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la preciamos y tenemos cuydado d'ella. La viril, porque es dispuesta para los trabajos, la honrramos. La de la vejez, porque teniendo esperiencia de las otras dos es mas auisada y de mas maduro consejo, la reuerenciamos y obedecemos. Assi en Roma, las virgenes que hazian sacrificio à la Diosa Vesta, diez años tenian cuydado de aprender los sacrificios de aquella Diosa, y diez, de exercitarlos, y otros tantos, de enseñar à las otras virgenes que sobreuenian: y despues estaua en libertad de cada vna casarse, si queria. Pero à todas se hazia grande honrra: y no auia otra diferencia sino que en las que aprendian, como eran mas moças, se descubria mayor gracia. A las segundas, era costumbre hazerles mas reuerencia, por el trato de los sacrificios. Las vltimas por el officio de enseñar, tenian mas autoridad. Veys aqui que cada vno d'estos tres grados tiene, como digo, su virtud : y no por estimar el vno, se an de menospreciar los otros. Tengase por admiracion la virgen, como cosa toda sincera, toda celestial, y todadiuina: mas honrremos à la casada y à la biuda, à aquella como à madre y à esta como à maestra: dos effectos, no solamente necessarios, sino tambien prouechosos, para la conseruacion de los hombres y de la vida honesta y ciuil. Aunque no consiste tanto el loor de cada vna d'ellas en la qualidad d'el estado, quanto en la bondad d'el animo de la que lo possee : el que podria ser tal, que las segundas y terceras bodas de alguna agradarian mas à Dios que la virginidad de vna monja. Y si à los exemplos miramos, pocas mugeres hallaremos celebradas en los libros de Moysen por titulo de virginidad: pero en los de nuestra religion pondrasenos delante vna grande y hermosissima compañia de virgenes santas que, inflamadas d'el Spiritu santo, menospreciaron por amor de Iesu Christo, no solamente los mundanos plazeres, mas tambien su propia vida. D'esta compañia »

1. Que con la sanctissima Virgen se han de honrrar virgenes, casadas y biudas.

veremos que es Reyna y señora aquella que pario nuestra salud : por lo qual es justo que se glorien y estimen todas las virgenes. Mas no por esso solas ellas son dignas de estima, porque tambien quieren su parte las casadas : atento que ella tambien tuuo marido. Y no menos pretenden otro tanto las biudas : que aunque no se sepa que Ioseph acabasse sus dias antes que la santissima virgen, està con todo esso bien claro que, si el biuia despues de la muerte d'el vnico hijo de Dios, lo mesmo le era à ella, que si no lo tuuiera por marido: no solamente quanto à la virginidad (rayo, que en aquel santissimo cuerpo jamas perdio su luz) mas tambien, quanto à su vida : porque de contino estaua entre los Apostoles y seruia y ayudaua en todas las cosas que auian menester, juntamente con las otras biudas. Assi en el testamento viejo, es Sarra cabeça de las casadas : y en el nueuo, santa Isabel, madre de aquel gran Propheta S. Iuan Bautista, que fue el mejor y mas honrrado hijo que despues de Christo las madres tuuieron. Tambien las biudas ■ tienen de su parte muchas mugeres Illustres, como à Iudich en la antigua scriptura: la qual gano dos señaladas Vitorias: la vna, para la salud de su patria (que estaua desesperada d'ella) matando à su enemigo: y la otra, para la suya propia, guardando su honestidad: porque engañó y quitó la vida al mas fuerte y mas deshonesto capitan de aquel tiempo. Tienen tambien à Delbora, que hizo officio de tres personas señaladas : de Profeta, de Iuez y de Capitan. Tienen à la biuda Sareptana, que cortes y piadosamente, dio pasada y de comer, à Helias. Tienen à Noeme, que fue juntamente lastimada con el destierro y muerte de su marido y tambien con la de sus hijos. Y en la primera entrada d'el Euangelio, se os pondrà delante de los ojos santa Anna, vieja de suma reuerencia : la qual, quedando biuda harto moca, perseueró en el estado bidual

1. Que las biudas tienen de su parte muchas mugeres señaladas.

hasta lo vltimo de su vida : no en ocios, ni en regalos, sino en obras de piedad y en oraciones; como quien estaua guardada en este mundo para que viesse el santo nino que, mouida del Spiritu santo, auia profetizado que auia de nacer. Vendrà tambien la suegra de sant Pedro, à quien el Senor sanô de la fiebre y la restituyô à su acostumbrado officio.»

Hasta aqui auia dicho Fortunio, y callaua, quando el Aretino, que le estaua escuchando, prosiguio diziendo: «No creo Flaminio, que no os acordays sin que Fortunio os lo traya à la memoria, d'el numero quasi infinito de aquellas biudas, que con sus propias haziendas secorrian à los Apostoles : y, apartandose de los errores d'el mundo seguian la verdadera doctrina, que sembrada por el Agricultor celestial en los coraçones de los escogidos començaua ya à brotar y produzir, no solamente flores, sino frutos. Ne os acordays autr leydo que à ruego de algunas biudas resucitô sant Pedro, à Dorcas ? No aueys oydo los nombres de Marcela, de Saluia, de Paula, de Blesila y de las demas, que consagrô à la memoria de todos los siglos aquel seôalado Doctor de la Iglesia, sant Hieronymo, con tan excelentes y elegantes obras como les dedicô ? Aunque es verdad que en la ley Hebrea, adonde no se miraua mas que à la fertilidad de los cuerpos y aun no auia començado à gozar de su honrra la virginidad, era el estado bidual vituperado de la mesma manera que la esterilidad. Mas esto solamente era acerca de los nombres y no acerca de Dios* : el quai, mostrô tener especial cuydado de las biudas, quando dixo, como se lee en el Exodo, que à la biuda y al huerfano, nadie les hiziesse injuria, porque mouido con justa yra à piedad, de sus gritos, heriria con el cuchillo de la justicia à los que los ofendiessen, y sus mugeres quedarian biudas, y sus hijos huerfanos. Què testimonio quereys mayor en fauor de las biudas ? Què mas notable y mas

L. Que Dios mostrô tener especial cuydado de las biudas.

clara sériai de amor, que mostrarse el Principe y sefior d'el vniuerso particular defensor y vengador suyo? Mas, que dire, de que en el Deuteronomio manda el mesmo que no se tome por prenda el vestido de la biuda ? Y de la mesma manera se lee, en lob, auer sido imputado à vno de los mayores pecados que prouocassen la yra de Dios, el auer tomado por prenda vn buey de vna biuda. Y sabemos que no nos veda la ley el recebir prenda de los deudores : mas quiere el adornar d'este priuilegio à las biudas. Y en los Psalmos tambien se lee: Dios, padre de los huerfanos y juez de las biudas. Y con todo esso, es padre y juez vniuersal de todos los biuientes : pero, por cierta particular prouidencia, mostrfr ser mas inclinado à este estado, como à estado mas sujeto à las injurias. Y muy justo es que las que estan desemparadas de los amparos humanos, sean defendidas de los diuinos. Mas vengamos à la ley de gracia y vereys primero en sant Matheo, quan seueramente amenaza el Sefior à aquellos Escribas y Phariseos que, so color de orar con largas oraciones en sus cerimoniosos sacrificios comian y consumian las haziendas de las biudas : que es sériai que su mucha religion y sinceridad de coraçones, les cubria los ojos, de manera que no vian la maligna hypocresia de aquellos falsos. Despues, yd à sant Marcos y notad, quanto se holgô el maestro de la vida en ver en el templo de su padre ofrecer la pobrezilla biuda las dos pequefiitas monedas que solas tenia : siendole mas acepta su buena intencion que los grandes dones de qualquier rico. Y no dexeys de yr tambien à sant Lucas y considerad en sus escripturas, como no pudo la piedad d'el Sefior sufrir las lagrimas de aquella biuda, que lloraua la muerte de su vnico hijo, que lleuauan à enterrar: y apiadandose d'ella, tornô su anima à aquel muerto cuerpo y se lo boluio tal, quai ella sumamente desseaua, para consuelo de la triste vida que por la muerte de su marido biuia. Sant Pablo, tambien, con el spiritu diuino manda à Timotheo y à todos que honrren las biudas : y no solamente que las honrren, mas también añade que las socorran y ayuden. Y no se contento el glorioso Apostol con dezir: socorred à los pobres, entendiendose por esta palabra qualquier qualidad de personas, sino que aun quiso nombrar particularmente las biudas. Y lo mesmo que S. Pablo à Timotheo, manda Dios à todos los Obispos. Pero no quiero hazer como el pintor, que con la fuerça de las luzes procura que salga mas alguna parte de la figura que pinta, y que otra, con las sombras se asconda : lo qual seria todas las vezes que hablando de los otros estados, tuuiesse animo de escurecer alguno, mas concluyo con que todos son buenos : porque todos estan alumbrados con el rayo de la diuina gracia : el qual, aunque resplandece mas en la virginidad, como en cristal mas transparente y claro, no por esso, dexan los otros de estar adornados de su luz. » Assi hablo aquel milagro de la naturaleza, y después trato de algunas cosas tocantes à la vida de las biudas: las quales os yrè diziendo, como se me fueren acordando.

Dorethea. El fin de lo que Fortunio dixo me parecio algo diferente d'el principio, ô yo no lo entendi bien, mas con todo esso passad adelante.

Flaminio. Fortunio en pocas palabras me puso doctamente delante la diffinicion de lo que yo le preguntè : y después discurrió por ella para mostrarme que los otros dos estados no dexauan de serle gratos à Dios, mirandose à los frutos que d'ellos nacen. Es verdad, que Paulo Streso, que juntamente se halló en casa d'el Aretino con Fortunio, disputó harto gran rato en fauor d'el matrimonio, con este argumento : que el fin, para que Dios crió el hombre, fue para que con el acrecentamiento de la humana generacion se boluiessen à hinchir las sillas, que estauan vazias por la soberuia de los malos Angeles. Mas por que sobreuinieron algunos caualleros, se quedó assi y no se concluyó nada.

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