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otros pecados hagamos resistencia, mas que de la luxuria de todo punto huyamos. Huya ', pues, la virtuosa casada de todos los lugares, adonde su honestidad puede correr peligro, y no cure de querer prouar su fortaleza : que el sabio marinero guardase, quanto puede, de entregar las vêlas al impetu de los furiosos vientos, quando la mar esta alborotada y braua : mas hallandose en fortuna, vsa de toda industrie y arte para saluarse à si y à su nauio. Assi haga ella; no entre en las tempestosas ondas de los vicios, y quando, acaso, aconteciere hallarse en ellas, resista à la fuerça de los dafiados desseos con el fuerte braço de la continencia: y tenga siempre à la razon, por Reyna y Emperatriz de sus obras.

Aconsejole tambien 2 que aparte de su pensamiento, como danosa pestilencia, la ambicion, y que no haga caso de aquellas honrras y titulos vanos que suele el vulgo dar à la nobleza: considerando que aquellas antiguas Romanas, esclarecidas por tantas virtudes, contentas con su simple nombre, sin titulo de Don, ni de Senoria (de que todos los oydos el dia de oy estan llenos) subieron à la cumbre de todas las honrras. Procure 3 (y esto le bastarà) de adquirir nombre de casta muger, de sabia muger y de prudente muger : y sea con effecto tal, quai quiere que los otrospiensen que lo es. Que assi, como no puede auer llama sin luz, assi tampoco puede dexar la honrra de acompanar à la virtud ; y con esto, pongo fin à lo que oy auia de dezir. Manana tratarè d'el tercer estado y procurarè formar vna biuda, quai soys vos. Y si oy he sido algo mas breue que ayer, ha sido, porque di muchas partes à la donzella, que le son tambien comunes à la casada: y pareciome que voluerlas à replicar fuera superfluo. Si no os he satis

1. Que ha de huyr la casada de los lugares adonde puede su honestidad correr peligro.

2. Que la muger huya de la ambicion y titulos vanos. 3. El nombre que ha de procurar la muger. •

REVUE HISPANIQUE. 35

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fecho conforme à mi desseo culpad, no à mi, sino al no saber mas.

Dorothea. Vos, seiior Flaminio, aueys hecho mucho, y mas de lo que yo esperaua: y es tal esta vuestra esposa, que merece que todos los hombres os tengan embidia à ella. Y aunque queda gran parte d'el dia, con todo esso, queriendo yo que vuestro comodo se anteponga al desseo que de ver acabado este retrato tengo, aguardarè à manana : no por oyr formar vna biuda, qual soy yo (que muy pobre la hariades), mas qual ha de ser qualquier muger, à quien la injuriosa fortuna, derribandole su dulcissimo arrimo, ha hecho caer en esta amarga libertad, en que al présente esta mi estado. Y huelgome, de que no ayays hecho mas mencion d'el libro, que todas las vezes que trayades la autoridad de otro para aumentar credito à vuestras palabras, perdiades mucha reputacion comigo, porque siempre os he tenido por tal, que no auiades menester ayudaros de los trabajos agenos.

Flaminio. No quiero responderos à esso, porque si los loores que me days son verdaderos, callando confiesso merecerlos: y si os engafia aficion, no es justo, que yo quiera para mi la honrra que se deue al autor de vna buena obra. Y si manana no quiero caer en falta de mi promesa, serame forçoso pedir socorro al vnico Pedro Aretino, ô al docto Fortunio Spira: que de otra arte correria peligro de perder facilmente toda la buena opinion que hasta aqui con vuestra bondad, he ganado.

Dorothea. Hazed como os pareciere, que el fruto que de aqui sacarè siempre reconocerè deueroslo à vos.

LIBRO TERCERO Y VLTIMO

EN QUE SE TRATA DE LA DOTRINA
DE LA BIUDA

Flaminio. Dorothea.

Todas las vezes que veo, señora Dorothea, y considero la hermosura d'este vuestro Laurel, bendigo las manos que lo cultiuaron. Y creo firmissimamente que, assi como aquel que el Petrarca planto sobre la ribera de Sorga crecio mas por la virtud de su pluma que por la vmedad d'el cercano rio, assi tambien este aya llegado à tanta altura por la nobleza de vuestro ingenio, harto mas que por la fertilidad de la tierra, ni por la bondad d'el ayre, de que este lugar es dotado. Y assi como el yelo del inuierno, que tantos arboles desnuda y seca, no tiene fuerça para despojar de sus hojas à esta venerable planta, de la mesma manera, tampoco ha podido el golpe de aquella que destruye, no solamente los hombres, sino tambien las ciudades, quitandoos vuestro carissimo marido, penetrar en la fortaleza de vuestro animo, de arte que muerto no biua en vuestro coraçon, quien mientras biuio, tuuo en el entero señorio.

Dorothea. Seruios, señor Flaminio, de començar à enseñarme la vida que ha de tener vna biuda como yo soy, y dexad aparte el loarme con essas nueuas poesías.

Flaminio. No por esto me aparto del riesgo que quereys que corra : antes quiero que sobre estas palabras vltimas se funde lo que ahora he de tratar.

Dorothea. Primero me declarad, qual de los tres estados agrada mas à Dios.

Flaminio. Ayer *, si bien me acuerdo, os dixe que dexaua el juyzio de esso à los Theologos. Y todavia el dia antes auia venido à proposito dezir que el estado virginal era mas semejante à los Angeles, y assi tambien mas perfeto. Pues afirmando ahora lo mesmo, os pondrè delante todo quanto oy dezir al señor Fortunio, à quien en apartándome ayer de vos preguntè sobre ello su parecer, y me respondio con la afabilidad que siempre suele estas palabras : « Tanto es mas digna, Flaminio, la virginidad, quanto està mas lexos de nuestras fuerças, y es don, que Dios concede à pocas gentes. Pero, no por esso, se les ha de quitar à los otros dos estados su honor: de los quales, el primer lugar tiene la biudez, y el segundo, el matrimonio. Y de qualquier arte que lo mireys, hallareys que es assi, y no por preferir el vno se haze agrauio al otro : porque no se prefiere la virginidad al matrimonio de la manera, que el oro al plomo, sino como piedra preciosa à oro. Y de tal manera excede, tambien, al estado bidual, quai Rubi à Perla. Con todo esso, comparando la Perla con el Rubi, si ambos estan en ygual grado de perfection, dudará la mano, à qual de los dos se incline. Pues engastaldos juntos, y vereys, que entonces creceran en precio, no menos que en hermosura. Tiene tambien cada vno d'estos estados su propia y particular virtud, por la qual es razon ser estimado: porque en el matrimonio loa el Apostol sant Pablo la generación de los hijos y el dotrinarlos en la religion d'el Señor, prometiendo à este tal merito la bienauenturança soberana. De donde claramente se vee que es officio santo, seruir à Dios en el matrimonio y adquirirle nueuas criaturas con buenas dotrinas : y por esta razón podría la casada anteponerse à la biuda. A lo qual tambien se junta que el

i. Discurso sobre qual de los tres estados agrada mas à Dios.

matrimonio fue celebrado por boca de Dios en el parayso : y si la nobleza consiste en antigüedad y en auer tenido origen y nacimiento mas en vn lugar que en otro, tambien el matrimonio se auria de tener por mas noble que la virginidad. Por otra parte, agradó tanto la virginidad al eterno padre y criador nuestro, que desde el principio la consagro en su madre, y de virgen quiso tomar carne humana. Mas por que ninguno pueda, malignamente, torcer esto en vituperio del matrimonio, aueys de aduertir que quiso el Saluador ser hijo de vna virgen, pero de virgen llegada à marido. De manera que, aunque no fue produzido de matrimonio (como aquel que fue concebido d'el Spiritu santo) nacio, alomenos, debaxo de las leyes d'el matrimonio. Y si miramos al juyzio de la Iglesia, veremos que, aunque atribuye el principal honor à la virginidad, no por esso dexa de honrrar el matrimonio entre los siete Sacramentos. Pero yo digo que assi como la virginidad es mas digna y mas honrrada, assi el matrimonio es para algunos mas seguro. Tambien el estado bidual tiene sus dotes muy dignos de estimación: porque assi como tiene la continencia comun con las virgenes, assi tambien tiene la criança de los hijos comun con las casadas. Y no dirá también qualquiera ser digno de mayor loor el abstenerse d'el plazer, que ya se ha començado à gustar, que menospreciar, el que nunca se prouô? Y que sea officio de mayor humanidad el tener todo el cuydado de los hijos, priuados y huerfanos de padre que, biuiendo su marido, estar descargada de la mayor parte d'el ? Deuda natural y de madre es criar los hijos, y suma piedad, dotrinar los menores, que no tienen otro arrimo, sino el de la madre. La qual piedad le es à Dios vno de los mas aceptos sacrificios que ay. Veese tambien que no son estos tres estados tan diferentes en dignidad, quanto en grados. Y pensando 'en esto, se me ponen delantë'îas tres "edades de la vida humana : en las quales, la primera que en los niños es como flor.

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