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Este mismo autor Rodrigo Mendez en el Catálogo Real y genealógico de España, que imprimió tambien en Madrid año 1656, fol. 100 vuelto, hablando del propio Rey D. Alonso XI repite su apuntamiento en estos términos: “ Año 1346 fundó la universidad de Valladolid confirmada del papa Clemente VI.”

De estos autores pudo recibir la noticia Miguel Antonio Baudrand, el cual en sus Notas y adiciones que escribia por los años 1607 al Lexic. geographic. de Filipo Ferrari, tom. 2, pág. 310, de la edicion de Venec. en 1738, Artic. Academiæ totius Orbis in Europa , se explica de este modo: Vallisoletana (Valladolid) erecta anno 1346 á Clemente VI sub Alphonso XI Rege.

En la Plaza universal de ciencias y artes del Dr. Cristóbal Suarez de Figueroa, reimpresa con Adiciones de un anónimo en Madrid año 1733 , Discurs. V, S. VI, Sect. 1, pág. 278, se lée tambien : La de Valladolid se dice instituida por el Rey D. Alonso XI en el año de 1346, como se enuncia en la Descripcion general de España, fol. 194, del Atlas mayor — En el Diccionario geográfico que se dice añadido por D. Juan de la Serna , edicion de Madrid, año de 1772, tom. 3, pág, 268, verb. Valladolid, se anota que esta ciudad goza universidad fundada en 1346 por el papa Clemente VI. ·

El célebre P. M. Florez en su Clave historial que escribia, como por ella se ve, en 1743, aunque el autor sobrevivió unos 30 años hasta 5 de mayo de 1773, repitiendo por todo este tiempo muchas ediciones, dejó permanente y sin correccion la misma noticia al fin del siglo XIV, pág. 280 á 281, de la 12.a edicion de mi uso: El Rey D. Alfonso XT fundó la universidad de Valladolid

en el año 1346. Bien que este autor, aunque de lanto nombre, cayó aquí en una inconsecuencia que se le notará donde convenga.

Estos son los autores principales de que yo me acuerde ahora, por quienes viene propagada la primera opinion. Habrá tal vez alguno que pretenda disculparlos, queriendo que hayan hablado precisamente de la época en que el estudio subió á universidad, renunciando al tiempo anterior como menos digno de nota. Digo que pudiera pasar la disculpa, siempre que aquellos autores hubieran observado el mismo método en el origen de los de Salamanca y Alcalá; pero cuando allí veo que aprovecharon hasta los menores momentos del tiempo anterior, para sacarlos con la mayor antigüedad posible, sin reducirse al tiempo preciso del ascenso al universalato, no veo por donde no debiesen hacer otro tanto con los de Valladolid, si ya no querian escribir con una acepcion parcial y odiosa. Si se me dice que ya que no expresaron esa mayor antigüedad, tampoco la negaron, responderé que no vale la instancia; porque lo uno, de los autores se debe juzgar por lo que dijeron, no por lo que callaron : lo otro, si lo sentian así, les costaba bien poco baberlo expresado, para quitar dudas y evitar sospechas, como lo hicieron los demás autores bien intencionados que quisieron escribir sin espíritu de agravio ni de rivalidad. Por ejemplo el docto P. Mendo en el lugar citado ántes, que aunque redujo la ereccion en universidad al año 1346, fué con aquel aditamento para no perjudicar: Vallisolctana in Regno Castellæ, quam Alphonsus XI fundavit anno 1346 et Clemens VI confirmavil, eslo, ante confirmationem studia generalia in ea effloruerint. Y qué ¿lo ignorarian? Tampoco cabe este juicio de piedad. Ade. lante les darémos en cara con un buen número de escritores anteriores que citaron documento por donde constaba la mayor antigüedad de estos nuestros estudios. Decir que todos les fueron ignorados, esto aun se presenta mucho mas inverosímil; porque no siendo libros raros, sino precisamente los mas vulgares en la materia , á los cuales como fuentes de ella, como á antecesores que la habian tratado, debieron consultar, o para seguirlos, ó para impugnarlos, vendria á resultar, que no leyeron lo necesario para escribir, que no pusieron diligencia, ó que no se instruyeron, y este borron en hombres anticuarios no se que sea menos negro que el de haberlo errado malamente. Pero no nos cansemos en buscar motivos al error. Lo cierto es que el origen de los estudios de Castilla, este asunto precioso, este asunto preferente y de primera atencion, ha debido muy poco a nuestros escritores. Lo cierto es tambien que los de Valladolid particularmente han sido poco afortunados aun en manos de sus propios interesantes. Levántese, pues, contra este error grosero, contra este agravio intolerable, como tenemos ofrecido, la

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PRIMERA PROPOSICION.

“Nuestros estudios valisolelanos no son tan moder« nos como han publicado estos autores, sino mas anti« guos y de un origen inmemorial.”

Y es así; yo he de hacer ver ahora con documentos auténticos, con memorias de segura fé, a pesar de la apocada concesion de estos autores, que ellos existian ya cerca de un siglo antes à la mitad del reinado de Don Alonso el Sabio. Y aun no sabemos el tiempo que llevarian entónces, quedando allí incierto su origen , solo que desde esa época sus memorias son seguidas, ciertas, seguras y constantes, perdidas las anteriores ó ignoradas por desgracia, ó falta de cuidado. Las que existen (que yo he podido observar), se encadenan de este modo.

NEMORIAS CRONOLOGICAS DEL ESTUDIO DE VALLADOLID.

PRIMERA MEMORIA.

La primera memoria del estudio de Valladolid se nos ha ocultado hasta ahora en las leyes de las Siete Partidas. Corramos el velo y pongamos la patente. Esta célebre legislacion tardó en componerse el espacio de siete años, llevándose un año cada Partida; porque habiendo tenido principio la víspera de San Juan, 23 de junio de 1256, se concluyó en otro tal dia del de 1263. Así consta de su prólogo en las ediciones mas correctas, y con ellas tambien lo aseguraron contra los errores de otros el docto marqués de Mondejar y el P. M. Florez (1).

En este código destinó su sabio legislador, D. Alonso X, un título particular que es el 31 y último de la II.a Partida, para tratar de los estudios de sus reinos, su naturaleza y distincion, circunstancias, gobierno y reglamentos. Compónese de once leyes con su proemio. Y además van dispersas otras en el cuerpo de la obra en diferentes lítulos, relativas á la misma materia, como son la 7.", tí. tulo VI, Part. 1.1: la 3.*, tít. 17, Part. VI: la 2., tít VI, Part. VII etc. Todas las cuales combinadas entre sí con

(1) El 1.o en las Memorias del Rey D. Alonso el Sabio, página 444, y el 2.° en el tom. 1.o de la España Sagrada , pág. 100, 2.. edicion.

Ve

alguna reflexion , se hallará que l'espiran cierta especie de reglamento general que el Rey se propuso fijar de una vez para el régimen de los estudios de la corona. De consiguiente que estos no eran uno solo á la sazon: y fuéranlo, si habiendo fenecido el de Palencia, como harémos ver en otra parte, no quedase mas estudio que el de Salamanca. Pero el Rey habla en plural, y para verificar esta pluralidad es menester contar con el de Valladolid ; el cual despues de los dos, nadie ignora que era el mas principal y sobresaliente. A mas que de aquí á poco presentarémos memoria positiva, que le supone existente al tiempo de esta, y se enlazan las dos tan bellamente entre sí que es de necesidad no excluirle.

Vamos á las expresiones de pluralidad de estudios. En la ley 2.* de dicho título 31, dice así el Soberano legislador : “E por ende mandamos que los Maestros é los « Escolares, é sus mensageros, é todas sus cosas sean « seguros é atreguados en viniendo a las Escuelas, é es« tando en ellas, é yendo á sus tierras. E esta seguranza « les otorgamos por todos los logares de nuestro seño« río." Aun con mayor expresion en la 8.4 al fin: “Otrosi « decimos que los maestros sobredichos (de las leyes), é « los otros que muestran los saberes en los estudios en « las tierras de nuestro Señorío, que deben ser quitos de « pecho, é no son tenidos de ir en hueste, nin en caval« gada, nin de tomar otro oficio sin su placer."

Esto en particular. Pero en general respira la misma universalidad todo el complexo del reglamento. De modo que es menester decir que el Rey no le hizo para un estudio solo, ó de otro modo, que no era un estudio solo el que habia en el reino, cuando el Rey le hizo. En el proemio del título ofrece lo que ha de tratar en él: “E

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