Imágenes de página
PDF

de vn mesmo techo, mas juntandose en vna mesma cama? Y entonces merece esta casa titulo de perfetissima y dichosissima, quanto debaxo de vna cabeça no ay mas de vn solo cuerpo: porque quando juntamente ay muchas cabeças ô muchos cuerpos, no se llama aquello humana criatura, sino monstro.

Digo tambien que aunque todas las cosas sean entre ellos comunes, con todo esso es el marido señor de todo. Que assi como el vino aguado, aunque aya mas agua que vino, se llama, con todo esso, vino y no agua, assi tambien, aunque la muger aya traydo mas hazienda que su marido, es toda la suma d'el marido. Y d'esta manera depende tambien toda d'el la nobleza y su contrario. Y de aqui viene » que el renombre de las casas se toma siempre d'el marido, y no de la muger. Virginia, nacida de padres nobles, nunca se auergonçô de que la llamassen Virginia de Lucio Volunnio, que era su marido, aunque era hombre plebeyo. Y Cornelia, que tan famosa fue, quiso que la nombrassen siempre Cornelia de Graco, con quien era casada, y no de Scipion, cuya hija era. Siendo casada Thesia, hermana d'el primer Dionysio, tirano de Syracusas, con Philosseno, aconteció que el hizo cierta conjuración contra Dionysio y, entendiendo que era descubierta, huyo. Reprehendio Dionysio asperamente à su hermana, porque no le auia auisado de la huyda de su marido : à lo qual respondio ella d'esta manera : « Marauillome mucho de que me tengas por tan vil y de poco animo, que entiendas que si vuiera sabido que mi marido queria huyr, no me vuiera ydo con el, y que no estimara en mucho mas ser llamada en qualquier parte d'el mundo muger de Philosseno foragido que en mi patria hermana d'el Rey Dionysio. » Mas la muger prudente - no ha de estimar, ni tener por

1. La razón porqué el renombre de las casas se toma del marido, y no de la muger.

2. Lo que la muger prudente ha de estimar.

su dote, los dineros, la hermosura, ô la nobleza que trae consigo à casa de su marido : sino la honestidad, la castidad, la bondad, la virtud, la obediencia, la diligencia en el gouierno de la familia y semejantes tesoros: que si los tiene, esta ricamente dotada de todo bien.

Pues obedeciendo con contento los mandamientos de su marido' y acomodandose à sus condiciones, deue, sobre todas las aduertencias que ha menester, refrenar, como he dicho, la lengua y escusar las pendencias; y después, trabajar de que todas las cosas necessarias de casa se hagan con la orden y con la diligencia que conuiene: de manera que todo esté hecho à tiempo y que el marido no tenga ocasión de dessear gouierno, ni diligencia. Y por ser los manjaresla principal parte que para la conseruacion y restauracion d'el cuerpo humano se requiere: no solamente estén aparejados à las horas conuinientes, mas sean tambien tales quales sabe que dan gusto à su marido. Suelen los prudentes Principes hazer ellos mesmos aquellas cosas que pueden ser medio para ganar la voluntad de sus vassallos, como son, las mercedes, los premios, los perdones y otras semejantes: y las contrarias, como las condenaciones, las confiscaciones, los castigos y otras assi, cometerlas à los juezes. Y lo mesmo ha de imitar la muger, haziendo ella por su mano todo lo que vee que da contento à su marido, y lo demas dexarlo à los criados. En suma, conociendole muy bien las condiciones, sea en todas las cosas tal para con el, qual querria que sus criadas fuessen para con ella. Y tanto mas ella, para con su marido, porque su obediencia ha de estribar en amor, y la de las criadas procede solamente de obligacion, ô de temor.

Dorothea. Teniendo amor la muger à su marido, necessariamente tendrá también todas las demas partes que aueys-

1. El cuydado que ha de tener la muger con todo lo que es para su marido.

dicho. Pero, quema que me dixessedes, como se ha de entretener con el los ratos que estuuiere en casa.

Flaminio. Los antiguos \ señora mia, los quales aplicauan diuersos Dioses à diuersas obras humanas, hazian à Iuno abogada de los casamientos : y encomendandose las mugeres à ella con sacrificios para que las fauoreciesse con sus maridos, era costumbre de los sacerdotes sacar la hiel d'el animal que en el sacrificio matauan, y arrojarla y esconderla detras d'el altar : queriendo significar que entre el marido y la muger no ha de hallar lugar ira, ni amargura alguna. Tambien hazian compañero de Venus à Mercurio: dando à entender que es menester acompañar el amor con vna agradable gracia y suauidad en las actiones. Y assi, auiendo ganado ya la muger la voluntad de su marido con amar y obedecer, es necessario tambien atarlo en esta dulce cadena con mas fuertes y apretados nudos. Que, sin duda, la gracia de las condiciones y de las palabras es natural tirana de nuestros coraçones : y tan dulce tirana, que ningun Principe es mas amado ni tenido por mas justo. Agradable aliuio, pues, le serà al marido en las tristezas, que algunas vezes sobreuienen, 0 después de algun cuydadoso, pensamiento, el ser recreado de su muger con algun dulce dicho 0 gracioso cuentecillo : y principalmente, quando cansado de los trafagos d'el palacio ô de las ondas de los negocios ciuiles se buelue à casa, como à albergue de quietud, y puerto, de alegrissimo consuelo. Agradable le será también el verse algunas vezes suauemente reprehender de algun defecto : porque las modestas reprehensiones de quien entendemos que nos quiere bien estimamoslas en mucho. Agradable, el ser loado en las cosas que merecen loor: y agradables, finalmente, le seran las palabras graciosas y burlonas. Pero, con condición

I. Como se ha de entretener la muger con su marido.

que en todos estos terminos se tenga vn cierto medio, y aya tanto tiento, que no harten ô den fastidio.

Demas d'esto ', assi como ninguna parte d'el cuerpo de la muger le es à su marido secreta, assi tampoco ningun pensamiento, ni desseo suyo le ha de ser escondido : y todos an de parar en su voluntad d'el, como saeta en el terrero. Por el contrario, si su marido guarda en su pecho alguna cosa que no quiere que ella sepa, hase de sossegar y no procurar de saberla.

Y no solamente 2 procure de serle siempre amiga y agradarle, mas huya tambien, quanto pudiere, de que tome enemistad con nadie por su causa, si no fuesse en caso que su honestidad corriesse peligro : aunque bien es verdad que, queriendo, podrà sin escandalo conseruarla. Por tanto, no cure de darle quenta de los agrauios ô palabras injuriosas, de qualquier arte que ayan acaecido: sino guardelas en su pecho, para no dar ocasion de discordias, de questiones y de homicidios, como hazen muchas. En lo que toca al vestido, quiera lo que el quisiere : y lo mesmo haga en los demás ofñcios y exercicios.

Dorothea. Auiendo de estar sujeta la voluntad de la muger à la de su marido como à cabeça suya, assi es menester que lo haga.

Flaminio. Vieneme 3 ahora à la memoria la turbacion que causan en el matrimonio los zelos (cruelissima passion d'el animo), los quales son hartas vezes causa de matarse los que mas se quieren. Y estos es menester procurar que no entren en el marido, ô si entraren, que se los quiten muy presto : lo quai será fácil de hazer, si no solamente no vuiere effecto, mas ni aun sospecha de deshonestidad. D'el effecto,

1. Que ninguna cosa ha de esconder la muger de su marido.

2. Que no dé la muger ocasion à que su marido tome enemistad con nadie.

3. Que no dé la muger ocasion de zelos à su marido.

no ay para que tratar, pues emos hablado tanto de la castidad. La sospecha * puede nacer de diuersas causas, las quales se an todas de euitar. Assi, como no admitir en casa à nadie, sino con voluntad de su marido. No hablar en ningun hombre y, ofreciendose, hablar en el poco. No mostrar mucho desseo de yr à fiestas, ni à visitas, ni à ninguna otra parte, sino por orden de su marido. No traer vestidos que excedan à su estado. No rogar con mucha instancia por otro : y semejantes cosas, las quales pueden dar olor de animo contaminado. Y no auiendo ninguna, no veo, como el marido tenga porquè sospechar. Es verdad que vn solo effecto basta por todos, y es que la muger ame à su marido y el conozca que es amado. Pero de donde nacerà este conocimiento, sino d'el ver que sus obras d'ella corresponden con su voluntad d'el? Tampoco no tenga por zelos el amor y encendido desseo, que su marido tiene de que se conserue en ser buena, ni haga escandalos entre los parientes o las vezinas, acusandolo por ello. Que esto no solamente es señal de imprudencia y temeridad, sino tambien de no amar : porque amándolo, •como es razón, conocería que aquello le procedia de amor, y procuraria que hallando el siempre su fe mas manifiesta, tanto se encendiesse cada dia mas en amarla, quanto mayor causa viesse.

No son de reprehender 2 en la muger los zelos, como no sean demasiados, ni tales, que causen renzillas y se haga intolerable: porque de otra manera, antes seria indicio de lasciuia ô de embidiar el bien ageno que de amor casto y reglado. Y no es menester yr à pedir remedio à Hippocrates, ni à Galeno, para sanar d'este mal, sino hazer vna sola consideracion : la qual serà, que el marido es su señor, y que no le conuiene à ella lo que à el se le permite: porque las leyes

1. Como escusarà la muger que su marido tome mala sospecha della 2. Que no son de reprehender en la muger los moderados zelos.

« AnteriorContinuar »