pérez de Huesca pirart castillo de Játiva, y Miguel López de Borja para el de Bolea , Juan Bernardo para el deDaroca, Juan dengueras en Verdejo, Jazbert del Per en Somet, Rara» Bernardo en Rueda,Miguel López de libera eu Huesca, y Tomás de Cárcava en Ujon. Dejóse reservado al rey el castillo de Morella, 6 donde estaban los infantes de Castilla, y se tenían en guarda por él y el de Monclús adonde se había de poner el principe de Salerno, cuando saliese de los rehenes, eu que estaba en Zaragoa en poder de los de la unión. Recibieron los alcaides estos castillos por el rey y por los de la unión con ciertas condiciones y posturas, que tocaban é la custodia y defensa dellos: y porque los castillos de Játiva y Cjon , no se habian aun entregado, por estar los alcaides ausentes, y el rey pidiese con mucha instancia é los de la corte, que le entregasen la persona del principe, y dándoles en rehenes al conde de Pillas, y i don Berenguer de Puigvert, hasta que tuviesen en a poder aquellos castillos, los déla unión vinieron en aquel medio: con que les fuese asegurado, que durante él tiempo que estuviese el principe detenido,!» seria sacado del reino: ó á lo menos, hasta que setoviesen las vistas que esperaba tener con el rey de Inglaterra sobre su deliberación: y fueles prometido, que no se innovaría en lo que tocaba á la libertad <W principe , hasta ser concluida primero la corte general de aragoneses y catalanes , que se habian de ayuntar para la fiesta de san Juan de junio siguiente. Todo eslo les concedió el rey, y fué allí, ordenado, que llevasen al principe al castillo de Monclús: y llevólo el rey consigo hasta dejarle en él: mas porque pareció queno había allí conveniente aposento, en que pudiese estar decentemente, ni en tan buena guarda, estando aquel castillo vecino de Francia y de Gascuña, llevólo el rey al castillo de Mequinenza , que está dentro de los limites del reino de Aragón , y era muy enriscado y fuerte sóbrelas riberas de Ebro, á donde quedó, el principe con buena guarda. Entendiendo, que todavía gente francesa y del condado de Rosellon se ayuntaban, con intención de entrar haciendo guerra contra Cataluña, volvió el rey allá, y estuvo en Barcelona por el mw de abril deste año, y allí tornó á confirmar la revoca

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