Poes ias selectas castellanas: desde el tiempo de Juan de Mena, hasta nuestros dias, Volumen 1

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G omez Fuentenebro y Compañia, 1817
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Página 29 - ... hueste que en la cama ; sano le aventuró, vengóle herido. Todas matronas, y ninguna dama ; que nombres del halago cortesano no admitió lo severo de su fama.
Página 25 - Vencida de la edad sentí mi espada y no hallé cosa en que poner los ojos que no fuese recuerdo de la muerte 2.
Página 3 - ... el soldado valiente, y yo no puedo hallarte, aunque lo intente, entre mi pensamiento y mi deseo. Ya, pues, con dolor creo que eres...
Página 63 - Ni rico que no me ofenda. No hay camino que no yerre, Ni juego donde no pierda., Ni amigo que no me engañe, Ni enemigo que no tenga. Agua me falta en el mar, Y la hallo en las tabernas, Que mis contentos y el vino Son aguados donde quiera. Dejo de tomar oficio, Porque sé por cosa cierta Que en siendo yo calcetero, Andarán todos en piernas.
Página 8 - Fueron en estos atrios Lamia y Flora De unos admiración , de otros cuidado, Y la que pobre Dios tuvo en el prado Deidad preciosa en alto templo adora. Jove tronó sobre desnuda peña Donde se ven • subir los...
Página 2 - Con pies torpes, al punto, ciega y fría, cayó de las estrellas blandamente la noche tras las pardas sombras mudas, que el sueño persuadieron a la gente.
Página 216 - ... las flores libre y ufano cuenta sus amores. Mas, ¡ ay ! , que en este estado el cazador cruel de astucia armado, escondido le acecha, y al tierno corazón aguda flecha...
Página 27 - Son la verdad y Dios Dios verdadero: Ni eternidad divina los separa, Ni de los dos alguno fue primero. Si Dios á la verdad se adelantara, Siendo verdad , implicación hubiera En ser , y en que verdad de ser dejara.
Página 30 - Baco el camino los brindis mal seguros. El rostro macilento, el cuerpo flaco eran recuerdo del trabajo honroso, y Honra y Provecho andaban en un saco. Pudo sin miedo un Español velloso llamar a los Tudescos Bacanales, y al Holandés hereje y alevoso; pudo acusar los celos desiguales a la Italia, pero hoy de muchos modos somos copias, si son originales.
Página 4 - Dame lo que desprecia de ti agora, por robar, el ladrón; lo que desecha el que invidiosos celos tuvo y llora. Quede en parte mi queja satisfecha: tócame con el cuento de tu vara...

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