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tes, h Capellanes, é Escusa- tro Señor Jesu.Christo, e por dores del dicho nuestro Obis- el poderío, é autoridad que pado,é a cada uno de Vos que tenemos de los Bienaventuesta nuestra carta vieredes, rados San Pedro, y San Paó el traslado de ella signado blo, damos, é otorgamos á de Escribano público , en cada uno de vos los sobrevirtud de obediencia, y so- dichos Capellanes, é Escusapena de excomunion , que dores, que asi en vuestras Igledespues de aquella elemosina sias esta dicha elemosina ponatural que es de los de San sieredes, é á cada fiel ChrisLázaro, que la primer ele- tiado, 6 persona que la promosina, que en vuestras Igle- curar, é á todo aquel, ó aquesias pongades, que sea la ele- lia que la dier, quarenta dias mosina de los Frayres de San de perdon. Ni por demanFrancisco, por quanto éstos das , ni demanda , cartal, ni no han propio, ni rentas al- tal que vos de nuestra parte gunas, ni otra cosa donde se sean mostradas, non dexedes

puedan mantener , salvo de las dichas nuestras elemosinas. Ca estos son de la Regla de la pobreza de los Apostoles del nuestro Señor Jesu Christo, é Predicadores de los sus Evangelios, é Coadjutores de la Iglesia j é por esta razon rogamos, é amonestamos en el Señor Jesu.Christo a todos los fieles Christianos del

de cumplir esta carta , é dar la dicha elemosina segun dicho es, salvo si en la tal carta, ó cartas ficiere expresa mencion en contrario de esta nuestra. En testimonio de lo qual, mandamos dar esta nuestra carta escrita en per gamino, en que escribimos nuestro nombre , é sellada con nuestro sello, en cera

dicho nuestro Obispado, que pendiente. Dada en Oviedo, dedcs, é procuredes devota- diez dias del mes de Noviemmente esta dicha elemosina bre año del Nacimiento de de los Frayres de la dicha Or- nuestro Señor Jesu Christo den de San Francisco, é por- de mil é quatrocientos é once que esta obra de esta piedad, años. Episcopus Ovetensis. e elemosina con mayor devo- Concluyó Don Guillen cion fagades, Nos confiando la Capilla mayor de su Catede la misericordia del nues- dral, cuya fábrica habia co

C4 mea* menzado su antecesor Don se piisasobre su sepulcro una

su antecesor

Gutierre. Fundó tambien dos

Capellanías en su Iglesia, una

en la Capilla que está delante

de la Cámara Santa, y otra

en la que se llama del Rey

Casto. Defendió siempre con

- gran valor los derechos, y

jurisdicciones de su Iglesia

hasta vencerá los poderosos,

que intentaban usurpar sus

posesiones.

Falleció Don Guillen en 17. de Febrero del año de 1412. y su cuerpo fue sepultado en la Capilla mayor, y

lámina de bronce con su re-' trato, y armas, y el epitafio siguiente. \

Hic jacet bonee memoria D. Guillermus de Viridimonte, Episcopus Ovetensis, natione Gallus, alumnus & famulus, quondam Domini Papa Clementis VII. Qur post multa opera charitatis animam reddens suo Creatori, obiit in Civitate Ovetetísi, die Jovis XVÍI.mensis Februarii, anni Domini MCCCCXIL

CAPITULO IV.

EL CONDE DON ALONSO SE APODERA

'on artificio , v violencia de una buena parte del Principado

de Asturias siendo Obispo Don Guillen. El Rey Don Enrique

d Asturias, y sujeta al tirano, cuya alevosía fue

declarada por el Rey de Francia.

NO habian pasado seis años desde el establecimiento de la dignidad de Principe de Asturias, como propia para siempre de los primogenitos de los Reyes de España, quando los Estados que comprehende el T'tulo, y Señorío del Principado fueron acometidos con la mayor astada, y violencia. Habiendo muerto desgraciadamente

el Rey Don Juan en Alcalá de Henares, dexando a su hijo. Don Enrique de tan poca edad, que no podía gobernar el Reyno por sí mismo , se celebraron Cortes en Madrid, en que los Prelados, Señores, y Procuradores de las Ciudades, despues de muchas altercaciones, noriibraron Gobernadores del Reyno al Duque de JBenavente, a>.Marques

ques de Villena, y al Conde' necia aquel Castillo, situado

de Trastamara, a los quales junto á la Villa de Ocaña,

se agregaron los Arzobispos complaciendo al Arzobispo

de Toledo, y de Santiago, y de Toledo , que no quiso

los Maestres de las Ordenes guardarle en su Castillo de

de Santiago, y de Calatra- Almonacid , dexando este

va. Levantaronse despues dos cuidado al Consejo, y no

partidos contrarios, cuyas ca- creyendo que podría el Con

bezas eran el Arzobispo de de sufragar en algun tiempo

Toledo Don Pedro Tenorio, al partido contrario. Ceie

y el de Santiago Don Juan brandose, pues, Cortes en la

Garcia Manrique , ambos do. Ciudad de Burgos, preten

tados de grande ingenio, sa- dio el Arzobispo de Santiago

gacidad , y diligencia. En es. con sus aliados que se diese

tas discordias, habiendo ere- libertad al Conde Don Alon

ado mucho la parcialidad del Arzobispo de Toledo, trabajaba el de Santiago en aumentar ía suya con alguna persona'que tubiese tanto po

so , y que se le restituyesen} los Estados de que habia sido privado.

Nuestros Escritores suponen como cosa cierta que el

der , y autoridad que pudie- Rey Don Enrique , no solo

se hacer frente a los contra- dio libertad á su tio, sino

jrios. Ninguna le pareció mas que tambien mandó que se le

a proposito que la del Con- entregasen las Villas , Casti

de Don Alonso, hermano del Rey Don Juan , y tio de Don Enrique III. cuya representacion seria por su sangre Real, nada inferior a la del Arzobispo de Toledo, y sus aliados. El Conde Don Alonso estaba actualmente preso en el Castillo de MonReal, donde el Consejo habia mandado guardarle baxo el cuidado del Maestre de Santiago, a cuya Orden perte

llos, y tierras que poseyo en Asturias antes de ser encarce^ lado por el Rey Don Juan. Esto segundo no me parece creíble en vista de que las promesas que el Rey Don Juan hizo al Conde Don Alonso en la Escritura de Concordia, celebrada en ú real de Gijon en ^1 año de 1383. fueron de darle heredades fuera de Asturias, quitandole de este modo toda

ocaocasion de rebelarse. Lo mis- Rey, y se Je habia dado parmo se comprueba con la ins- te en el gobierno del Reyno, titucion de la dignidad de fue recibido facilmente en la Principe de Asturias, desde Ciudad de Oviedo, creyencuya fundacion fue perpetua do sus habitantes que habia voluntad del Rey Don Juan, ido á negocios del servicio y de su hijo Don Enrique, del Rey. Sabiendo esto el que ninguna de las Villas, 6 Principe Don Enrique, resol. Castillos de Asturias, 6 parte vió encaminarse ,despues de de ellas se pudiese dar á per- sosegar Josalborotos de Cas

sona alguna, por ser del Señorío del Principe, como se Justificará con instrumentos que referiré en otra parte. Restituido el Conde á su

tilla, á la Ciudad de Oviedo para apoderarse de ella, y sujetar al Conde. Entretanto que el Rey hizo esta jornada dieron los Asturianos el mas

libertad, y á los Estados que fiel testimonio de su lealtad; tenia antes de ser puesto en porque habiendo entendido

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Enrique, como se puede ver en nuestros Historiadores. Lo que hace a mi proposito es,

el artificio, y engaño del Conde Don Alonso, Jos vecinos de Oviedo se armaron contra él, y acudiendo de golpe a la Fortaleza , donde estaba el Conde, con ánimo de acabar con él, y con su gente, consiguieron que él, y los suyos

que disgustado el Conde Don huyesen por un postigo de la Alonso, y sus aliados del go- Fortaleza, quedando muertos bierno presente, él, y los algunos de sus aliados. Por

demás de su partido juntaron sus tropas, lo qual puso en gran cuidado al Rey Don Enrique, obligandole a juntar su gente para traer a su obediencia a los rebeldes. El Conde se dirigió á Asturias,

esta razon, habiendo llegado e.1 Rey á Oviedo, no tubo necesidad de manejar las armas; porque los vecinos, abriendole todas las puertas, le entregaron la Ciudad libre ya del tirano que se habia

y como era voz pública que apoderado de ella. Presentahabia vuelto a la gracia del ronle tambien tres cabezas de

los los que habian matadcTquan- de Oviedo, y saliendo de esta

pasó á poner sitio a

do echaron al Conde, y escusandose sobre el hecho de haber admitido al tirano, hicieron al Rey la siguiente representacion: «Muy. noble,

Ciudad

Gijon, á donde se habia acogido el Conde con su gente, ignorando los vecinos de esta Villa el intento, y rebeldía

*»é poderoso Señor, el Con- de aquel tirano a su legítimo

«cejo de Oviedo envía á be- Rey y Señor.. Asentados los

«sar vuestras manos , é facer reales sobre aquella fuerte

«saber á la vuestra merced, Plaza, se obligó el Conde a

«en como se tubo por afren- convenir con el Rey en cier

«tado , por haber acogido al tas paces, y condiciones, las

«mal Conde Don Alonso; quales fueron , que puestos

«pero que fuera por engaño, en seqüestro sus Estados , se

«é cautela; é por ende en sa- pusiese la causa en el juicio

«biendo que andaba fuera de del Rey de Francia, en cuya

«vuestro servicio, le habian presencia ofrecia purgarse de

«echado de la Ciudad, é que la alevosía que se le imputa

»»habian muerto los que pu- ba. Concertóse tambien que

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«dieron coger de los suyos, »»é vos presentan 'estas tres «cabezas en testimonio de su «lealtad: é si alguno dixere, *»que han incurrido en cri«men de traicion, presenta «ante Vos estos Caballeros «Fijos dalgo , Rui Diaz, fijo .«de Fernan Diaz Vigil, é a «Ulan de Villaroel, Fernán «Perez de laVandera, é Ro* «dugo Gonzalez de la Rüa,

mientras esta causa se juzgaba, pusiese el Rey guarnicion en todas las tierras del Conde, exceptuando la Villa de Gijon, en que la Condesa su muger habia de residir hasta que el Rey de Francia diese su sentencia. Para mayor seguridad de estos artículos, entregó el Conde al Rey á su hijo Don Enrique como en rehenes, y con esto cesa

«armadosde todas armas para ron las causas de inquietud «lo defender cuerpo a cuer- que tanto turbaron los pñr

«po a qualesquiera que lo «contrallaren."

Quedó el Rey satisfecho de la ñdelidad de los vecinos

meros años del reynado de Don Enrique.

No cumplio el Conde la oferta de comparecer en presen

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