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QUINTA MEMORIA.

Ocho años despues , en el de 1312 “ á doce de abril « el propio Rey D. Fernando á súplicas del Maestro San« cho García, Lelor de Cánones en Valladolid, mandó desa pachar su privilegio Real para que el lugar de Cardeña« Ximeno no fuese encabezado, ni pechase mas que por « cuatro vecinos. Y se da razon en el privilegio, que es« taba casi despoblado el lugar, así porque habian muerto « muchos vecinos, como porque habian huido otros, hos« tigados de que los jueces arrendadores cobraban creci« dos pechos.” Así el M. Berganza en sus Antigüedades de España y del monasterio de Cardeña, que imprimió en 1721, lomo 2, pág. 185, núm. 83, citando el privilegio que existe en aquel archivo con motivo de ser dueño el monasterio del lugar de Cardeña-Ximeno, que es cerca de él, en tierra de Burgos.

Por este documento se ve en prueba de los aumentos de nuestro estudio valisoletano por los años 1312 que á la sazon habia ya aqui cátedra de derecho canónico, siendo esta una de las facultades que en él se enseñaban, y el maestro Sancho García, natural del lugar de CardeñaXimeno, el catedrático que á la sazon la tenia á su cargo. Y debia ser sugeto mayor, de mucho mérito y literatura, todas las veces que el Rey D. Fernando por su respeto concede aquella carta de alivios al lugar de su naturaleza. Es, pues, este letrado el primer individuo que conocemos de nuestra universidad.

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SEXTA MEMORIA.

Muerto D. Fernando IV en 7 de setiembre del re'e

Tomo XX.

rido año 1312, le sucedió su hijo D. Alonso XI, niño á la sazon de un año y veinte y seis dias, porque habia nacido en Salamanca el dia de San Hipólito 13 de agosto del anterior 1311. Este gran Rey se crió en Valladolid con las ventajas que luego verémos; y cuando ya se vió algo mas adulto, en edad de doce años no cumplidos, aventajando en él la capacidad á la edad, reconociéndolo así, empezó a explicar sus liberalidades hacia esta ciudad. Una de sus muchas mercedes es la siguiente relativa á los estudios, su fecha aquí á 10 de marzo de 1323, con acuerdo de sus tutores y regentes (1).

“Por facer bien é merced á vos el Concejo de Vaalladolid, é porque es nuestra voluntad de vos acres« centar en los bienes é en las mercedes que vos ficie« ron los Reyes, onde Nos venimos, é Nos despues que « regpamos acá , señaladamente en las mercedes que vos «ficieron en razon del Estudio, que vos dieron para el « las tercias de Valladolid é de sus aldeas; é por mu: chos servicios que ficistes á los Reyes, onde Nos veni« mos é á Nos, señaladamente en nuestra crianza, le« nemos por bien que tengades de Nos, en cuanto Nos las « toviéremos, las tercias de Valladolid é sus aldeas, « así de pan, é de vino, é de ganado, como de todas « las otras cosas que las deben é las suelen pagar, é « que las arrendedes vos el dicho Concejo; é de lo que « valieren en renta, mandamos á vos el Concejo de Va« lladolid, que tomedes é hayedes dende diez mil mrs. « cada año, para siempre jamás, en cuanto Nos las ovié« remos, para pagar los salarios de los maestros que ahí

(1) Hállase en el archivo de la ciudad, mencionada en su indice actiguo, núm. 35, y la copió el regidor Juan Antolinez de Burgos en su Hist, ms. de Valladolid , lib. 1.", cap. 20.

« leyeren en el dicho Estudio, é para los conservadores, a é el bedel; é lo que mas rendieren las dichas tercias « de los dichos diez mil mrs. que lo guardedes para fa« cer de ello lo que vos mandáredes.".

Por esta carta se ve, lo uno como el Rey menciona las mercedes que vos ficieron los Reyes onde Nos venimos en razon del Estudio, expresion apta para significar mas Reyes que su padre y abuelo, en cuyo caso volvemos á encontrarnos cuando menos con el reinado de su bisabuelo D. Alonso el Sabio, y quedarán corroboradas las enunciativas que hemos traido desde la primera de las Partidas; y lo otro, como ya nuestro estudio tenia por ese tiempo no solo cátedras dotadas (salarios de los maestros) sino conservadores y bedel. En efecto el bedel es exigido como uno de los oficios necesarios en todos los estudios mayores por su bisabuelo el ya citado Rey Don Alonso el Sabio en la ley 10, tit. 31, Partida 2.", como ya vimos.

Dice mas nuestro jóven Rey D. Alonso XI, en su privilegio, que se ha movido á hacer esta gracia á los valisoletanos por inuchos servicios que ficistes á los Reyes onde Nos venimos é á Nos, señaladumente en nuestra crianza. Para que esto se entienda es menester suponer que aun despues de la crianza, siendo ya adulto, cuando la gran Reina Dona María su abuela , regente y tutora, hallándose en esta ciudad (donde comunmente residia y dejó tantas fundaciones) adoleció de la última enfermedad de que Dios sué servido llevarla en el mes de julio de 1321 (1) “mandó llamar (dice su Crónica ) á todos los

(1) El Principe D. Juan Manuel, testigo presencial, en su Chronicon publicado por Florez, tomo 2.o de la Esp. Sagr., 2. edic., pág. 219.

Caballeros é Regidores é Homes buenos de la villa de Valladolid , é díjoles como ella estaba muy al cabo é en las manos de Dios, é que su vida seria muy poca. E por tanto que les queria dejar en su encomienda al Rey D. Alonso, su nieto, é que le toviesen é guardasen é criasen ellos en aquella villa, é que non lo entregasen á homes del mundo fasta que fuese de edad cumplida, é mandase por sí sus tierras é reinos (1).”

Confianza memorable á que los nobles valisoletanos correspondieron tan bien y con tanto cuidado, dando al Rey jóven la esmerada educacion que la Reina , su abuela, apetecia, que en los cuatro años que le tuvieron a cargo, y le faltaban para cumplir los catorce, fuera increible si no se viera la instruccion de que le hicieron capaz. Ello es que cuando tuvo cumplidos los catorce en 13 de agosto de 1325, llamó sus Reinos á Córtes generales á esta ciudad para anunciarles como queria salir de las tu-. torias y regencia, y tomar sobre sí el gobierno de sus pueblos, esperando darles mas gusto que sus tutores; los cuales divididos en partidos de opuestos intereses, con sus guerras intestinas sobre cual habia de llevar el mando, todo lo tenian talado y arruinado. Entonces se mostró tan adelantado é instruido, que causó á todos no poca admiracion al paso que gran consuelo. “ Porque él (dice « la Crónica de su condicion era bien inclinado, tem« plado en comer, é bebia muy poco, é era muy apuesto « en su vestir, é en todas las otras sus costumbres, é a habia muy buenas condiciones; ca la palabra de él era :«bien castellana; é non dubdaba en lo que habia de de« cir. E en cuanto estovo en Valladolid asentábase tres

(1) Crónica de este Rey, cap. 31.

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« dias en la semana á oir las querellas é los pleitos que a ante él venian ; é era bien avisado en entender los fe« chos, é de gran poridad, é amaba á los que le servian, « cada uno en su manera, é faba bien é complidamente « de los que habia de fiar (1)."

He aquí, pues, la crianza que el Rey agradece á los de Valladolid en su citada carta. Pero no solo en esta, sino en una multitud de privilegios, con que despues los enriqueció, derramando sobre ellos á manos llenas todos los géneros de liberalidad que se pueden imaginar. De modo que apenas se halla artículo de interés público para que esta meritísima ciudad no pueda sacar un privilegio suyo; y todos con el generoso reconocimiento de que cuanto es el Rey, lo es por ella, al paso que ella puede muy bien decir, y dice en efecto, que cuanto es, lo es por el Rey, continuo en preconizarlo y publicarlo. Grande en esto mismo y en todos sus rasgos grande de verdad. Su cronista coetáneo no balla fin al encarecimiento de sus prendas (2). En cuya regencia por los valisoletanos año 1322, en el mes de agosto, se celebró en esta ciudad el 8.o Concilio de Valladolid, presidido por el cardenal Guillelmo, legado apostólico, obispo de Sabina, que dió providencias para la propagacion de los Estudios por el reino, mandando los hubiese de gramática y artes en todas las ciudades, y en dos ó tres pueblos de los mas insignes de cada obispado, á cargo de las iglesias mayores y con maestros asalariados de sus frutos y diezmos.

Mucho debe Valladolid, en particular á dos Reyes, á quienes dió al uno crianza , al otro cuna. Alonso XI y Fe

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(1) Cap. XLIII.
(2) Capítulos 102, 153, 257, 271, etc.

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