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bancas de Dios. Pero, dexando la determinación d'eílo à los Theologos, y viniendo à nuestro proposito, digo*; qüearítes que la hija entre en casa del nueuo marido, es menester que traya muy bien à su memoria el officio y fin d'el matrimonio: para poder satisfazer bastantemente con la obra, à lo que antes aura considerado con el entendimiento : lo qual no podrá, como es necessario, entender, si no considera primero sus principios. Pues digo para esto que, despues que Dios, eterno señor y criador d'esta tan hermosa y marauillosa maquina que vemos, vuo formado el hombre, juzgando que el solo no era bastante à cumplir con el fin para que lo auia criado, crio la muger, semejante al mesmo hombre en animo y en forma, sacandola de sus carnes : y diosela por compañera y ayuda en todos los trabajos de la vida. Y juntamente con esto quiso que el vno engendrando, 'y el otro produziendo hijos, viniessen à multiplicar y perpetuar la humana generación por espacio de muchos siglos. Ya d'este principio vemos no ser otra cosa el hombre y la muger sino vna carne mesma. Y assi juntos en vno, de dos cuerpos se hazen vno solo, y forman aquel marauilloso Hermafrodito que no puede diuidirse.

Es, pues, el officio del matrimonio 2 juntar al marido y à la muger con tan estrecha vnion, que no sean mas de vno, y su fin es la generacion de los hijos. Y porque este ajuntamiento es obra de Dios, se sigue que los hombres no lo pueden deshazer, ni menos cortar aquella vara, que diuinamente està en su propia planta enxerta. Por lo qual es bonissima y muy à proposito la diffinicion de don Francisco Barbaro 3, Illustre cauallero Veneciano (hablo d'el que fue aguelo del grande Hermolao) en que dize, que el matrimonio es vn ajun

I.-Lo que ha de considerar la nueua esposa, antes que vaya a casa de su marido.

2. Ofncio del matrimonio.

3. Difinicion del matrimonio, y la necessidad que del ay.

I

tamiento perpetuo de hombre y de muger, ordenado por razon de engendrar ligitimamente hijos y de escusar el adulterio. Y sin el no vuiera amor ni concordia alguna entre los mortales: porque codiziando cada vno las mas hermosas, procurara de alcançar por fuerça, lo que no pudiera por razon: y ninguno tuuiera amor à los hijos, no pudiendo entender cierto que eran suyos. Y assi, faltando las buenas instituciones y crianças, faltara tambien la virtud, y fuera el mundo vna cueua de ladrones y vna vniuersal morada de tiranos. Y de la mesma manera estuuiera por todas partes lleno y contaminado de Tantalos, de Sisifos y de Mezencios. Por tanto los Romanos, porque su Republica se hinchesse de hijos honestos, ordenaron por ley que los que sin casarse llegassen à viejos pagassen al Erario cierta suma de dinero. Y Lycurgo (cuyas leyes, entre tanto que los Lacedemonios las guardaron, tuuieron siempre honrrada Republica, y despues que las començaron à menospreciar, cayeron ella y su gloria, sin poderse leuantar jamas) mandô, que fuesse tenido por infame qualquier hombre, que antes de Uegar à treynta y siete afios, no se vuiesse casado. Y no permitia que puediessen entrar en los juegos de la lucha los moços solteros : porque nunca faltasse en la ciudad, por miedo de la afrenta y desseo de la honrra, abundancia de nueuos casamientos, y d'esta manera la vuiesse tambien de generacion ligitima y bien dotrinada. Por esta razon, en Lacedemonia, adonde se hazia siempre à los viejos honrradissima acogida, dixo vn mancebo, que estaua sentado en el Theatro, à Calides, excelente y famoso capitan, el qual no auia tenido hijo ninguno y se marauillaua de que el moço no se leuantasse en pie para honrrarlo : «Notequiero yohonrrar à ti, porque no as tu engendrado ninguno que me honrre à mi. »

Yendo, pues, la muger à este matrimonio, no piense que va à algun combite, ô à alguna fiesta.llena de juegos y de burlas, sino entienda que entra en vna morada casta y santa, adonde biuirà dichosa todo el tiempo de su vida, si hiziere con su marido la perfeta vnion que dixe. Considere también » que assi como en vn cuerpo ay muchos miembros, de los quales el mas noble y principal es la cabeça, assi tambien la principal y mas noble parte de la composicion d'ellos dos es el marido: el qual, siendo cabeça de la muger, ha de ser tambien, como cabeça, amado y honrrado d'ella. Y assi como todo el gouierno del cuerpo depende d'el entendimiento, cuyo principal vso y exercicio està en la cabeça, assi, de la mesma manera, conuiene, que todo el gouierno de la muger dependa de su marido. De aqui podrà sacar que al marido le pertenece el mandar, y à ella el obedecer. Lo qual se dispondrá à hazer de tanto mejor gana, quanto mas entendiere que ambos son vn solo cuerpo, y esta obediencia no se ha de llamar seruidumbre, pues que seruir à su marido es seruirse à si mesma. Y si aun mereciesse nombre de seruidumbre, està llena de tanta suauidad y dulçura, que haze mucha ventaja à qualquiera libertad.

Dorothea. Gran principio es, señor Flaminio, el que aueys hecho.

Flaminio. Assi es, señora, como os digo, y en estas pocas palabras consiste toda la ley del matrimonio : y por mucho que se diga, no se puede dezir otra cosa, sino que con la atadura del matrimonio se hazen el marido y la muger un solo cuerpo, y que d'este cuerpo es la cabeça el marido. Y por muy à la larga que yo hable, no se contendrà en lo que dixere, otra cosa, sino vnion, y aunque varie en las palabras, conseruarè siempre esta dotrina: de la mesma manera que conserua alguno su propia forma y persona, aunque mude diuersos habitos, pues no por esso dexa de ser siempre el mesmo.

Pues auiendo considerado la muger estas cosas 2, le serà

1. Que el marido y la muger son vn solo cuerpo, y el marido es la cabeça.

2. Que el dia del casamiento se gaste en oraciones, y no en vanidades.

honesto y prouechoso consejo, que el dia, en que se celebra el effecto d'esta santissima atadura, no se consuma en saraos y en combites, como es costumbre: sino que todo se emplee en rogar à Dios, que assi como el solo es verdadero autor d'el matrimonio, assi, por su misericordia, le dè el fauor de su gracia, sin la qual ninguna obra tuuo jamas entre los mortales buen sucesso. Que si los hombres, en qualquier breue camino que ayan de hazer, suelen, teniendo centella alguna de christiandad, acudir à la bondad diuina, pidiendole que les sea fauorable en su viaje : con quanto mayor solicitud y con quanto mas deuoto animo, deuemos acudir à la fuente de su bondad el dia de nuestra bodas, que es el nacimiento de la ventura ô desuentura, assi del marido como de la muger? Mas por cierto que no se puede dezir, con quanta diligencia y cuydado atosiga toda con su poncoña el aduersario de nuestro bien esta saludable medicina, que Dios nos dio, por preciosissimo antidoto y remedio contra las llagas de la sensualidad : de tal manera, que de donde se espera la salud, de alli mesmo nace el daño. Todos hezimos profession en el bautismo de renunciar las pompas del mundo : mas quantas se vsan, no solamente en las bodas, mas hasta en el mesmo bautizar?

Fuenos tambien el matrimonio concedido, fuera de las razones que arriba dixe, para remedio de la concupiscencia, y nosotros hazemos, que este acto sea para ella tan ocasionado como otros. O, pues como les auia de pesar à todos los hombres de entendimiento de que el primer dia d'este casto ajuntamiento, que Dios por nuestro bien ordeno, fuessen tan de presto combatidas las tiernas moças por todas partes con tantas y tan fuertes maquinas de deshonestidad! Alli se dizen los dichos atreuidos. Alli se admiten los ademanes de los locos. Alli se rien las desuerguenças de los truhanes: y alli se representan, las comedias indecentes. Y aun casi puede dezirse que todas quantas deshonestidades se suelen en diuersos tiempos hazer, vienen à juntarse en este. Pues cierto que es muy difícil tener firme y derecho el timon del animo entre tantas tempestades de humanas perturbaciones: y mucho mas poder llegar saluos al desseado puerto, siendo combatidas y sopladas d'estos vientos.

Dorothea. Por cierto, siendo obra tan santa el matrimonio,. no se auia de començar de tan deshonestos principios.

Flaminio. Venida la nueua muger à casa de su marido ', es menester que entre las demás virtudes pertenecientes à la casada tenga dos, que entre las otras an de ser las principales. Si las tuuiere, podran hazer aquel matrimonio firme, durable, perpetuo, facil, liuiano, y verderamente bien auenturado. Mas si la vna d'ellas le falta, serà, por el contrario, pesado, aborrecible, incomportable, desuenturado, y à las vezes, poco durable. Las quales son castidad en si mesma y amor para su marido. La primera, desde casa de su padre ha de traerla consigo : y estotra, la ha de tomar en entrando en la de su marido : y pensar que, auiendo dexado padre, madre, hermanos y parientes, los halla todos en el.

La castidad 2 (de quien ayer hablamos bastantemente) se requiere mayor en la casada que, por ventura, en ninguno de los otros dos estados: porque la muger que à esta offende, oñende principalmente à Dios, con cuya autoridad se hizo el matrimonio y à quien juro y prometio la limpieza del lecho matrimonial : y despues, haze injuria à su marido, al qual solo se ha dado à si mesma. Haze injuria al caritatiuo amor d'el proximo : porque ninguno se lo es mas que aquel, que le es padre, hermano, compañero, marido y señor. Aparta la vnion mas estrecha y santa que ay entre los mortales. Quiebra la atadura santissima d'el ajuntamiento humano. Rompe la fe, la qual guardaron muchos, con propio daño

1. Dos principales partes que la casada ha de tener.

2. Que le es muy necessaria à la casada la castidad, y los males que haze quebrantándola.

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