Poesia burlesca y joco-seria. Notas históricas

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Lawalle joven y sobrino, 1819
 

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Página 396 - Mas no podrás negarme cuan forzoso este camino sea al alto asiento, morada de la paz y del reposo. No sazona la fruta en un momento aquella inteligencia que mensura la duración de todo a su talento.
Página 349 - ¿Qué? ¿Podencos dices? Sí, como mi abuelo. Galgos y muy galgos, bien vistos los tengo. » — Son podencos: vaya, que no entiendes de eso. —Son galgos te digo. —Digo que podencos.
Página 157 - ... lejos! Ni estoy bien ni mal conmigo, mas dice mi entendimiento que un hombre que todo es alma está cautivo en su cuerpo. Entiendo lo que me basta, y solamente no entiendo cómo se sufre a sí mismo un ignorante soberbio.
Página 281 - Poderoso caballero es don Dinero Madre, yo al oro me humillo; él es mi amante y mi amado, pues, de puro enamorado, de contino anda amarillo; que pues, doblón o sencillo, hace todo cuanto quiero, poderoso caballero es don Dinero.
Página 130 - Ande yo caliente, y ríase la gente. Traten otros del gobierno del mundo y sus monarquías, mientras gobiernan mis días mantequillas y pan tierno, y las mañanas de invierno naranjada y aguardiente, y ríase la gente. Coma en dorada vajilla el príncipe mil cuidados como pildoras dorados ; que yo en mi pobre mesilla quiero más una morcilla que en el asador reviente, y ríase la gente.
Página 9 - Un soneto me manda hacer Violante, Que en mi vida me he visto en tal aprieto: Catorce versos dicen que es soneto: Burla burlando van los tres delante. Yo pensé que no hallara consonante, Y estoy a la mitad de otro cuarteto; Mas si me veo en el primer terceto No hay cosa en los cuartetos que me espante. Por el primer terceto voy entrando. Y aun parece que entré con pie derecho.
Página 318 - Llevaba en la cabeza una lechera el cántaro al mercado con aquella presteza, aquel aire sencillo, aquel agrado, que va diciendo a todo el que lo advierte: "¡Yo sí que estoy contenta con mi suerte!
Página 135 - No hay camino que no yerre, Ni juego donde no pierda., Ni amigo que no me engañe, Ni enemigo que no tenga. Agua me falta en el mar, Y la hallo en las tabernas, Que mis contentos y el vino Son aguados donde quiera.
Página 193 - Antes para mi entierro venga el cura Que para desposarme ; antes me velen Por vecino á la muerte y sepultura ; Antes con mil esposas me encarcelen , Que aquesa tome ; y antes que sí diga , La lengua y las palabras se me hielen.
Página 80 - Que no la oia porque ausente estaba. Al fin tirando coces Se le cayó un zapato, Mas ni por eso se dolió el ingrato, Viendo correr las lágrimas por ella; Y él corriendo con ella Que ni deudo ni amigo la socorre, La puso de su casa en una torre, Como tuvo...