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dad nueva adornada con buenos edificios, bastante poblada, industriosa y feliz, y no poco favorecida por su comercio y su agricultura, segun claramente se demuestra por el siguiente estado de los productos de su aduana en los últimos seis años: -

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1842 84080 87303 171383 40492 164624 1 205116 5 1843, 5481463 112723 167537 6 36623 123007 1 159630 1 1844 84603 4,295532 133801355. 26620.43, 1159955 1426161 1845 90131 4 150907 7 241039 33 35179 23240824 7 276004 13 1846. . . . . . . . . . . . . . . . . . 251723 23 . . . . . . e e e • o e e o e e o « 314564 63 18471. . . . . . . . . . . . . . . . . 3501777 . . . . . . . . . . . . . a . . . 316231 6

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Este estado, aunque sacado de datos oficiales, no puede sin embargo dar una idea esacta del comercio de Nuevitas, pues en él so- lamente aparece el resultado de las operaciones hechas anualmente en aquella aduana: y por lo tanto no es posible graduar por él, el consumo de aquella ciudad y su jurisdiccion, porque ademas de la importacion directa que aparece, hay otra bastante regular pero incalculable, hecha por el activo comercio de cabotaje con la Habana .. y Matanzas, desde cuyos puertos se remiten á aquel, víveres, géneros y otros efectos que ya han pagado los respectivos derechos en las aduanas en que hicierón su primer entrada, y que por lo tanto no los pagan en aquella. . * La esportacion consiste principalmente en azúcar, café, tabaco, miel de cañas y de abejas, cera, aguardiente, mineral de cobre, oro, plata, &c. &c., efectos que en su mayor parte se trasportan por medio de un camino de hierro, que aunque no concluido, da suficientemente á conocer la importancia de esa poderosa via de comunicacion, y las inmensas utilidades que de ella se deben esperar. En una palabra, hoy Nuevitas, á pesar de su corta existencia, se presenta como una de las plazas importantes de la isla de Guba, y este rápido incremento, preciso es confesarlo, habla altamente en honor de las primeras autoridades que, comprendiendo el verdadero - espíritu y el único objeto de la colonizacion blanca, comenzaron á

fomentar aquella poblacion repartiendo tierras entre los colonos
que con ese objeto hacian venir de várias partes; y no dice ménos
en honra y prez de las que con el mayor tino y con el mas lauda-
ble entusiasmo por el bien del pais, continuaron dispensando á la
nueva ciudad toda clase de protecc
pero en que se encuentra! .

ion hasta elevarla al estado prós

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a abusado tomado por la causa.—La escasez tomada por la abundancia.—Este es el mismo sofisma bajo otro aspecto. Bueno serà estudiarlo bajo todas sus faces.

El hombre está privativamente desprovisto de todo. Entre su desnudez y la satisfaccion de sus necesidades existe una multitud de obstáculos á que se sobrepone el trabajo, porque este es su fin. Es cosa curiosa investigar, como y porque estos mismos obstáculos á su bienestar han venido à ser á sus ojos, la causa de este mismo bienestar. ... Tengo necesidad de trasladarme á cien leguas. Pero entre el punto de partida y al que quiero llegar, se interponen montañas, rios, pantanos, bosques impenetrables, malhechores, en una palabra, los obstáculos; y para vencerlos será preciso que yo emplee muchos esfuerzos, 6 lo que viene á ser lo mismo, que otros empleen estos esfuerzos y me hagan pagar su precio. Es evidente que bajo esta consideracion hubiera estado en mejor posicion si no hubiesen existidó estos obstáculos.

Para atravesar el camino y recorrer aquella larga série de dias que separa la cuna de la tumba, el hombre tiene necesidad de asimilarse una cantidad prodijiosa de alimentos, de ponerse á cubierto contra la intemperie de las estaciones, de preservarse ó de curar

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se de una multitud de males. El hambre, la sed, la enfermedad, el calor y el frio son otros tantos obstáculos sembrados en su ruta. En el estado de aislamiento debería combatirlos todos por la caza, la pesca, el cultivo, el hilado, el tejido, la arquitectura, y es evidente que le convendria mas que no existiesen estos obstáculos sino en menor grado, y que aun no existiesen absolutamente. En sociedad él no se adhiere personalmente à cada uno de estos obstáculos; pero otros lo hacen por él, y en recompensa quita uno de los obstáculos de que están rodeados sus semejantes. * Es evidente tambien que considerando las cosas en masa, valdria mas para el conjunto de hombres 6 para la sociedad, que los obstáculos fuesen tan débiles y tan poco numerosos en lo posible. Mas si se analizan los fenómenos sociales en sus pormenores y los sentimientos de los hombres segun los ha modificado el trato, se percibe al punto como se han llegado á confundir las necesidades con la riqueza y el obstáculo con la causa. . La separacion de ocupaciones, resultado de la facultad de cambiar, hace que cada hombre en vez de luchar de su propia cuenta con todos los obstáculos que le rodean, no combata mas que uno: combate no para él, sino en provecho de sus semejantes, que á su vez le hacen el mismo servicio. Resulta de aquí que este hombre vé la causa imediata de su ri¿ en este obstàculo que hace profesion de combatir por cuenta eptro. Miéntras mayor es este obstáculo, grave, y vivamente sentido, mas dispuestos están sus semejantes à remunerarle si él lo ha combatido, es decir, á destruir en su favor los obstáculos que le molestan. - Un médico, por ejemplo no se ocupa de hacer cocer su pan, de fabricar sus instrumentos, de tejer, de cortar sus vestidos. Otros lo hacen por él, y en recompensa combate las enfermedades que afiijen á sus clientes. Miéntras mas numerosas, intensas ó reiteradas son estas enfermedades, mayor es el consentimiento, mayor la fuerza de trabajar por su utilidad personal. A su modo de ver la enfermedad, es decir, un obstáculo general al bienestar de los hombres es una cama de bienestar individual. Todos los productores en lo que les concierne hacen el mismo raciocinio. El armador saca sus proventos del obstáculo que se llama distancia; el agricultor del que se llama hambre, el fabricante de tejidos de lo que se ¿ el instituler vive de la ignorancia, el lapidario prospera por la vanidad, el abogado á espensas de la codicia de los hombres, el notario 6 escribano de la mala posible, como el médico subsiste de las enfermedades de la humanidad. Es pues muy positivo que cada prófesion tiene un interés imediato en la continuacion y aun en la prolongacion del obstáculo especial que constituye el objeto de sus esfuerzos. Viendo esto, llegan los teóricos, que fundan un sistema sobre estos sentimientos individuales y dicen: La necesidad es la riqueza: • —294— , el obstàculo al bienestar es el bienestar mismo. Multiplicar los obstáculos es dar alimento á la industria. - Llegan despues los hombres de Estado. Ellos disponen de la fuerza; ¿y que cosa hay mas natural que emplearla en desarrollar, en propagar dos obstàculos, puesto que estó es desarrollar y propagar la riqueza? Ellos dicen, por ejemplo: Si impedimos que venga el hierro á los lugares en que abunda, nos creamos un obstáculo para procurarlo. Este obstáculo, vivamente sentido, determinará á pagar para destruirlo. Miéntras mas raro sea este obstáculo, mas raro el mineral, inaccesible y dificil de trasportar, distantes los hogares de consumo, mayor número de brazos ocuparà esta industria en todas sus ramificaciones. Escluyamos pues al hierro estranjero, formemos el obstàculo á fin de crear el trabajo que lo combate. El mismo raciocinio conducirà á proscribir las máquinas. He aquí, se dirá, hombres que tienen necesidad de guardar su vino. Este es un obstáculo: he aquí otros hombres que se ocupan de destruirlo construyendo toneles, es pues una ventaja que exista el obstáculo, porque con él se alimenta una porcion del trabajo nacional y enriquece á cierto número de nuestros conciudadanos. Pero llega una máquina injeniosa que derriba la encina, la labra, la cuadra y la divide en una multitud de tablas, las une y las trasforma en vasijas para el vino. El obstáculo se ha disminuido en mucha parte y con la ganancia de los toneleros. Mantengamos al obstáculos por una ley, mantengamos el trabajo manual de los toneleros: proscribamos la máquina. Para penetrar el fondo de este sofisma basta decir que el trabajo humano no es un fin, sino un medio. Jamás queda sin empleo. Si le falta un obtáculo que vencer, se dedica á otro, y la humanidad le liberta de los obtáculos por la misma suma de trabajo que empleaba para destruir uno solo. Si el trabajo de los toneleros llegase á ser inútil, tomaría ótra direccion. ¿Pero con que se le renumeraría? se nos preguntará. Precisamente con lo que se renumera hoy; porque cuando una masa de trabajo viene à ser disponible por la supresion de un obtàculo, viene tambien una masa correspondiente de renumeracion disponible. Para decir que el trabajo humano llegaría al fin á no tener en que emplerase seria preciso probar que la humanidad cesará de encontrar obtáculos. Entónces el trabajo no solo sería imposible sino tambien supérfluo. Nada tendriamos que hacer, porque seriamos todo—poderosos, mos basaría pronunciar un fiat para que fuesen satisfechas todas nuestras necesidades y deseos.

- III. EsFUERsos, REsULTADos.

Acabamos de ver que entre nuestras necesidades y su satisfaccion se interponen obtáculos. Conseguimos vencerlos ó disminuir\. - s —295— los por el uso de nuestras facultades. Puede decirse de una manera muy general que la industria es un esfuerzo seguido de un resultado. ¿Pero porqué base medimos nuestro bienestar? Es por el resultado del esfuerzo?. Es por el esfuerzo mismo? Existe siempre una relacion entre el esfuerzo empleado y el resultado obtenido. ¿Consiste el progreso en el acrecentamiento relativo del segundo 6 del primer término de esta relacion? Ambas thésis han sido sostenidas; y en economía política se dividen el dominio de la opinion. Segun el primer sistema la riqueza es el resultado del trabajo. Ella crece á medida que creee la proporcion del resultado al esfuerzo. La perfeccion absoluta, de la cual solo Dios es el tipo, consiste en alejarse infinitamente de los dos términos en este sentido; esfuerzo nulo, resultado ilimitado. Los que opinan por el segundo sistema, creen que el esfuerzo mismo es el que constituye la medida de la riqueza. Progresar es acrecentar la proporcion del esfuerzo al resultado. Su ideal puede ser representado por el esfuerzo; á la vez eterno é ideal de Sisypho (1) - Por el primer sistema se acoje naturalmente todo lo que tiende á disminuir el trabjo penoso y á aumentar el produeto, á saber: las potentes máquinas que se agregan à las fuerzas del hombre, las permutas que permite sacar mejor partido de los ajentes naturales distribuidos en diferentes medidas sobre la superficie del globo; la intelijencia que busca y encuentra; la esperiencia que comprueba y admite, la concurrencia, la competeneia que estímula &c. &c. El segundo sistema, logícamente hablando, dirije sus deseos á todo lo que produce el efecto de aumentar el trabajo penoso y disminuir el producto: privílejios, monopolios, restricciones, prohibiciones, supresiones de màquinas, esterilidad &c. &c. Conviene notar que la práctica universal de los hombres se dirije siempre por el principio de la primera doctrina. Jamás se ha visto ni se verà jamás un trabajador, ya sea agricultor, manufacturero, negociante, artesano, militar, escritor 6 sabio, que no consa-, gre todas las fuerzas de su intelijencia á ejecutar mejor, mas pronto y mas económicamente, en una palabra, á hacer mas con ménos. La doctrina opuesta está en observancia por los téoricos, los diputados, los periódistas, los hombres de Estado, en fin, por los hombres cuyo papel en este mundo es hacer esperimentos en el cuerpo social, Es preciso tambien observar que en aquellos que les concierne personalmente, obran como todo el mundo por el principio de obtener del trabajo la mayor suma posible de resultados útiles. Se creerá tal vez que exajero y que no hay verdaderos Si

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(1) Con este motivo. rogamos al lector que nos permita que por abreviar continuemos designando este sistema bajo el nombre Sisyphismo.

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