La Araucana

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D.M. de Burgos, 1828 - 363 páginas
 

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Página xxxii - Chile, fértil provincia y señalada, en la región antártica famosa, de remotas naciones respetada por fuerte, principal y poderosa: la gente que produce es tan granada , tan soberbia, gallarda y belicosa, que no ha sido por rey jamás regida, ni a extranjero dominio sometida.
Página 23 - No me pesa de ver la lozanía de vuestro corazón, antes me esfuerza; mas temo que esta vuestra valentía por mal gobierno el buen camino tuerza; que, vuelta entre nosotros la porfía, degolléis vuestra patria con su fuerza: cortad, pues, si ha de ser desa manera, esta vieja garganta la primera.
Página 9 - No ha habido rey jamás que sujetase esta soberbia gente libertada, ni extranjera nación que se jactase de haber dado en sus términos pisada; ni comarcana tierra que se osase mover en contra y levantar espada: siempre fue exenta, indómita, temida, de leyes libre y de cerviz erguida.
Página xxv - ... se ofrecen al rigor de la guerra. Y es tanta la falta de gente, por la mucha que ha muerto en esta demanda, que para hacer más cuerpo y henchir los escuadrones, vienen también las mujeres a la guerra, y peleando algunas veces como varones se entregan con grande ánimo a la muerte.
Página 23 - Que esta flaca persona, atormentada de golpes de fortuna, no procura sino el agudo filo de una espada, pues no la acaba tanta desventura. Aquella vida es bien afortunada que la temprana muerte la asegura; pero a nuestro bien público atendiendo, quiero decir en esto lo que entiendo.
Página 243 - Guaticol por la cintura le divide en dos trozos en la arena, y de otro al desdichado Quilacura limpio el derecho muslo le cercena ; pues de golpes así de esta hechura la gran plaza de muertos deja llena, •que su espada a ninguno allí perdona, y unos cuerpos sobre otros amontona.
Página 261 - La braveza del mar, el recio viento, el clamor, alboroto, las promesas, el cerrarse la noche en un momento de negras nubes lóbregas y espesas, los truenos, los relámpagos sin cuento, las voces de pilotos y las priesas hacen un son tan triste y armonía, que parece que el mundo perecía. "¡Amaina!, ¡amaina!", gritan marineros: "¡amaina la mayor!, ¡iza trinquete!
Página 78 - Las mujeres de nuevos alaridos hieren el alto cóncavo del cielo, viendo al peligro puestos los maridos y ellas en tal trabajo y desconsuelo; con lagrimosos ojos y gemidos echadas de rodillas por el suelo, les ponen los hijuelos por delante pero cosa a moverlos no es bastante.
Página 62 - ... de la emboscada a nuestros españoles, que al instante arrojan los caballos adelante. En un punto los bárbaros formaron de puntas de diamante una muralla; pero los españoles no pararon hasta de parte...
Página 91 - Hernández y Pantoja Tienen hecha de muertos una rueda , Y la tierra de sangre toda roja : No hay quien ganar del campo un paso pueda, Ni el espeso herir un punto afloja , Haciendo los cristianos tales cosas , Que las harán los tiempos milagrosas. Mas eran los contrarios tanta gente Y tan poco el remedio y confianza , Que...

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