Cuentos hispanoamericanos

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Charles Alfred Turrell
Allyn and Bacon, 1921 - 152 páginas
 

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Pasajes populares

Página 57 - Suzette, un tanto amodorrada, se había sentado y le había quitado el papel. ¡Conque aquel andariego había llegado tan lejos! "Hong Kong, 18 de enero". Era gracioso. ¡Un excelente muchacho el tal Robert, con la manía de viajar! Llegaría al fin del mundo. ¡Robert, un grande amigo! Se veían como de la familia. Había partido hacía dos años para San Francisco de California. "Hong Kong, 18 de enero de 1888.
Página 58 - Toda la gama, oro, fuego, ocre de oriente, hoja de otoño, hasta el pálido que agoniza fundido en la blancura. En el centro, sobre un pedestal dorado y negro, se alzaba riendo la exótica imperial. Alrededor de ella había colocado Recaredo todas sus japonerías y curiosidades chinas. La cubría un gran quitasol nipón, pintado de camelias y de anchas rosas sangrientas.
Página 50 - ... cuyas orillas crecían algunos árboles de quina. Salvado así, hizo la experiencia de dar de beber a otros enfermos del mismo mal cántaros de agua en los que depositaba raíces de cascarilla. Con su descubrimiento vino a Lima y lo comunicó a un jesuíta, el que, realizando la feliz curación de la virreina, hizo a la humanidad mayor servicio que el fraile que inventó la pólvora.
Página 49 - Era éste un anciano. Vestía calzón de paño negro a media pierna, zapatos de pana con hebillas de piedra, casaca y chaleco de terciopelo, pendiendo de este último una gruesa cadena de plata con hermosísimos sellos. Si añadimos que gastaba guantes de gamuza, habrá el lector conocido el perfecto tipo de un esculapio de aquella época.
Página 16 - Los más previsores se habían terciado un guaral, a manera de tahalí, a cuyo extremo colgaba una taparita con aguardiente o con café, según la temperancia o preferencia de cada uno. A veces al extremo del bramante ceñido a la bandolera no colgaba una taparita de café o aguardiente, sino un cuerno de toro, hueco y ya preparado para servir de vaso.
Página 55 - ¿Quién era el dueño de aquel delicioso pájaro alegre, de ojos negros y boca roja? ¿Para quién cantaba su canción divina, cuando la señorita Primavera mostraba en el triunfo del sol su bello rostro riente, y abría...
Página 51 - ... acudía todo el que era atacado de tercianas. Por eso, durante mucho tiempo, los polvos de la corteza de quina se conocieron con el nombre de polvos de los jesuítas. El doctor Scrivener dice que un médico inglés, Mr.
Página 49 - El doctor Juan de Vega, nativo de Cataluña y recién llegado al Perú, en calidad de médico de la casa del virrey, era una de las lumbreras de la ciencia que enseña a matar por medio de un recipe.
Página 79 - Paulina era una hermosa joven de dieciocho años, de regular estatura y facciones de una irreprochable delicadeza. En toda su persona brillaba ese aire de perfecta salud que añade brillo y frescura a los ojos y al semblante de la mujer, y su cuerpo, sin perder nada de su aristocrática elegancia con una moderada gordura, hacía resaltar la gracia y perfección de sus artísticas ondulaciones. Su rostro tenía la dulce palidez del sentimiento y sus ojos pardos, animados por los resplandores de un...
Página 18 - Joaquín, empinándose en los estribos, los arengó. — Bien, compañeros, partamos a la guerra. Nuestra causa lo exige, nuestra Patria lo necesita. Abandonemos nuestros hogares, hagamos el sacrificio de nuestras vidas para derrocar la tiranía e imponer la legalidad y la justicia. Las armas las tiene el enemigo. A quitárselas. ¡Viva la Revolución!

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