La bandera de la muerte: continuación de D. Juan de Serrallonga

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Libreria Nacional y Estranjera de Salvador Manero, 1859 - 733 páginas
 

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Pasajes populares

Página 142 - servido al alimento de aquella bestia insaciable que se sustenta con la sangre de los humanos; sus llantos y clamores cargaban sobre su afligida república, que, lastimada de ellos, tuvo poco lugar de alegrarse con los vivas del triunfo que
Página 202 - castiga. Divina cosa es la clemencia, pero en las materias de la honra de su casa, el mismo Cristo nos enseña á desceñirse el cordel contra sus enemigos hasta arrojarlos de ella.
Página 202 - Ya los medios suaves se acabaron. Largos días rogamos, lloramos y escribimos; pero ni los ruegos hallaron clemencia, ni las lágrimas consuelo, ni respuesta las letras.
Página 201 - esclava de insolentes, nuestros pueblos como anfiteatros de sus espectáculos, nuestras haciendas despojo de su ambición, y nuestros edificios materia de su ira
Página 139 - la salvación de todos. No es tiempo de rogar sino de mandar y hacerse obedecer. Los catalanes son naturalmente ligeros ; unas veces quieren y otras no quieren. Hágales entender
Página 141 - Tanto fue el caudal con que entró en la empresa, y con la misma proporción que ayudó al número, sirvió también al peligro.
Página 139 - si no las hay, no debe repararse en tomar las de la gente mas principal de la provincia, porque vale mas que ellos duerman en el suelo, que no que los soldados padezcan.
Página 201 - la leche de la servidumbre, ignoran del todo aquella bizarría y libertad de ánimo, de
Página 138 - que pagó y mantuvo Cataluña en los siete meses que duró el
Página 142 - por todas sus provincias muchos huérfanos y viudas cuyos padres y esposos,

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