Disquisiciones nauticas, Volumen 2

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Aribau y c.a (sucesores de Rivadeneyra, 1877

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Página 179 - ... entrar el enemigo. Hay en este pueblo un barberi-médico para raer los testuces de los marineros y sacarles la sangre, si menester fuere. Y en fin los vecinos de esta ciudad no tienen más amistad, fe, ni caridad que los bijagos, cuando se encuentran en la mar. Miré al piloto, teniente del viento, y vile con grande autoridad sentado en su tribunal é cadira de palo...
Página 103 - Fue un terrible tormento, donde creí espirar. Porque se me afligió el corazón de manera, que apenas lo sentía en el cuerpo y me faltaba el aliento. Bajáronme de allí, no para que descansase, sino para volverme a crujía.
Página 184 - ... los masteles, buenos aposentos y palacios frescos para resistirle; buena aloja y obleas para refrescarse. Pues si os toma una calma en medio del mar, cuando el matalotaje se os acaba, cuando no hay agua que beber, aquí es el consuelo...
Página 182 - Los viernes y vigilias comen sus habas guisadas con agua y sal. Las fiestas recias comen su abadejo. Anda un paje con la galleta del brebaje en la mano, y con su taza dándoles de beber, harto menos y peor vino, y más baptizado que ellos querrían. Y así comiendo el ante por pos, y el pos por ante, y el medio por todos, concluyen su comida sin quedar conclusa su hambre.
Página 194 - ... cierto fue la más larga y trabajosa noche del viaje todo. Porque el navio estuvo siempre arfando, y nuestros estómagos como el primer día que nos embarcamos. Y acerca de los trabajos y peligros del mar no tengo más que decir, sino que todo lo dicho pasa cuando se lleva viento en popa y mar bonanza; considere vuestra merced qué será cuando hay borrascas de mar o corsarios, y más si vienen fortunas o tormentas.
Página 99 - Tanta fue mi buena diligencia, tan agradable mi trato, que dejaba mi amo de conversar con sus criados y muy de su espacio parlaba conmigo cosas graves de importancia. Pero hacía en esto lo que los destiladores : alambicábame, y cuando había sacado la sustancia que deseaba, retirábase o por mejor decir, se recelaba de mí, que no las tenía todas cabales, por la mala voz con que Soto me publicaba por malo. Empero con...
Página 94 - Mas engañéme, porque, como naturalmente son ásperos y se buscan tales para tal oficio, nunca ponen los ojos para considerar ni agradecer lo bueno; sino para castigar lo malo. No son personas, que agradecen, porque todo se les debe.
Página 100 - El capitán y mi amo creyeron a los principios la verdad; mas, como era testimonio levantado por mi enemigo Soto, luego pasó la palabra, que le oyeron decir que yo con la privanza lo habría hurtado y quería dar a los otros la culpa por quedarme con él.
Página 174 - Hallándome sin provision en la isla de Tenerife, traté de fletar navio para esta Isla Española', y fleté no por poco dinero uno llamado Nuestra Señora de los Remedios, de harto mejor nombre que obras; cuyo maestre me afirmó ser el navio capaz, velero y marinero, estanco de quilla y costado, bien enjarciado y marinado. Y llegado el día que nos hubimos de hacer...
Página 106 - Sabía toda la tierra, como quien había paseádola muchas veces. Viendo que las galeras navegaban por el mar Mediterráneo y se encostaban otras veces a la costa de Berbería buscando presas, imaginó de tratar con algunos moros y forzados de su bando, de alzarse con la galera. Para lo cual ya estaban prevenidos de algunas armas él y ellos.

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