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PREFACIO.

A escribir la Memoria , que hoy me atrevo á someter al juicio del público me impulsó, como en ella indico, un íntimo convencimiento de la importancia grande de los montes públicos de Filipinas y el no ménos arraigado de ser urgentemente necesarias reformas esenciales en este ramo de la riqueza comun. Era en mí un deber, que consideré ineludible dada mi posicion oficial, ilustrar al Gobierno en este punto hasta donde alcanzaran los conocimientos adquiridos durante mi permanencia al frente de la Inspeccion. No sé si lo he llenado, hice cuanto pude, y en las siguientes líneas están expuestos con veracidad la direccion de mis estudios y los resultados de mis trabajos. - Cediendo a amistosas indicaciones y habida cuenta de las dificultades de momento que se oponian á una publicacion oficial, me decidí á solicitar la necesaria autorizacion para darla á la estampa particularmente, suprimiendo la parte en que de un modo concreto planteaba las modificaciones precisas, en mi concepto, á la mejor organizacion del servicio, junto con los apéndices referentes á la misma, no se extrañe, pues, la falta de detalles acerca del asunto que á toda persona conocedora de la materia ha de parecer el más importante. Se me concedió sin dificultad y recibí con agradecimiento el permiso para imprimir el trabajo con las limitaciones indicadas. No son otros mis deseos al hacer uso de él que llamar la atencion de los hombres que se interesan por el porvenir de nuestras posesiones ultramarinas, un tanto decaidas por efecto de malas teorías y peores prácticas administrativas, hacia la cuestion forestal, en sumo grado importante tratándose del Archipiélago filipino

En cambio de un capítulo y dos apéndices suprimidos he añadido en el lugar correspondiente muchos datos bibliográficos reunidos con posterioridad a la presentacion de la Memoria, debiendo bastantes de los referentes á obras españolas á la amabilidad y desprendimiento del ilustrado oficial del Ministerio de Ultramar, D. Eugenio Alonso Sanjurjo, á quien rindo aquí gustoso público testimonio de mi gratitud, y una descripcion de la isla de Mindanao seguida de mis ideas sobre el sistema que para colonizarla debe seguirse, la cual me impidió terminar en aquella ocasion la premura del tiempo. Más de tres meses pasé recorriendo los principales puntos de su costa meridional y algunos del interior, creo poder decir algo nuevo, y por esto lo adiciono como apéndice.

Réstame sólo para poner punto á esta introduccion rogar al lector se penetre bien de la índole de esta obrita y sea indulgente con su forma desaliñada, ya por haberse tenido que escribir con excesiva precipitacion, ya por mi falta de costumbre de manejar literariamente nuestro hermoso pero dificilísimo idioma. Los pocos libros españoles recientes publicados sobre Filipinas, las muchas modificaciones ocurridas desde que el Excmo. Sr. D. Sinibaldo Mas terminó el suyo (1843) y el triste contraste que esta inactividad, esta apatía forma con el ahinco de viajeros alemanes, como Semper y Jagor , para dar á conocer bajo todos aspectos lo que aquellas islas son y significan, ha quitado hasta mis últimos escrúpulos, y sacrifico un poco de amor propio á un mucho de patriotismo, convencido de que nos deprime ménos oir que se hacen trabajos medianos á tener que sufrir la verdad de no producirse absolutamente ninguno. Algunos estudios del primero de los dos autores citados puse en español publicando dos de ellos, y la traduccion de los viajes por Filipinas de Jagor, ya terminada, queda á disposicion del Ministerio de Ultramar; la obra es excelente, ímprobo trabajo de observacion del experimentado viajero prusiano que ha explorado gran parte de las Américas, el Archipiélago malayo, y hoy se halla recorriendo el interior del Imperio japonés. Si se llega á publicar, prescindiendo de lo poco elegante de la traduccion a la que sólo concedo el mérito de una escrupulosa fidelidad, se ha de ver, no sin cierta amargura, que un extranjero de distinta raza é idioma tan diferente del nuestro ha demostrado un conocimiento de las cosas del Archipiélago muy superior al que revelan las obras de nuestros compatriotas más entendidos de aquel país, sus habitantes y su organizacion política, gubernativa y social.

Madrid, 30 de Junio de 1874.

INTRODUCCION.

Excmo. Sr.:

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Restablecido de la grave enfermedad que le obligó á pasar á la Península en uso de licencia del Excelentísimo señor Gobernador Superior civil de Filipinas, y dispuesto á regresar en breve al Archipiélago el Ingeniero, que tiene la honra de dirigirse á V. E., se cree en el deber, ántes de su partida, de manifestarle las reformas que á su juicio convendria introducir en el importante ramo de montes en aquellas Islas para obtener de la Inspeccion, creada en 1863, todos los resultados que de ella es dado esperar.

El noble interes que V. E. demuestra en el estudio de cuantas cuestiones se relacionan con el fomento y desarrollo de la pública riqueza de nuestras posesiones del extremo Oriente, el profundo conocimiento de sus fuentes de prosperidad y de los medios que, para hacerlas muy valiosas, ha adquirido en ese elevado puesto, no ménos dignamente ocupado ahora que en épocas anteriores, mueven al que suscribe á molestar su atencion con

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