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Preuiiegio, por | Francisco de Lyra. Año

4616.

8.*—40 pi. ds., mis 6 de principios.— Priv. por 10 años: Otate, 31 Octubre 1615.

Letor:

•Este (libro) envió delante como explorador: si descubriese en tu güito tierra fértil, le liaré un presente de la vida del bienaventurado Ignacio deLoyola que en coplas castellanas imprimí en Méjico. Y a vueltas del La Hitpálica, poema heroico; y por contera El Momo de nuetlros tiempot, en mala prosa: que te prometo que estoy enfadado de comedias, porque, como tú lo has visto, parecen bien las de todo punto desatinadas.»

Ded.—Es un poema en octavas sobre la Concepción.

— * 1351. La solenissima | fiesta, y procession, que hace la | Ilustre Cofradía de la Pura, y Limpia Concecion á su Imagen, llevándola de el Monasterio de Regina cceli, á la iglesia mayor, | y de allí al Convento de San Francisco. Y el ornato, y col | gaduras estraordinarias, que no perdonando sun | tuosos gastos, los vezinos desta ciudad por las calles, y pasage de la |Procession hazen. | Compuesto por Luis de Belmonte Bermudez. (Grab. en mad.) Con licencia, por Francisco de Lyra, | 1616.

l.'—i h.—sign. A—Port.—Texto.

— 1352. Algunas | hazañas de las | muchas de Don García Hurtado de Mendoca, Marques de Cañete.| A ü. Juan Andrés Hurtado de Mendoca su hijo, Marques de Cañete... por Luis de Belmonte Bermudez. (Escudo de sus armas.) En Madrid, Por Diego Flamenco. Año 1622.

i.' marquilla—70 ps. ds., mis 4 de portada y principios. Á la vuelta:

PEItSOSAtES DE LA COMDU.

Espalóla.
El Marqués.

D. Felipe de Mendoza, su hermano.
Reinoso, maese de campo.
Rebolledo, alférez.
Cbilindron, soldado , gracioso.
Y otros soldados españoles.

Iniiti.

Caupolican, general.

Rengo.

Tucapel.

Colocólo, viejo.

Orompello.

Lencotan, mágico.

Calva riño.

Nacol.

Coquin, Indio gracioso.

Gnaleva.

Cuacolda.

Quidora.

Y otros indios soldados.

Ded. (nadaparticular).

Lector:

«... Si los soberbios romanos, que dominaron con las armas los últimos confines de la tierra, se vieran en campaña con los indomables bárbaros de Chile , sin duda perdieran el antiguo esplendor de su monarquía; porque el antiguo furor de los araucanos los arrojara á morir hasta postrar en tierra las águilas de sus banderas.

íLueano, describiendo las naciones que en favor de Pompeyo y César juntó la fortuna en los Campos Emathios, nombra á cada una con epítetos diferentes, si bien legítimos; y llegando á la nuestra dice: Halláronse también al trance de esta guerra los peleadores españoles; de suerte que 1 España sola señala con atributos de... guerrera...

»EI estado de Arauco, breve en el sitio, pues contiene solas 18 leguas, está labrado con huesos de españoles; que con menos soldados que ha costado Chile, se hizo Alejandro señor de todo Oriente.

'Estando yo en Lima el año de 603 me contó un capitán de aquellos estados que un levantisco (revoltoso > soldado nuestro se había pasado á los bárbaros... etc.»

Poetas que escribieron esta comedia:

La primera escena del primer acto es del Dr. Mira de Ámese ua.

El Sn de la misma escena, que remata en estancias, es del conde del Basto, hijo del marqués de Belmonte.

La segunda escena hasta dar fln al primer acto, es de Luis de Belmonte.

Acto ii.—La primera escena del acto segundo es de D. Juan Ruiz de Alarcon.

La segunda escena es de Luis Veles.

La tercera de D. Fernando de Ludefia.

Acto ni.—La primera escena comienza D. Jacinto de Herrera.

Luego prosigue ü. Diego Villegas, desde que sale Cuacolda hasta que llevan preso 1 Caupolican.

La última escena es de D. Guillen de Castro.

La prisión del maesc de campo Reinoso por el Marqués, es de Luis de Belmonte.

—1553. La Hispálica de Luis Belmonte Bermudez. A D. Juan de Arguijo, veinticuatro de Sevilla.

MS. original en 4.°, letra de principios del siglo xvn, Í41 fojas. Es un poema en octava rima, sobre la conquista de Sevilla. Empieza:

El alto esfuerzo en el cobarde espanto.

Acaba:

Profeta vive de mi justo olvido.

Y sigue su firma, que es de letra airosa y gallarda.

Este códice perteneció i D. Diego Luis de Arrojo y Figaeroa , de cuyo puno parece son unos remiendos que lleva el MS. en la cantonera de arriba, de 80 hojas.

Preceden al poema un erudito prólogo y una dedicatoria del autor, que copio:

«El licenciado Juan Bermudez y Alfaro, administrador del hospital de San Bernardo desta ciudad :— Como sea verdad que debajo de las estrellas no alcancen perfección alguna las humanas cosas, donde más claro se maestra es en los ejercicios de las letras, ó ya por el imposible de llegar á la cumbre, como hijas del entendimiento humano, que tiene limite, ó ya por el poco aprecio que hallan en los príncipes, que debieran reverenciarlas como á luces que deslierran la confusión y tinieblas de la ignorancia, tan dañosa en las monarquías, y por el contrario, tan útil la disciplina deltas, que me atrevo á decir que los griegos y romanos dilataron sus imperios más con la opinión de las letras que con la ejecución de las armas, preciándose de orador y soldado el más desvalido infante de sus ejércitos; tanto puede el ejemplo de los que dominan; por el cual se guiaban con obediencia y gusto, no de otra suerte que en las batallas á las conocidas señas de los oGciales de su campo. Veían los romanos á su caudillo César salir vencedor el dia, y ala noche, bañado ensangrey polvo de los encuentros, escribir el suceso; hacían lo mismo muchos por imitarle, conociendo que la inmortalidad de sus nombres (á que aspiraban tanto) estaba embebida y cifrada, no menos en el valor de los brazos , que en la importancia de los escritos.

«Bien lo ha dicho el tiempo, testigo universal de sus acciones; pues acabada su monarquía, vencido su poder, y sus pendones destrozados y rotos, que penetraron con estupendo asombro los confínes de la tierra, y que apenas vemos hoy vestigios de aquella grandeza y sombras de aquella luz, permanece y dura su glorioso nombre tan vivo en las historias, como si las águilas de su imperio las tuvieran presentes las provincias de que fueron señores.

>En este conocimiento ha sido ya con felicidad superior nuestra España á las demás naciones, si bien el estruendo de las armas en que se ha hallado envuelta ec su larga opresión , apenas ha dejado libres las orejas de su bárbara y confusa armonía; pero tanto más dignos son de eterna fama sus hijos, cuanto á un mismo tiempo lanzaron con valeroso ánimo y espíritu excelente las armas extranjeras}' la ignorancia propia, si ya adquirida en la fuerza de los bárbaros y tiranos señores, que turbaron al paso de sus victorias, el esplendor y lustre de que tanto con razón se preciaba.

«Mas de la suerte que la cerrada nube ofusca los rayos del sol por largo espacio, y desvanecida y desatada en agua desocupa el cielo, y el mismo sol que estuvo preso en la cárcel de sus tinieblas muestra más bella la excelencia de su lumbre; asi nuestra vencedora patria, sacudiendo el yugo áspero de los tiranos dueños, se ha hecho tan temida por las armas, como venerada por las ¡etras; y en las humanas con excelencia tanta, como lo muestran bien sus ilustres profesores, cesando de todo punto, en razón de la pureza del lenguaje, la queja hasta entonces justa de aquel varón digno de ser imitado, al paso que fueren conocidos sus escrito?, que, opuestos á la malicia del tiempo (que no puedo presumir que sea envidia el callarlos), saldrán á luz por mano de Francisco Pacheco, á quien los ingenios de España deben reconocido agradecimiento; pues mientras más le pagan con él, que es el premio de la virtud y el trabajo, los obliga ile nuevo con pinceles y plumas, en que tiene (sin salir de los términos de la modestia) el lugar que sabemos. Cesarán, como digo, las quejas de

aquel clarísimo varón Fernando de Herrera, en cayo digno honor no es licito que me valga de encarecimientos vanos al juicio de los que ignoran, porque ya los muchos que con espíritu ardiente han seguido la luz de sus vestigios, publican más loores suyos en su iniit: cion, de que se precian tanto, que en lo que pudieran decir palabras encarecidas; pues cuando España no gozara otro hijo que hubiera puesto á par del sol (tanto alcanzaron sus vigilias) el estilo y lenguaje nuestro,—pudiera blasonar con altiva frente, y aun venir á brazos con el latino y griego; pues habiéndolos alcanzado entrambos con excelencia, se fatigaba justamente, viendo el oro riquísimo de nuestra lengua bruto y por labrar en el corazón de sus minas, sin que le animasen nuestros españoles (codiciosos de toda honra) á dalle la perfección que agora se conoce, aunque si muchos de los que pueden en verso y prosa manifestar de todo punto esta verdad á la soberbia de Italia no se enfriaran en la honrosa ostentación de su lengua, contentos solamente con saber que han llegado á conocer su pureza y á valiar sus quilates, estuviera la arrogancia latina postrada á los pies de sus triunfos. Pero tienen por mejor (si bien se engañan) vivir callando, que mostrar sus ingenios en siglos que tan poco se premian: que esta reliquia le ha quedado á España de las naciones bárbaras.

«Perdónenme los que podiendo no escriben; que la aücion de tan loable ejercicio me fuerza á decirles que es argumento de poco valor dejar de manifestar las riquísimas piedras que con tan asiduos trabajos perfeccionan, por temor que falte quien las conozca y estime, que eso es contentarse con la caduca gloria de su presente siglo, sin aspirar á la inmortal que apercibe la fama á los que con ánimo invencible osan aquistar el merecido lauro de las musas. ¿Por ventura osara el soldado á poner la frente á una plaza tan fuerte por el sitio, como invencible por los enemigos que la defienden, por el humilde sueldo que recibe? Claro está que la fama que espera le obliga al conocido peligro. Si los profesores de las ciencias vivieran en silencio, ¿á quién imitaran los que agora enmudecen por el temor que publican? Saquen á luz sus trabajos (si el premio es la virtud), y servirán de guia á los que vinieren, que es lástima digna de llorarse ver que tengan nombre tan claro, como sabemos, aun sólo por una canción y un soneto, y huyan del que pudieran tener por mayores escritos, teniendo de su parte el conocimiento de las voces y la colocación de ellas.

>La lección continua de los mejores antiguos, en que consiste el arte, y no inferiores á él en la copia y natural fértil, ¿qué causa puede haber (si la flojedad no responde) para que sean homicidas de su misma alabanza? Y si he de invertir el intento de este discurso á los cisnes del Bélis que suspenden la voz, pudiendo suspender con ella, por falta de quien los celebre, ofenden sin duda alo mucho que deben al sevillano Mecenas D. Juan de Arquijo, que hablando con el encogimiento que la verdad acostumbra, tiene noel menor asiento éntrelas musas, siendo en sus coros conocido, tanto por la excelencia de sus versos, como por las demás partes que en él (si bien ajustadas con el nivel de la modestia) resplandece. ¿Qué más puede pedir el ingenio más levantado, que hallar quien le conozca sin envi lia, y le estime sin arrogancia? Dos cosas, por cierto pocas veces vistas en los que pudieran amparar tan venerables ejercicios, que por ventura es ésta la causa porque muchos sepultan en silencio sus trabajos; pues habiéndose desvelado en ellos, y mostrádolos á quien era justo que los abonara cou su autoridad, y defendiera con su nombre, les hacen ostentación con algunos versos menos que medianos, por su poco ejercicio, casi dándoles á entender les snn superiores; en que manifiestamente se conoce, digámoslo asi, su arrogancia y envidia; cuya vileza jamas ha hallado entrada (testigo es la experiencia larga) en D.Juan deArquijo; pues al paso que conoce, pondera y estima, si bien con la templanza y cordura dignas de su ingenio, que hipérboles y encarecimientos, debe ofenderse del los el mismo á quien se enderezan, si se precia de cuerdo. Asi que, por esta parte, está Luis de Belmonte segurísimo en la elección que ha hecho en el amparo y defensa de su poema, pues sin salir de un sujeto mismo, tiene quien le honre por su autoridad, y le califique por sus estudios.

•Muchos le cuesta al autor La Hitpálica, con trabajo continuo de diez años, si ya ha sacado otras obras, que también por ellas se conoce claro la fuerza del natural , adornado y vestido con las luces y matices del arle, mezcla difícil, como la experiencia lo muestra, y oso afirmar que si la quietud le hubiera favorecido, pudiera no envidiar extranjeros Ingenios-, pues habiendo gastado los años mejores en peregrinaciones navales, es hoy el que de quince años á esta parte ha escrito más en Fspaña, que por haber sido lo mas en Indias, no se tiene tan general noticia de sus obras, como de los que en ella resplandecen.

«Pasó á Nueva España en sus primeros años, ycomo su inclinación le guió á ver nuevas provincias, navegó á las del Piró, el año siguiente, donde, á ejemplo de los floridos ingenios de Urna, volvió al estudio loable de las musas, alcanzando gran parte de la doctrina que en sus obras descubre; que parece encarecimiento decir que en regiones tan apartadas haya quien con tanta excelencia profese la divina poesía, á quien podrán responder los que en su tiempo merecen el sagrado laurel.

«El licenciado Pedro de Oña, hijo de la robusta Chile, bien muestra en su Arauco domado la luz que pudieran envidiar los mejores de Italia, si ya confiesa hoy, con la ventaja que se hace á si mismo, que fué trabajo de sus primeros años, con sola la bizarría del natural gallardo; será si pone los últimos pinceles al Poema del Padre Javier, apóstol de la India, y discípulo del Beato Ignacio, no el menos de los que blasonan en nuestros tiempos.

»Fr. Juan de Galves y Pr. Diego de Ojeda, uno en su Historia de Cortee, y otro en su Crittiddoi, bien osarán á publicar que las aguas del rio Lima, que baña la ciudad de su nombre, no envidiarán jamas á las de tleocia.

>E1 Dr. Figueroa, aunque hijo de España, tiene hoy con justa razón por patria aquella nobilísima ciudad, que le boura como á natural suyo; es también uno de los que pueden entrar á la parte en el laurel de Apolo, con igualdad de pocos.

T. II.

«El Dr. Rivadeueira Vitlaroel y el secretario ((bregón, claro manifestador de los conceptos de Italia, no menos tienen el lugar que sus elegantes versos merecen; pues cuando florecían estos ingenios, escribió Luis de Belmonte un poema vario en la invención, porque lo pedia el sujeto de sucesos de aquellas provincias, con la sucesión de los vireyes suyos, que otro por ventura lo tuviera por caudal principal, y él apenas se acuerda de haberlo hecho; tanto se ba vencido con la fuerza del trabajo.

«Ofrecióse á la sazón salir una armada al descubrimiento de las regiones del Austro, y como semejantes armadas tienen necesidad de coronistas,que asi lo encarga S. M expresamente, buscó el general Pedro Fernandez de Quirós persona que hiciese este oficio, y asimismo quien usase el de secretario, que no siendo menester mucho para persuadir á nuestro autor por su inclinación natural, aceptó la plaza, hallándose en él las partes que requerían ambos oficios, porque en razón de letra no conocemos en España quien le exceda, y no sin dificultad se podrá hallar quien le iguale, si bien estima en poco un don tan excelente, siendo, como es, con el extremo que en él se conoce.

«Hizo su peregrino viaje, descubriendo en tres ba joles la armada incultas y no domadas regiones, costeando la Nueva Guinea y las islas que llaman de Salomón , y parte de las dos Javas Mayor y Menor, engolfándose después en el extendido archipiélago de San Lázaro; y en fin, poniendo (como él mismo dice en una estancia) nombres á los mares, puertos y ríos; y más copiosamente en los últimos capítulos de un libro suyo en prosa, que saldrá entre las demás obras, guardando en silencio la Historia de su jornada, que escribió en versos heroicos, hasta darle la última lima, por lo poco que se agrada de sus mismas obras.

«Gastó en la mar once meses y veinte dias, que en golfos jamas descubiertos con hambre y sed, tanto de la tierra como del sustento, claro es que serian los peligros grandes y los trabajos inmensos. Su almirante y lancha arribaron á las Malucas, á la sazón que acababa de ganarlas D. Pedro de Acuña, gobernador de Filipinas, y la capitana, eu que venía Luis de Belmonte, destrozada y perdida con la fuerza de los vientos, que pareció milagro, cobró á los seis meses últimos la costa de la Nueva España, prolongándola ochocientas leguas por la banda del Sur. Al fin, por varios casos llegó á seguro puerto; pasó á Méjico segunda vez, donde no pudiendo olvidar el manjar sabroso de las musas, escribió, entre muchas comedias , que algunas hay impresas, la Vida del patriarca Ignacio de Loyola, en versos castellanos, que de su género dudo que alguno se le aventaje. Haráse en España la segunda impresión, y le concederán el lugar que ba tenido en todas las provincias de Indias.

-Dellas salió para España, aficionado con razón á los divinos ingenios de Méjico, que no es su logar el que menos luce en los concilios de Apolo. Y puedo decir por algunos escritos que be visto suyos y dignos de la opinión que alcanzan, que comienzan por donde acaban muchos.

«Es aventajado en tan loable ejercicio el licenciado Arias de Villalobos, y no menos excelente en la histo

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ría por su mucha erudición, de que dará testimonio la que felicisimamente prosigue de la casa de Austria.

«Bernardo de Balbuena tiene no inferior asiento en el Museo.

»EI Dr. Martínez y Dr. Cano no menos se precian de poetas, que del asunto principal que profesan; que tal vez, vacando á sus ejercicios, muestran el esplendor de sus ingenios.

•Mucho siento que he de ofender á muchos qne les igualan en Méjico; pero como es otro mi intento, habré de dejar quejosos tantos como florecen, por no ser éste el lugar de sus alabanzas, si acaso han menesterla de mi pluma, entrando en su número el Br. Airólo,el Dr. Sarmiento, Arrarle, Cristóbal Nuñez, Medina y Barrientos, Cristóbal Porcel 7 Luis de Zarate, hijos de aquella ilustrisima ciudad; que por ser esta breve alaban/a dellos, dejo los que de España han pasado á Méjico el sagrado monte de Febo; de quien, y de los clarísimos ingenios de Sevilla, no es justo que trate en discurso tan breve, que seria más ofenderlos que alabarlos.

«Llegó á Madrid Luis de Belmonte, queriendo con su general volver á la conquista de las regiones que dejaron descubiertas; pero causas legitimas, bien contra su inclinación y gusto, !e forzaron á no proseguir la empresa, si bien ha gastado el tiempo aprovechadamente en los estudios que sigue, no dejando por ver las mejores ciudades de España, sólo á fin de comunicar los ingenios dellas. >Ha escrito, después que vino, algunas comedias, que ellas mismas, si no se miran con envidia vulgar, muestran el caudal de su dueño; pero como las comedias es género que el que menos entiende las censura, y el que menos escribe se arremete á hacerlas, padecen persecución del vulgo ignorante las más bien ordenadas y sujetas á la disposición del cuento; siendo asi verdad que la elección está en los menos, á quien agradan siempre las que llevan ingenio, y desto nace escrebir Lope de Vega con algún trabajo comedia que afirmaba serla mejor suya, y recibirse menos bien que otras, que él mesmo certificaba haberlas hecho de repente.

»l'or ser el último trabajo de Luis de Belmonte La Aurora de Cristo, lleva el postrer lugar de sus obras, que aunque pequeño y escrito con la priesa que sabemos, merece nombre en los de su género.

>£/ Citne del Jordán trabaja con felice cuidado y estudio; si no me engaña la afición de sus versos, será trabajo lucido, si bien el de las novelas, á que ha puesto la postrera mano, será (sin ofender con ajena comparación) uno de los que más bien reciba España, por el donaire, invención y agudeza con que escribe la prosa. Movióse á escribirle, ver la última novela de Cervantes, ingenio digno de ser reconocido por excelente, sin la conclusión que pide la curiosidad de los lectores; porque, habiendo escrito la Vida de Berganza, uno de los perros del hospital de Valladolid, deja en silencio la de Cipion; no sé si diga que porque le faltaron amos verisímiles á quien pudiera servir un perro, por haber gastado con el otro cuantos pudo haber á las manos.

»Al fin, Luis de Belmonte, comenzando por ella, prosigue hasta doce sus novelas, tan agradables, que por ellas solas mereciera nombre cualquier buen in

genio. Demás que quien viere La Hispdlica debajo de la protección que lleva, se persuadirá á que las obras de su autor no carecen de las partes que piden las que han de salir á luz en nuestro dorado siglo. Tanto puede la aprobación y amparo de quien honra y estima las mismas cosas que profesa y entiende. >

Dedicatoria: A don Juan de Arguijo, veinticuatro de Sevilla : «Si las cosas naturalmente buscan su esfera y centro, y fuera del se hallan violentadas, no será justo que de mi parte le niegue el suyo á mis versos, que cuando por si solos puedan valer algo, faltárales con justo titulo la estimación como á huérfanos, si fueran tan soberbios que pudieran sustentarse un punto fuera del centro que les llama, y en lo que echo de ver (si ya los ingenios de España sienten por si lo mismo) que v. m. es el asilo en que pueden estar honrados y seguros, es que no tenian sosiego cuando se encaminaban á buscar otro dueño. Agora puedo llamarlos dichosos, pues han llegado á quien los honre por humildes y ampare por reconocidos. Dios guarde á v. 111.—Luis de Belmonte Bermudez.»— (Rubricado.)

Sacada esta copia del original existente en la Biblioteca del Conde del Águila, se me depara, hoy 28 Octubre 1859, una copia de La Uispálica, con esta nota al fin:

«Sacóse esta copia fielmente del original mesmo de letra y firma del autor, que se guarda en la librería del licenciado D. Diego Luis de Arroyo, administrador del hospital de Santa Maria desta ciudad de Sevilla; que por ser de la estimación en que emplea e| gusto, para esmalte de sus buenas letras, le debió esta copia entre las de otros papeles grandes, la amistad del Dr. D. Ambrosio de la Cuesta y Saavedra, canónigo de la santa iglesia de dicha ciudad, para adorno de su librería, en 20 de Setiembre de 1690 años.» —(Rubricado.) Es un tomo en i.' sin foliar, con esta portada: La Hispdlica, de Luis de Belmonte Bermudez, natural de Sevilla. De la librería del Dr. D. Ambrosio de la Cuesta.

Todo de letra del Dr. Cuesta.

Copia el prólogo y la dedicatoria del original, y después añadí.' de suyo un índice de las comedias de Belmonte.

En el cuerpo del poema, hace el autor mención de si y de su viaje al descubrimiento de la Nueva Guinea, islas de Salomón , etc.

Oh espadólas hazañas! ¿Qué hombre solo
Las podrá celebrar con voz perfela?
k Apolo toca, pues; las mira Apolo,

Y las puede canlar como poeta.

Yo, apenas conocido en nuestro Polo,
i,Cómo podré sonaren la sujeta
Región del Austro, de fiereza armado,
Si bien la visité como soldado?

Penetra el mundo sin moverse el duedo
La fama de la pluma y de la espada,

Y en tanto que reposa el blando suedo,
Llega su nombre á la región helada.
Pues yo que, alegre, la persona empeño
Por la región del sol más abrasada,

No quisiera más fama que en aquellas
Provincias que medí con propias huellas.

Más ondas nuevas penetré que vieron
Colon, Cortés, Pizarro y Magallanes;
Pues tocando las que ellos descubrieron,
Pasé cou los cruzados tafetanes.

Un Capitán segal, de quien temieron,
Midiendo estrellas y aojando imanes,
l.as no domadas ondas de AnOtrite,
Que ya no tiene el orbe quien le imite.

El pecho puse á la mayor jornada,
Llegando al sol los pensamientos mios,

Y tocando en la tierra, en vano armada,
Nombre dimos al mar, nombre i los rios,
Como de Arauco en la jamas domada
Región, notaba los soberbios bríos
Arcila, de los barbaros chilenos;

Si bien yo anduve más, y escribí menos.

¡ Dichoso aquel varón Vasco de Gama,
Que dando las banderas al Oriente,
Hurló del Macedón la gloria y fama,
Sin que llore, como él, pluma excelente;
A aquella infusa luz, divina llama,
Que en su poeta se conoce ardiente,
Debe el honor que goza en sus Luaiadan,
Mayor que Troya i Bnridas, Grecia á lüadas!

Pudiera mi caudillo lusitano
(Estrella de bizarros portugueses),
Viéndose investigar golfo inhumano.
No verdes plantas, no doradas mieses.
Hasta que el sol doro, de Cintla hermano,
Las imágenes todas á los meses,
Llorar de Aries al pez, la noche, el día,
La falla de escriplor que yo suplía.

Pues si aquel mismo yo que á un tiempo quise
Cantar las armas y valor de aquellos
Más peregrinos que en el Ponto Ulise,

Y vi sus naves naufragando en ellos;
Si antes que mi encogida frente pise
Si no la envidia, de laureles bellos,

El vulgo si, mordaz, suspendí el canlo,
¿Cdmo agora me atrevo, oh Febo! i tanto?

¡ Oh tú, que el pensamiento y el deseo
De heredalle su luz, colmas de Apolo,

Y has merecido ver, suspenso Orfeo,
Del bello Citeron la cumbre sólo;
Tú, que presa la envidia en el Leleo,
Margen del nuestro, el no pisado Polo
(No es hipérbole vano, oh Lope el mió!),
Resuena alegre la dichosa Cllo!

¿Adrinde estás, qne de Fernand» Santo
No eternizas la fama en versos tales,
Que suspenden la furia á Radamanto,
Mientras vivan sus leyes inmortales?
Si dando alma i la voz, la lira al canto,
Domó las peías, ablandé animales,
Quien vid á Aqueronte el abrasado estrecho,
¿Qué no hiciera tu voz? Mas, qué no ha hecho? etc.

BELTRAN (jüan).

* 1354 Relación verdadera | de la salida qve hizo | la señora Reyna de Vngria, á 26. de Deziembre, | Año de 1629. Con vn Romance al sentimiento | y despedida de la Corle. | Compuesto por luán Belfran. (E. de A. R.) Con Licencia de los Superiores, en Barcelona. | Por Esteuan Liberós, en la Calle de Santo Do I mingo, Año 1630. (B.-G.)

*.*—S h.—Port.—Texto.—Romance.

BELTRAN (fr. Pedro).

* 1355. La magestvosa | y solemnissima

I fiesta qve la santa | Iglesia de Sevilla celebró I Domingo á 18. dias del mes de Mayo, á el vnico | solo, y singular Patrón, y Protector de España, el | Diuinissimo Apóstol Satiago; en hazimiento de | gracias por el nueuo Decreto de N. SS. P. Vrbano | VIH. en el pleito del Patronato, entre el Santo | Apóstol, y la milagrosa Virgen Santa Teresa ; en | que manda su Santidad, que nadie le de Título | de Patrona de España á la dicha Santa, sino tan | solamente á nuestro Santissimo Apóstol, Protec | tor, y bienhechor, Satiago, por las ¡numerables | y milagrosas deudas y obligaciones con que se | reconoce agradecida, rendida, y obligada á sus J diuinos fauores, nuestra ilustrissima nación | Española. | Con las letras qve cantó ¡ la música este día en la dicha fiesta. | Compvesto todo por el Padre Fray Pedro | Beltran, de la Orden de Santo Domingo. | Dedicado | á Don Francisco Antonio Zapata I Chantre, y Canónigo de la Sata Iglesia de Seuilla, Iuez Apostólico | del Tribunal de la Santa Cruzada, y Dean q fue de la Iglesia I Apostólica de Satiago de Galicia, &c.

i.'-ih.-TIt.-Lic.: Sevilla, 43 Mayo I631.-Ded. suscrita por el autor: Sevilla, Í3 ¡d., id.-Texto. (Dos romances y las dos letras que cantd la música.)

— 1356. La Caridad Guzmana : escribíala el padre fray Pedro Beltran, de la orden de Santo Domingo. (B.-N.)

MS. en 8.*—519 fojas.—Es un poema en quintillas, trece cantos, á Nuestra Seliora de la Caridad, de Sanlúcar de Barrameda.

Principia:

Canto primero.—«Píntase la ciudad felicísima de Sanlúcar, la riqueza de su puerto, la fertilidad de su sitio y algunas de sus grandezas; sacando de todo razones y congruencias con que se prueba el divino acuerdo y decreto de poner Dios en ella la imagen milagrosísima de la Caridad...» °

Canto la Troya cristiana.
El volcan del amor santo,
La Numancia soberana,
Porque el fuego y llamas canto.
De la caridad Guzmana.

BELVEDER (juan D«).

* 1357. Libro general | de las redveciones | de plata, y oro de diferentes | leyes y pesos, de menor á mayor cantidad, y de sus ! interesses á tanto por ciento, con otras re | glas, y auisos muy necessaríos para | estos Reynos del Piru. | Compvesto por loan de

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