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de reglamento de la propuesta Comision por si he logrado llevar á su ánimo el convencimiento de la gran utilidad, que para el progreso del servicio del ramo de montes en Filipinas resultaria de su inmediata creacion, á lo cual, como ya he dicho, creo no son obstáculos las poco halagüeñas circunstancias económicas de aquellas islas, porque tiende directamente á mejorarlas. Y ojalá no sea desatendido el proyecto que tengo el honor de presentar á V. E., pues estoy intimamente convencido que su realizacion influirá benéficamente en el porvenir del Archipiélago, que es hoy, tristemente, motivo de sonrojo para nosotros, por más de un concepto, y que es de desear y de esperar lo sea por todos, y en breve, de legítimo orgullo.

Modificaciones en la organizacion del servicio forestal.-- Division en distri

tos.- Personal de la Comision, -- Plantilla del personal facultativo.—Conclusion.

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Antes de concluir este escrito que vá siendo más largo de lo que en su comienzo creí, he de cumplir con el grato deber de consignar que durante el tiempo en que desempeñé el cargo de Inspector de Montes de Filipinas , abrumado de trabajo, tanto más ingrato cuando no era, á mi juicio, satisfactoria la organizacion del ramo y no se podia con ella marchar por la senda que me parece conveniente y que el nuevo Reglamento ha venido á marcar, quebrantada mi salud me hubiera sido imposible obtener los resultados en el alcanzados y consignados en la Memoria de produccion de 1871-72, ya tantas veces citada, á no haber hallado la más eficaz cooperacion en los dos ayudantes puestos á mis órdenes D. Francisco Cabañas y Aulestia y D. Isidro García Jimenez, quienes, con un celo é inteligencia que no es posible encarecer á V. E. como es debido, me sirvieron de excelentes auxiliares en el desempeño de cuantos trabajos se emprendieron durante aquel año. Tiempo era ya que el Gobierno se dignase premiar diez años de sus penosos y muy meritorios servicios.

El ayudante D. Francisco Gutierrez y Creps, apartado por aquel entónces del servicio ordinario del ramo, por la ejecucion de los trabajos que en la isla de Balabac le tenía confiados el Gobierno Superior civil, del cual dependia directamente como Jefe pericial de la colonia allí establecida, presentó á la Inspeccion una extensa Memoria forestal y agrícola sobre la misma, que merece ser mencionada con elogio. Este apreciable escrito prueba una vez más las poco comunes prendas que, para el buen desempeño de su destino, adornan á tan inteligente funcionario, verdadero apasionado del ramo en que sirve; mérito que hay que añadir á los muchos contraidos por él, especialmente durante los años de 1867-69, que interinó la Inspeccion. Y siguiendo en la agradabilísima tarea de elogiar justamente, cosa tanto más grata, tratándose del servicio de un ramo que estaba entonces sosteniendo vivas luchas en el país , cúmpleme citar los nombres de algunas autoridades que se distinguieron por el interés que hacia el fomento y conservacion de los montes de aquellas islas, demostraron. En primer lugar, los de los Excmos. señores D. Rafael de Izquierdo y D. Juan de Alaminos, primeras autoridades del Archipiélago. A entrambos debo, además, particular reconocimiento; el primero me demostró, en todas ocasiones, un aprecio que me afané por merecer, y el segundo, me concedió una licencia para embarcarme y pasar un año en Europa, á fin de atender al restablecimiento de mi salud, á la que quizás debo la vida. El Intendente general de las Islas, señor Jimeno Agius, guiado por el éspíritu de justicia que en todas ocasiones le distingue, llevó un elevado criterio á todas las cuestiones de montes que se ventilaron en el centro de su dignísimo cargo. Algunos Jefes de provincia probaron, en la misma época, que, a pesar de lo que he dicho y es bien notorio, de lo agobiados que se ven por las múltiples atenciones de su cargo, que reasume casi todos los ramos de la Administracion, con incansable actividad y un verdadero deseo de fomentar la riqueza de las comarcas confiadas á ellos y de defender los intereses del Estado, pueden hacer mucho por el ramo de montes. Tales, por ejemplo, merecen citarse, en primer lugar, los señores D. Luis O. de Taranco, Alcalde mayor de Tayabas, provincia la más importante bajo el punto de vista forestal, quien, en el tiempo que estuvo al frente de ella, contribuyó con su infatigable celo á que todos sus gobernados cumplimentaran las disposiciones vigentes—y á quien conservo particular y viva gratitud por la generosa hospitalidad y delicados cuidados con que me atendió, durante mi enfermedad, en la capital de la provincia —; D. Emilio Casanova, Jefe primero de Bataan y despues de Nueva Ecija, quienes, así como el Sr. Marzan, que habia desempeñado ántes esta última, prestaron á los asuntos de reconocimientos de maderas singular atencion, dando muy acertada tramitacion a los expedientillos de las guias; el Alcalde mayor de la Laguna, Sr. Vicencio del Rosario, que atento á cortar todo abuso, no toleraba, en caso alguno, que la saca de productos de aquellos montes se efectuára sin los documentos requeridos, y finalmente, el inteligente jefe de la provincia del Abra, Sr. Peñaredonda, muy aficionado á las cuestiones agrícolas y forestales, siempre pronto á levantar su voz, tan autorizada por el profundo conocimiento que de las cosas del Archipiélago tiene, en defensa de los montes, y autor de un proyecto de regularizacion de los aprovechamientos forestales en el Abra, apreciable por más de un concepto.

Al Comandante general del cuerpo de Carabineros, Sr. Latorre, cabe la honra de haber cuidado, por cuantos medios estaban á su alcance, que la vigilancia de la descarga de maderas en Manila se efectuára con toda escrupulosidad, demostrando un interés en este servicio no especial de su instituto, que revela el grande que le anima para defender en todas ocasiones los de la Hacienda, y á su subordinado el celoso Comandante de Tayabas, Teniente del Cuerpo, Sr. Martinez, la de una exacta é inteligente intervencion de los cargamentos que se dirigian á China, así como el Comandante de Bahía, señor García, cuyo carácter rígido y contemporizador á la vez, tanto favorece los intereses del Estado y las transacciones de maderas en la capital. Estos nombres, con algunos otros que omito en obsequio de la brevedad, son verdaderas excepciones. Ya queda indicado cual es sensiblemente la regla general; abandono, descuido en cuanto se refiere a otros asuntos que los judiciales ó relativos á llevar á cabo tal cual otra o

a, valiéndose de la

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