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butos, y la necesidad de moderarlos. La de reformar las mtreedes, y repartir las dignidades, y empleos de la república con mas justicia. La de excusar en quanto se pudiese el trato con los extrangeros: y para poblar el reyno sin echar mano de ellos , la de mudar y traspalar la gente que huviese sobrante en algunos pueblos , particularmente en la Corte, í otros donde se ocuparan con mas utilidad. La de reformar los excesivos gastos en el luxo, particularmente el de los cuellos, que entonces era muy perjudicial;que se prohibiera la introduccion de telas de seda . de fuera del reyno; que se minorara el número de escuderos, gentiles hombres, pages, entretenidos , y demás criados, insinuando que sería muy conveniente que S. M. diera el exemplo, reformando el gasto de su casa, el qual montaba dos terceras partes mas que i fines del reynado de su padre Felipe II. Que para fomentar á los labradores , se les concedieran ciertos privilegios. Que se tuviera la mano en dar licencias para fundaciones de Conventos, y se disminuyera el número de Regulares. Y finalmente , que se quitaran los cien Recetores que se ha vían creado en el año de 1613, por los grandes inconvenientes que de ellos se seguían.

El Licenciado Pedro Fernandez Navarretc , Canónigo de Santiago, Capellan de S. M. y Consultor del Santo Oficio de la Inquisicion , escribió un comentario sobre esta consulta intitulado: Conservacion de Monarquías, j> Decursos políticos sobre la gran Consulta que el Consejo hizo al Señor Rey Don Felipe III. el qual, aunque tiene el defecto comun de Jos Pragmaticos de aquel tiempo , que era el de amontonar citas , autoridades, y erudicion, no siempre la mas oportuna; sin embargo , abunda de importantes pensamientos sobre todos los puntos contenidos en aquella consulta.

CAPITULO V.

E.

REYNADO DE FELIPE IV.

in ningun tiempo se han dado en España, providencias mas radicales para contener el luxo , que en el reynado de Felipe IV. Lue» go que entró á reynar formó una Junta llamada de reformacion, cuyo instituto era la del luxo , y las costumbres.

Hay quien dice, quej esta Junta la formó el Conde Duque de Olivares, para hacerse mas bien quisto con el pueblo. Porque quan^ do este ha llegado á tal grado de abatimien* to, que no encuentra medios con que subsistir , ni con que mejorar su suerte , se para í considerar su miseria, mide la distancia que hay entre su condicion y la de los ricos, sien" do todos de una misma naturaleza; nota la ostentacion , el porte, y tratamiento de éstos; se irrita , se desazona , y clama, atribuyendo al gobierno la causa de su infelicidad. Entonces una reforma , ó aunque no sea mas que la apariencia de ella, es grata al público, porque creyendo que va á recaer sobre los objetos de su indignacion , le sirve de algun desahogo á su sentimiento.

Como quiera que sea , aquella junta, con presencia de la consulta del Consejo , de que ya se ba hecho .mencion, y de varios memoriales y representaciones, expidió los famosos Capítulos de reformación; entre los quales havia muchos dirigidos á la del luxo.

En ellos se mandó, que los Grandes, y Títulos no pudieran tener mo^ de diez y ocho Criados; y ocho los Consejeros , y Ministros. Que no se pudieran dorar maderas, ni metales. Que en quanto á colgaduras se guardara la Pragmatica de 16n , añadiendo, que no se pudieran bordar muchas, cosas que por ella se permitian; ni hacer colgaduras de verano, como no fuera de telas fabricadas en el reyno , concediendo ocho años de término para consumir las que ya estaban hechas. Se prohibe absolutamente en los vestidos el uso de oro y plata, y todo género de guarniciones. Que los hombres no pudieran traher tapas , ferreruelos , bohemios, ni balandranes de seda , sino solamente de paño, ó rabea , ó de algunas telillas mas ligeras, como .no llevaran mezcla de seda, y estuvieran fabricadas en el reyno. Que se traxeran balonas llanas, sin invenciones , puntas , cortados , deshilados, ni otro género de guarnicion; y que ningun hombre , ni muger pudiera ser abridor de cuellos, so pena de verguenza pública, y de destierro. Que en quanto á dotes, y joyas, se guardaran las Leyes expedidas,en tiempo de Carlos V. é insertas en el tit. 2. lib. 5. de la Recopilacion, mandando al mismo,tiempo , que los Escribanos de Ayuntamiento de cada lugar tuvieran un libro , donde tomaran razon de los contratos que sobre esto hiciesen ; y que las Justicias hicieran averiguacion de ellos , sin que se pudiera dispensar por el Consejo en esta Ley: y para que con el exemplo de la casa Real fuera esta mas poderosa , se tasó la dote de las damas de Palacio en un millon de mrs. y la saya, sin ninguna otra preheminencia, título honorífico , oficio, ni otro género alguno de merced.

No fue esta la única reforma que se hizo en la Casa Real por Felipe IV. Se disminuyó el número de criados y dependientes. Se moderó el gasto de la mesa , de los trenes, y todo lo demás, de suerte, que solo en el departamento del Mayordomo mayor se ahorraron 678)3oo ducados, «

Por otra parte Felipe IV. aunque galan, y enamorado , era de genio naturalmente serio , y ageno de frivolidades en el vestido.

Fuera por esto, por las Leyes , el exemplo, ó lo que es mas probable, por la pobreza de la nacion, y la volubilidad del capricho; si se compara el luxo de este reynado con el de los anteriores , estuvo mas moderado. Los cuellos, que havian dado ocasion á tantas Leyes, se fueron dexando, y extendiéndose en su lugar la Golilla , menos costosa, y de menos embarazo, (i) Cesaron en

(1} Las Golillas tuvieron tu principio en Enero de 1623, reformados que fueron los Cnellos , y Encañonados: y con la noticia que hubo de su intro~ duccion , y primero Autor, el Consejo hi¿o llevar ante sí las que estaban hechas para S. M. y para el Señor Infante Don Carios , por su Juberero ( que era el título que se daba al fabricante) con todos sus moldes, é instrumentos:y haviendo parecido en el unas invenciones, y máquinas diabólicas, mandó «e llevasen a quemar públieaiv.er.rc, y poner preso al Jubetero, y asi fue todo executado. El Conde Duque, y el Duque del Infantado, escribieron al Presidente del Consejo con

Sqnderacion del exceso comerj} en una tal demnnstracion, como haber tratado asi lo que estaba destinado para el uso de las personas Reales, y a su artífice, faltando al decoro y atencion que se les debia, y en la misma substancia pasó en per«ona a hablarle Don Luis de Ham.

El Presidente satisfizo «1 Conde Duque por papel de si de Enero de este año con

la relacion de lo que en esto havia pasado, y asentando que en el Consejo se ignoró que las Golas fuesen para las per. sonas Reales. Pondero la extravagancia de aquella introducción , y q lan remota era de la reformacion , que se trataba hacer Je trage?. La transgresion de la Ley violada en ello por estar forrados en tafetan azul aquellos instrumentos sobre que las Valonas de lienzo claro havian de caer, siendo prohibido este color aun á las mugeresj y finalmente, el daño que este principio causaria á su observantia , y timidez el entablarla a los Ministros.

A esto respondió el Conde Duque, que nada era mas justo que intimidase á todos el ■ espeto de quanto á S. M. podía tocar 5 que el intento era el ahorro, y cada Golilla podía servir 10 afíos, y aun era poco; que el color azul, a su entender, no se prohibía por color ral, sino por excusar el uso de los polvos de las islas inobedientes } pero que en todo le parecería lo mejor lo que resolviese el mismo Presidente,

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