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de los graves cargos que cada dia se formulaban contra él. Reunidos sus esfuerzos lograron persuadir al timido y vacilante regente que las medidas aconsejadas por aquel prelado, al par que injustas respecto al ilustre conquistador de Méjico, eran perjudiciales á los intereses de la Corona, y obtuvieron de él una real cédula mandando que Fonseca, á quien los procuradores de Cortés habian previamente recusado, se abstuviese en lo sucesivo de toda intervencion en sus asuntos. No por eso desmayó el obispo; la llegada á España de Tapia y Narvaez prestaba motivo á nueva acusacion, y estos dos funcionarios presentaron al Consejo por medio de su fiscal una extensa informacion * de todos los crimenes y desafueros que Velazquez y sus amigos imputaban á Cortés. Sucedia esto por julio de 1522, cuando ya no era regente Adriano, recientemente elevado á la cátedra de San Pedro por influencia de Carlos V. Habia este vuelto á Castilla, ya libre de las civiles discordias, y tomado en sus manos las riendas del gobierno, y por irregulares que á algunos pareciesen los actos y procedimientos de Cortés, nadie podia poner en duda lo grande y glorioso de su empresa. El jóven monarca, para quien toda accion noble y caballeresca mereció siempre disculpa, encomendó á una junta compuesta de seis consejeros 1 y presidida por el Gran Canciller de Nápoles, el examen del ruidoso expediente 3 promovido por Velaz

1 Hay copia de ella en la coleccion de papeles de Indias formada por don Juan Bautista Muñoz, y está seguida de una súplica de Velazquez al Consejo pidiendo contra Cortés, á quien llama criado suyo.

2 'Monsieur de Lachaux, el Dr Rocca (ambos flamencos), Hernando de Vega, señor de Grajal, el doctor Lorenzo Galindez de Carvajal y el licenciado Francisca de Vargas, presididos por Mercurio de Gatinara.

3 Tenemos á la vista los autos del proceso que con declaracion de testigos mandó instruir Velazquez en la isla de Cuba para remitir al Consejo. Cortés es

cusado, entre otros delitos, de haberse apropiado el mando de una armada quez. Oidas las partes la Junta emitió su dictamen favorable á Cortés. Ni Fonseca ni el gobernador de Cuba debian tener en lo sucesivo participacion alguna en los asuntos de aquél; las contiendas y disputas á que la enemistad reciproca de los caudillos podia dar lugar, quedaban reducidas á un pleyto ordinario entre partes, y debian ser dirimidas por un tribunal civil; la conducta de Cortés aprobada en todas sus partes, y él mismo nombrado capitan general y Justicia Mayor de la Nueva-España con plenos poderes para representar al monarca en aquellas apartadas regiones. Conformóse el Emperador con este dictamen de la Junta, y firmó la provision real en Valladolid á 15 de octubre.

Cesó con este la maligna influencia de Fonsecay

costeada exclusivamente por el gobernador de Cuba, en detrimento dejos intereses de este funcionario, y completo desprecio de las reales prerogativas. — De su injustificable conducta con Narvaez y Tapia designados para remplazarle en el mando. — De su crueldad con los naturales y particularmente con Guatimozin. — De haber tomado para si mucha parte de los despojos ganados en la conquista y defraudado al Rey de sus quintos. — De haber gastado las rentas reales en descabelladas empresas y principalmente en la reedificacion de Méjico bajo un pie de lujo y de ostentacion hasta entonces desconocido. — De haber gobernado con insufrible tirania, causando infinitas muertes de los naturales, y destruyendo la poblacion en grave daño de los reales interesas. A cargos tan gratuitos contestaron los abogados de Cortés probando con testigos. — Que habia contribuido con las dos terceras partes de los gastos de la expedicion. Que los poderes de Velazquez se limitaban al tráfico y contratacion, y de ninguna manera se extendían á la colonizacion de la tierra. — Que el ejército al elejirle por su gefe y caudillo, habia consultado á la corte. — Que lo sucedido con Narvaez era culpa de Velazquez y no suya, puesto que aquel gobernador no tenia autoridad para mandarle, y que en cuanto á Tapia, él mismo habia desistido de su comision. — El mal tratamiento de Guatimozin habia sido obra exclusiva del tesorero Alderete. — Las sumas remitidas á Castilla excedían con mucho del quinto perteneciente al Rey, etc.

1 Segun Gil Gonzalez d'Avila retiróse á su obispado donde murió el H de marzo de 1824; añaden que de pesar y despecho de verse desairado. Teatro ecl(siástico, tom. III, paj. 85. En cuanto á Velazquez, es fama que habiendo llegado á Cuba Rodrigo de Paz, primo de Cortés, y Francisco de las Casas, y Cortés pudo desde 1522 á 4524 consagrarse exclusivamente á la consolidacion del nuevo imperio. La reedificacion de la capital completamente destruida durante el último sitio, el fomento del comercio y de la agricultura, la conversion de los indios y el repartimiento de tierras á los conquistadores ocuparon toda su atencion, juntamente con la pacificacion de algunaB provincias del interior, aun no sujetas del todo al yugo español, y las armadas que de tiempo en tiempo hubo de aprestar, para explorar con ellas las costas del Pacifico, obedeciendo en esto instrucciones recibidas de la Córte. Era á la sazon una creencia vulgar y comun, de que participaban tambien los hombres de ciencia, que existia algun pasaje ó estrecho entre los dos mares Atlantico y Pacifico, y aunque los viajes de Gaboto al Norte y del portugués Magallanes al Sur, los descubrimientos de Balboa y del mismo Cortés, y los no menos importantes de Garcia de Loaysa, habian hasta cierto punto modificado las antiguas nociones acerca del continente americano, corria siempre la especie, aunque vaga, de que existia tal pasaje, y Cortés ansiaba ser su descubridor, « seguro, decia en una carta al Emperador, de que tengo de ser causa que V. Ces. M. sea en estas partes señor de mas regnos y señorios que los que hasta hoy en nuestra nacion1 se tiene noticia».

hecho pregonar á son de trompetas la sentencia del Consejo y las reales provisiones, enfermó de pesar y falleció a los pocos meses. Sayas, Anales de Aragno, fol. 333.

1 El notable empeño que Carlos V puso en hallar el estrecho, para quitarse de pleytos con los Portugueses en lo tocante á la navegacion de las Molucas, fué causa de que se concediera á varios capitanes licencia para explorar aquellas costas. Pedrarias d1Avila, desde el Darien, y mas tarde Gil Gonzalez d1Avila recibieron el encargo de reconocer á Panamá y Nicaragua. Francisco Hernandez de Córdoba, por órden del primero, fundó en la provincia de Nequecheri la ciudad de Granada; el secundo pobló en Puerto Caballos, y se confederó con ülid.

Con este objeto, después de varias expediciones que no tuvieron éxito feh^z, Cortés se determinó á enviar al golfo de Honduras una armada considerable al mando de Cristóbal de Olid; pero este capitan, uno de los que más se distinguieron en la.toma de Méjico, le fué infiel en esta ocasion, y llegado que hubo al punto de su destino, se declaró independiente de su autoridad. Para castigarle Cortés despacha á Francisco de las Casas, el cual naufraga en la costa, y cae en manos del rebelde; si bien algun tiempo después, habiendo logrado sembrar la division entre los parciales de Cristóbal de Olid, y habiéndose de antemano puesto de acuerdo con Gil Gonzalez d'Avila, promueve un alzamiento en las tropas de aquél, se apodera de su persona y le hace degollar publicamente en la plaza de Naco. Ignoraba Cortés este ultimo acontecimiento, y por lo tanto se resolvió á marchar en persona contra el que desconociendo su autoridad, se habia hecho independiente.

La relacion quinta escrita á su vuelta á Méjico, y después de haber conseguido en parte el objeto que se proponia, refiere muy al pormenor los varios acontecimientos de su marcha por provincias apartadas y casi del todo desconocidas. Cortés salió de Méjico el 12 de octubre de 1524, bajó las Cordilleras y se dirigió á Coatzacoalco (en las relaciones llamado Guazacualco), donde se détuvo hasta haber averiguado de la gente de Tabasco1, qué ruta habia de seguir para llegar adonde habia poblado Cristóbal de Olid, pues Cortés se habia propuesto, vista la imposibilidad de aprestar

1 « Segun Gómara (Conquista de México, fol. c.) los de Tabasco dieron á Cortés un dibujo de algodon tejido, en que pintaron todo el camino que hay desde Xicalango basta Nito y Naco : coea bien de mirar, porque tenian todos los rios y tierras que se pasan, y todos los grandes lugares, y las ventas á do hazen jornada, cuando van & las ferias. »

nueva armada, hacer por tierra la jornada de las Hibueras1. Las provincias y distritos que recorrió en su marcha son poco conocidos, y además es tanta la variedad con que Bernal Diaz, Gómara, Herrera y otros escriben sus respectivos nombres, que no es fácil empresa el averiguar los diferentes puntos de su itinerario. Bastará decir que Cortés con su pequeño ejército compuesto de trescientos españoles, y unos tres mil indios de los de Méjico, siguió el camino indicado por los mercaderes de Tabasco, y después de haber pasado con gran dificultad varias ciénagas y esteros, llegó á Iztapan, villa considerable situada á orillas de un rio tributario del GrijaDoa. De alli fue á un pueblo que en la relacion quinta es llamado Tatahuitalpan, después á Ciguatespan, á Teutitan y por último á Izancanac, capital de la provincia de Acalan ó Aculan. En este último punto Cortés pudo comunicar con la costa mediante unas canoas que le dieron los naturales, recibiendo alli mismo noticias de Santistéban del Puerto en Pánuco, de Medellin, de la villa del Espiritu Santo y aún del mismo Méjico. Entre Iztapan y la capital de Acalan Cortés debió pasar por una aldéa, que después se llamó Tres Cruzes, por otras tantas que en su celo por la religion católica dejó alli plantadas, y á corta distancia de la célebre Palenque, cuyas imponentes ruinas, resto de antiguas civilizaciones, llaman hoy dia la atencion del viagero. Apoxpolon, señor de aquella provincia, le recibió bien, y le suministró viveres y guias, con los cuales Cortés, después de haber atravesado una provincia llamada Mazatlan, llegó al pays de los Ilzaes, cuyo señor

1 Así escribe este nombre Herrera; oíros como Bernal Diaz y aún el mismo Cortés, Higueras. Verdad es que la edicion principe de la Historia verdadera, etc. (Madrid J632, fol.) es sumamente incorrecta, y que las copias de la Relacion quinta dejan tambien mucho que desear en cuanto á correccion. No faltan escritores del tiempo que pronunciando de distinta manera, escriben Ibueras.

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