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hasta lo vltimo de su vida : no en ocios, ni en regalos, sino en obras de piedad y en oraciones; como quien estaua guardada en este mundo para que viesse el santo niño que, mouida del Spiritu santo, auia profetizado que auia de nacer. Vendrà tambien la suegra de sant Pedro, à quien el Señor sano de la fiebre y la restituyò à su acostumbrado officio.

Hasta aqui auia dicho Fortunio, y callaua, quando el Aretino, que le estaua escuchando, prosiguio diziendo: «No creo Flaminio, que 'no os acordays sin que Fortu nio os lo traya à la memoria, d'el numero quasi infinito de aquellas biudas, que con sus propias haziendas secorrian à los Apostoles : y, apartandose de los errores d'el mundo seguian la verdadera doctrina, que sembrada por el Agricultor celestial en los coraçones de los escogidos començaua ya à brotar y produzir, no solamente flores, sino frutos. Ne os acordays auer leydo que à ruego de algunas biudas resucitò sant Pedro, à Dorcas ? No aueys oydo los nombres de Marcela, de Saluia, de Paula, de Blesila y de las demas, que consagrò à la memoria de todos los siglos aquel señalado Doctor de la Iglesia, sant Hieronymo, con tan excelentes y elegantes obras como les dedicò ? Aunque es verdad que en la ley Hebrea, adonde no se miraua mas que à la fertilidad de los cuerpos y aun no auia començado à gozar de su honrra la virginidad, era el estado bidual vituperado de la mesma manera que la esterilidad. Mas esto solamente era acerca de los hombres y no acerca de Dios? : el qual, mostrò tener especial cuydado de las biudas, quando dixo, como se lee en el Exodo, que à la biuda y al huerfano, nadie les hiziesse injuria, porque mouido con justa yra à piedad, de sus gritos, heriria con el cuchillo de la justicia à los que los ofendiessen, y sus mugeres quedarian biudas, y sus hijos huerfanos. Què testimonio quereys mayor en fauor de las biudas ? Què mas notable y mas

1. Que Dios mostró tener especial cuydado de las biudas.

clara señal de amor, que mostrarse el Principe y señor d'el vniuerso particular defensor y vengador suyo? Mas, què dire, de que en el Deuteronomio manda el mesmo que no se tome por prenda el vestido de la biuda ? Y de la mesma manera se lee, en Iob, auer sido imputado à vno de los mayores pecados que prouocassen la yra de Dios, el auer tomado por prenda vn buey de vna biuda. Y sabemos que no nos veda la ley el recebir prenda de los deudores : mas quiere el adornar d'este priuilegio à las biudas. Y en los Psalmos tambien se lee: Dios, padre de los huerfanos y juez de las biudas. Y con todo esso, es padre y juez vniuersal de todos los biuientes : pero, por cierta particular prouidencia, mostrò ser mas inclinado à este estado, como à estado mas sujeto à las injurias. Y muy justo es que las que estan desemparadas de los amparos humanos, sean defendidas de los diuinos. Mas vengamos à la ley de gracia y vereys primero en sant Matheo, quan seueramente amenaza el Señor à aquellos Escribas y Phariseos que, so color de orar con largas oraciones en sus cerimoniosos sacrificios comian y consumian las haziendas de las biudas : que es señal que su mucha religion y sinceridad de coraçones, les cubria los ojos, de manera que no vian la maligna hypocresia de aquellos falsos. Despues, yd à sant Marcos y notad, quanto se holgò el maestro de la vida en ver en el templo de su padre ofrecer la pobrezilla biuda las dos pequeñitas monedas que solas tenia : siendole mas acepta su buena intencion que los grandes dones de qualquier rico. Y no dexeys de yr tambien à sant Lucas y considerad en sus escripturas, como no pudo la piedad d’el Señor sufrir las lagrimas de aquella biuda, que lloraua la muerte de su vnico hijo, que leuauan à enterrar : y apiadandose d'ella, tornò su anima à aquel muerto cuerpo y se lo boluio tal, qual ella sumamente desseaua, para consuelo de la triste vida que por la muerte de su marido biuia. Sant Pablo, tambien, con el spiritu diuino manda à Timotheo

y à todos que honrren las biudas : y no solamente que las honrren, mas tambien añade que las socorran y ayuden. Y no se contentò el glorioso Apostol con dezir : socorred à los pobres, entendiendose por esta palabra qualquier qualidad de personas, sino que aun quiso nombrar particularmente las biudas. Y lo mesmo que S. Pablo à Timotheo, manda Dios à todos los Obispos. Pero no quiero hazer como el pintor, que con la fuerça de las luzes procura que salga mas alguna parte de la figura que pinta, y que otra, con las sombras se asconda : lo qual seria todas las vezes que hablando de los otros estados, tuuiesse animo de escurecer alguno, mas concluyo con que todos son buenos : porque todos estan alumbrados con el rayo de la diuina gracia : el qual, aunque resplandece mas en la virginidad, como en cristal mas transparente y claro, no por esso, dexan los otros de estar adornados de su luz. » Assi hablò aquel milagro de la naturaleza, y despues trato de algunas cosas tocantes à la vida de las biudas : las quales os yrè diziendo, como se me fueren acordando.

DORETHEA. El fin de lo que Fortunio dixo me parecio algo diferente d'el principio, ò yo no lo entendi bien, mas con todo esso passad adelante.

FLAMINIO. Fortunio en pocas palabras me puso doctamente delante la diffinicion de lo que yo le pregunté : y despues discurrio por ella para mostrarme que los otros dos estados no dexauan de serle gratos à Dios, mirandose à los frutos que d'ellos nacen. Es verdad, que Paulo Streso, que juntamente se hallò en casa d'el Aretino con Fortunio, disputò harto gran rato en fauor d'el matrimonio, con este argumento : que el fin, para que Dios criò el hombre, fue para que con el acrecentamiento de la humana generacion se boluiessen á hinchir las sillas, que estauan vazias por la soberuia de los malos Angeles. Mas por que sobreuinieron algunos caualleros, se quedò assi y no se concluyó nada.

DOROTHEA. Esso importa poco, venid al enseñar.

FLAMINIO. Conozca", pues, la virtuosa muger auer recibido grandissimo daño en la muerte de su marido : auerle sido quitado aquel pecho lleno de caridad y de amor, donde solia descargar la carga de sus pensamientos, y auer perdido, no solamente la mitad de su anima, mas auerse ella mesma quasi totalmente perdido y faltado à si mesma. Duelase, lamentese, hincha su seno de lagrimas, que honestas son las lamentaciones, honesto es el llanto, y honesto es el dolor. Es tenido por cruel el que quita que la madre derrame lagrimas sobre el cuerpo de su muerto hijo, y por cruelissimo, con justa razon, el que no consiente à la muger llorar la muerte de su marido : el qual era no solamente cuerpo y anima suya, mas gouierno de sus passos, arrimo de su vida, consejero, maestro y guia de sus obras. La perdida de la hazienda y de los hijos, facilmente se puede sufrir : porque siendo su marido biuo, puede la muger tener otros y venir à estado de mayor fortuna. Pero morir el, es perdida irrecuperable, y daño, sin comparacion, mayor : porque es de creer que amaua ligeramente à su marido la muger que se buelue à casar. Y quedando biuda es menester que la carga, que estaua entre ambos repartida, la eche toda sobre sus solas espaldas y se someta ygualmente a peso de hombre y de muger. No ygnoro que ay algunas (mas no quales emos formado la nuestra esposa) que no solamente no se duelen, más se huelgan de la muerte de sus maridos de la mesma arte que si quitassen de sobre su cuello vn pesado yugo de seruidumbre. Y no echan de ver, que no puede llamarse libre, el nauio, que està priuado de piloto, sino desamparado de toda defensa : ni que tampoco es libre el niño sin maestro, mas descarriado, priuado de razon y priuado de ley. Assi

1. La gran perdida que la muger haze perdiendo a su marido, y que es muy justo que lo llore.

la muger huerfana de marido es con verdad, lo que suena el nombre, biuda, que es, d'el todo apartada de todo su bien : y como nauio, que le falta quien lo gouierne, y niño apartado de su maestro, combatida de los vientos de los trabajos de acà baxo, desconsolada y sin consejo, va vagando, quando por vna parte, y quando por otra. Pero destas tales no ay para que tratar, auiendo mostrado ayer que ninguna merece nombre de buena y de muger, que no ame como à si mesma à su marido.

Mas", ò prudente naturaleza, ò por mejor dezir, o sapientissimo Dios, maestro sin semejante de todas buenas costumbres : porque no ay virtud, que no aya criado algun animal, que la guarde de manera, que con su exemplo no se pueda, justamente, reprehender el hombre, dotado de entendimiento y de razon, que suele estimar tampoco : què palabras seran bastantes à encarecer la industria de las auejas, la solicitud de las hormigas y la fidelidad de los perros ? No zaheriran estos à los mortales la negligencia, el ocio y la poca fe ? Las simples ouegillas, el engaño y la astucia ? y las tortolas 2 y las palomas no nos enseñan la caridad y la fe, que en el matrimonio se requiere ? cuyas hembras (si à Aristoteles se ha de dar credito) biuen contentas con vn solo macho. Y la tortola, auiendo perdido su compañia, no beue de otra agua, sino de turbios y cenagosos estanques : ni se asienta, sino sobre ramos secos, ò despojados de sus hojas : ni se junta mas con los paxaros de su especie, alegres y regozijados. Por lo qual, queriendo significar Salomon amor casto y santo, compara la esposa, vnas vezes à paloma, y otras, à tortola. Y con esto conforma Plinio, donde, hablando de las palomas, dize que aman la castidad, no cometen adul

1. Que de todas las virtudes podemos tomar exemplo en algunos animales.

2. Exemplos que algunos animales nos dan de amor casto.

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