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ile Cervellon, don Pedro Abones, don Atho de Foces, don Atorella, Pedro Pérez justicia de Aragón. Está aquel lugar en un peñasco, que le ciñe casi por todas parU*s la mar, en la costa que habitaron antiguamente los ilergaones , y por ser como isla, le pusieron este nombre y era muy famoso y conocido en lus navegaciones de los griegos , en los lugares de la cosía, entre el rio Ebro y SaguuU), y por la misma causa le llamaron en su lengua Cherchoniieso. Lo que en su historia se contiene es, que para esta empresa fué muy servido de don Pascual Muñoz, que había sirio privado del rey don Pedro su padre, y era de los mejores y mas principales de Teruel, y ofreció de dar para aquella guerra los dineros que fuesen necesarios, cuanto bastase la facultad de su hacienda y de sus amigos, é hizo al rey empréstito para proveer lo necesario de vituallas y bastimento para la gente de guerra para tres semanas. En esta historia se dice, que cuando Ileso el plazo en que bahian de estar juntos los ricos hombres del reino, no fueron á servir al rey, sino don Blasco de Alagon que era muy principal varón, y de ios muy señalados y valerosos que hubo en aquellos tiempos, y don Artal de Luna , y don Atho de Foces, y que se gastó la munición y vitualla que tenían , y por esta causa fué forzado el rey de hacer tregua con Zeit Abuzeit rey de Valencia, con que le diese el quinta de las rentas de las ciudades de Valencia y Murcia, sacando los pechos, y otorgó al rey el tributo. A esto se añade en aquella historia, que después de haberse concordado la tregua con el rey de Valencia , pasadas las tres semanas se salió el rey de Teruel: y llegjndo A una aldea que se llama Calamocha, hallo allí á don Pedro Aliones con hasta sesenta de caballo, y dijo al rey que iba á hacer entrada en tierra de moros, con don Sancho obispo de Zaragoza su hermano: y mandóle el rey que volviese con él hasta Burbaguena, diciendo que le quería hablar en presencia de algunos ricos hombres de Aragón. Apeóse el rey en Burbaguena en una casa del Temple, y halláronse con él don Blasco de Alangon, don Artal de Luna , don Atho de Foces, don Ladrón, don Asalido de Gudal y dou Pelcgrin de Bolas: y con ellos se detuvo el rey con intención, según después pareció , de prender á don Pedro: porque era, A quien se daba toda la culpa de la confederación y liga que »e hizo en Alagon. Iba don Pedro armado de su perpunte, que era armadura defensiva , que entonces se usaba corno jubón fuerte ,y con su espada ceñida y un morrión de malla, y el rey le dijo, que por su culpa principalmente y de los ricos hombres del reino, había dejado de hacer una buena cabalgada en tierra de moros, que era lo que él mus codiciaba, porque hasta entonces no se había vislo á las manos coa ellos, y que le fué partido hacer tregua con el rey de Valencia , y por esta causa le rugaba y mandaba que la guardase. Escusábase don Pedro con decir que le babia costado mucho á él y á su hermano el obispo, el aparejo que hicieron para esta entrada: y suplicaba al rey que no diese lugar que se perdiese el servicio que en ella podía dcllos recibir. A esto respondió el rey que mayor seria el deservicio que recibiría , en que se quebrase la tregua, que por su culpa se habia hecho, y quequeria ver si su ruego y mandamiento vali.in tanto con él que se dejase de aquella porfía: mas don Pedro Anones instaba en decir que no podía dejar de seguir su viaje: y el rey le replicó , que pues en cosa de aquella calidad no le que

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ria complacer, que quería que fuese preso. Levantóse entonces en pié don Pedro, y los que estaban con el rey dejáronlos solos, y salieron de la casa embrazando sos mantos ron las espadasen las manos. Aunque era don Pedro de gran estatura y muy diestro en las armas y valiente, y el rey de edad de diez y siete años, queriendo echar don Pedro mano A la espada, asió el rey della con tanta fuerza, que no la pudo desenvainar: y porfiando en esfo, oyendo el ruido los do don Pedro que estaban A caballo, apeáronse hasta cuarenta, y entrando dentro porfiaron de sacarlo do las manos de! rey, y aun con esto no podía descabullirse del: y Jos del rey , que estaban en aquella casa, según en su historia se escribe, estaban {mirando la lucha: y asi los caballeros y escuderos de don Pedro le sacaron de poder del rey, y le pusieron á caballo y salieron con él de Burbaguena. Entonces pidió el rey A un caballero de Alagon, que estaba á la puerta A caballo que le decían Miguel de Aguas, que le dejase su caballo, y subió en él armado de su perpunte, y luego le dieron sus armas , y siguió solo á don Pedro, y tras él partió don Atho de Foces con cuatro de caballo, sin que hubiese tomado sus armas; y de allí á un rato cabalgaron don Blasco de Alagon y don Artal con los suyos. Saliendo don Atho por entre unas tapias por las viñas de través se reparó en el camino, por esperar los caballeros que seguían al rey: y fué reconocido do la gente de don Pedro, y volviendo contra él dos caballeros, le hirieron y derribaron del caballo: y entretanto llegaron don Blasco y don Artal; y el .rey pasó adelante con solos dos caballeros, que eran don Asalido de fiudal, y Domingo López de Pomar, y reconocieron A don Pedro Aliones, que iba con veinte de caballo que le seguían sin apartarse del, por una cuesta arriba, por tomar el camino de Cutanda , que era un castillo del obispo de Zaragoza su hermano. Don Blasco y don Artal le iban en el alcance, y llegaban del cuanto un.tiro de ballesta : y don Pedro se hubo de recojer A un cerro con los suyos, y reparó en él, porque llevaba el caballo cansado. Entonces don Jimen López de Riglos se apeó del suyo, y dióle á don Pedro para que se salvase : y como llegaba alguna gente del rey, comenzaron desde aquel recuesto A lanzar muchas piedras, defendiendo la subida. El rey adelantándose de don Asalido y de Domingo López de Pomar , stguió por una vereda , que era atajo del camino para subir á lo alto del cerro: y mientras defendían los de don Pedro la subida A don Blasco y á don Artal, llegó por la otra parte el rey: y siguiendo por aquel camino, los suyos ganaron lo alto: y entonces fué desamparado don Pedro de su gente, sin que quedase con él sino un escudero que le aguardaba, que decían Martin Pérez de Mezquita. Llegó en aquella sazón contra don Pedro un caballero que se decia Sancho Martínez de Luna, hermano mayor de Martin López de Luna, y dióle una lanzada por el lado derecho, por la escotadura del perpunte: y abrazándose con el caballo sintiéndose herido, dejóse caer á la otra parte. Apeóse entonces el rey que llegó de los primeros , y púsole los brazos recogiéndole, diciendo, que en mal punto fuera nacido, pues no le habia querido creer en el cousejo que le daba. Estando en esto, llegó don Blasco de Alagon , y dijo al rey que le dejasen aquel león , porque se vengarían de las sobras que le habia hecho, con ademan de quererle alancear, estando ya don Pedro herido de muerte: pero no consintió el rey que llegasen a él, diciendo que primero habia de herir a él que á don

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I'edro: y mandóle poner sobre un caballo, en el cual le volvía un escudero por el camino de Burba^uena , y murió antes que allá llegase. Partióse de allí el rey para Daroca, llevando consigo el cuerpo dedon Pedro en un ataúd , y fué enterrado en la iglesia de Santa María de aquella villa : y al mismo tiempo que el rey se salia, • hubo algún alboroto entre los de su casa que iban en su seguimiento y los déla villa, porque les dijeron algunos denuestos deshonrándolos: y fué allí herido un escudero del rey, pariente de Pelegrin de Bolas. Era don Pedro Abones, sin ser de linaje de ricos hombres, de los mas grandes y mas poderosos del reino, y tenia la villa de Bolea y todo Sobrarbe, que el rey don Pedro le habia empeñado: y estaba apoderado, no solo de las fuerzas y castillos de la montaña, pero de algunas otras, y luego partió el rey con su gente para la villa de Bolea por cobrarla : mas cuando allá llegó, se habían puesto dentro el infante don Fernando y don Pedro Cornel, con hasta ochenta de caballo, y los de la villa tenían su voz, y estaba el castillo bien fornecido de munición y gente y vituallas, para se poder defender: y por esto el rey no se detuvo, y pasó adelante. En la fiesta de la Anunciación del año mil doscientos veinte y cinco se comenzó á fundar la iglesia del monasterio de Roda, siendo abad Martino, que después lo fué del monasterio de Gemundo, y habia residido en el monasterio de Junquera.

Cap. LXXXI.—De la guerra que el rey hiso en los lugares que tenían la voz del infante don Fernando.

Entretanto que el rey iba contra los lugares de Sobrarbe y Ribagorza , que se tenían por don Pedro Anones , levantáronse las ciudades y villas de Aragón, tomando la voz del infante don Fernando y de don Pedro Cornel con su parcialidad , sino fué la villa de Calatayud ; y enviaron por don Guillen de Moneada , y vino á Aragón con toda la gente que pudo juntar. Por esta causa , ante todas cosas convino al rey, que bajase de la montaña, y vínose para Almudevar, á donde estuvo tres semanas , de allí se pasó á Peí tusa , y llegó á su servicio Ramón Folch, vizconde de Cardona, con don Guillen de Cardona su hermano , y hasta sesenta de caballo. Allí proveyóel rey, queestuviesen en Alagon , en frontera contra Zaragoza, don Blasco de Alagon y don Artal ele Luna; y quedaron con el de Aragón, don Atho de Foces, don Rodrigo de Lizana y don Ladrón. En aquella sazón el obispo don Sancho Aliones en venganza de la muerte de su hermana don Pedro, habia ayuntado mucha gente de su parcialidad, y con ella salió de noche de Zaragoza contra la villa de Alcubierre, y tomaron el lugar, y fué puesto por su gente á saco : esto era en cuaresma, y el obispo, según en la historia se escribe, absolvía á su gente á culpa y ,1 pena de los daños que hacían; y dábales licencia que pudiesen comer carne, y concedíales otras indulgencias. Salieron otra vez los de Zaragoza con su hueste, y fuéronse á poner junto al Castellar, pero don Blasco y don Artal de Luna, que estaban en Alagon, salieron contra ellos y pasaron á Ebro, y acometiéronlos muy de sobresalto en la sierra que está junto al Castellar; y fueron los de Zaragoza vencidos, y quedaron entre muertos y presos hasta trescientos en el campo. El rey estando en Pertusa, mandó labrar algunas máquinas y trabucos, movió cou Ramón Folch y sus gentes para cercar á Ponzano, y muy en breve fué ganado. De allf partió á las Celias , junto á Pertusa, y asentándose los trabucos y máquinas contru el lugar,

fué combatido, y dende á tres dias que se dio batertaal castillo, un escudero que estaba dentro, movió partido al rey, que se le rendiría á cierto término, si no le venía socorro; y fué asentado, que sí dentro de ocho dias no llegaba . le hubiese de rendir al rey; y con este concierto se sobreseyó el combate del castillo. Estaban con el rey sobre las Celias , Ramón Folch , don Rodrigo de Lizana, don Atho de Foces, don Pedro de Pomar y don Ladrón, principales en su consejo y gobierno; y el día que se cumplía el plazo, fuese el rey á Pertusa, y manduque para otro dia siguiente estuviesen á punto con sus armas y fuesen sobre las Celias, y lo mismo mandó á los de Berbegal y Barbastro. Estando proveyendo esto en Pertusa, vieron venir por el camino de Huesca, dos caballeros al galope muy largo con sus lanzas y escudos, y conocieron que eran don Pelegrin de Atrosillo y don Gil su hermano; y aguardólos el rey en la iglesia de Santa María, y dieron aviso que el infante y don Pedro Cornel con sus gentes, y con los consejos de Zaragoza y Huesca , iban á socorrer las Celias, y que los habían dejado, que emparejaban con Vilitla , y se daban prisa por llegar aquel dia. Mandó luego el rey ensillar, no estando con él, sino solos cuatro caballeros, y dejó mandado al consejo de Pertusa, que le siguiesen, y lo mismo se proveyó con los de Berbegal y Barbastro. Llegando á las Celias , halló allí á Ramón Folch y á don Guillen de Cardona su hermano, y á don Rodrigo de Lizana; y estos ricos hombres Cod los caballeros del rey , eran basta ochenta de caballo, y mandólos el rey armar y estar á punto de batalla; y don Pedro de Pomar , que era caballero anciano de la casa del rey, y principal en su consejo, visto la poca gente que tenia, y que no eran parte para resistir á las gentes del infante, dijo al rey , que tomase lo alio de un cerro muy enriscado que allf habia , donde se pudiese defender, hasta que llegasen á socorrerle las compañías de algunas villas que esperaba. Mas el rey le respundió con gran ánimo, diciendo: don Pedro yo soy rey de Aragón, y estos qué son mis subditos y naturales , vienen como no deben contra su señor sin derecho y razón ; creed , que no dejaré la villa, sino muriendo en el campo, ó quedando vencedor, y por esta vez no acuerdo de seguir vuestro consejo. Asi estuvo con gran corazón animando á los suyos, esperando en el campo al infante y su gente, y no pareciendo aquel dia, se le rindió el castillo de las Celias Después que el rey tomó las Celias, volvióse á Pertusa. á donde vino Espargo, arzobispo de Tarragona, por reducir al infante y ricos hombres de su parcialidad al servicio del rey, Anduvo este prelado, que tenia gran autoridad, y era muy deudo del icy,tratando entre ellos dealgunos medios de paz; pero no se pudo por entonces concluir, porque pedían cosas, que decía el rey ser en gran disminución de su señorío. Los de Huesca, como fueron ganadas las Celias, hablaron con Martin de Pereíolo, merino del rey en aquella ciudad , y con otros que deseaban su servicio, para que le avisasen, que si alia iba , ó se acercaba á Huesca, obedecerían sus mandamientos; y por esta causo partió sin compañía de hombres de armas, ni gente de guerra, porque no se alterasen dello. Salieron á recibirle hasta veinte de los principales de aquella ciudad, a Santa María de Salas, y habló con ellos, graciosa y amorosamente , diciendo el deseo que tenia de hacerles bien y merced. Suplicáronle, que entrase en la ciudad, porque en ella le servirían como eran obligados á su señor natural. Ib80 con el rey , de-Ios ricos hombres, don Rodrigo de U

zana y don Blasco Maza ; y de I03 caballeros mesnaderos <le su casa, don Asalido de Gudal, y don Pelegrin de Bolas, que hacia el oficio de mayordomo por don Atlio deFoces y Sancho Pérez de Pomar. Aquel dia fué recibido en son de fiesta , y regocijo de la gente popular; pero la noche siguiente se pusieron en.armas, y I nerón alborotando el pueblo, y llegaron ante las puertas de palacio hasta cien hombres armados, y estui ieron haciendo la guarda toda la noche, y aunque el rey lo entendió de un su portero, que se llamaba Guillen de Dacan, no se curó dello Otro dia de mañana, por aquel alboroto mandó el rey que se ayuntase el consejo de la ciudad delante del palacio y de las casas de ilont ¡i agón , íi donde concurrió mucha gente; y estando A caballo les dijo, que bien sabían que era su rey y señor natural, y estos dos señoríos de rey y naturaleza le pertenecían legítimamente. El reino por posesión y poderlo real, y la naturaleza por derecha sucesión heredada de sus mayores, y decia que esta era taoaotigua , que con el habían reinado en Aragón catorce reyes , de quien él descendía desde el rey Iñigo Arista, que fué el primero que fundó el reino en las montañas de Aragón y Sobrarbc; y que cuanto de mas antiguo dependía la naturaleza entre él y sus subditos, tanto mas les obligaba á este reconocimiento , que era mas estrecho vinculo que parentesco, pues este por tiempo se deshace y la naturaleza por mayor discurso de siglos obliga mas y tiene mayores fuerzas. Por esto decia . que deseaba el sosiego y buen estado del reino y que fuesen mejorados en los fueros y costumbres que sus predecesores les habían concedido, y no debían andar en asonadas ni en armas, ni era razón que él se hubiese de recelar dellos , pues confiando de su fidelidad , se vino A aquella ciudad , porque tenía voluntad de la conservar y tener en su amor y servicio. A esto respondieron que le agradecían mucho lo que les había dicho y que el consejo habría su acuerdo, y entrAronse en las casas de Montarangon , y estuvieron dentro por gran espacio. Estando deliberando lo que le responderían con maña de los que procuraban estorbar el servicio del rey y el sosiego de aquella ciudad, publicaron que Ramón Folch, y las gentes del rey , que estaban en el campo, venían á gran furia contra la ciudad y queriéndose levantar, fueron asegurados por el rey y tornaron A su acuerdo; pero estando sus Ánimos muy alterados, no tomaron resolución de responderle, y partiéronse todos de aquel consejo y entróse el rey en palacio , y con él don Rodrigo de Lizana, don Blasco Maza , don Asalido de Gudal, y Rabaza, que era su secretario. Esto era por el mes de marzo y fueron entonces A Huesca don Bernardo Guillen tío del rey, y don Ramón de Mompeller su hermano, y Lope Jiménez de Loesia: y comenzóse entonces otra vez A alterar el pueblo y poner en armas para detener al rey, y pusieron cadenas por las calles y mandaron cerrar las puertas de la ciudad; y el rey que entendió el furor y alteración de la gente popular, por mas asegurarlos, que no pensaba partirse, ordenó que se hiciese mayor provisión de la que solía, porque entendiesen que dermioaba comer en la ciudad , y entretanto mandó que le trujesen su caballo, y vistióse su loriga y perpunte y sus armas , y púsose A caballo, é iban con él don Rodrigo y «km Blasco, y no eran sino cinco de caballo y bajaron hacia la puerta, por donde su sale A la Isuela , camino i!e Bolea . y hallaron cerrada la puerta de 11 ciudad; pero fué tan repentinamente, que no habiendo llegado gente A la guarda, amenazando el rey al portero, pu

dieron abrirla los escuderos del rey y estuvo allí esperando toda la gente de caballo que consigo (enia, y tomó el camino de la Isuela abajo y salieron A recibir al rey el vizconde de Cardona y don Guillen su hermano, y don Atho de Foces mayordomo del reino, con toda la otra gente, y con ellos se fué el rey A Pertusa. En este año que fué del nacimiento de nuestro Redentor de mil doscientos veinte y seis, por el mes de marzo,♦nurió el papa Honorio y sucedió en su lugar Gregorio noveno, y Luis rey de Francia tuvo cercada la ciudad de Aviñon , que estaba inficionada de la herejía de los albigenses ; y habiéndose ganado por combate mandó derribar sus muros, y entonces se acabó de eitirpar aquella herejía ; y fué muerto el conde Guido deMonlorte, hermano del conde Simón de Monforte de una saeta, en un lugar del condado de Tolosa. Volviendo desla guerra el rey de Francia, adoleció en Momnensier, y murió allí de la dolencia , y Luis que era hijo mayor, sucedió en el reino, y don Alonso que después fué conde de Putieis, casó con única hija de Ramón último conde de Tolosa, y sucedió en aquel estado , y era prima hermana del rey don Jaime, hija de doña Sancha hermana del rey don Pedro su padre. Dejó el rey de Francia oíros dos hijos, A Roberto, que fué conde de Ras y Picardía, y A Carlos, que fué duque de Angeus y conde de la Proenza, y el primero de aquella casa , que fué rey de Sicilia, de quien sucedieron los quedespues reinaron en NApolesy los de la casa de Purazo. En Castilla después de la muerte del rey don Enrique , hubo grandes movimientos de guerra, parte emprendida por los ricos hombres de ella, parte por causa del rey de León; y procuraba la reina doña Berengucla, que los ricos hombres y pueblos de Castilla jurasen al infante don Fernando su hijo por rey, y le amparasen contra sus enemigos, y con gran consejo y cordura lo acabó con ellos, y mandó llamar A cortes A los de Estremadura y Castilla , para la villa de Valladolid, A donde fué su hijo jurado por rey, y coronado en la iglesia de Santa María, siendo de edad de diez y ocho años; y comenzó A prevalecer la voz y partido del rey don Fernando, y fué casado con doña Beatriz, bija del emperador Filipo, hermano del emperador Enrico, que fué muerto por el conde Palatino, y de María Irene su mujer, que fué hija del emperador Isacio Angelo, que sucedió en el imperio de Constantinopla A AndrónicoComneno. Habia sido casada primero esta María Irene, según parece por las historias de Sicilia , con un hijo del rey Tancredo ; la cual en la historia del arzobispo don Rodrigóse llamó Marta; y estando esta princesa con el emperador Federico su primo, rey de Sicilia, la envió muy acompañada A Castilla, y celebraron sus bodas en Burgos.

Cap. LXXXII.—De la concordia que el rey trató entre Ramón Folch, vizconde de Cardona y los de su bando, y don Guillen de Moneada, vizconde de Bearne, y entre el infante don Fernando y don S'uño Sánchez.

Procuró el rey , para remediar las alteraciones del reino, y reducir al infante don Fernando A su servicio, y A los ricos hombres de Aragón y Cataluña , que seguían su parcialidad, de concordar las diferencias que don Ramou Folch , vizconde de Cardona , y los de su bando traían con don Guillen de Moneada , vizconde de Bearne, y los de la otra parte, porque sin esto parecía imposible que se apaciguasen las cosas de Aragon, y la contienda que habia entre el infante don Fernando y don Ñuño Sánchez. Entendieron en concordarlas Kspurgo arzobispo de Tarragona, y algunos ricos hombres; y finalmente el vizconde de Cardona y don Guillen de Cardona su hermano, don Pedro de Cervera y don Pedro de Granana, Berenguerde Portolla, y non Dalmaode Timor, en su nombre, y de don Ñuño Sánchez, y de los de su valla, que eran don Guillen de Anglesola y sus hijos , Berenguer de Puchert y sus hijos, Arnaldo de Timor, don Berenguer deEril, Guerao Maman, l'once de Santa Fé, Berenguer de Villaf ranea, Ramón de Ríbellas, y Ramón y Gombal deRibellassus hijos , Ugo de Mataplana , Pedro de Berga , Guillen de Guardia , Galcerán de Pinos , Berenguer de Anglcsola, y por sus parientes y vasallos remitieron todas las querellas y daños que hasta allí habían recibido en la guerra que tenían con don Guillen de Moneada y con los barones y caballeros de su parcialidad , que eran estos, don Guillen deCervellon y Guerao de Cervellon su hijo , Guillen de Claramonte, Ramón Alaman , don Guillen de Cervera , Arnaldo de Castelbó , don Ramón de Moneada y don Ramón de Cervera , Ugo conde de Ampurias, Ponce Guillen , Bernardo Ugo de Serralonga, el conde de Pallas, Bernardo de Portella, Guerao de Aguilon, Ramón de Belloc y otros caballeros. Esto fué á veinte y tres del mesdemayod&«teaño,y el vizconde de Cardona y su hermano, y aquellos caballeros en su nombre, y los de su bando concedieron á la otra parte treguas por diez años continuos, y pusieron en rehenes los castillos y villas de Alcarraz, Momblanc, Tamarit y Terraza y Pontons, que el vizconde de Cardona y su hermanó tenían en feudo por el rey, y otros castillos en poder de algunos caballeros de la parte contraria , y cinco rehenes, que fueron Guillen de Berga, Ramón de Cardona,hijo del vizconde de Cardona, Pedro de Queralt, hijo de Arnaldo de Timor, Guerao de Granana, hijo de Pedro de Granana, que habían de estar en poder de don Ramón de Cervera,y el quintofué Guillen de Anglesola, hijo de don Guillen de Anglesola , que se había de entregar á don Guillen de Cervera. Pusieron estas rehenes con tal condición,queguardándole aquella concordia, en fin del primer año restituyesen uno délos castillos, y uno de los caballeros que se ponían en rehenes, y asi sucesivamente en el segundo, tercero y cuarto año,y en fin del quinto quedaban libres todos los castillos y rehenes; y en caso que dentro destos cinco años se contravinieseálo concordudo,y matasen alguno de los caballeros de la partedel vizconde de Bearne, los castillos y rehenes eran perdidos de tal manera , que los castillos que tenían en feudo volvían á la corona real, exceptuando el feudo de Pontons de Guillen de Odena, que había de entregarse á don Guillen de Moneada; y los castillos que eran de patrimonio se habían de repartir entre el vizconde de Bearne , y los barones de su bando. Entonces se revocaron por el vizconde de Cardona, y por los caballeros de su parcialidad , los juramentos y homenajes y posturas que tenían con el rey y con don Ñuño, contra donGuíllen de Moneada, y los de aquel puesto ¡ y dieron por libres al rey y á don Ñuño de las convenciones y pactos que entre sí lenian; y también prometió el vizconde de Cardona, que no ayudaría a Berenguer de Puchert en la guerra que lenian con Ramón Alaman, queriendo estara derecho su adversarío sobre la pretensión que tenia de Montagudo, y hicieron el vizconde y los otros caballeros de su valía homenaje al rey , según la costumbre de Cataluña, y á don Guillen de Moneada , por él y los de su bando hicieron homenaje según fuero de Aragón. Con esto fué mas fácil al rey reducir á su servicio al infante

don Fernando , y sosegar las alteraciones del reino.

Cap. LXXXIU.—De la confederación que entre si hicieron las ciudades de Zaragoza, Jaca y Huesca.

Estaba todo el reino por este tiempo en tanta turbación y escándalo , que no había mas justicia en él, de cuanto prevalecían la armas siguiendo unos la parte del rey , y otros la del infante don Fernando , que so favorecía délas ciudades de Zaragoza , Huesca y Jaca. Con esta ocasión de tanta rotura , los consejos y vecinos destas ciudades , hicieron entre sí muy estrecha confederación , atendida la turbación grande del reino, y los daños y robos y homicidios y otros muy grandes insultos que se cometían; y para evitar tanto mal, porque pudiesen vivir eu alguna seguridad y pacíficamente, trataron de unirse y confederarse eu una perpetua amistad y paz. Juntáronse en Jaca los procuradores dest ,s ciudades, y á trece del mes de noviembre deste año de mil doscientos veinte y seis, determinaron de unirse y valerse con todo su poder , contra cualesquiera personas , salvando en todo el .derecho y fidelidad que debían al rey y á la reina , obligándose con juramentos y homenajes , que no se pudiesen apartar desta amistad, ni absolverse de aquella jura por ninguna causa, antes se conservase siempre entre ellos esta concordia y unión, y entre sus sucesores; y juraron de lo cumplir todos los vecinos . desde siete años arriba, so pena de perjuros y traidoresá fuero de Aragón , y declarando que no pudiesen salvar su fé en corte, ni fuera della. Por eslo dio el rey gran priesa en poner en orden sus gentes, entendiendo, que aquella confederación se hacia por la parte que seguía al infante, y que no solo se conjuraban para su defensa, sino para poder ofender.

Cap. LXXXIV.— De las instas que tuvo el rey con el infante don Fernandoy con don Guillen de Moneada, vilconde de Bearne , y como comprometieron sus diferencias.

Anduvo el rey monteando la mayor partedel invierno , y estando en Alfamen, é (rece del mes de diciembre deste año, se juntaron con él para acabar de apaciguar las diferencias y alteraciones del reino, don Blasco de Alagnn , don Lope Fcrrcnch de Luna, don García Pardo, Ramón Folch vizconde de Cardona, don Guillen de Anglesola , don Guerao Alaman , don Ladrón , don Guillen de Cardona , Pedro Pérez , justicia de Aragón , Pedro Sese, y Pedro de Meitat. Con este acuerdo, so fué el rey á Pertusa , y el infante don Fernandoy don Guillen de Moneada y don Pedro Cornel que vinieron á Huesca á tratar de reducirse al servicio del rey, enviaron á decirle, que se irían para él, significándole que les pesaba de haberle errado en lo pasado; y concertaron de verse en la sierra, que esté sobre Alcalá, adonde se ordenó, que fuese el rey con sietede los ricos hombres y de su consejo; y de la parle del infante otros seis ó siete , diciendo que bien holgaran de ir ante él á Pertusa , si no se recelaran , que alguna persona no alterase la gente, ó moviese pelea contra ellos; pero que irian como vasallos debían ir ante su señor , y concertaron las vistas. Fueron con el rey, Uamon Folch vizconde de Cardona y don Guillen de Cardona su hermano, don Atho de Foces, don Rengo de Lizana, don Ladrón hijo de don Pedro Ladrón, que era según se escribe en la historia del rey, de gran linaje , don Asalído de Gudal . y otro caballero que no nombra , y don Pelegrin de Bolas. Con el infante don Fernando, fueron don Guillen de Moneada, vizconde de be-ame , don Pedro Cornel, Hernán Pérez de Pina y otros caballeros que no se nombran. Hecha reverencia al rey , toda la platica se resolvió, en pedir perdón de lo pasado, suplicando al rey le recibiese en s>u merced, pues era su lio, y tenia deseo de le servir; y que asimismo hiciese merced a don Guillen de Moneada; pues ningún rey de España tenia tan principal vasallo. Duu Guillen habló al rey con grando humildad , diciendo que ninguno mejor que el rey sabia el deudo que los de su linaje tenían con los condes de Barcelona, que habian fundado su casa, y que él tenia mis que los pasados, pues era señor de la riqueza de Bertrne y de Gascuña , que se había de emplear en su servicio. Que pensaba que el rey entendía que aquello que se había hecho, era por su servicio y honor; pero pues veían que no se tenia por ello servido, se hallaba encañado, y le pedia perdón de su yerro; y suplicaba perdonase á los caballeros que le habían seguido, y prometió que en ningún tiempo no le movería guerra, porque le tenia por tan excelente principe, que ni á él nía sus amigos se baria agravio; y cuando le recibiesen, esperaba que con sus servicios se reduciría en su buena gracia y amor, y que esta voluntad le debía ser admitida. Respondió el rey, que tendría sobre ello su consejo, y apartándose con aquellos ricos hombres y caballeros que llevaba consigo, lueron todos de parecer, que los recibiese, en su servicio. Desde entonces se admitieron en la obediencia del rey , y él se parlió para Alcalá , y estuvieron allí con el rey en liu de marzo del año de mil doscientos veinte y siete el arzobispo de Tarragona , el obispo de linda y fray Francisco de Mompesat, maestre del Temple, don Rodrigo de Liza na , Valles de Vergua, el vizconde de Cardoua y don Guillen de Cardona, don Guerao Aloman, don Berenguer de Eril, Sancho Ouerta y Pedro de Pomar. Indiferencia se puso en estos medios, que el rey pretendía que el inlantesu tio, y don i-ancho obispo de Zaragoza, en su nombre y de doña íancha Pérez, mujer de don Pedro Aliones y don Pedro Cornel y don Pedro Jordán y don Atorelln , se habian conjurado como no debían, y confederado en su perjuicio y quería que se deshiciesen aquellas juras, y había grao diferencia sobre los daños que se hicieron de ambas parles , porque se pedia la enmienda y satisfacción del los. También había grao contienda por la restitución de los castillos que el rey por su autoridad había tomado después de la muerte de don Pedro Ahcnes , y pedia el obispo su hermano, que anle todas cosas se restituyesen, y cierta suma de dinero que él debía á don Pedro, por la cual tenia obligados ciertos castillos. Finalmente por bien de concordia pusieron todas sus diferenciaslibremeiiteen manos del arzobispo ■le Tarragona, y del obispo de Lérida y del maestre del Temple; y el rey y aquelloscaballeros hicieron pleito homeuaje, a lo que los tres en conformidad determinasen. Habido consejo con muchas personas, el último día de marzo del mismo año revocaron y anularon todas las confederaciones y conjuraciones que se hicieron por esta causa entre caballeros y ciudadanos, y entre caballo ros y caballeros; y mandaron que se entregasen al rey los instrumentos y que el infante don Fernando hiciese homenaje al rey y le prestase juramento de fidelidad , y el rey le honrase como a su tio, y le señalase treinta caballerías, y no se las pudiese quitar dentro de un año, nuciendo él el servicio que era obligado al rey según fuero de Aragón, y le perdonase

cualquier enojo y rencor que contra él tuviese y jurase el rey , que el infante de allí adelante se podría confiar del. De la misma manera declararon que el rey honrase y tratase benignamente al obispo de Zaragoza y & sus parientes y recibiese en su amparo su iglesia y obispado, y las cosas que le pertenecían, y le defendiese contra cualesquier personas y le perdonase, y que los castillos y villas que don Pedro Ahones tenia del rey para durante su vida , se restituyesen a la corona dentro de diez días, y délas que por juro de heredad eran de don Pedro, quedóse su derecho ft salvo al obispo, y le pagasen las deudas que el rey debia a don Pedro y á don Pedro Jordán. Entraban en el perdón don Pedro Cornel, don Atorella y don Pedro Jordán y los otros caballeros que habian seguido la parcialidad del infante, y pusiéronse en libertad los prisioneros de ambas partes, y restituyéronse los castillos de Castro, San Medir, Angues, Junzano y Santa Olalla y otros que se habian ocupado en esta guerra, reservando el castillo de las Celias. También declararon estos jueces, que el rey porsu parte y jurisdicción» diese firmes treguas á todos los caballeros del reino de Aragón, hasta un año, y mas por diez días. Seguían en esta sazón entre otros muy señalados ricos hombres el servicio del rey, don Arta! de Luna, que tenia entonces en tercería por los reyes de Aragón y Castilla, la villa de Borja, y dos ricos hombres que el uno se decía don Pedro Garces de Aguilar, de la orden de Calatrava, que se llamaba señor de Alcañiz de la Frontera , y don Garci Pérez de Aguilar, señor de Roda de la ribera de Jalón. Teniendo el rey asegurado en su servicio al infante don Fernando su tio, y los ricos hombres que lo seguían, propuso de. castigar á los que pusieron en armas las ciudades de Zaragoza , Huesca, y Jaca, y sus consejos, por las confederaciones y juras que entre si hicieron, siguiendo la voz del infante, que pretendía el rey haberse hecho en perjuicio del señorío y dignidad real; y deseando estas ciudades someterse á su obediencia, nombró la ciudad de Zaragoza, con poder bastante á Ramón Gascón, Bartolomé ller, Bruno de Tarba, Aznar Bacher y Bartolomé Turin jurados, y otras personas en nombre de todo el consejo; y las ciudades de Jaca y Huesca enviaron sus procuradores y prometieron en mano da los mismos Espargo arzobispo de Tarragona, y del obispo de Lérida y del maestre del Temple, debajo de homenajes y sacramentos, que obedecerían y cumplirían lo que el rey de consejo y acuerdo de los tres ordenase; y habido su parecer el primero de abril de mil doscientos veinte y siele se revocaron las confederaciones y juras que habian hecho hasta aquel día, y fué declarado , que hiciesen homenaje corporal al rey por ti y sus consejos, y perdonasen los daños é injurias que habian i ecibido de la gente del rey, durante las alteraciones pasudas , y volviesen los prisioneros, y bienes que dellos tenian ocupados, y asi lo ofrecieron y juraron, y mandó el rey poner en libertad los prisioneros que estaban en poder délos suyos. Entonces volvió* confirmar el rey los privilegios, fueros, usos y costumbres, que sus predecesores concedieron á estas ciudades, y de allí partió para Lérida. En esle año, por el mes de febrero y marzo, hubo muy gran carestía y hambre en la ciudad de Barcelona, y en otros muchos lugares de Cataluña , y llegó á valer la cuartera del trigo íi cincuenta y seis sueldos, y padecían la necesidad y trabajo que suelen sostener los luI gares cercados de sus enemigos

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