Romancero de romances caballerescos é históricos anteriores al siglo XVIII: que contiene los de amor, los de la Tabla Redonda, los de Carlo Magno y los doce pares, los de Bernardo del Carpio, del Cid Campeador, de los infantes de Lara, &c, Parte 1

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Agustín Durán
E. Aguado, 1832 - 247 páginas
 

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Página 191 - Ayer era rey de España, hoy no lo soy de una villa; ayer villas y castillos, hoy ninguno poseía; ayer tenía criados y gente que me servía, hoy no tengo una almena que pueda decir que es mía.
Página 9 - Helo, helo por do viene el infante vengador, caballero a la gineta en un caballo corredor, su manto revuelto al brazo, demudada la color, y en la su mano derecha un venablo cortador. Con la punta del venablo sacarían un arador.
Página 10 - Mis arreos son las armas, Mi descanso el peleare, Mi cama las duras peñas, Mi dormir siempre velare.
Página 137 - ... paje; si se le cae la lanza no tiene quien se la alce, y si se le cae la espuela no tiene quien se la calce: 20 maldiciendo iba la mujer que tan solo un hijo pare; si enemigos se lo matan no tiene quien lo vengar.
Página 139 - El azor con grande cuita metióse so mi brial; el aguililla con grande ira de allí lo iba á sacar ; con las uñas lo despluma, con el pico lo deshace.
Página 2 - ¡Quién hubiese tal ventura sobre las aguas del mar, como hubo el conde Arnaldos la mañana de San Juan! Con un falcón en la mano la caza iba a cazar, vio venir una galera que a tierra quiere llegar.
Página 71 - Hungría: si casó con la condesa, d'él es culpa, que no mía." Perdiera el rey en oírlo el sentido que tenía, mas después en sí tornado con enojo respondía: — "¡No son estos los consejos, que vuestra madre os decía! ¡Muy mal mirastes, infanta, do estaba la honra mía!
Página 3 - Galera, la mi galera, Dios te me guarde de mal, De los peligros del mundo Sobre aguas de la mar, De los llanos de Almería, Del estrecho de Gibraltar, Y del golfo de Venecia, Y de los bancos de Flandes, Y del golfo de León, Donde suelen peligrar.
Página 139 - Las ciento hilaban oro, las ciento tejen cendal, las ciento tañen instrumentos para Doña Alda holgar. Al son de los instrumentos Doña Alda adormido se ha : ensoñado había un sueño, un sueño de gran pesar. Recordó despavorida y con un pavor muy grande, los gritos daba tan grandes que se oían en la ciudad. Allí hablaron sus doncellas, bien oiréis lo que dirán: — ¿Qué es aquesto, mi señora, quién es el que os hizo mal?
Página 140 - ... desde el hombro al calcañar. en tres fiestas que hay en el año le mandaba justiciar; la una Pascua de Mayo, la otra por Navidad, la otra Pascua de Flores, esa fiesta general. Vanse días, vienen días, venido era el de Sant Juan, donde cristianos y moros hacen gran solemnidad.

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