Romancero general, Volumen 1

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Agustín Durán
M. Rivadeneyra, 1834
 

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Habla de Don Gaiferos y de Sansueña. Interesante para El poeta de guardilla.

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Página 270 - Escondióse tras las rosas, porque labren sus arpones el diamante del Catay con aquella sangre noble. Ya le regala los ojos, ya le entra, sin ver por dónde, una piedad mal nacida entre dulces escorpiones.
Página 198 - Nunca fuera caballero de damas tan bien servido como fuera Lanzarote cuando de Bretaña vino; con aquel progreso tan dulce y tan suave de sus amorosos y fuertes fechos.
Página 141 - Pues eres tú el mismo mar que con tus crecientes besas las murallas de mi patria, coronadas y soberbias, tráeme nuevas de mi esposa y dime si han sido ciertas las lágrimas y suspiros que me dice por sus letras, porque si es verdad que llora mi cautiverio en tu arena, bien puedes al mar del Sur vencer en lucientes perlas.
Página 505 - Dolfos, hijo de Dolfos Vellido; cuatro traiciones ha hecho, y con ésta serán cinco. Si gran traidor fue el padre, mayor traidor es el hijo. Gritos dan en el real: — ¡A don Sancho han mal herido!
Página 122 - Bien podéis salir desnudo, pues mi llanto no os ablanda; que tenéis de acero el pecho, y no habéis menester armas." Viendo el español brioso cuánto le detiene y habla, le dice así: "Mi señora, tan dulce como enojada, "porque con honra y Amor yo me quede, cumpla y vaya, vaya a los moros el cuerpo, y quede con vos el alma. "Concededme, dueño mío, licencia para que salga al rebato en vuestro nombre, y en vuestro nombre combata.
Página 163 - La Infanta desque esto oyera Comenzóse á maldecir: — Maldita sea la doncella Que se deja seducir. ——No os maldigais vos, señora, No os querais vos maldecir, Que hijo soy del Rey de Francia, Mi madre es Doña Beatriz : Cien castillos tengo en Francia , Señora, para os guarir, Cien doncellas me los guardan, Señora , para os servir.
Página 265 - ¿Qué es aquesto, mi señora? ¿quién es el que os hizo mal? — Un sueño soñé, doncellas, que me ha dado gran pesar; que me veía en un monte en un desierto lugar...
Página 407 - Ayer era rey de España, hoy no lo soy de una villa; ayer villas y castillos, hoy ninguno poseía; ayer tenía criados, hoy ninguno me servía, hoy no tengo una almena que pueda decir que es mía.
Página 270 - En un pastoral albergue, Que la guerra entre unos robles Lo dejó por escondido O lo perdonó por pobre. Do la paz viste pellico Y conduce entre pastores Ovejas del monte al llano Y cabras del llano al monte. Mal herido y bien curado, Se alberga un dichoso joven, Que sin clavarle Amor flecha, Le coronó de favores.
Página 455 - Espéresme, don Gonzalo, iré a tomar las mis armas. — El espera que tú diste a los infantes de Lara: aquí morirás, traidor, enemigo de doña Sancha.

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