La poética: ó Reglas de la poesía en general y de sus principales especies, Volumen 1

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A. de Sancha, 1789 - 356 páginas
 

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Pasajes populares

Página 338 - Recuerde el alma dormida, Avive el seso y despierte Contemplando Como se pasa la vida, Como se viene la muerte Tan callando...
Página 277 - Ven, muerte tan escondida, que no te sienta venir, porque el placer de morir no me torne a dar la vida.
Página 20 - ¿cómo habéis venido a nuestra España, tan nuevas y hermosas clavellinas? O ¿quién os ha traído a ser vecinas del Tajo y de sus montes y campaña? O ¿quién es el que os guía o acompaña de tierras tan ajenas peregrinas? — Don Diego de Mendoza...
Página 129 - Corrientes aguas, puras, cristalinas; Árboles que os estáis mirando en ellas, Verde prado de fresca sombra lleno, Aves que aquí sembráis vuestras querellas, Hiedra que por los árboles caminas, Torciendo el paso por su verde seno; Yo me vi tan ajeno Del grave mal que siento, Que de puro contento Con vuestra soledad me recreaba, Donde con dulce sueño reposaba, O con el pensamiento discurría Por donde no hallaba Sino memorias llenas de alegría...
Página 132 - Divina Elisa, pues agora el cielo con inmortales pies pisas y mides, y su mudanza ves, estando queda, ¿por qué de mí te olvidas y no pides que se apresure el tiempo en que este velo rompa del cuerpo, y verme libre pueda...
Página 126 - Está o lascivo e doce passarinho Com o biquinho as penas ordenando , O verso sem medida alegre e brando Espedindo no rustico raminho.
Página 374 - ¡Cuánto ha que del mortal ocio la acusa Divino impulso! y, sin quedar confusa Ni apercebida, duerme ; porque en eso Sabe ella que hace adulación al preso. Y con razones aparentes prueba Que me dan sus prisiones tanta gloria, Que debiera ofrecerles culto y aras. « ¿Aspirar (dice) a no vulgar memoria, Y en fuerza del estilo, a palma nueva Suelto, en la libertad común osaras?
Página 209 - ... labrando embebecidas o tejiendo las telas delicadas; agora unas con otras apartadas, contándoos los amores y las vidas; dejad un rato la labor, alzando vuestras rubias cabezas a mirarme...
Página 176 - Y con las grandes lluvias insolente, No sufre Ibero márgenes ni puente, Mas antes los vecinos campos cubre. Moncayo, como suele, ya descubre Coronada de nieve la alta frente; Y el Sol apenas vemos en oriente, Cuando la opaca tierra nos lo encubre. Sienten el mar y selvas ya la saña Del Aquilón, y encierra su bramido Gente en el puerto y gente en la cabana.
Página 134 - ¿Qué mirarán los ojos que vieron de tu rostro la hermosura, que no les sea enojos? Quien oyó tu dulzura, ¿qué no tendrá por sordo y desventura?

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