D. Juan Tenorio: drama religioso-fantastico en dos partes

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Cipriano Lopez, 1857 - 128 páginas
 

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Página 5 - Al levantarse el telón se ven pasar por la puerta del fondo máscaras, estudiantes y pueblo con hachones, músicas, etc., etc. DON JUAN ¡Cuál gritan esos malditos! Pero ¡mal rayo me parta si, en concluyendo la carta, no pagan caros sus gritos!
Página 77 - Llamé al cielo, y no me oyó, y pues sus puertas me cierra, de mis pasos en la tierra responda el cielo y no yo.
Página 108 - ESTATUA Lo que hace poco que doña Inés te avisó, lo que te he avisado yo, y lo que olvidaste loco. Mas el festín que me has dado debo volverte, y así, llega, don Juan, que yo aquí cubierto te he preparado.
Página 53 - ¡Ay! ¿Qué filtro envenenado me dan en este papel, que el corazón desgarrado me estoy sintiendo con él? ¿Qué sentimientos dormidos son los que revela en mí; qué impulsos jamás sentidos, qué luz, que hasta hoy nunca vi? ¿Qué es lo que engendra en mi [alma tan nuevo y profundo afán ? ¿Quién roba la dulce calma de mi corazón?
Página 109 - JUAN. ¿Conque hay otra vida más y otro mundo que el de aquí? ¿Conque es verdad, ¡ay de mí!, lo que no creí jamás? ¡Fatal verdad que me hiela la sangre en el corazón!
Página 22 - Compré a fuerza de dinero la libertad y el papel ; y topando en un sendero al fraile, le envié certero una bala envuelta en él.
Página 66 - Cálmate, pues, vida mía; reposa aquí, y un momento olvida de tu convento la triste cárcel sombría. ¡ Ah ! ¿ No es cierto, ángel de amor, que en esta apartada orilla más pura la luna brilla y se respira mejor?
Página 20 - Ni reconocí sagrado, ni hubo ocasión ni lugar por mi audacia respetado; ni en distinguir me he parado al clérigo del seglar. A quien quise provoqué, con quien quiso me batí, y nunca consideré que pudo matarme a mí aquel a quien yo maté. A esto don Juan se arrojó, y escrito en este papel está cuanto consiguió, y lo que él aquí escribió mantenido está por él.
Página 47 - Mansa paloma, enseñada en las palmas a comer del dueño que la ha criado en doméstico vergel, no habiendo salido nunca de la protectora red, no ansiaréis nunca las alas por el espacio tender. Lirio gentil, cuyo tallo mecieron...

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