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don Alonso, conde don Pedro Gonzalez, conde Suero Bermudez, Gonzalo Pelaiz, don Diego Gelmirez obispo de Santiago, don Nuño Vallobricense episcopus; y en fin de la escritura dice. El pro regali robore damus nos Bermundus, et Fernandus, unum canem nomine Urgario, et unum venabulum, vobis regi Adefonso, quae sunt quingentorum solidorum valentes. Que es: y por la firmeza real damos nos Bermudo, y Fernando á vos el rey don Alonso un perro llamado Urgario, y un venablo que valen quinientos sueldos. En este año de la era mil ciento y cincuenta y seis ponen (1) la toma de Zaragoza miércoles dia de Nuestra Señora de la O, que el emperador don Alonso dejando las cosas de Castilla puso sus cuidados en la guerra de los moros, y aumento de su reino, y fé católica: así lo dice el tumbo negro de Santiago; y otra memoria dice que por el mes de mayo era mil ciento y cincuenta y siete que en este año pobló á Soria , y fué que se acabó de asentar su poblacion, la cual Iñigo Lopez, caballero de la casa de Vizcaya, y la comenzó, y se le dió este cargo, era mil ciento y cincuenta y seis, como parece por cartas reales en que entre otros confirmadores dice Dominante in Soria Eneco Lopez. Parece como se iba continuando el reino de doña Urraca con su hijo don Alonso que se llama rey, por una escritura deste año á veinte y dos de febrero en que la reina dió al monasterio de Arlanza el lugar de Jaramillo de la Fuente, y confirman la infanta doña Sancha hermana de la reina. Adefonsus reac ejusdem reginae filius, infantisa doña Sancia reginae filia, don Bernardo arzobispo de Toledo, y á veinte y seis de marzo dió al nonasterio de Santo Domingo de Silos, llamándose hija del emperador don Alonso ciertas posesiones. Confirman el rey don Alonso su hijo, la infanta doña Sancha su hermana, la infanta doña Sancha hija de la reina. Yá dos de setiembre de este año dió al monasterio de San Isidro de Dueñas muchas heredades: confirman Bernardo arzobispo de Toledo, Pedro obispo de Palencia, Diego obispo de Leon, Raimundo de Osma, Pero Gonzalez, el conde don Rodrigo su hermano, Fernan García mayordomo, Jimeno Lopez de la boca de la reina, Pero Lopez, el conde Bertrando, Alonso Tellez, el conde Rodrigo Velez, el conde don Suero, Giraldo obispo de Salamanca. Era mil ciento y cincuenta y siete á veinte y dos de febrero la reina doña Urraca confirmó un trueque que el monasterio de Arlanza habia hecho con el rey don Alonso su padre por el lugar de Jaramillo, hallábanse con la reina su hijo el rey don Alonso, la infanta doña Sancha su hija, la infanta doña Sancha hermana de la reina, y el conde don Pedro Gonzalez de Lara, Fernan García su merino, don Bernardo arzobispo de Toledo, Pedro obispo de Palencia, Diego obispo de Leon, Gerónimo obispo de Salamanca, Jimeno de Burgos electo. Y á veinte y uno de marzo fué la reina de Arlanza al monasterio de Santo Domingo donde quiso hallarse á la fiesta de san Benito con las infantas; y caballeros dichos, que el conde don Pedro de Lara debia de traer la reina por aquella tierra, por ser donde él tenia la tenencia de Lara, y señorío. Yá ocho de octubre deste año el rey don Alonso Ramon llamándose rey de las Españas, y nieto de don Alonso VI, hizo otro contrato conel abad de Sahagun de la misma forma que la reina doña Urraca lo habia hecho, y dice que por la necesidad en que está por causa de las guerras, queria se hi

(1. Toma de Zaragoza, Garibay, lib. 23, c. 7

ciese moneda en Sahagun, y que los monederos , y todo fuese segun la voluntad del abad. De suerte que ya las guerras andaban vivas, y gobernaban igualmente la madre y el hijo.

CAPÍTULO XXXV.
Órden de los templarios y su origen.

Pues en España se fundaron en estos tiempos y otros adelante monasterios de los caballeros templarios, que si las pasiones de enemigos, ó sus vicios no los acabaran, fuera en nuestros dias la mas lucida caballería rica y estimada del mundo. Diré brevemente cuál fué su orígen, y cuál su fin desdichado. Habia en aquellos tiempos en que la cristiandad toda iba á la guerra santa gran multitud de gentes, que de todas las provincias del mundo acu lian, no con tanto concierto como se requiere en la milicia, donde el órden vale mas que las muchas armas. Hubo entre estas gentes nueve cabaileros esforzados, todos franceses, de los cuales solo se | nombran: Hugo de Paganos, y Gaifredo de san Adelmaro, que tomaron por oficio defender los peregrinos que á los lugares santos iban, de los salteadores que habia, así del puerto de Jafa hasta Jerusalen, como por otros lugares. Andando pues el tiempo, en que se vió la utilidad que á los cristianos venia de su amparo y defensa, y siendo ya muchos en número, les fué señalado por posada, y recogimiento un lugar en el tenplo del santo sepulcro, queriéndolo así el abad y monges que en el templo estaban, de donde les quedó el nombre de templarios. Llegándose á estos otros caballeros, se pusieron en armas, y comenzaron á seguirlas contra infieles, dejando otros caballeros que corriesen los campos, y guardasen y asegurasen los caminos. Por la cual razon muchos príncipes cristianos, para ayudar el propósito santo destos caballeros, les asignaron en sus tierras, y dieron posesiones con que se pudiesen sustentar. Y vemos por toda España, señaladamente en el camino Francés que desde Navarra va á Santiago, ruinas de edificios, y templos caidos que fueron destas gentes. El papa Honorio segundo á instancia de Estéfano patriarca de Jerusalen, por tener ellos hecho voto de castidad, y vivir en comunidad dentro de monasterios, como viven los monges, les dió regla de órden, ordenada por san Bernardo con hábito blanco, al cual Eugenio tercero acrecentó una cruz colorada que trajesen en los pechos. Estos caballeros crecieron en tanto número, é hicieron tantos servicios á Dios, y á la república cristiana, que en breve tiempo fueron muy ricos y poderosos, señores de villas y castillos, y rentas con que se extendieron, no solo por el oriente, mas por las partes occidentales, criando sus maestres por las provincias, instituyendo encomiendas, cuyo gran maestre residia en Jerusalen. En este estado creciendo en potencia y rentas, florecieron doscientos años hasta el de mil trescientos diez en que el papa Clemente V en el concilio de Viena de Francia, los condenó y extinguió su órden, por las causas que no son para esta historia.

En este año de la era mil ciento cincuenta y ocho hay algunas escrituras de la reina doña'Urraca, de donaciones hechas á la catedral de Oviedo, y á otras iglesias y monasterios en Leon y Asturias, sin haber memoria de su hijo , y los caballeros que se hallan con ella son , Gonzalo Pelaiz que regia á Astorga, Jimeno Lopez mayordomo de la reina, el conde don Suero Vestrauri, Rodrigo Martinez, Osorio Martinez

Garcilopez, Ramiro Flores, Dieco Fernandez, Munio Fernandez, Alonso Bermudez, Pedro Rodriguez, Suario Ordoñez, Pedro Diaz, García Perez, Diego Perez, Rodrigo Bermudez, Pedro Bermudez, Pelayo Moñiz. Y en el mismo año la reina doña Urraca dió unos cilleros al monasterio de Oña, sin haber en esta escritura memoria de su hijo, ni en otra de la condesa doña Enderquina, mujer del conde don Suero Vestrauri, cuyos cuerpos están sepultados en el monasterio de Corneliana, en el concejo de Salas en Asturias, de la órden de san Benito. Da esta Señora condesa á la catedral de Burgos unas posesiones. Y dice hablando desta santa iglesia. Quam omnes mobiles Cantabri velut propriam matrem digno honore, ut debent, solemniter frequentare student, et mostri generis sanguis fere mayor pars erornat. Que los nobles cántabros, que son los riojanos, como á verdadera madre, solemnemente procuran honrar, y frecuentar esta santa iglesia. Confirman la reina doña Urraca; el obispo de Leon don Diego, Pelayo obispo de Astorga, Pedro obispo de Palencia, y dice, que del palacio de la reina, y de los caballeros de su curia, Jimeno Lopez mayordomo de la curia, Rodrigo Bermudez, Rodrigo Martinez, hijo del conde Tello Fernandez, Raimundo, hijo del conde don Froila , el conde don Suero, el conde don Pedro Gonzalez, su hermano Rodrigo Gonzalez, Pedro Lopez, su hermano Lope Lopez. Dia de la conversion de san Pablo se puso en Segovia el primer obispo que tuvo despues que se restauró, que se dijo don Pedro, era mil ciento cincuenta y ocho año mil ciento veinte.

CAPÍTULO XXXVI. Orden de san Juan de Malta.

Casi en el tiempo que comenzó la órden militar de los templarios, tuvo su principio la de los caballeros de San Juan, que ahora residen en Malta, cuyo principio fué éste. En tiempo antiguo ántes que la ciudad santa de Jerusalen se tomase por los cristianos, impetraron algunos peregrinos de la Iglesia latina del soldan de Egipto por tributo que le dieron, que pudiesen allí en Jerusalen edificar un monasterio, el cual hicieron junto de la iglesia del santo sepulcro, y le llamaron Santa María la Latina, y pusieron en él un abad con sus monges. De ahíá poco tiempo edificaron una capilla y hospital para cura y recogimiento de los peregrinos, advocacion de San Juan Bautista, al cual sustentaban los monges de la propia hacienda del monasterio. Viniendo despues la ciudad á manos de los cristianos, un religioso de nacion francés que se decia Geraldo, que ha– bia mucho tiempo que servia en aquel hospital, determinó de hacer una nueva órden de hombres que hiciesen aquel oficio, y moviendo esto á algunos hombres pios, tomó hábito regular, y con sus compañeros curaba los pobres y enfermos, y á los que morian enterraba en el campo que llaman Acheldemach. Dieron la obediencia al patriarca y al abad del monasterio, v les daban el diezmo de lo que adquirian, y ejercitando este oficio con mucha caridad y devocion. Sabiéndose por los príncipes cristianos, les hicieron muchas donaciones , y les apropiaron rentas , y les asignaron villas y castillos para que mas abastadamente, y á mas número de gente pudiesen proveer y sustentar. Creciendo el número de estos religiosos, el papa Honorio segundo les ordenó regla de vivir, y la confirmó debajo de la órden de san Agustin, dándoles hábito negro, cruz blanca, con voto

de castidad, pobreza y obediencia, y de pelear contra infieles por la religion cristiana. Y quedando á cargo de los que eran clérigos el recogimiento, cura y entierro de los peregrinos, los legos se ocupaban en la milicia, y de ahí adelante se llamó su órden del Hospital de San Juan de Jerusalen. El primer asiento de esta religion fué en Jerusalen. Despues de ganada la ciudad por Saladino, se pasó á la ciudad de Tolemaida de Fenicia, á la que vulgarmente llaman Acre, y otros Acon, y perdiéndose tambien esta ciudad, se pasaron los caballeros á la isla de Rodas, que tomaron á los turcos año mil trescientos y ocho, y siéndoles en nuestros tiempos año mil quinientos y veinte y dos tomada Rodas por los mismos turcos, pidieron al rey don Juan tercero de Portugal les diese la ciudad de Ceuta para pelear de allí contra los infieles, y guardar el mar Mediterráneo de moros y turcos que á las playas de Epaña y de levante molestaban cada dia, lo cual el rey les negó, no bien aconsejado. El emperador Cárlos V, rey de España, les dió la isla de Malta, á quien los antiguos llamaron Melite, junto á Sicilia, con feudo de que diesen un alcon cada año. En esta isla, siendo los caballeros acometidos de turcos, muchas veces con poderosas armadas se han defendido valerosamente, si bien con sangre y muerte de muchos, y se han sustentado y florecen en la dicha isla gloriosamente. Tres maneras de religiosos hay entre ellos; unos freires, caballeros, otros capellanes, otros que llaman sargentos, que sirven en oficios de la religion ; tambien hay donados que son hombres, que siendo casados ó solteros, se hacen familiares de la órden para gozar de las gracias y privilegios della, los cuales traen cruz blanca de solos tres brazos, que llaman tau. En todas las provincias de la cristiandad tiene esta religion encomiendas, priores y dignidades, villas y fortalezas de gruesas rentas, y heredaron mucho de lo que los templarios perdieron: y como son de diferentes naciones, se dividen en ocho lenguas principales; á las cuales las demás se reducen. La primera es de Proenza, la segunda de Alvernia, la tercera de Francia, la cuarta de Aragon, Valencia, Cataluña, Navarra, la quinta de Italia, la sexta era de Inglaterra, la séptima de Alemania, la octava de Castilla, Leon y Portugal. Era mil ciento y cincuenta y nueve á diez de agosto estaba la reina en el monasterio de Samos en Galicia, y la acompañaban muy pocos caballeros de aquel reino, y el obispo de Santiago don Diego, y los obispos de Lugo y Mondoñedo. Y dice una memoria, que fué en este año la batalla de Cotanda, y no mas; y así quedaré yo corto en decir qué batalla fué ésta. Murió en este año primero de diciembre doña Toda Lopez, hija del conde don Lope de Vizcaya, sepultóse en el monasterio de Santa María la Real de Nájara.

CAPÍTULO XXXVII.

La reina doña Urraca dejó el reino en parte concordán

dose con su hijo, y fué recibido su hijo don Alonso por

rey de Castilla y de Leon.

Ha sido tan larga la cuenta que he dado de las escrituras que he visto de los años, en que la reina doña Urraca reinó despues de la muerte de su padre, que fueron trece ó catorce poco mas ó ménos; porque quien con atencion viere la verdad que en ellas hay, en decir unos años que reinaban don Alonso de Aragon con doña Urraca: otros doña Urraca con su hijo: y otros ella sola; verá la verdad que tratan las historias que destas revueltas del rey no hablan. Ahora nos queda solo el cuidado del rey don Alonso Ramon, que desde este año de la era mil ciento y sesenta, le cuento el tiempo que reinó; porque en él, si bien no se acaba la memoria de despachos de doña Urraca, suena la del hijo, diciendo que reinaba en Leon, Castilla, Toledo, etc. Y la reina vivió solos cuatro despues desto, nó por vieja (que no lo era ), sino que el reinar y dejar de reinar, y aun el no valer con los reyes (habiendo valido) consume los huesos, y acaba las vidas por recias que sean. La historia de Toledo dice, que fué enviado del cielo este príncipe; y así lo celebran las escrituras de su tiempo llamándole famosísimo emperador, glorioso, pio, felice y nunca vencido. Dice que fué coronado siendo de edad de diez y nueve años, y que fué éste el año del jubileo: mas no sé si habla de la primera corona que recibió en la santa iglesia de Compostela; ó de la que recibió, cuando castellanos y leoneses le alzaron por su rey. coronándole, como dije, en la iglesia de Santa María de Regla, con fiesta y regocijo de la ciudad de Leon, y de su gran servidor don Diego Gelmirez, obispo de Santiago. Comenzaron á venir muchos caballeros y grandes del reino. Tres dias despues que el rey recibió la corona, vinieron el conde don Suero Vistrauri, señaladísimo caballero de Asturias, varon de mucha prudencia, valor y esfuerzo. Don Gonzalo Pelaiz, gobernador de Astorga , Luna Gordon, Vierzo, Babia, Laciana con toda la tierra hasta el rio Ova y Cabruñana, con todos sus amigos y parientes, y su hermano don Alonso, y su hijo don Alonso, á quien el rey hizo conde, por ser muy antiguos caballeros en Asturias, y descendientes de la casa real de Leon. Vinieron Rodrigo Bermudez, Rodrigo Gonzalez, Pedro Rodriguez, Pedro Brauldo y otros muchos ricos-hombres, y grandes de todo el reino, autorizando este real ayuntamiento don Alonso Jordan, primo hermano del rey, hijo del conde don Ramon de Tolosa, y de la infanta doña Elvira, hija del rey don Alonso el sexto, á quien dieron el apellido de Jordan, por haber nacido yendo sus padres á la tierra santa en la conquista, y sido bautizado en el rio Jordan; y un conde don Bertrando, que en las cartas reales se ha visto, entiendo ser hermano, y mayor que don Alonso Jordan, que así se llamó el mayorazgo que tuvieron la infanta doña Elvira y su marido el conde don Ramon de Tolosa. Estaban rebeldes, y fortificados algunos de la parcialidad de la reina doña Urraca, y aun dicen historias, que la misma doña Urraca, en sus torres de Leon, que son unos castillos fuertes para aquellos tiempos, que hoy dia permanecen, reparados por mandado del rey don Felipe segundo, de gloriosa memoria: á los cuales envió el rey á requerir con don Diego Gelmirez, obispo de Santiago, y con el conde don Suero y conde don Alonso Tellez, que le entregasen el castillo bueno á bueno y con promesa de hacerles mucha merced; mas los del castillo no solo no quisieron entregarle,ántes con desvergüenza y temeraria osadía dijeron: que ni darian las torres, ni reconocerian jamás por rey á don Alonso Ramon. Fiábamse estos en el favor que esperaban del conde don Pedro de Lara, y del conde don Rodrigo Gonzalez, y del conde don Bertrando, que eran los que querian sustentar la parcialidad de la reina. El conde don Bertrando era poderoso en Castilla, por ser nieto del rey don Alonso el sexto, y primo hermano del rey. Enfadado el rey don Alonso del mal miramiento de los rebeldes, armó sus gentes, haciendo capitanes dellas á los condes don Alonso Tellez y don Suero, y con todos los ciudadanos de Leon y otros

muchos caballeros sitio las torres en el dia siguiente, y les dió tan fuerte combate que las entró por fuerza de armas, prendiendo y matando muchos de los que en ellas estaban. Y fué tan real su pecho del generoso mancebo y nuevo rey, que á la hora mandó soltar todo los que allí prendió, para que libremente se fuésen donde quisiesen: que puso mas espanto á sus enemigos, que si los matara; y ganó las voluntades de otros que estaban á la mira, viendo el esfuerzo y grandeza de ánimo que en el rey se descubria; y así se vinieron á él todos los caballeros y ricos-hombres del reino de Leon, señaladamente don Rodrigo MartinezOsorio, Ramiro Flores, á quienes el rey hizo despues condes; don Froila Ramirez, el conde don Pedro Lopez con su hermano Lope Lopez; Gonzalo Pelaez, el conde Pedro Pelaez de Valderas, que pusieron sus cosas á merced y voluntad del rey. A Gonzalo Pelais , que era gobernador de las Asturias, hizo presidente de su curia, y nombró y escogió muchos caballeros de Asturias para servirse dellos en los negocios mas graves del reino y de la casa real. Y puesta su casa en órden, con un razonable ejército partió para Zamora.

CAPÍTULO XXXVIII.

Venida del rey á Zamora, y como se sujetaron á su obe

diencia muchos caballeros y ricos-hombres del reino.

Entró el rey en Zamora acompañado de mucha caballería y gente muy lucida de guerra , y fué recibido con mucho gusto y aplauso de todo el pueblo: porque los que sin pasion ponian los ojos en el mozo rey, concebian dél las esperanzas de su valor y esfuerzo, que el tiempo descubrió que en él habia. En este tiempo la reina doña Teresa su tia , mujer del conde don Enrique de Portugal, andaba tambien á malas con su hijo don Henriquez, que se llamaba rey; por la demasiada amistad, que doña Teresa tenia con un conde don Fernando de Galicia, desearon la amistad del rey don Alonso de Castilla, y vinieroná Zamora, donde hicieron tratos de paz por muchos dias, y de favorecerse los unos á los otros con todas sus fuerzas. Era el conde don Fernando poderosísimo en Galicia, siendo señor de muchas villas, y preciándose de su deudo todos los nobles del reino. Como vieron que se habia arrimado á la parte del rey don Alonso, sin dilacion vinieron á su obediencia don García Iñiguez, caballero aragonés ó navarro, que habia tenido á Sarria por el rey de Aragon; don Diego Muñoz, que tenia á Saldaña; el conde don Rodrigo Velez, que en Galicia tenia á Sarria por el rey de Castilla; el conde don Gutierre, hermano del conde don Suero, que se habia reconciliado con el rey en Galicia ; sus hijos del cónsul don Pedro Froila, uno de los cuales era don Rodrigo, á quien por señalados servicios, hizo despues el rey conde; don Blasco, don García, don Bermudo, que tenian en Galicia grandes honores, que eran tierras y lugares dados en tenencia por los reyes; el conde don Gomez Nuñez, don Fernando Ioannes, con don Diego Gelmirez, obispo de Santiago, y otros muchos obispos y abades del reino de Galicia. Y siendo muy bien recibidos del rey, ellos con mucha humildad se echaron á sus piés, y le besaron la mano, recibiéndole muy de corazon por rey y señor. Y salieron de Zamora algunos capitanes con gente de guerra , y allanaron los lugares que de la otra parte del rio duero estaban rebeldes, y se pusieron en la obediencia del rey. El conde don Pedro de Lara con su hermano don Rodrigo Gonzalez, y otros muchos castellanos que al rey hacian contradiccion; se habian retirado á las Asturias de Santa luliana, que ahora llaman Santillana (1) entendiendo defenderse con la aspereza de la tierra de la potencia del rey; mas viendo cuanto se iba cada dia fortificando la parte del rey, y enflaqueciendo la suya, ya no se tenian por seguros. Para esto trataron que el rey don Alonso de Aragon los recibiese en su gracia, y por medio de algunos caballeros aragoneses, que estaban en presidios de Castilla, tuvieron trato, con que el rey de Aragon los recibió por suyos. Estaban en poder del rey de Aragon la villa de Carrion, Castrojeriz, la ciudad de Burgos, Villafranca de Montes de Oca , Nájara, Belforado, con otros lugares y castillos fortísimos, que en las guerras con la reina doña Urraca el rey de Aragon habia tomado, y dado en tenencia á caballeros navarros y aragoneses. Los caballeros castellanos que aborrecian los aragoneses, y deseaban tener su 1ey, y entregarle las fuerzas que tenian , vinieron al rey don Alonso de Leon, y capitularon con él todo lo que les estaba bien; y el rey los recibió con mucho amor, y les hizo merced en sus pretensiones. Entre ellos fué Rodrigo Gomez de Sandoval , que despues fué cónsul ó presidente del reino, y su hermano Diego Gomez de Sandoval, hijos del conde don Gomez Gonzalez, que murió por defenderá Castilla en la batalla de Campdespina, cerca de Sepúlveda; y Lope Diaz, que adelante hizo el rey conde, honrándole mucho, García Garcíaz, Gutierre Fernandez, y á su hermano Rodrigo Fernandez, que eran de los de Castro; Pedro Gonzalez de Villaescusa , y su hermano Rodrigo de Villaescusa. Asimismo vinieron procuradores de la ciudad de Burgos, de Carrion, de Villafranca de Montes de Oca ; y como á su rey y señor natural le obedecieron, y juraron, viendo que éste era el camino derecho, y lo que mas importaba á la salud de los reinos. El rey se mostraba á todos apacible, y largo en lo que le pedian, y por serlo de su condicion, y por ver la necesidad que el reino tenia de conformidad y paz entre sus naturales, que con tan largas guerras , verdaderamente civiles, se abrasaba, y en él no habia órden ni justicia, ni se tenia respeto á los templos, que todo lo robaban, y consumia el mas poderoso. Y gobernándose por mujeres de poco juicio y ruin opinion, vivian las gentes con demasiada licencia. Fué milagro que un rey tan mozo tuviese valor para concertar un reino tan desbaratado, y repararlo de tantos males y daños, y traerle á la grandeza en que en sus dias se vió, dilatando su imperio desde Santiago de Galicia hasta Zaragoza; y rindiendo toda la morisma del Andalucía , haciendo á los reyes della sus tributarios, ganándoles muchas de las mejores ciudades que tenian; por lo cual tuvo, y mereció nombre de emperador, no solo en España, sino tambien fuera, como aquí se dirá. En allanar los reinos de Leon y Castilla, y reconciliar las voluntades de los señores dellos gastó el rey el año de la era mil ciento y sesenta, fué un año de rigurosísimo invierno, nieves y frios intolerables prin– cipalmente por enero. Deste año tiene la iglesia catedral de Valladolid una carta fecha á veinte y uno de noviembre, y es la carta de arras que el conde don Ramiro, hijo del conde don Martin, dió á doña Urraca su mujer, hija de Fernan García y de la infanta doña Estefanía, en que le da muchos lugares, Santa Eulalia, Foncaya, Villaseca, Te

(1) En lengua antigua por Iuliana decian Illana, por Iulian Illan

lladolo, Villadavid , Melgar de Yuso, Amusco, etc. Los caballeros que se hallaron en este acto fueron Osorio Martin, hermano del conde Rodrigo Martinez, Rodrigo Fernandez, sobrino del conde don Rodrigo. Esta infanta fué sin duda hija de algun infante, hijo del rey don García , y reina doña Estefanía , reyes de Navarra, fundadores del monasterio de Santa María la Real de Nájara. Está la carta llena de muchos lazos y pinturas, y en un lado della el conde sentado en un escaño; y en la mano derecha; tiene un ramo, y de la izquierda sale un letrero que llega hasta la condesa, que en frente del conde está pintada, y le toca en la mano derecha; el letrero dice : Cartam roborat comes. El conde fortifica esta carta ó la firma. La condesa está sentada sobre una sierpe cubierta con mucha honestidad , con un manto que cae sobre la sierpe, y en la mano izquierda tiene otro ramo, y con la derecha traba la carta que la da el conde. Dice reinaba reverendísimo nostro dono Alfonso en Galicia, Leon, Castilla, Toledo, y en toda Estremadura , que son las riberas extremas del rio Duero á la parte de mediodía, donde entran las tierras de Osma, Segovia , Avila , Salamanca, Zamora, Ciudad-Rodrigo, como digo en otra parte; y poner á Galicia primero que á otros reinos, fué porque de rey de Galicia vino á los demás. Dos cartas tiene el monasterio de San Millan desta era mil ciento y sesenta; una de don Diego, obispo de Tarazona ; otra de don Sancho, obispo de Calahorra, en que da á este monasterio el tercio de los diezmos de Camprobin : en ambas dicen estos dos prelados que reinaba don Alonso (es el de Aragon) en Aragon, Pamplona , Castilla , Zaragoza , Tudela. El de Tarazona dice: en Aragon, en Pamplona, en Sobrarbe, en Ripacorza, en Castilla: llamábanle rey de Castilla, porque tenia el castillo de Burgos por suyo.

CAPÍTULO XXXIX.

El rey don Alonso tomó el castillo de Burgos, y otros lugares y fortalezas. A veinte y cuatro de febrero desta era mil ciento sesenta y uno estaban los reyes madre é hijo conformes: ella se intitulaba reina en Leon, y su hijo en Toledo; y que tenia las torres de Leon Pedro Braolez; y lo mismo parece por otras escrituras de diez y nueve de mayo. Y el rey de Aragon hizo una famosa entrada en tierra de moros. Dice una memoria que lidió, y venció once reyes moros en Atanzuel; y que los moros de Montiel mataron á Bendasdiel en Montiel por el mes de julio, era mil ciento sesenta y uno. Asentadas las cosas que mas convenian á la paz y conformidad de los reinos entre los mayores y de mas sana opinion de los ricos-hombres, con el rey, viendo que las mejores fortalezas del reino estaban en poder de aragoneses y navarros; y viniendo cada dia al rey quejas de los robos y muertes que destos castillos se hacian, corriendo la tierra, como si fueran enemigos infieles: y temiéndose que el rey de Aragon con poderoso ejército entraria en Castilla, siendo señor en ella de muchos castillos, queriendo acudir al remedio de tantos males, y resistir la entrada del enemigo: el rey don Alonso hizo llamamiento de sus gentes, al cual acudieron muy de voluntad , sin quedar hombre noble que no viniese con la mejor y mas lucida gente de parientes y amigos que cada uno pudo juntar. Con esto formó el rey un buen ejército de gente de ápié y mucha caballería, todos ejercitados en las armas, y deseosos de servir al nuevo rev cuyo buen parecer de su tierna edad, valor y ánimo que en todo mostraba, daba tanto esfuerzo á los suyos, que no solo pensaban en limpiar el reino de los extranjeros que en él habia, mas entrar por el de sus enemigos, y destruirle en venganza de los daños que de ellos habian recibido. Salieron de Zamora en el año de la era mil ciento sesenta y uno , y sin dificultad fué marchando el ejército, allanando algunos lugares y fortalezas que estaban los enemigos, hasta la ciudad de Burgos donde aunque los ciudadanos recibieron al rey como á su señor y rey natural, el castillo estaba rebelde en poder de aragoneses de mucho esfuerzo. Enviando el rey don Alonso á requerir al alcaide dejase su castillo y tierra , y saliese luego della, con apercibimiento de proceder contra él por el rigor de las armas, Sancho Aznar respondió que él tenia aquella fuerza por el rey de Aragon su señor, y que á nadie sino á él la podia

dar: que cada uno hiciese lo que pudiese. El rey la

mandó luego sitiar, y darle recios combates. De los ju

dios que en otros lugares de España , y en esta ciudad habia avecindados, se hizo un grueso escuadron;

y queriéndose señalar en servicio del rey, apretaron tan recio una parte del castillo , que viéndose Sancho Aznar en peligro de ser entrado por allí, acudió con muchos soldados á socorrerlo , y desgraciadamente le acertó una saeta de las muchas que los cercadores tiraban, y le hirió de muerte, que fué causa que los suyos desmayasen, y entregasen el castillo al rey don Alonso; victoria insigne, y tan estimada del rey Y de los suyos, que, como de hazaña notable,

se hizo memoria en las escrituras y cartas reales que en negocios del reino se expedian, segun fué uso en aquellos tiempos. Así lo dice una carta de merced que el rey hizo en este mismo año, era mil ciento sesenta y uno á unos criados suyos, en que por

servicios señalados que le habian hecho, les dió unas heredades, y dice ser hecha la carta en Burgos. Quando Deus castellum de Burgis regi Hispaniae dedit, como parece por la escritura que tiene la iglesia catedral de Burgos. Espantó mucho al rey don Alonso de Aragon la toma del castillo de Burgos; y con miedo y enojo pasó con su ejército á Nájara, y posó en ella muy buena gente de guerra, fortificando el castillo, y otros que por aquella parte tenia, como el de Cerezo y Belorado, temiendo la entrada del ejército castellano. Envió la gente que pudo al castillo de Castrojeriz, y á Carrion y Cea que se metiesen en ellos, y los defendiesen de los de la tierra, que continuamente les hacian guerra. Y atravesando el rey don Alonso las montañas de Bureva, salió con su ejército á Aguilar de Campo, entró por aquella parte hácia la villa de Fromesta y Carrion, pretendiendo divertir al rey don Alonso de Castilla, y meterle la guerra en casa, donde el de Aragon tenia fuerzas y castillos, y algunos rebeldes que le ayudaban. Salió el rey don Alonso de Burgos en busca de su enemigo, con determinacion de romper con él en batalla campal , aventurando en ella el resto de todo su reino. Fiábase el rey en la justicia que era por su parte clara, esperaba el favor del cielo. Animábanle los ánimos de tantos y tan nobles caballeros y leales vasallos que le seguian, y el brio y coraje de su floreciente edad. Vinieron á descubrirse los ejércitos junto á la villa de Tamara en un valle bien acomodado para la batalla. Asentaron sus reales, mejorándose cada uno en el sitio y fortificacion cono pudo. Habíase reconciliado, aunque nó de corazon, el conde don Pedro de Lara con el rey don Alonso de Castilla, y venia en el

ejército con gente muy lucida de su casa; y queriéndose señalar, ó por hacerle el rey mas honra, como amigo reconciliado, púsole, ordenando la batalla, en la avanguardia, para que el primero rompiese con el enemigo. Ordenó el rey de Aragon sus haces, mas no se movió del lugar do estaban, ni el conde don Pedro de Lara quiso salir á él : dicen, que porque de secreto habia malos tratos entre él, y el de Aragon contra el rey de Castilla. Desta manera estuvieron gran parte del dia, rehusando el de Aragon romper la batalla, mas viendo ser imposible salir del reino, sin venirá las manos con el de Castilla, que lo deseaba, y procuraba; gustó que entre ellos se tratasen medios de paz y concordia. Entendiendo en esto los prelados que se hallaban en ambos ejércitos, pusiéronse por medio, y los reyes se concertaron en esta forma.

«Que el rey don Alonso de Castilla dejase salir libre»mente de su reino al de Aragon, sin ofenderle en na»da, y que el de Aragon jurase, que dentro de cuaren»ta dias le restituiria todos los castillos y plazas que »tenia en el reino, y se lo dejaria libre, para que lo tu»viese y gozase , como lo habian tenido los reyes pasa»dos, y que saldria del reino llanamente, sin divertir»se á una ni otra parte, ni hacer daño en la tierra.» Juraron esto con el rey otros muchos caballeros de su ejército, mas no ló cumplieron, sino que escapando del peligro, salieron del reino, robando y matando cuanto hallaron á mano, con que quedaron las cosas peores que ántes, y los ánimos de los reyes mas enconados. Gastó el rey don Alonso lo restante deste año en allanar el reino, y tomar las fortalezas que el de Aragon tenia en Castilla, particularmente Carrion, Castrojeriz y Aguilar, que por ser lugares fuertes costaron sangre, con determinacion de juntar sus fuerzas, y entrar poderosamente en la Rioja, y cobrar la ciudad de Nájara con todas las tierras que hay hasta el rio Ebro, que el rey don Alonso su abuelo habia cobrado de los reyes de Navarra; y el rey don Alonso de Aragon, por ser rey de Navarra en esta era, pretendia ser suyas, y estaba apoderado dellas, como lo estuvo hasta su muerte.

CAPÍTULO XL.

Paz que se asentó entre los reyes de Castilla y Aragon por medio del venerable Pedro, santo abad del monasterio de Cluni. En el año siguiente de la era mil ciento sesenta y dos el rey don Alonso juntó en Burgos un podoroso ejército, y entró por montes de Oca; ganó á Belorado y Grañon, donde estaba un fuerte y antiguo castillo, y salió dél para la ciudad de Nájara, que tenian los aragoneses y navarros con el rey don Alonso fortificada: y ántes de llegará ella les salió al encuentro el rey don Alonso de Aragon con un razonable ejército de navarros y aragoneses, y otras gentes de príncipes amigos que le ayudaban. Determinados los reyes de venirá las manos, porque el de Aragon era excelente guerrero, y hecho á las armas, en que habia tenido venturosas suertes, y no estimaba al de Castilla por ser mozo, y traer gente que él habia vencido. El de Leon mozo y brioso con otros muchos caballeros muy cursados en las armas: fuera la batalla sangrienta, si nuestro Señor no lo remediara por medio de santos religiosos particularmente del venerable Pedro abad de San Pedro de Cluni de la orden de san Benito, varon de rara virtud y letras, que se hallaba en esta coyuntura en Nájara en el monasterio real de su orden, que allí está

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