Disquisiciones nauticas, Volumen 1

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Aribau y c.a (sucesores de Rivadeneyra, 1876
 

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Página 45 - Bien hayan aquellos benditos siglos que carecieron de la espantable furia de aquestos endemoniados instrumentos de la artillería, a cuyo inventor tengo para mí que en el infierno se le está dando el premio de su diabólica invención...
Página 46 - ... llega una desmandada bala, disparada de quien quizá huyó y se espantó del resplandor que hizo el fuego al disparar de la maldita máquina, y corta y acaba en un instante los pensamientos y vida de quien la merecía gozar luengos siglos.
Página 305 - Moros, et tantos de los suyos mataban los que estaban en la nave, que fincaron con él muy pocas compañas, et los Moros entraron la galea. Et desque él...
Página 108 - ... tres carabelas al natural en la mar, e de cada una de ellas salga una mano mostrando la primera tierra que así hallaron e descubrieron en un escudo atal como éste (Aquí estaba el dibujo del escudo) e por orla del dicho escudo podáis traer y traigáis unas áncoras y unos corazones...
Página 315 - Ensayo sobre los alphabetos de las letras desconocidas, que se encuentran en las más antiguas medallas, y monumentos de España.
Página 108 - ... y puedan traer en vuestros reposteros y casas, y en los de cada uno de los dichos vuestros hijos y descendientes, y en las otras partes que vos y ellos quisiéredes y por bien toviéredes.
Página 304 - ... sus parientes, et sus criados, et otras gentes que peleaban muy firmemiente, et avian grand voluntad de defender al Almirante en aquella galea. Et avia el Almirante levado consigo una nave, et porque non facia viento con que podiese andar, los que estaban en ella, coydando que facian bien, decendieron de la nave, et entraron en la galea del Almirante por ayudar á la pelea.
Página 135 - Luego vieron gente desnuda, y el Almirante salió a tierra en la barca armada y Martín Alonso Pinzón y Vicente Yañez, su hermano, que era capitán de la Niña.
Página 132 - ... al camino fasta que anocheció y entonces me quedaba el Cabo Verde de la isla Fernandina , el cual es de la parte de Sur á la parte de Oueste, me quedaba al Norueste , y hacia de mí á él siete leguas.
Página 378 - Caracas, trata en su última Junta general que se aplicasen sus caudales á este giro, reuniendo á beneficio de sus accionistas el comercio de Filipinas con el de mis dominios de América ; y convenidos los interesados, solicitaron mi Real aprobacion para proceder á su práctica , de modo que participen mis demas vasallos, especialmente los de las islas Filipinas, de la utilidad y ventajas que ofrece su comercio.

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