Antología de poetas líricos castellanos desde la formación del idioma hasta nuestros días, Volumen 12

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Marcelino Menéndez y Pelayo, José Rogerio Sánchez
Vinda de Hernando y c.a., 1906
 

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Página 524 - Vete con Dios, pastorcillo, no te sabes entender : "hermosuras de mi cuerpo yo te las hiciera ver: "delgadica en la cintura, blanca soy como el papel, "la color tengo mezclada como rosa en el rosel, "el cuello tengo de garza, los ojos de un esparver, "las teticas agudicas, que el brial quieren romper, "pues lo que tengo encubierto maravilla es de lo ver.
Página 531 - Vete de ahí, enemigo, malo, falso, engañador, que ni poso en ramo verde, ni en prado que tenga flor ; que si el agua hallo clara, turbia la bebía yo ; que no quiero haber marido, porque hijos no haya, no ; no quiero placer con ellos, ni menos consolación. ¡Déjame, triste enemigo, malo, falso, mal traidor, que no quiero ser tu amiga ni casar contigo, no!
Página 187 - Allí respondiera el moro, bien oiréis lo que decía: — '"Yo te la diré, señor, aunque me cueste la vida, porque soy hijo de un moro y una cristiana cautiva; siendo yo niño y muchacho mi madre me lo decía que mentira no dijese, que era grande villanía: por tanto pregunta, rey, que la verdad te diría.
Página 187 - ¡ABENÁMAR, Abenámar, moro de la morería, el día que tú naciste grandes señales había! Estaba la mar en calma, la luna estaba crecida: moro que en tal signo nace no debe decir mentira.
Página 528 - Por el mes era de mayo, cuando hace la calor, cuando canta la calandria y responde el ruiseñor, cuando los enamorados van a servir al amor, sino yo, triste cuitado, que vivo en esta prisión, que ni sé cuándo es de día, ni cuándo las noches son, sino por una avecilla que me cantaba al albor. Matómela un ballestero ¡Déle Dios mal galardón!
Página 187 - El Alhambra era, señor, y la otra la mezquita; los otros los Alixares, labrados a maravilla. El moro que los labraba, cien doblas ganaba al día, y el día que no los labra otras tantas se perdía. El otro es Generalife, huerta que par no tenía; el otro Torres Bermejas, castillo de gran valía.
Página 531 - Si tú quisieses, señora, yo sería tu servidor » «Vete de ahí. enemigo, malo, falso, engañador, que ni poso en ramo verde, ni en prado que tenga flor ; que si el agua hallo clara, turbia la bebía yo ; que no quiero haber marido, porque hijos no haya, no; no quiero placer con ellos, ni menos consolación.
Página 531 - ¡Quién hubiese tal ventura sobre las aguas del mar, como hubo el conde Arnaldos la mañana de San Juan! Con un falcón en la mano la caza iba a cazar, vio venir una galera que a tierra quiere llegar.
Página 370 - Alda adormido se ha, ensoñado había un sueño, un sueño de gran pesar. Recordó despavorida y con un pavor muy grande, los gritos daba tan grandes que se oían en la ciudad. Allí hablaron sus doncellas, bien oiréis lo que dirán: — ¿Qué es aquesto, mi señora? ¿quién es el que os hizo mal?
Página 271 - Corts. (Obras de Lope de Vega, publicadas por la Real Academia Española.

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