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XXIII.

Carta de Hernan Cortés al presidente y oidores de la Real Audencia de Méjico. De Teguantepeque á 10 de febrero de 1533.

Muy magnifico y muy reverendo Señor é magnificos Señores. Hoy he escrito á V. S. y mercedes largo con Santos de Figueroa que viene de Guatimala; y después de escrito se ofreció cierto negocio que aqui diré, por donde llegará antes esta que la otra. A V. S. y mercedes he escrito algo de lo que en mis cosas han hecho los alcaldes y regimiento de Guajaca1; y para que no me perjudique el derecho de la merced que S. M. me hizo de aquel valle, yo envié á la persona que alli tiene cargo de mi hacienda, que es un muy honrado hombre y persona que ha servido en estas partes, y se llama Diego del Castillo, que hiciese ciertos requerimientos á los alcaldes, y sacase dellos testimonios, los cuales le he siempre enviado desde aqui ordenados y firmados del licenciado Sandoval, que creo en esa Real Audiencia le tienen por persona que sabe lo que hace; y cómo aquel cabildo y todo lo que en él se ordena, y el juzgado de los alcaldes, se hace por consejo del escribano, y de otros de menos calidad y que menos saben, y que no me tienen ninguna buena voluntad, por ser ellos tales que no merecieron sus personas ni servicios ninguna gratificacion que en nombre de S. AI. yo les hiciese; paréceles que hacen algo en tener poco comedi

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miento y demasiado atrevimiento á mis cosas, y tratarlas muy peor que si fuesen del mas bajo de todo el pueblo; y si yo creyese del todo que esto sale de su juicio, sufrirlo-y-a1, porque creeria quel remedio estaba muy presto y cierto desa Real Audiencia; pero hay muchas causas para que yo crea que lo hazen en fée della, y con especial comision y favor que de allá se les da para que, como alli se hizo en maltratar los letrados que defendian mi justicia, é á Garcia de Llerena, lo mismo hagan acá á los que lo solicitaren. Y dame desto certinidad ver que porque Flores lo nizo asi el año pasado, venido desa cibdad, y oido lo que se le debiera antojar de decir, fué elegido al mismo cargo este año porque usase y hiciese lo mismo, pues dél nascieron alas al otro su compañero, que ha tres dias ques alcalde, que habiéndole hecho, como dicen, á falta de hombres buenos, paresciendo antél una persona como Diego del Castillo y en mi nombre á hacerle un pedimento ordenado y firmado de letrado, en lugar de respuesta, le prendiesen y tuviesen en la carcel pública y con grillos, que alli no se echan á ningund desuella-caras, y le condenasen en las penas que verá por su auto de mandamiento, y no se hiciese mas caso del pedimento que se le hacia.

Yo escribo á mis letrados que den peticion sobre esto, y paresciome demás de aquello escribir esta á V. S. y mercedes para que della colijan el sentimiento que he habido de tanto descomedimiento y bellaquería, é para suplicaros que pues cuando un ordinario excede en casos de lo ques obligado, puede ser castigado por los superíores mediante el tiempo de su oficio se mande parecer personalmente, y preso ese alcalde sea castigado, pues quedando sin castigo no siento á quien poner que solicite allá ni acá mis negocios, pues ellos y los que defienden son tratados de tal arte : ó V. S. y mercedes me den quien lo haga, que sea persona que cumpla con todos, y no será menester ver mejor señal para creer que de allá se provee se haga asi, sino quedar esto sin castigo; y en tal caso acomular unos agravios con otros desta calidad, pues hay muchos para quejarme de todos á S. M. donde seré remediado, ó sabré ques servido que se haga asi, aunque hasta ahora por sus cartas me manda escribir lo con

1 Sufririalo ó lo sufriría.

trario. Ahora no culpo á los jueces pasados que hiciesen los malos tratamientos que hicieron á mis letrados, y personas que solicitaban mis cabsas1, pues los que hubieron á remediarlos permiten y hacen de otros peores. Bien es que V. S. y mercedes sepan que lo siento, que se me alcanza y que podriades remediarlo haciendo justicia; harán lo que les pareciere que si no fuere desagraviado, no es el primero negocio en que conozco parte de las intenciones. Nuestro Señor la muy magnifica y muy reverenda persona de V. S. y magnificas personas de vuestras mercedes guarde é acreciente. De Tecoantepeque2 á 10 de febrero de 1533. — A servicio de V. S. y mercedes 3. — El marqués del Valle.

1 Causas o cosas.

2 Lo mismo que Teguantepeque, como hoy dia se escribe.

3 A la espalda de esta carta, algun tanto irreverente, de Cortés al presidente y oidores de la Audiencia, hay el siguiente acuerdo: Este dia 3 de marzo de 1533, vista esta carta, se acordó que llamasen al D' Valdivieso, letrado del marqués y á Jorge Ceron, su mayordomo, y á García de Llerena , su factor, y que venidos ante la Audencia, se les notiflcase* que le hiciesen saber al marqués que á las Audiencias no se acostumbra a escribir por los grandes, sino pedir en Audiencia lo que les conviene; que asi que no escribiese, pues si lo hiciere no se recibiria su carta. Era á la sazon presidente de la Audiencia el obispo de Santo Domingo; oidores Ceynos, Quiroga, Salmeron y Maldonado.

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