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no, ni aun creo se gastará de aqui á veinte años, segun lo que hay en que entender. Asi que suplico á V. M. lo mande ver, y no permita que yo en esto reciba agravio, é porque mis procuradores lo pediran ante V. M. mas largo, á ellos me refiero.

Invictisimo César : Dios nuestro Señor la imperial persona de V. M. guarde y con acrescentamiento de muy mayores reynos y señorios por muy largos tiempos en su santo servicio prospere y conserve, con todo lo demas que por V. A. se desea. —De la gran cibdad de Tenuxtitlan desta Nueva-España, á XV dias del mes de octubre de M. D. Xxiv años 1. — De V. S. C. M. muy humil siervo y vasallo que los reales pies de V. A. beso. — Hernando Cortés.

1 De esta carta hemos visto dos copias que ambas estan en la col. Muñoz tomo LXXVII. El original se conservaba en Simancas en un legajo intitulado Papeles tocantes a perpetuidad. De las dos copias, que se diferencian muy poco en cuanto al contexto, la una tiene la fecha de del XIV y la otra del XV de octubre.

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Relacion de lo ocurrido en Méjico durante la ausencia de Hernan Cortés : inviada al emperador Carlos V por ej Concejo, justicia y regidores do dicha ciudad & 20 de febrero de 1626.

S. C. Cea. M. El Concejo, justicia é regidores de la gran cibdad de Tenuxtitan, que es en esta su Nueva-España, besamos los reales pies y manos de V. M., y continuando aquello que somos obligados, que es hacer á V. M. muy entera y larga relacion de las cosas aqui sucedidas, que á su real servicio tocan, y porque después de la partida del capitan Hernando Cortés, su gobernador en esta dicha su Nueva-España, que hizo para la punta de las Higueras de que ya por otra carta a V. M. este Concejo hizo larga relacion, han sucedido tales cosas que V. M. será muy servido de saberlas para las mandar remediar como á su real servicio convenga: Por tanto nosotros, como sus muy reales y verdaderos vasallos, acordamos de hacer relacion de lo hasta agora sucedido en esta tierra, especialmente después de la partida del dicho capitan y gobernador Hernando Cortés.

Ya V. S. M. habrá mandado ver una carta que el licenciado Francisco de Prado, su fiscal de la Audiencia Real que reside en la isla Española, llevó del concejo desta dicha cibdad, en que decia como el gobernador Hernando Cortés al tiempo de su partida

1 Aquf punta está por cabo, y ya dejamos dicho en otro lugar que su verdadero nombre era Hibueras ó Higueras.

dejó en nombre de V. M. y en su lugar á Alonso Destrada y á Rodrigo de Albornoz, tesorero y contador de V. M., y al licenciado Alonso Zuazo por sus tenientes en esta dicha cibdad para administrar justicia, y entender en las otras cosas que tocasen á la gobernacion desta Nueva-España, y cómo por ciertas diferencias que entre los dichos tesorero y contador hobo, el gobernador Hernando Cortés proveyó por sus tenientes á Gonzalo de Salazar y á Pero Almindez Chirino 2, factor y veedor de V. M.

Sucedió, muy poderoso Señor, que cómo el dicho gobernador Hernando Cortés se retardase algunos dias mas de los que parecia que era razon, que no escribió ni envió mensajero á esta cibdad, viendo los dichos Gonzalo de Salazar y Pero Almindez Chirino que tenian algun aparejo para mandar y ser muy aprovechados, hicieron creer, y ansi lo publicaron, que el dicho gobernador, y todos cuantos con él fueron en servicio de V. M. eran muertos; que los indios de las provincias por donde él iba los habian vencido é muerto á todos, y ansi lo hicieron entender y creer á todos los vecinos y moradores de esta dicha Nueva-España. La cual fué ligera cosa de hacer, porque ellos Uniendo la gobernacion de la tierra, á quien acuden todos los mensajeros, asi Indios como crisanos, se creyó quellos debian saber la verdad de la muerte de dícho gobernador, y que asi debia ser, como publicaron y afirmaron. Crescióles tanto la codicia, que so color de querer servir á V. C. M. con los dineros que creian quel dicho gobernador Hernando Cortés tenia, intentaron, como después lo pusieron por obra, de tomar la casa del dicho gobernador. Un dia juntaron consigo muchos de los vecinos desta cibdad, llamándoles que favoreciesen á la justicia, y con mano armada vinieron á su casa y entraron en ella, y la tomaron con todo cuanto en ella habia, y echaron fuera á todos sus criados, y prendieron á un su mayordomo que se llamaba Rodrigo de Paz, al cual el dicho gobernador Hernando Cortés habia dejado en su casa y facienda y por alguacil mayor en nombre de V. M. en esta Nueva-España, y lo pusieron á cuestion de tormento, solamente porque dijese adonde tenia el dicho gobernador algun oro, porque ellos decian que él tenia trescientos

1 Como si dijera Alonso de Estrada.

2 Decía üherino, pero debió decir Chirino o mas bien Chirinos.

mil castellanos, sin tener informacion ni certinidad alguna dello, sino solamente por poder sacar algo del dicho mayordomo para se poder aprovechar dello, como después lo hicieron de todas sus haciendas; y ansi le dieron dos tormentos, el uno de agua, y el otro que le quemaron los pies, de que no podia vivir. Y visto cómo el dicho Rodrigo de Paz no manifestaba cosa alguna de lo que ellos querian, acordaron de le levantar otros crimenes, por donde le condenaron á muerte, y le hicieron ahorcar muy ignominiosa y avinadamente 1 sentenciándole contra toda justicia, no le habiendo guardado los terminos que las leyes reales de S. M. mandan, ni quiriéndole otorgar la apelacion que para ante V. M. interpuso. Y asi apoderados en la casa del gobernador, tomaron muchos bienes muebles que en ella habia para si, y se servian y sirvieron dellos, y algunos dellos mandaron vender en almonedas públicas como bienes de defunto.

Procedió tanto, muy católico Señor, la tirania con que comenzaron á gobernar que á unos prometiéndo les darian gran cantidad de indios que los sirviesen, en que pueden ser muy aprovechados, y á otros en eso mismo poniéndoles muy grandes temores, los forzaron á que se les pasasen á ellos, porque mejor pudiesen llevar adelante su mal propósito y obra. Los cuales viendo la muerte de Rodrigo de Paz, y con cuanta crueldad comenzaban á gobernar, y cómo á unos prendian, y á otros quitaban los Indios, y á otros hacian estar huidos en las Iglesias é monesterios, é cómo publicaban que en voz y servicio de V. M. querian hacer todas sus cosas, y que para tomar la tierra y prender al dicho gobernador tenian poder y mandamiento de V. C. M., y que le mostrarian cuando bien se les estuviese, fué forzado obedecerlos en todo cuanto quisieron mandar, y no fué ninguno poderoso, ni los dichos Rodrigo de Albornoz ni Alonso Destrada, oficiales de V. M., de poderles resistir ni ir á la mano en cosa que quisiesen facer, no embargante que manifiestamente pareció que gobernaban por tirania.

Y estando ansi apoderados de la justicia y de la gobernacion, como á V. M. hemos fecho relacion, luego pusieron por obra de quitar los indios, y los quitaron al dicho gobernador, y algunos

1 Es decir « vilmente », pues como hidalgo, trae era, debieron degollarle.

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