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aquella empresa, afirmando, que si él entendiera que aquel viaje había de ser para su honra , y provecho, él le favorecería en él, pero porque veía, que no se podría efectuar aquello, por esta causa le desplacía, y le era muy grave, que se emprendiese tal cosa. Persistiendo el infante en su propósito, estando el rey en Zaragoza á quince del mes do octubre deste año , requirió á los ricos hombres del reino, que no fuesen con el, ni le valiesen en aquella jornada , y así le dejaron don Fernán Sánchez, y don Pedro Fernandez sus hermanos, y los ricos hombres do quien hacia mayor confianza , que eran don (Jarcia Ortiz de Azagn», don Bernardo Guillen de Enlenza , don Jiroeno de Urrea , don Ferriz de Lizana , don Pedro Martínez de Luna , don Atlio de Foces, don Fortuno de Yergua de Pueyo, y M. Guillen de Pueyo, don García Romeu, don Blasco de Alagon , don Lope Ferrenche de Luna, y Artal Huerta. Lo mismo se mandó á las ciudades y villas del reino, ya Pelegrin Baldovin, Blasco Pérez de Azlor, Blasco Jimeuez de Ayerve, y á otros caballeros. Así fué forzado al infante desistir de la empresa doTolosa.

Cap. LXXK.—De la querrá que se movió entre el infante don JVdro y don Fernán Sancheí su hermano. Fu Zaragozaá veinte del mes do octubre deste año mil doscientos setenta y uno, mandó ayuntar el rey íi los ricos hombres de Aragón y Cataluña para cuatro días después de la Pascua de Resurraccion, en la ciudad de Huesca, por razón de los feudos que tenían, porque quería ir en persona contra don Artal de Luía , y comenzaron á removerse grandes novedades en Aragón y Cataluña. La causa principal della , fué la discordia y gran disensión que hubo entre el infante don Pedro y don Fernán Sancliezsu hermano, contra el cual el infante concibió tanto odio, después que volvió de la Tierra Santa, que diversas veces tentó de hacerle matar. Sucedió que estando don Fernán Sánchez en Rumana, le combatieron y entraron en la casa donde moraba, hallándoseel infante presente, y le anduvieron buscando por toda ella con las espadas arrancadas, y le hubieran muerto , si antes no se hubiera salido con doña Aldouza delirrea su mujer. Tuvo principio su enemistad, allende que don Fernán Sánchez en las alteraciones pasadas habla seguido la opinión y querella de los ricos hombres del reino contra el rey su padre, porque se dio á entender al infante, que su hermano tenia puesta grande amistad con Carlos rey de Sicilia su capital enemigo, y que de su mano había recibido la orden de caballería, para mas obligarse en su ofensa, y refiere Aclot, autor antiguo que escribe las cosas de aquellos tiempos, que le fué persuadido que tenían trato de matarle ó echarle déla tierra con promesa que Carlos había hecho , que ayudada y daría favor édon Fernán Sánchez, para que sucediese en el reino. Bespues de haber declarado el ¡ufante su ánimo contra su hermano y que le procuraba la muerte, don Fernán Sánchez se confedero con algunos barones de Cataluña que se tenían por maltratados y agraviados del infante, porque siendo lugarteniente general, había procedido rigurosamente contra algunas personas principales, que traían alterada la tierra y hacían mucho daño y estrago en ella, y habia mandado anegar á Guillen Ramón de Odena, hombre de gran linaje, y con el favor de don Jímeno deürrea, suegro de don Fernán Sánchez, que era muy poderoso, siguieron á don Fernán Sánchez algunos ricos hombres y caballeros Ara

goneses que todavía proseguían su querella, pretendiendo que el rey los tenia desaforados, y los habia desheredado ocupándoles los lugares que tenían en honor, y sobro esto recibieron homenajes los unos de los otros, y se comenzaron de alborotar en forma de guerra. Cuando pasó aquel caso en Burriana, don Fernán Sánchez dio aviso al rey suplicándole que le defendiese de toda injuria, y le asegurase del peligro de la muerte, pues lo podia hacer, mandando castigar á los ministros de aquel delito, porque si su enemigo sucediese en el reinoen vida de su padre, como decía don Fernán Sánchez que lo procuraba, no seria después poderoso de vengar su muerte. y ninguna esperanza lequedaba, si otra persona que nofuese la suya hubiese de conocer de aquel hecho, en el cual, aunque su hermano en amor le fuese preferido, no lo debia ser con tanto peligro de su vida, y que considerase lo que habia de ser después que le hubiese sucedido en el reino, cuando entonces mostraba que no podía ser su odio mitigado , sino con derramar su sangre. Pues era principe justo y clemente, mandase hacer castigo ejemplar de tan grave insulto, como se había contra él cometido en su presencia. Entendiendo el rey la discordia que entre sus hijos habia, y la división'de los ricos hombres, de que se esperaba grande alteración y escándalo en su reino, partió de Murvícdro para Aragón y mandó al infante y á los ricos hombres, que fuesen á Ejea íi las corles que por esta causa mandó juntar, y estando en aquella villa el primero del mes de marzo del año déla navidad de nuestro Señor de mil doscientos setenta y dos, hizo prohibición al conde de Pallas y generalmente á todos los barones de Cataluña, que no diesen favor ni ayuda al conde de Fox en la guerra que en este tiempo tenia con el rey de Francia, porque con esta ocasión todos andaban puestos en armas. Estando en Ejea teniendo cortes, privó de la procuración general al infante de que hasta allí había usado, lo cual proveyó con consejo de los ricos hombres, siendo justiciado Aragón Rodrigo de Caslellezuelo. Antes desto , siendo citado don Artal de Luna y los caballeros de su casa , que se hallaron en lo de Zuera , como no comparecieron fué declarado por el mismo justicia de Aragón ser contumaces, y mandó que los de Zuera fuesen puestos en la posesión délos bienes de don Artal. Pero después fué don Artal á Ejea intercediendo por él don Pedro Cornel que era su yerno, y sus amigos que suplicaron al rey que le perdonase, y con consejo de los ricos hombres de Aragón, y de muchos barones de Cataluña que alif se hallaron y de personas de letras, el rey sentenció, que don Artal por tiempo de cinco años continuos estuviese desterrado de las tierras y señoríos del rey, Y los caballeros que se hallaron en aquel caso, que eran Lope Ortiz de Sentía, .limeño de Ahe , Biego de Guerrea y Pedro Ortiz estuviesen desterrados por tiempo de diez años, y don Artal pagase veinte mil sueldos jaqueses. Esta sentencia se pronunció por el rey,estando en el monasterio de los frailes menores de la villa do Ejea, A doce del mes de marzo del año do la Navidad de mil doscientos setenta y dos. estando presentes don Fernán Sánchez, don Bernardo Guillen de Entenza , don Jimenode Urrea, don Ferriz do Lizana, don Pedro Martínez do Luna, don Guillen do Pueyo, don Guillen Ramón de Moneada, don Pedro de Moneba, don Gombal de Benavcnte y don Garcí Pérez electo obispo de Huesca.

Cap. LXXXI.—De las curies que el rey tuvo en la villa de Algecira . por lo acusación que el infante don Pedro puso contra don Fernán Sánchez su hermano, y que el infante se puso en la obediencia delrey. De Ejea partió el rey para el reino de Valencia, y porque el infante no quería estar a juicio con su hermano , como él lo pedia, y por todas vías insistía en le procurarla muerle, en presencia del obispo de Valencia y de Jaime Ziirroca sacristán de Lérida, que fué después obispo de Huesca, y de fray Pedro de Genova religioso de la orden de los frailes menores , y de un letrado que se decía Tomás de Junqueras, le exhortó que perdonase á su hermano , y se concordase con él, pero el infante , por la instancia que en esto se hacia, se salió una noche de Valencia, solo con tres caballeros, sin responder al rey , con deliberado ánimo de proseguir su venganza. Entonces determinó el rey de amparar a don Fernán Sánchez y defenderle de cualquiera faena é injuria , y castigar al infante su hijo. En este medio , fué don Fernán Sánchez con don Jimeuo de Crrea su suegro, á Valencia, y dio al rey grandes gracias, por haber respondido por él, y volvióseá su casa. Mas el infante envió luego al rey á don Ruy Jiménez de Luna, y á Tomás de Junqueras, con su carta de creencia , y estando con el rey don Bernardo Guillen de Enteriza , don Ferriz de Lizana y don Pedro Martínez de Luna, y otros ricos hombres y caballeros en presencia de don Jimeuo de Urrea , Tomás de Junqueras refirió que no quisiera el infante su señor decir al rey lo que ea el hecho de don Fernán Sánchez pasaba, y que hasta entonces lo había encubierto , porque era de calidad que á todos sus hermanos quedaría grande infamia, si quedase sin castigo; pero pues tanta voluntad tenia que se publicase, entendiesen y supiesen por cierto que don Fernán Sánchez habia dichoque el rey no debía reinar , y babia procurado que fuesen dados hechizos al infante don Pedro su hermano, y trataba de alzarse con la tierra con algunos ricos hombres y gente de su valía , y que deste consejo eran partícipes algunos ricos hombres, \ la mayor parte de Aragón, y que siempre que necesario fuese , estaba aparejado de probarlo en su tiempo y lugar. Habiendo oido el rey una ocasión tan criminosa y grave, como era esta , de la cual no podía dejar de quedar grande nota a su misma sangre, hora fuese el delito cierto, ó falazmente imagínado,apartóse á una parte del palacio, con don Bernardo Guillen de Entenza y con don .limeño de Urrea y don Ferriz de Lizana , y con don Pedro Martínez de Luna , y dijoles, que íi ellos tocaba responder 61o que se oponía en ofensa de su honor y fidelidad, pues eran públicamente reptados de caso por el cual valdría menos su fe Masa esto respondió don .limeño de Urrea, que siendo aquel que lo decia clérigo y persona vil, no era obligado á responderle, y que le daría su igual, y que al infante que había jurado por su señor natural, después de los dias del rey su padre, no era obligado de responder. Entonces dijo á los mensajeros del infante, que raandaria parecer á don Fernán Sánchez á cierto plazo para que salvase su honor , cerca de lo que se le oponía, y cuando no satisfaciese á ello,le mandaría dar el castigo que su culpa merecía , y porque no tenían orden del infante de aceptar aquella provisión , se partieron con esto. Estaba el infante en Algecira , á donde hizo juntar su gente, y determinó el rey do partir para aquella villa , y mandó quo fuesen á cierto día con él á corles los prelados y ricos hom

bres, y trataba de apremiar al infante , hasta que desistiese de la guerra que queria hacer contra su hermano , y andando el rey á caza, pasó el infante por el vado de Segairen con treinta de caballo y entróse en Corbería. Después se juntaron A cortes el infante don Jaime, don Bernardo de Olivella , arzobispo de Tarragona , y los obispos de Barcelona , Lérida y Valencia, don García Ortiz de Azagra , don Artal de Lona , y los procuradores de los consejos de Zaragoza , Teruel, Calatayud y Lérida y otros lugares. Propuso en estas cortes el rey, el atrevimiento y desacato del infante su hijo, que habia juntado gente de guerra , acaudillándola contra su mandamiento, y bastecido todos los castillos que tenía por él, no queriendo estar á derecho con su hermano en la querella que del tenia. Fueron por esta causa los prelados y ricos hombres que allí estaban á Corbera, para apartar al infante de la guerra que contra su padre so esperaba queria mover; y quedó con el rey don Artal de Luna , y anduvieron en esto diversos dias, tratando de partidos; pero no parecieron ol rey tales, que honestamente se pudiesen aceptar: y dejando buena guarnición en Algecira, el rey se pasó á .látiva. Mas el obispo de Valencia anduvo procurando la concordia entre el rey y el infante; y finalmente, por su medio, el infante deliberó de ponerse en la merced del rey , un miércoles antes de la fiesta de Navidad , y fué á Jativa con todos sus caballeros y besólo el pié, y dijo palabras de grande arrepentimiento y humildad, y el rey le recogió muy bieu, y fué con el infante, el maestre del Hospital, que tenia en su poder preso. Esto se concertó en gran daño y peligro de la persona de don Fernán Sánchez, como después pareció; y el infante pidió al rey licencia para ir á Valencia , y pasar n Cataluña , á donde era necesaria su presencia, y el rey lo tuvo por bien , y fuese á Tarragona, para hallarse en la consagración del obispo do Huesca, don Jaime Boca, sacristán de I.érela , y canciller y gran privado del rey. Por este tiempo hizo el rey merced de las alquerías de Rabal lo, y Abricatho en el reino de Valencia , á Rogcr de Luiría , que vino á España con la infanta doña Coslanza, y estaba en su servicio, con doña Bella su madre, y fué hijo de un caballero catabres, señor do Lauria que fué gran privado del rey Man f redo, y murió con 61 en la batalla deBenevento, y fué este su hijo tan valeroso, que igualó á los mas excelentes capitanes que hubo jamás por lámar.

Cap. LXXXTI.—De las treguas que concertaron cutre el rey y el rey don Enrique de Xavarra.

Sucedió en el reino de Navarra, después de la muerte del rey Tibaldo segundo, que no dejó hijos, Enrique su hormano, quo tenía cargo del regimiento de aquel reino , y casó con una hija de Roberto , conde do Artoes, hermano de san Luis rey de Francia. Con este' príncipe se rompió la guerra en este mismo tiempo, y tenia el rey puesta gente de guarnición en las fronteras del reino de Navarra , prosiguiendo el derecho que en la sucesión del pretendía tener, como horederodel rey don Sancho , habiendo contravenido á las concordias que se habían asentado con la reina doña Margarita, > después con su hijo Tibaldo. Mas por las novedades que sucedieron en este reino, por la disensión que babia entre el rey y el infauledon Pedro su hijo, se concordaron los reyes en una larga tregua, de la forma que se suele dar de un reino ó olio para el trato y comercio; pero el infante don Pedro, visto esto, procuraba coucer

tarsecon el rey don Enrique, en virtud de la cesión y clonación que el rey su padre le hizo, del derecho que le pertenecía en aquel reino; y tratóse de comprometer aquella diferencia , y fué don Gilabert de Cruillas sobre ello á Navarra , con poder del infante , pero no se tomó ningún medio entreeilos. Antes deslo.el infante don Felipe , y don Nuñode Lara. y los otros ricos hombres de Castilla, se desnaturaron del señorío del rey, y so fueron al leino de Granada 6 lucieron guerra contra el rey don Alonso y la reina de Castilla, y el infante don Fernando su hijo, que estaban en Córdoba, trataban de reducirlos al servicio del rey. Por está causa , envió el rey de Aragón 6 Granada , al electo de Albarrazin; y en esta misma sazón, el rey de Castilla partió de Avila , por verse con el rey su suegro y tratar de alguna concordia entre él y el infante don Pedro su hijo, y traia consigo al infante don Sancho arzobispo de Toledo y al infante don Manuel su hermano y á don Sancho hijo de don Alonso señor de Molina ; y habia enviado sus mensajeros al infante don Pedro, para que se viesen lodos en un lugar; pero no le pudieron entonces persuadir 6 la concordia . y él se envió á escusar, que no iba ante el rey su padre, por no le dar mas enojo. Los reyes se vieron en Requena , á donde concertaron de valerse y socorrerse conlra los moros, por las nuevas que habia, que Abenjucef rey de Marruecos, quería pasar á España ; y el rey de Aragón le ofreció , que si viniesen a batalla , se hallaría en persona con el rey su yerno. Dejó entonces el rey las fronteras de Murcia y Castilla , bien proveídas, y partió para la villa de Mompcller, y fueron con él don Jofre vizconde de Rocaberti, don Bertrán deBclpuix, señor de Polop, Armengol Durg,y otros ricos hombres. Este año de mil doscientos setenta y dos á diez y siete del mesdejunio, murió en la ciudad de Narbona, doña Berenguela Alonso, hija del infante don Alonso , señor de Molina y Mesa , con la cual el rey algún tiempo vivió en pecado: y era tan público, que según en su historia se dice, le llamaba el pecado déla BerenguelaEnterráronla en el monasterio de los frailes menoresde aquella ciudad , y dejó al rey heredero en los heredamientos que tenia en el reino de Galicia , en los lugares de Felgoso y Caldelas, aunque quedaron do ella hijos.

Cap. LXXXIII. — De la guerra que el rey Francia hizo al conde de Fox, y de su prisión.

Hacese mención en lo de arriba, de la guerra que hacia el rey de Francia contra el conde de Fox, y fué asi, que el rey Filipo de Francia determinó de visitar jen su nueva sucesión, los estados de Putiers y Tolosa, que nueyamente habia heredado, por muerte de don Alonso conde de Putiers y Tolo«a, su tio, y de la condesa Juana su mujer; y procedió contra RogerBernardo conde de Fox, y contra Guerao , conde de Armeñaque . por ciertas resistencias que habian hecho a los oficiales reales. No queriendo el conde comparecer ante el rey ni en su corle, puso en orden sus castillos, confiando de su fortaleza y en el socorro que le podía ir del vizconde de Bearne su suegro, y de Cataluña ; y por esta causa el rey de Francia so vino a Tolosa, cu fin del mes demayodesteaño. y de allí salió con grande ejército contra el condedeFox, ycon gran artillería de máquinas, para combatir los castillos y lugares fuertes, y pasando á cercar a Pamias, lugar principal de aquel estado, salió A él el rey de Aragón su suegro, con el vizconde de Bearne, que iban á procurar, qne

el rey de Francia desistiese de hacer la guerra al conde y le recibiese en su servicio: y quedó tratado, que el condese fuese á poner en poder del rey de Francia, y asi lo hizo; y fué puesto en prisión en la torre de Carcasona, y el rey de Francia se fué apoderando de todo su estado. Habia algunos castillos , que el conde de Fox tenia en leudo por el rey de Aragón , que eran Lordat, Monreal, Sos, Achos y Merex, y estos se pusieron en poder de don Ramón Folch vizconde de Cardona, para que los tuviese por el rey y por el conde; y porque el rey de Francia no querin poner en libertad al conde , sino que se le entregasen estos castillos, viéndose el conde opreso, haciagrande instancia para que se le entregasen , y por su parle requería al vizconde de Cardona que los diese; peroel vizconde no loquiso hacer por salvar su honor y fé. porque el rey no quería dar lugar que se entregasen, pues eran de su leudo, ni quería permitir que viniesen en señorío extraño; y estaba muy quejoso , que el rey de Francia por esta causa vejase al conde y le hiciese tanta graveza. Después estando en Mompeller á veinte y siete del mes de octubre deste año mil doscientos setenta y dos, envió á requerir al rey de Francia con el obispo de Barcelona, ycon fray A. da Castelnou, maestro del Temple, y con Guillen de Castelnou , su hermano , que pusiese en libertad al conde , y entretanto envió á exhortar al vizconde de Cardona, que mandase guardar bien aquellas fuerzas, como del lo confiaba, pues lo quería por beneficio del mismo conde. Mas el rey de Francia persistió en su porfía , que habian de entregársele todas las fortalezas del conde; y visto qne tenia su persona en muy estrecha prisión , y que sus cosas se negociarían mejor si estuviese en libertad, proveyó el rey desde Mompeller á ocho del mes de febrero , del año de la navidad de nuestro Señor de mK doscientos setenta y tres , que Guillen Ramón de Josa, que tenia aquellos castillos por el vizconde de Cardona, los entregase á un caballero de su casu que se decia Guillen de Curto, en su nombre, para quelosdejase al senescal de Carcasona. Con esto por la intercesión del rey, fué puesto el conde de Fox en su libertad.

Cap. LXXXIV.—Del apercebimienlo que el rey hilo, pora que los ricos hombres y caballeros de Cataluña y Aragón le fuesen á servir en la guerra conlra los moros del niño de. Granada.

Desde Mompeller, á treinta del mes de enero, del año de la navidad de nuestro Señor de mil doscientos setenta y tres , habia ya enviado el rey sus cartas á todos los ricos hombres de Cataluña y Aragón, y á los mesnaderos que tenían caballerías en honor, mandando, que estuviesen á punto, y ft los ricos hombros que estaban en Játiva , que para catorce di»* después de la Pascua estuviesen en orden , para servir las caballerías que tenían, con publicación , q"e quería ir en persona á socorrer al rey de Castilla en la guerra que le hacían los moros y los ricos hombres de Castilla, que se habian juntado con ellos, porque pensaba que hahria batalla,en la cual se quena hallar; y apresuró su partida , dejando encargado aun varón muy principal, que. era Veguer de Girona y W llamaba Ugo de Santapau, que ordenase .que la gente de Cataluña moviese luego. Llegando el rey á Lérida, vino « él el vizconde de Cardona y el rey le rogó que le siguiese, para servirle en la guerra que pensaba nacer del reino de Valencia contra los moros, en favor del rev de Castilla; v esousándose el vizconde ron buenas palabras, el rey le mostró en pública corle en aquella ciudad , por los instrumentos de los feudos y por el honor que el vizconde tenia del rey, que era obligado de servirle, A donde quiera que el rey quisiese; mayormente, que por tenor del usaje de Barcelona , era obligado de asistir al rey en Sus huestes y cortes y seguirle en las jornadas, en que 61 fuese en persona , como él y sus antecesores los vizcondes de Cardona lo hnbian acostumbrado. Lo mismo requirió el rey á Pedro de Ber^a . don Galccrnn de Pinos, don Guillen de Castelauli y Maimón de Castelauli, don Berenguer de Cardona , y don Guillen de Rajadel, pero el vizconde y aquellos varones, no quisieron seguirle en aquel viaje, antes el vizconde en pública corte , dijo , que no iria á servir al rey por deuda ni obligación que para ello tuviese. En este reino se pusieron todos en grande apercibimiento, proveyéndolo don Bernardo Guillen de Enteriza, que era procurador por el rey en Aragón, y porque don Bernardo Guillen iba con el rey, se nombró en su lugar don Ramón de Moneada, senescal, y en Cataluña, don Guillen Ramón de Moneada; y nombró el rey .estando cu Lérida el primero del mes de abril, con presupuesto que iba á la frontera del reino «le Granada en socorro del rey de Castilla, por lugarteniente general suyo en Aragón y Cataluña a don Bernardo de Olivella , arzobispo de Tarragona, y dióle comisión para que conociese por si ó por sus delegados, de todas las causas de apelación que se interpusiesen para la persona del rey, estando ausente, y mandó á todos los oficiales reales que se las remitiesen. Hállase en los registros deslos tiempos, haberse asentado amistad y concordia entre elrey y Abenjucef , rey de Fez , y haberlo enviudo quinientos hombres de paratje, para el cerco de Ceuta, que fueron en su socorro en diez naves y otras tantas galeras, y treinta navios A sueldo del rey de Fez. Tenia entonces en la frontera del reino de Murcia, contra los moros, en guarnición, la gente de los infantes sus hijos, y de los ricos hombres que tenían tierra en honor, que estaban en su servicio, que eran don Jaime y don Pedro sus hijos, y de doña Teresa Gil deVidaure, á quien en esta sazón llamaban infantes, teniéndolos por legítimos , don Fernán Sánchez, y don Pedro Fernandez , también hijos del rey, don Jimeno de Urrea, don Bernardo Guillen de Entenza, don García Ortizde Azagra. don Ferriz de Lizana , Corberan de Vidaure, don Pedro Martínez de Luna ,< don Pclegrín de Montagudo, don Blasco Maza , don Blasco Jiménez de Árenos y don Jiménez, hijos de don Jimen Pérez de A renos, don Jimen Pérez de Oriz, Blasco de Gotor, Sancho Martínez de Oblitas, Pedro Jordán de Iluden , Podro Carees de Nuez y Oger su hermano, Fortuno de Vergua de Pueyo, Gil de Rada, don Blasco de Atrosíllo, Ruy Sánchez de Pomar, señor de Frailía y Olson, Gonzalo López de Pomar, Pedro Lazano de las Corvaneras, don Atho de Foces, señor de Coscollano y Tramacet, don ArtalDuerta, Jimen Pérez Zapata , Pedro Zapata de Calahorra; y el rey en principio del año mil y doscientos y setenta y cuatro, (ué A la ciudad de Murcia , a donde fué recibido con gran fiesta y alegría universal de todos, como señor natural, y detúvose por aquella tierra cazando catorce días, y volvióse para la ciudad de Valencia.

Cap. LXXXV.—Que el rey envió á requerir al vijeonie de Cardona, y algunos barones de Cataluña , que le entregasen los castillos [que por él tenían en feudo, retocándoles los fétidos.

Estando el rey en Algecira por el mes de febrero de mil y doscientos y setenta y cuatro, vino á su corte un religioso que decían fray Pedro de Alcana , á quien el papa Gregorio décimo enviaba con sus letras, pidiendo y robando al rey, que fuese al concilio, que se habia convocado para la ciudad de León, del reino de Francia, ó donde principalmente se había de tratar de la conquista de la Tierra Santa , y de reducir A la unión de la sede apostólica romana , la iglesia de los griegos, que mucho tiempo antes por diversas veces se habia intentado y jamas traído á buen fin , de que entonces se tenia gran esperanza , porque Miguel Paleólogo, emperador de los griegos , habia requerido con gran instancia á los pontífices pasados , que los admitiesen y reconciliasen con la Iglesin católica, y el rey con gran voluntad obedeció el mandamiento del papa , y puso luego en orden su partida , y salió de la ciudad da Valencia, mediada cuaresma. Estando en la ciudad de Tarragona, A nueve del mes de marzo, deste año de mil y doscientos y setenta y cuatro, pareciéndole que era buena sazón de castigar el desacato é inobediencia del vizconde de Cardona , y de los barones de Cataluña que habían menospreciado sus mandamientos y no quisieron seguirle en la guerra que pensaba hacer a los moros del reino de Granada, sabiendo que iba A ella en persona, siendo obligados por razón de la naturaleza y de los feudos que tenían del rey á seguirle y asistir en sus huestes y cortes, envió desde aquella ciudad A decir al vizconde y A Pedro de Berga, y A don GalcerAn de Pinos, y A don Guillen , y Maimón de Castelauli, y á don Berenguer de Cardona y A don Guillen de Rajadel, que atendido, que aquello no se podía disimular, sin gran daño y perjuicio de su preeminencia real , les mandaba embargar los feudos y honores, y les requería que le entregasen y diesen la posesión de los castillos que tenían por él, por razón de haberle faltado en el servicio que le debían, mandando que todos los castillos que estaban en la veguería de Barcelona, se entregasen A Guillen Dufort, veguer de Barcelona, y los de la veguería de Girona, á Guillen deCastelnou, y los que estaban en la veguería deCerdaniu y Confient, A Ramón Furt. Estaba el vizconde en aquella sazón en Sabadell, y respondió al rey, que se maravillaba que tal cosa le enviase & mandar , pues sabia que estando en 'Lérida habia respondido, que no era obligado de servirle los feudos y honores en las guerras que tenia el rey de Castilla en su reino, y que estaba aparejado para oír lo que la corte determinase sobre esto, y que entonces por amor y buena voluntad él holgaría de servirlo, ó que le mandase dar provisión . que aquello no lo pudiese en lo venidero parar perjuicio. También decía el vizconde que habia respondido al rey cuando le envió a llamar A las corles de Valencia , que él no era obligado de ¡r fuera del condado de Barcelona, y envió A Guillen de Castelauli con poder para firmar de derecho, y estar ó juicio de la corte, y escribió al rey que le rogaba como A señor, en quien había razón y justicia, que no le embargase los feudos y honores que tenia, ni le pidiese los castillos , pues estaba presto do estar A derecho por razón de lo que le inculpaban por haber faltado en el servicio que le debía , porque por aquella razón no entregarla los castillos. Entonces manda el rey otra vez requerir al vizconde sobre lo mismo , y él respondió que estaba presto de entregar los castillos llanamente, según era costumbre de Cataluña , pero nú por aquella demanda de haber faltado en el servicio que debia , porque sobre esto estaría a derecho con el rey, a conocimiento de su corte. Iba el rey su camino derecho para Francia y tuvo la Pascua en Torrella con el infante don Pedro su hijo, y de allí pasó á Peralada , y el segundo dia del mes de abril siguiente, tornó 6 mandar requerir al vizconde sobre lo mismo , diciendo que debia pensar que pena ponia el usajo al que rehusaba de entregar el castillo a su señor, por cualquiera via que se lo pidiese; y que debia saber las concordias que había entre los reyes pasados , y los vizcondes sus predecesores , sobre los feudos que tenían, que era haber de dar posesión de los castillos irados ó pagados, mayormente habiéndole faltado en el servicio, y por tanto le requería por la fidelidad en que le era obligado, que le entregase la posesión de sus castillos , por aquella forma que so le pedían. Kl vizconde, visto que el rey con tanta instancia pedia los castillos que tenia en feudo, determinó de darlos, exceptuando los castillos de Cardona, Castelauli y Zatalla, pretendiendo, que no era obligado de entregarlos ; y ésta fué la causa de la guerra que se movió poco después entre el vizconde de Cardona y los barones <le Cataluña , con el rey y con el infante don Pedro su hijo.

Cáv. LXXX VI.—De la ida del rey al concilio que el papa Gregorio décimo celckró en León en el reino de Francia, y de las condiciones que se trataron para reconciliar la nación de los griegos á la Iglesia católica romana.

Continuó el rey su camino y fué áMompeller adonde se detuvo ocho dias, y de allí se fué la via de León. Estando en Viena llegaron ciertos embajadores del papa, con quien le enviuba & rogar que se detuviese un dia en un lugar que estó a tres leguas de León, que se dice San Safornin , porque quería que se le hiciese el recibimiento conforme á quien él era. Entró el rey en la ciudad de León, y fi una legua della salieron á recibirle todos los cardenales y el gran maestre del Temple y Juan Grili y Guillen de Rosellon, a quien el papa había encargado la guarda y gobierno de aquella ciudad, y muchos prelados y varones que alli eran venidos , y toda la corle romana : y entró en el palacio del papa a le hacer reverencia: y fué del recibido muy graciosamente. Hubo en esle concilio según se refiere en la historia del rey, entre patriarcas, cardenales, arzobispos y prelados, en número de quinientos: y porque fué una de las mas señaladas y famosas congregaciones que en la cristiandad ha habido, y el rey se halló en ella , no seré muy ageno desle propósito, escribir las causas que precedieron con algunas particularidades que por otros autores no han sido referidas , cuanto á la reducción de la iglesia griega, con la Iglesia católica romana, que fué negocio tan deseado por la universal Iglesia. Cuando Miguel Paleólogo ocu pó el imperio de Constantinopla y se apoderó del, destruyendo y acabando la sucesión de! emperador Teodoro Lascaro, tras eslesuceso cchóal emperador Ilalduino descendiente de la casa de Francia , cuyos predecesores cincuenta y cinco años le habian tenido, después del primer italduino conde de Flandes , y por la pretensión en que se fundaba como legitimo sucesor y propincuo pariente de los principes griegos sus prede

cesores en aquel imperio , se llamaba rey y emperador de los Komeos, Comueno, Duca , Angelo , P.ileúlogo. Este principe después de tener muy fundadas las tuerzas del imperio, por inspiración ilivina , según él quería dar á entender , 6 lo mas cierlo, por asegurarse en el imperio que había usurpado contra el poder y fuerzas del rey de Francia , que favorecía la causa de Balduino; siendo Urbano cuarto sumo pontífice, dio grande esperanza de unirse con la Iglesia católica, declarando, que desdo su mocedad babia deseado ver unida la iglesia griega con la latina debajo de un pastor universal, y que aquello codiciaba mucho mas después que tenia asentadas las cosas de su imperio y estado: y en el año de mil y doscientos y sesenta y dos, envió sus embajadores , con promesa que él y todo el imperio griego se querían unir con la sede apostólica romana. Entonces envió el papa Ud religioso llamado Simón de Alvernia , y otras personas de Iclras y santa villa, para que tratasen con él y entendiesen como sentía de los artículos de la fé, y en los ritos y ceremonias de la Iglesia católica , y platicasen de concordar al emperador é imperio griego, con la sede apostólica. Mas no se conformó en lo que se le pedia, como quisieran aquellas personas religiosas: y por esta cansa no se procedió entonces mas adelante en este tratado. A Urbano sucedió Clemente cuarto, en cuyo tiempo Paleólogo envió sus embajadores á ¡a sede apostólica: y fueron primero en secreto oídos por el pontífice; y después se les dio pública audiencia ante el consistorio de cardenales , y dio lugar el papa que algunas personas insignes del sacro colegio confiriesen con ellos, no por via do contención ó disputa, sino por palabras sencillas y consonas a la verdad evangélica, cerca de los artículos y doctrina de nuestra santa íé católica, porque se discurriese entre ellos familiarmente, y comunicasen por qué modos y medios se podría conseguir este fin tantas veces movido, y nunca llevado á buena conclusión. Las personas que fueron nombradas por el papa , venían en ciertos medios que pedia el colegio, que ellos firmasen y se obligasen de cumplir: y fué rehusado por los embajadores, diciendo que no tenían poder ni comisión del emperador para otorgar aquello que se les pedia. Después el papa escribió á Paleólogo clara y abiertamente por estas palabras. Que si deseaba sana y sencillamente venir íi la unión de la Iglesia, y ser recibido en ella él y cloro y pueblo y nación griega, habia de profesar todo aquello que la Iglesia romana firmemente tiene y fielmente enseña, constantemente predica y públicamente profesa: y habia asimismo de reconocer el primado de la Iglesia romana. Con esto le envió en escrito los artículos deln fé que habían do profesar, proveyendo de algunas personas de grandes letras y doctrina, con quien el clero y pueblo griego pudiesen comunicar , para que en sus dudas fuesen satisfechos, y continuados en la verdadera opinión, exhortándole en Jesucristo, que diligentemente considerase la gloria y mérito que conseguíay cuanto ensalzaba su nombro si por su medio aquella nación se redujese íi la obediencia del universal pastor: ofreciendo que si viniese al verdadero conocimiento y unión de la fé, y él y su pueblo y y clero la profesasen , y se pusiesen debajo de la obediencia de la Iglesia romana.se procuraría vinculo de amistad y concordia perpetua entro los latinos y griegos: desengañándole manifiesta y llanamente60 sus letras, que por razón ó respeto que 'e "ul1"' mo\Mo íiesle tratado do la unión, no podría la""1

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