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en diuersos tiempos hazer, vienen à juntarse en este. Pues cierto que es muy dificil tener firme y derecho el timon del animo entre tantas tempestades de humanas perturbaciones : y mucho mas poder llegar saluos al desseado puerto, siendo combatidas y sopladas d'estos vientos.

DOROTHEA. Por cierto, siendo obra tan santa el matrimonio, no se auia de començar de tan deshonestos principios.

FLAMINIO. Venida la nueua muger à casa de su marido !,. es menester que entre las demas virtudes pertenecientes à la casada tenga dos, que entre las otras an de ser las principales. Si las tuuiere, podran hazer aquel matrimonio firme, durable, perpetuo, facil, liuiano, y verderamente bien auenturado. Mas si la vna d'ellas le falta, serà, por el contrario, pesado, aborrecible, incomportable, desuenturado, y à las vezes, poco durable. Las quales son castidad en si mesma y amor para su marido. La primera, desde casa de su padre ha de traerla consigo : y estotra, la ha de tomar en entrando en la de su marido : y pensar que, auiendo dexado padre, madre, hermanos y parientes, los halla todos en el.

La castidad ? (de quien ayer hablamos bastantemente) se requiere mayor en la casada que, por ventura, en ninguno de los otros dos estados: porque la muger que à esta offende, offende principalmente à Dios, con cuya autoridad se hizo el matrimonio y à quien juró y prometio la limpieza del lecho matrimonial : y despues, haze injuria à su marido, al qual solo se ha dado à si mesma. Haze injuria al caritatiuo amor d'el proximo : porque ninguno se lo es mas que aquel, que le es padre, hermano, compañero, marido y señor. Aparta la vnion mas estrecha y santa que ay entre los mortales. Quiebra la atadura santissima d'el ajuntamiento humano. Rompe la fe, la qual guardaron muchos, con propio daño honesto y prouechoso consejo, que el dia, en que se celebra el effecto d'esta santissima atadura, no se consuma en saraos y en combites, como es costumbre: sino que todo se emplee en rogar à Dios, que assi como el solo es verdadero autor d'el matrimonio, assi, por su misericordia, le dè el fauor de su gracia, sin la qual ninguna obrá tuuo jamas entre los mortales buen sucesso. Que si los hombres, en qualquier breué camino que ayan de hazer, suelen, teniendo centella alguna de christiandad, acudir à la bondad diuina, pidiendole que les sea fauorable en su viaje : con quanto mayor solicitud y con quanto mas deuoto animo, deuernos acudir à la fuente de su bondad el dia de nuestra bodas, que es el nacimiento de la ventura ò desuentura, assi del marido como de la muger? Mas por cierto que no se puede dezir, con quanta diligencia y cuydado atosiga toda con su ponçoña el aduersario de nuestro bien esta saludable medicina, que Dios nos dio, por preciosissimo antidoto y remedio contra las llagas de la sensualidad : de tal manera, que de donde se espera la salud, de alli mesmo nace el daño. Todos hezimos profession en el bautismo de renunciar las pompas del miundo : mas quantas se vsan, no solamente en las bodas, mas hasta en el mesmo bautizar ?

1. Dos principales partes que la casada ha de tener.

2. Que le es muy necessaria à la casada la castidad, y los males que haze quebrantandola.

Fuenos tambien el matrimonio concedido, fuera de las razones que arriba dixe, para remedio de la concupiscencia, y nosotros hazemos, que este acto sea para ella tan ocasionado como otros. O, pues como les auia de pesar à todos los hombres de entendimiento de que el primer dia d'este casto ajuntamiento, que Dios por nuestro bien ordenò, fuessen tan de presto combatidas las tiernas moças por todas partes con tantas y tan fuertes maquinas de deshonestidad ! Alli se dizen los dichos atreuidos. Alli se admiten los ademanes de los locos. Alli se rien las desuerguenças de los truhanes : y alli se representan, las comedias indecentes. Y aun casi puede dezirse que todas quantas deshonestidades se suelen en diuersos tiempos hazer, vienen à juntarse en este. Pues cierto que es muy dificil tener firme y derecho el timon del animo entre tantas tempestades de humanas perturbaciones : y mucho mas poder llegar saluos al desseado puerto, siendo combatidas y sopladas d'estos vientos.

DOROTHEA. Por cierto, siendo obra tan santa el matrimonio, no se auia de començar de tan deshonestos principios.

FLAMINIO. Venida la nueua muger à casa de su marido !, es menester que entre las demas virtudes pertenecientes à la casada tenga dos, que entre las otras an de ser las principales. Si las tuuiere, podran hazer aquel matrimonio firme, durable, perpetuo, facil, liuiano, y verderamente bien auenturado. Mas si la vna d'ellas le falta, serà, por el contrario, pesado, aborrecible, incomportable, desuenturado, y à las vezes, poco durable. Las quales son castidad en si mesma y amor para su marido. La primera, desde casa de su padre ha de traerla consigo : y estotra, la ha de tomar en entrando en la de su marido : y pensar que, auiendo dexado padre, madre, hermanos y parientes, los halla todos en el.

La castidad ? (de quien ayer hablamos bastantemente) se requiere mayor en la casada que, por ventura, en ninguno de los otros dos estados: porque la muger que à esta offende, offende principalmente à Dios, con cuya autoridad se hizo el matrimonio y à quien juró y prometio la limpieza del lecho matrimonial : y despues, haze injuria à su marido, al qual solo se ha dado à si mesma. Haze injuria al caritatiuo amor d'el proximo : porque ninguno se lo es mas que aquel, que le es padre, hermano, compañero, marido y señor. Aparta la vnion mas estrecha y santa que ay entre los mortales. Quiebra la atadura santissima d'el ajuntamiento humano. Rompe la fe, la qual guardaron muchos, con propio daño suyo, hasta con sus enemigos. Deshaze la compañia ciuil. Offende à las leyes y à la patria. Deshonrra à su padre, à su madre, à sus hermanos y hermanas, y à sus parientes y amigos. Da mal exemplo de si. Infama su familia. Y despues, quando viene à ser madre, es madre tan maluada y mala, que sus hijos no pueden oyr hablar d'ella sin verguença, ni acordarse d'el nombre de su padre, sin tener duda de que sean sus hijos. Por lo qual, à vn mesmo tiempo es perjura y sacrilega : porque, por sacramento y voto, no solamente quedan los cuerpos dedicados à Dios, mas, como dixo Dante, se hazen su sacrificio. Yo, para mi, no sé si cometen mayor pecado los que destruyen su patria, los que corrompen las leyes, los que matan à sus padres, ni los que profanan las cosas sagradas.

1. Dos principales partes que la casada ha de tener.

2. Que le es muy necessaria à la casada la castidad, y los males que haze quebrantandola.

Y como puede pensar la muger mala que tendrà à Dios en su ayuda, ni la querran bien las gentes ? Las leyes, la patria, su padre, sus parientes, sus hijos y su marido la condenan y culpan seueramente, y Dios, justo juez, con justa vengança la castiga. En què, pues, tiene su esperança ? passarase por ventura sin castigo en esta vida ? concedamosle que si : pero tenga por cierto que en la otra, pagarà, con las penas que merece, en el infierno. Esto es cierto, que esta castidad, en casandose la muger, no es mas suya, sino de su marido, que se la da à guardar y la confia de su fe. Y assi, dandola ella à otro, tanto mas peca, quanto da lo que es ageno : y juntamente con los otros males comete pecado de latrocinio.

DOROTHEA. No se puede esso negar. Vuo vna honesta moça' casada harto principalmente en esta ciudad. La qual, siendo rogada de vno que la amaua, que le diesse contento de aquel fin de que los que aman suelen ser desseosos, le respondio d'esta arte: «Si lo que tu de mi quieres fuesse mio, por ventura te lo concederia, mas quando era donzella, fue de mi padre, y ahora que soy casada, es de mi marido.» Bonissima, por cierto, y prudente respuesta. Pero no fue menos discreta, la de vna Florentina que, amando à su marido, quanto es razon, y viendose perseguida de vno que estaua enamorado d'ella, el qual, todas las vezes que hallaua ocasion de hablarla, le dezia (como es costumbre de algunos) que se abrasaua, que no tenia coraçon, y otras semejantes palabras lexos de la verdad: y passando mas adelante los effectos de amor, le dezia tambien : «Mi señora, ruegooslo por vida de Gabriel » (que assi se llamaua su marido) enfadada ya, y no pudiendo sufrirlo, le respondio estas palabras: «Y vos, por vida vuestra, lo acertariades en no parecer mas delante de mi : porque pidiendome mi persona, pedis la de Gabriel : y assi, id y pedilde à el que os dè à si mesmo. » Sabia este que su marido era hombre de mucho fauor, y valiente, y echando el mote à la parte que ella lo auia dicho, tomò por mejor y menos peligroso partido apartase de la empresa.

1. Respuestas que dieron dos honestas mugeres à sus amantes.

DOROTHEA. Muy sabia fue essa muger, pues hizo con palabras, lo que otra procurara que hiziera su marido con armas.

FLAMINIO. Dirè mas, que la muger no es señora de su cuerpo sino que todo es de su marido : de tal arte, que esto dio ocacion à algunos para juzgar, que ningun voto, ni deliberacion que ella haga ha de ser aprouado, si no consiente el en ello. Sin ninguna duda es gran tormento sufrir à la muger, quando es necia, soberuia, pertinaz, enferma, bestial y loca : mas sin comparacion, es mucho mayor, quando es desuergonçada y mala

Otros dos bienes destruye el adulterio ", por causa de los quales fue el matrimonio ordenado : el vno es la generacion: porque como he dicho, la haze incierta, y el otro la hazienda : por que es causa de que se pierda. Digo que se pierde, porque la muger que tiene puesto su amor en el adultero, no puede, oluidada de su obligacion y de si mesma, mirar por la hazienda de aquel cuya vida y hijos aborrece : dexado aparte, que

1. Otros dos bienes que destruye el adulterio,

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