Ensayo historico-apologetico de la literatura española contra las opiniones preocupadas de algunos escritores modernos italianos: Literatura moderna

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En la Imprenta de P. Marin, 1789
 

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Página 211 - Cual suele el ruiseñor con triste canto quejarse, entre las hojas escondido, del duro labrador, que cautamente le despojó su caro y dulce nido de los tiernos hijuelos entretanto que del amado ramo estaba ausente.
Página 209 - Corrientes aguas, puras, cristalinas; Árboles que os estáis mirando en ellas, Verde prado de fresca sombra lleno, Aves que aquí sembráis vuestras querellas, Hiedra que por los árboles caminas, Torciendo el paso por su verde seno; Yo me vi tan ajeno Del grave mal que siento, Que de puro contento Con vuestra soledad me recreaba, Donde con dulce sueño reposaba, O con el pensamiento discurría Por donde no hallaba Sino memorias llenas de alegría...
Página 233 - La lanza ya blandea el árabe cruel, y hiere el viento, llamando a la pelea; innumerable cuento de escuadras juntas veo en un momento. Cubre la gente el suelo, debajo de las velas desparece la mar; la voz al cielo confusa y varia crece; el polvo roba el día y le escurece.
Página 224 - El fresno por la selva en hermosura sabemos ya que sobre todos vaya, y en aspereza y monte de espesura se aventaja la verde y alta haya; mas el que la beldad de tu figura dondequiera mirado. Filis, haya, al fresno ya la haya en su aspereza confesará que vence tu belleza.
Página 271 - Desta suerte el amor canta en el nido; Mas luego que los zelos que recela Le tiran flechas de temor, de olvido, Huye , teme , sospecha , inquiere , cela, Y hasta que ve que el cazador es ido, De pensamiento en pensamiento vuela.
Página 291 - Silio peregrino rodaron de marfil y oro las cunas; aquí ya de laurel, ya de jazmines coronados los vieron los jardines que ahora son zarzales y lagunas.
Página 234 - Allí, a mi vida junto, En luz resplandeciente convertido, Veré distinto y junto Lo que es y lo que ha sido, Y su principio propio y escondido.
Página 214 - Movióla el sitio umbroso, el manso viento, el suave olor de aquel florido suelo. Las aves en el fresco apartamiento vio descansar del trabajoso vuelo. Secaba entonces el terreno aliento el sol subido en la mitad del cielo.
Página 234 - Cuándo será que pueda libre de esta prisión volar al cielo, Felipe, y en la rueda que huye más del suelo, contemplar la verdad pura sin velo...
Página 290 - De su invencible gente sólo quedan memorias funerales, donde erraron ya sombras de alto ejemplo. Este llano fue plaza, allí fue templo, de todo apenas quedan las señales. Del gimnasio y las termas regaladas leves vuelan cenizas desdichadas. Las torres que desprecio al aire fueron a su gran pesadumbre se rindieron.

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