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Dorothea. Esso importa poco, venid al enseñar.

Flaminio. Conozca ', pues, la virtuosa muger auer recibido grandissimo daño en la muerte de su marido : auerle sido quitado aquel pecho lleno de caridad y de amor, donde solia descargar la carga de sus pensamientos, y auer perdido, no solamente la mitad de su anima, mas auerse ella mesma quasi totalmente perdido y faltado à si mesma. Duélase, laméntese, hincha su seno de lagrimas, que honestas son las lamentaciones, honesto es el llanto, y honesto es el dolor. Es tenido por cruel el que quita que la madre derrame lagrimas sobre el cuerpo de su muerto hijo, y por cruelissimo, con justa razon, el que no consiente à la muger llorar la muerte de su marido : el qual era no solamente cuerpo y anima suya, mas gouierno de sus passos, arrimo de su vida, consejero, maestro y guia de sus obras. La perdida de la hazienda y de los hijos, facilmente se puede sufrir : porque siendo su marido biuo, puede la muger tener otros y venir à estado de mayor fortuna. Pero morir el, es perdida irrecuperable, y daño, sin comparacion, mayor : porque es de creer que amaua ligeramente à su marido la muger que se buelue à casar. Y quedando biuda es menester que la carga, que estaua entre ambos repartida, la eche toda sobre sus solas espaldas y se someta ygualmente a peso de hombre y de muger. No ygnoro que ay algunas (mas no quales emos formado la nuestra esposa) que no solamente no se duelen, mas se huelgan de la muerte de sus maridos de la mesma arte que si quitassen de sobre su cuello vn pesado yugo de seruidumbre. Y no echan de ver, que no puede llamarse libre el nauio, que està priuado de piloto, sino desamparado de toda defensa : ni que tampoco es libre el niño sin maestro, mas descarriado, priuado de razon y priuado de ley. Assi

i. La gran perdida que la muger haze perdiendo a su marido, y que es muy justo que lo llore.

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la muger huerfana de marido es con verdad, lo que suena el nombre, biuda, que es, d'el todo apartada de todo su bien: y como nauio, que le falta quien lo gouierne, y niño apartado de su maestro, combatida de los vientos de los trabajos de acà baxo, desconsolada y sin consejo, va vagando, quando por vna parte, y quando por otra. Pero destas tales no ay para que tratar, auiendo mostrado ayer que ninguna merece nombre de buena y de muger, que no ame como à si mesma à su marido.

Mas', ô prudente naturaleza, ô por mejor dezir, o sapientissimo Dios, maestro sin semejante de todas buenas costumbres : porque no ay virtud, que no aya criado algun animal, que la guarde de manera, que con su exemplo no se pueda, justamente, reprehender el hombre, dotado de entendimiento y de razon, que suele estimar tampoco : què palabras seran bastantes à encarecer la industria de las auejas, la solicitud de las hormigas y la fidelidad de los perros ? No zaheriran estos à los mortales la negligencia, el ocio y la poca fe? Las simples ouegillas, el engaño y la astucia? y las tortolas 2 y las palomas no nos enseñan la caridad y la fe, que en el matrimonio se requiere ? cuyas hembras (si à Aristoteles se ha de dar credito) biuen contentas con vn solo macho. Y la tortola, auiendo perdido su compañia, no beue de otra agua, sino de turbios y cenagosos estanques : ni se asienta, sino sobre ramos secos, ô despojados de sus hojas: ni se junta mas con los paxaros de su especie, alegres y regozijados. Por lo qual, queriendo significar Salomon amor casto y santo, compara la esposa, vnas vezes à paloma, y otras, à tortola. Y con esto conforma Plinio, donde, hablando de las palomas, dize que aman la castidad, no cometen adul

1. Que de todas las virtudes podemos tomar exemplo en algunos animales.

2. Exemplos que algunos animales nos dan de amor casto.

terios y guardan perpetua fe. Y de aqui vino que en la ley vieja queria Dios que la primera vez que las casadas parian, ofreciessen, en el santo altar palomas y tortolas : en sériai de que el nifio, que ante el se presentaua, era nacido de casto y amoroso matrimonio. Lo mesmo se lee tambien de las cornejas, que se aman con tanto estremo, macho y hembra, las que la suerte juntô, que despues de muerta la vna, jamas la otra, en quanto biue, se junta à otra compania. Y por esto solian los antiguos, despues d'el hymno que cantauan à Hymeneo, inuocar à vozes (como en prenda y testimonio de concordia) el nombre de la Corneja.

Justa causa, pues, tiene la biuda, para dolerse de la muerte de su marido : y muchos sabios y graues hombres lloraron, no solamente la de sus mugeres y la de sus parientes, sino tambien la de sus amigos. Solon, que dio las leyes à los Athenienses y fue vno de los siete sabios de Grecia, mandô que sus exequias se celebrassen, con las lagrimas de los que mas le querian : porque con semé jantes senales mostrassen, quanta tristeza auian recibido con su muerte. Y en Roma, despues que Lucrecia se matô, auiendo Bruto, vengador de su muerte y de su violada castidad, quitado el dominio de los Reyes y mouido, por esta causa guerra los Tarquinos à los Romanos, fue en la primera jornada muerto Bruto: cuya muerte lloraron las Matronas Romanas vn aôo entero, como de caudillo de su honestidad.

Mas assi como el dolerse y el llorar la muerte de su marido es officio de muger buena y honesta, assi tambien el no saber poner fin al dolor y à las lagrimas, es sériai de animo muy debil y oluidado de la comun necessidad. Es menester' que el dolor, despues que el coraçon se vuiere algo desahogado, dè lugar à la razon, y que la biuda considere que esta

1. Lo que ha de considerar la biuda en desahogando algo el coraçon. ,

priuada de marido, solamente en quanto à la carne. Mas quanto al spiritu, biua siempre en ella su marido, biua en su memoria, y biua en la imagen de sus hijos, si los tuuiere : que no teniéndolos' y siendo muy moça, bien puede, sin ninguna reprehensión, por escusar mala fama y el peligro de la castidad, tomando la licencia que le da sant Pablo, boluerse à casar. Pero teniendo hijos, no solamente serà para con su marido poco amorosa, sino aun tambien impia y cruel para con ellos, si no biue perpetuamente biuda. Duelase, pues, como he dicho, mas no se entregue al dolor para que la acabe : y piense entre si mesma, no quiero dezir, que las ciudades perecen y que los Reynos se acaban, mas que todos los hombres an nacido mortales y biuen con obligacion de pagar la deuda d'esta tierra caduca à la naturaleza, madre vniuersal, que se la presto, cada y quando que (como haze el acreedor lo que le deuen) la pidiere : vnos mas tarde y otros mas temprano : mas todos con vna común condición, assi de nacer, como de biuir y de morir.

Por otra parte, traya à la memoria ser las animas immortales : y que el apartamiento que hazen d'este cuerpo (que nosotros llamanos morir) no es muerte, sino vn passar de la vida perecedera à la verdadera, y de los tormentos, à la bienauenturança, que està aparejada, arriba en el Cielo para los que, en quanto peregrinaron acà baxo, en la tierra, llamados y alumbrados de la diuina piedad, caminaron por el camino de Christo : y purificados en la sangre d'el cordero immaculado, desnudaron la suzia vestidura. La esperança de lo qual estaua con tan fuertes clauos fixa en el coraçon de sant Pablo, que lo mouio à dessear verse libre y desatado de los lazos de la carne. Tal consuelo entre en su animo y espere que, quando Dios fuere d'ello seruido, lo boluerà à ver, en aquella patria, adonde llegó primero que ella. Entre tanto,

i. Que si la biuda queda moça y sin hijos, puede boluerse à casar.

biua, como he dicho, su muerto marido en su memoria: acordandose la mi biuda de la respuesta de Valeria Messalina * que, preguntandole su hermano, despues de muerto Sulpicio, con quien era casada, si queria boluerse à casar, respondio (aunque estaua entonces en la flor de su edad y hermosura) que no tenia necessidad de otro marido, que siempre biuiria en ella Sulpicio. Buena respuesta de muger que era Pagana y que no tenia certeza de la immortalidad de las animas. Pues qué deue hazer la Christiana ? honrre esta tal à su marido, no como muerto, sino como ausente: y mas con obras de piedad que con llantos. Y boluiendose à sus queridos hijos y reconociendo en ellos la imagen de su marido, junta en vno con la suya, trabaje de mostrarse con las obras tal para con ellos, que con verdad puedan juzgar que no les falta padre : tal, para con la familia, que entienda, no tener necessidad de cabeça, y tal, finalmente, para con el eterno Dios, que tenga causa ligitima (si se sufre dezirlo) de mostrar en ella, quan fuerte defensor y amparador sea siempre de las biudas. Y esto serà puntualmente el tema de mi sermon.

Dorothea. D'este principio colijo que quereys pintar vna biuda de excelente perfection.

Flaminio. Assi lo entiendo hazer, si pudiere y si supiere.

Y porque 2, despues de las lagrimas y llantos, se acostumbra lleuar los cuerpos à las sepulturas con las mayores pompas, que se pueden hazer, no quiero passar esta parte sin hablar algo en ella. Esta costumbre, tambien como otras algunas, nos ha venido à nosotros de los Gentiles: porque ellos, como supersticiosos que eran, tenian opinion que las animas de los cuerpos que carecian de sepultura,

1. Respuesta de Valeria biuda, preguntandole si queria boluerse à casar.

2. De donde tuuo origen el enterrar los muertos con grande aparato.

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