Historia de los filibusteros

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Imprenta Nacional, 1908 - 249 páginas
 

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Pasajes populares

Página 218 - Tacna de la junta directiva y funcionarán durante cuarenta días consecutivos, desde las diez de la mañana hasta las cuatro de la tarde.
Página xi - Guerra y el fuego iba flanqueando ó encerrando ya á los enemigos. A media tarde llegaron los comandantes Juan Alfaro Ruiz y Daniel Escalante con la gente de La Virgen...
Página 206 - Alvarado, que vino después al fortín, me dio la triste noticia de su muerte. Más tarde presencié el acto heroico de Juan Santamaría. Lo vi desprenderse del cuartel de Corrales con una tea, atravesar la calle y aplicarla al alero de la esquina sudoeste del Mesón. Regresó sano y salvo. A poco lo vi salir de nuevo y hacer lo mismo; pero esta vez, al retirarse, cayó hacia media calle. Yo conocía a Juan Santamaría como a mis manos. Siendo niño viví largo tiempo en Alajuela. Santamaría era...
Página 146 - 3.° — Los soldados, oficiales subalternos, ciudadanos y empleados de los departamentos, heridos y sanos rendirán sus armas al capitán Davis, ó á uno de sus oficiales, y serán conducidos en embarcación separada con la de los desertores de las filas, así que no se toquen los unos con los otros.
Página 205 - ... de una hora próximamente lo vi volver con unos veinte soldados por mitad del solar. Le grité de lo alto del fortín que se guareciera del fuego que hacían desde el tejado del Mesón, pero en ese mismo instante cayó. Un sargento salvadoreño llamado Cipriano, que lo acompañaba, se precipitó á auxiliarlo, preguntándole dónde estaba herido. «Me han matado — le contestó Corrales; — pero no importa, porque muero con honra>.
Página 206 - Fue todo lo contrario. Tanto en los días inmediatos a la batalla, como en la retirada del ejército, el nombre del héroe alajuelense estaba en todas las bocas. Esto yo lo afirmo y lo certifico, y me hago la ilusión de creer que alguna fe merece la palabra de un viejo militar de setenta y ocho años, que ama la verdad por cima (sic) de todas las cosas.
Página xi - Los costarricenses entonces se empeñaron en desalojar tí los filibusteros de un gran edificio situado en la línea occidental de la plaza, y no pudiendo hacerlo por la fuerza, le prendieron fuego y las llamas produjeron su efecto. Este edificio era el mesón de Guerra, llamado así del apellido de su dueño.
Página 202 - Después supe que este hombre era un rivense, que si mi memoria no me es infiel se llamaba Padilla. Comprendiendo que algo sucedía, me acerqué a las gradas de la casa del frente. Oí entonces, que aquel hombre decía con voz alterada que hallándose en el solar de su casa había visto a los filibusteros en las Cuatro Esquinas. Uno de los oficiales presentes, D. Luciano Peralta, le contestó con zumba que de seguro su mujer debía hallarse de parto cuando estaba tan asustado. Corrido y mohíno el...
Página 205 - En otro ataque que se hizo con igual objeto, fueron heridos en el mismo sitio los capitanes D. Joaquín Fernández y D. Miguel Granados, pero yo no los vi caer. Fernández tuvo la presencia de ánimo de fingirse muerto, porque los filibusteros tiraban sobre los 'heridos. Granados estuvo agitándose y lo ultimaron desde el Mesón. El sargento mayor D. Juan Francisco Corrales estaba acuartelado con su batallón, compuesto casi todo de gente de Alajuela, en una casa situada diagonalmente con la esquina...

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